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Entrevista a Guillermo Almeyra, editorialista internacional de La Jornada (México)

Bolsonaro expresa las necesidades del gran capital financiero

Fuentes: Rebelión / La Maza

Mario Hernandez.- El tema excluyente hoy es la elección en Brasil. Guillermo Almeyra.- Efectivamente, es una situación gravísima para toda América Latina. Este hombre recogió todas las rabias y los odios, que son muchísimos y que el PT no había ni siquiera enfrentado, porque el PT con Lula primero y con Dilma después no hizo […]

Mario Hernandez.- El tema excluyente hoy es la elección en Brasil.

Guillermo Almeyra.- Efectivamente, es una situación gravísima para toda América Latina. Este hombre recogió todas las rabias y los odios, que son muchísimos y que el PT no había ni siquiera enfrentado, porque el PT con Lula primero y con Dilma después no hizo ninguna reforma agraria, distribuyó menos tierra que la derecha. No enfrentó ninguna desigualdad a fondo, simplemente hizo distribucionismo, caridad, repartió bolsas, apoyos, sacaban a la gente del hambre pero no la hacían responsable de sus conquistas y además desmovilizaron.

El resultado es que en un vacío político, este hombre reunió todos los odios contra el capitalismo y los volcó en general contra los gobiernos anteriores, los partidos y la política; a pesar de haber estado en 7 partidos.

Es una expresión de la falta de preparación cultural y política del pueblo brasileño. No tiene la culpa de ello, pero es así. Y de la incapacidad de la izquierda brasileña para enfrentar los problemas de fondo en vez de hacer propaganda o de dividirse buscando satisfacer intereses propios.

Por ejemplo, en México cuando hubo un aumento muy grande de los alquileres, hubo un movimiento que se llamó El Barzón con la consigna «pagar quiero pero no puedo» que reunió a cientos de miles de personas, después con el aumento de los precios de la electricidad hubo un movimiento que todavía subsiste y que es enorme, la ANUEE (Asociación nacional de usuarios de la energía eléctrica) que se negó a pagar los aumentos y pagan uno muy limitado, pagan lo que pagaban antes y si les cortan la luz van los electricistas del sindicato de electricistas y les reanudan el fluido eléctrico.

En Brasil no hicieron nada de eso, no han ayudado a la gente a que sea protagonista, entonces para colmo cuando fueron los Juegos Olímpicos Dilma mandó a reprimir a los favelados y contra los estudiantes y cuando los estudiantes se organizaron contra el aumento del transporte en 2013 también los reprimió.

Entonces el PT hizo un vacío en torno a sí mismo y el resultado es este. Antes de las elecciones Bolsonaro tenía un 17%, y obtuvo el 46% porque recibió votos no solamente de la burguesía que es poca, sino también de vastos sectores de las clases medias y de sectores populares, incluso negros y mujeres, sino no podría haber sacado esa cantidad de votos.

El informe sobre los votos de Bolsonaro muestra que en las zonas más pobres, como Maranhao, Pernambuco, Recife, etc., el PT sacó 4 veces más votos que. Y en las ciudades de las zonas más pobres también. Pero en las ciudades del resto del país y en todo el resto del país donde hubo mayor desarrollo capitalista, Bolsonaro arrasó en las ciudades y también en los Estados del centro y el sudeste. Incluso en algunos donde el PT había obtenido gobiernos, como Río Grande do Sul, Porto Alegre y San Pablo.

Es un voto de clase, los sectores más pobres votan por el PT pero un montón de gente de sectores populares y obreros incluso, se dejaron arrastrar por una política de mano dura, buscando un orden.

Gramsci había creado su periódico y le puso de nombre «Orden nuevo» porque la gente quiere un orden, no quiere salir a la esquina y que lo asalten o lo maten, no quiere un transporte pésimo e ir amontonado o colgado de las locomotoras como viajan a veces para ir a trabajar. Quiere un orden, quiere evitar la corrupción, las enormes diferencias de riqueza, tener un mínimo de confort y civilización. Entonces si no se le ofrece un orden superior en la pelea contra el capitalismo, va a buscar un orden de tipo fascista y lo va a hacer, como pasa en América Latina, detrás de cualquier caudillo, no importa la capacidad, puede ser nulo como Macri, puede ser un imbécil como Bolsonaro que cree que la tierra es plana, puede ser un tipo que dice las atrocidades mayores, como el propio Bolsonaro, pero que les ofrece orden.

E incluso en cierto momento puede apoyar una dictadura. Hitler sacó sus votos por mayoría parlamentaria, de los decepcionados de la socialdemocracia y de las políticas del Partido Comunista alemán que era muy poderoso y Bolsonaro también sacó los votos de las clases medias y las opuso contra el movimiento obrero.

Bolsonaro recurre a lo más primitivo en la gente que es su sentimiento gregario. En el hombre hay dos tensiones, una animal, como toda especie, que lo lleva a ser agresivo y a buscar su defensa atacando a los demás y la otra es la civilización que lo lleva a reaccionar colectivamente, a pensar en el conjunto. Pero la civilización tiene apenas 10.000 años. El hombre empezó a vivir de manera civilizada y con normas, en cambio como especie y como animal tiene millones de años. Todos los pueblos, sin excepción, todavía se refleja en los nombres de los pueblos como los indígenas tojolabales en México que se llaman a sí mismos «los únicos hombres verdaderos»; todos creían que los únicos hombres eran los pertenecientes a su tribu, su clan, su pequeña familia, el lazo de sangre, todos los demás eran como el resto de los animales.

Esa es la base del racismo, de la ignorancia. Bolsonaro ha reunido todo eso y además ha habido un desarrollo de la Iglesia evangélica, con toda su ignorancia, la aceptación del mando, del poder fuerte, del Estado, la idea acientífica. Es el resultado de que por un lado la Iglesia católica durante siglos fue la iglesia de los propietarios de esclavos y odiada por los esclavos y recientemente, solamente con la dictadura brasileña, un sector de la Iglesia comenzó a acercarse a los pobres perdiendo el apoyo de sectores de la burguesía que son racistas y anti negros.

Matías Eskenazi.- ¿Qué es lo que implica Bolsonaro? ¿Qué podemos esperar? ¿Es diferente a Macri?

Guillermo Almeyra.- Bolsonaro expresa  las necesidades del gran capital de hoy. El capital financiero que excluye a la inmensa mayoría de la humanidad. Porque sobran. Con las nuevas tecnologías no necesitan excedente de mano de obra, no necesita gente calificada, ni enseñar a leer y escribir para que interpreten los planos y para que puedan trabajar en las fábricas. Lo que necesitan es poca gente, nuevas tecnologías. Entonces el gran capital financiero está dirigiendo esto. Sus intereses son ajenos totalmente a los intereses de la mayoría. La única forma de subsistir es mediante el terror y la represión.

Bolsonaro va a ser eso, con una fachada legal probablemente porque tiene mayoría en las Cámaras, respaldado por el Ejército, pero es elegido para hacer la política del capital financiero. Lo malo es que favorece a otros iguales, a los Macri y a otros en otras partes de América Latina y el mundo. Es un ejemplo absolutamente negativo, así como Cuba fue un ejemplo positivo que movilizó a otros, o la Revolución Mexicana que repercutió por todos lados; Bolsonaro es un ejemplo absolutamente negativo.

Por supuesto está apoyado por EE UU. Es evidente que su amigo Steve Bannon, que es el hombre de extrema derecha cercano a Trump, que lo ayudó y orientó en esa línea respaldándolo. Entonces ese es el peligro, que en vez de haber una lucha por la independencia frente a EE UU, aumenta la sumisión al capital financiero internacional y a las políticas del gran capital financiero internacional sin trabas. Eso es lo que está detrás de Bolsonaro. A Hitler lo apoyaban un grupo de grandes capitalistas, pero no todos. Pero un sector importante del sector financiero no lo apoyaba y tampoco tenía ese apoyo en el resto de Europa, ahora lo hace en un momento mucho más grave de la humanidad.

Mario Hernandez.- Creo que en parte lo que expresa Guillermo está planteado en el día de hoy en lo que podemos observar como el gabinete de Bolsonaro.

Matías Eskenazi.- Muchos de los ex ministros de Lula y Dilma iban en las listas y no fueron electos.

Mario Hernandez.- Dilma quedó cuarta.

Matías Eskenazi.- No es un dato menor. Los diputados más votados, incluso el hijo de Bolsonaro, que es un tipo que parece sacado de una película.

Mario Hernandez.- En Río de Janeiro sacó más del 50%.

Matías Eskenazi.- Las acusaciones de corrupción han demostrado ser un arma de la derecha, un arma poderosa en manos de la derecha y un flanco muy débil de los gobiernos supuestamente progresistas de Latinoamérica. Todos implicados en casos de corrupción y exponiendo fácilmente ese flanco entre ataques de la derecha que dice «son todos corruptos, todos ladrones» y oportunistas como Bolsonaro que hablan claro y de manera terrible a la población, diciendo «hay que sacar a todos estos corruptos» acumulando votos que la izquierda radical no ha sido capaz de capitalizar. Quizás porque a veces somos demasiado moderados. ¿Puede ser esta una buena pregunta?

Mario Hernandez.- A mí el resultado me sorprendió. Si bien las encuestas lo daban ganador, me sorprendió el margen y la cantidad de votos que prácticamente lo colocan en una segunda vuelta como eventual ganador. Aunque de todas maneras la mayoría de los partidos se han pronunciado a favor de votar a Haddad. Y hay un elemento, un dato que no fue a votar el 35% del electorado y es un electorado que está vinculado o que adhería en el pasado al PT. Entonces hay que ver cómo van a jugar esos factores.

Hoy el Clarín, dice «Bolsonaro rebela parte de su gabinete» y es un gabinete con muchas figuras de los bancos. Por ejemplo el CEO del Bank of América, Alexandre Bettamio. Lo destinarían a la conducción estratégica del BC. Otro es de Oliveira Campo Neto que es ejecutivo del Banco Santander. Que también se lo menciona para la conducción del Banco Central. Y luego el otro componente fuerte de este gabinete son los militares, a los que les reservarían infraestructura, educación y ciencia y tecnología, además obviamente de todas las carteras referentes a la seguridad.

Matías Eskenazi.- Mano dura y políticas ultra liberales. De hecho uno de los principales candidatos al ministerio de Economía adelantó algo que es difícil de realizar pero que devela las intenciones, eliminar el aguinaldo.

Mario Hernandez.- Paulo Guedes.

Matías Eskenazi.- Un ataque directo a los salarios, a todos los que vivimos de nuestro propio sudor.

Mario Hernandez.- A mí el que me bajó las expectativas fue Ricardo Antunes. En la última comunicación que tuvimos fue contundente, yo mencionando a López Obrador llegué a decir que es probable que el grupo de Lima pierda un segundo socio y Ricardo me dijo «ojo porque está sacando mucha ventaja Bolsonaro». Eso lo señaló el martes previo a la elección.

Matías Eskenazi.- A mí lo único que me sorprendió es el margen del resultado. Creo que se perfilaba como claro ganador. Motivos pueden sobrar. La realidad de Brasil nos afecta muy directamente, es el principal socio comercial de la Argentina, dependemos fuertemente de las políticas y acuerdos y de la balanza comercial con el gobierno brasileño. No es un detalle, no nos resulta ajeno y además es la primera potencia de América del Sur. Lo que se ve entre otras cosas es que Bolsonaro hasta tuvo éxito en arrebatarle al PT la política de la victimización, porque el PT no enfrentó el golpe, es más allanó el camino, recordemos que Michel Temer era el vicepresidente de Dilma Roussef, que ella no solo reprimió sino que además aplicó políticas neoliberales, hizo un ajuste que después Temer dobló. Sino que además quedó entrampado en esa lógica de tratar de meter a Lula como única carta. Y la lógica de victimizarlo por la persecución, pero esa idea de «somos perseguidos» se contrapone con la mayoría de la población que piensa que han sido corruptos. No importa si la causa está probada o no, es una percepción instalada. Y frente a eso Bolsonaro protagonizó un hecho oscuro, que yo calificaría de auto atentado. Apareció apuñalado, estuvo muchos días en un hospital, las imágenes son poco claras.

Mario Hernandez.- No participó de ninguno de los debates que fueron televisados.

Matías Eskenazi.- Se presentó desde afuera de la política y como víctima de los ataques. Porque el discurso es «Bolsonaro es malo» y es cierto, es terrible, pero capitalizó incluso eso.

Mario Hernandez.- Otro que alertó sobre esto fue el Dr. Reynaldo Saccone. Que venía de Brasil, dijo no conocer mucho de Brasil pero simplemente señaló que estuvo vinculado a una actividad universitaria, allí el apoyo era hacia el PT pero que en la calle escuchó otra cosa. Eso dijo Reynaldo el miércoles pasado. Percibió mucha bronca contra el PT. Como bien decís el tema de la corrupción como un problema muy instalado.

Matías Eskenazi.- La alianza que sostiene Haddad en algunos distritos es en listas comunes con Bolsonaro. Es decir, el PT no lo ha enfrentado en absoluto. Y Haddad es un personaje no solo tibio, sino poco conocido y con un perfil que se pasa de moderado a conservador. Frente a una alternativa fuerte como Bolsonaro se opone una alternativa débil como Haddad. Es muy difícil esa circunstancia.

 

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