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Cinco ideas sobre la importancia de los actos de las mujeres contra Bolsonaro

Fuentes: Esquerda Online

El día en que Bolsonaro (Partido Social Liberal) dejó el Hospital Albert Einstein, en Sao Paulo, donde se recuperaba del atentado que sufrió, multitudes tomaron las calles, adhiriendo al llamado del movimiento «Mujeres Unidas contra Bolsonaro», para oponerse a su candidatura reaccionaria y la extrema-derecha neofascista. Fue una de las mayores manifestaciones nacionales de nuestra […]

El día en que Bolsonaro (Partido Social Liberal) dejó el Hospital Albert Einstein, en Sao Paulo, donde se recuperaba del atentado que sufrió, multitudes tomaron las calles, adhiriendo al llamado del movimiento «Mujeres Unidas contra Bolsonaro», para oponerse a su candidatura reaccionaria y la extrema-derecha neofascista.

Fue una de las mayores manifestaciones nacionales de nuestra historia reciente. Los datos son imprecisos, pero ya se puede confirmar, con certeza, que la suma de los actos en las capitales se aproxima a 1 millón de manifestantes. Todavía falta contabilizar las centenas de otras ciudades brasileras que se sumaron a las protestas. Y todavía los más de 60 actos en el exterior. Sin duda, un «mar de gente» fue a las calles contra el neofascismo.

Ayer, realmente fue un día histórico. Mucho será escrito sobre la importancia y el impacto en la realidad brasilera. Pero cinco ideas merecen destaque.

1.- El protagonismo de las mujeres

No es casualidad que fueran las mujeres que ecabezaran el lindo movimiento de ayer. El protagonismo de las mujeres se hizo sentir en varias luchas del mundo en los últimos años, como en Argentina y España. En especial, llama la atención la relación entre la lucha de las brasileras contra Bolsonaro y las gigantescas manifestaciones de mujeres contra Trump en los Estados Unidos.

En Brasil ya se podía este destaque de las mujeres, sea en el crecimiento de las manifestaciones del 8 de marzo y en la primavera feminista por el Fuera Cunha y contra el PL 5069 [1].

Sus luchas mostraron el camino. En 2017, las movilizaciones de las mujeres fueron la ante sala de las grandes movilizaciones de la clase trabajadora, cuyo ápice fue la Huelga General de abril, contra los planes de ajuste y las reformas reaccionarias del gobierno ilegítimo de Temer.

Y lo que es más importante. Las mujeres en la vanguardia no tiene significado de aislamiento y exclusividad, pues junto a ellas, a su lado, estuvieron ayer amplias parcelas del pueblo trabajador, de la juventud y del conjunto de los oprimidos. Los actos de ayer fueron también marcados por la lucha contra la homofobia y el racismo, por las banderas trans, por la lucha de todos los que somos blancos de la amenaza neofascista. Como estaba escrito en varias pancartas: «Si hiere a nuestra existencia, seremos resistencia».

2.- Una manifestación de carácter político inédito

Fue un día para quedar por muchos años en nuestra memoria y conciencia. Difícil encontrar en la historia de Brasil registros de un movimiento como el de ayer, por su dimensión gigantesca, en vísperas de una elección nacional. Generalmente en los momentos de elecciones la atención se concentra en la elección de los candidatos y, a lo máximo, ocurren grandes actos de campaña.

Las manifestaciones de este sábado 29 de septiembre llaman la atención porque buscan interferir positivamente y directamente en la disputa de las elecciones presidenciales, para tentar cambiar el signo negativo del crecimiento de Bolsonaro y de su agenda. Y eso sin estar bajo control de un partido o candidatura. El ejemplo de esa unidad siempre debe acompañarnos, para nuestras luchas en el futuro.

3.- La hegemonía de la pauta de la izquierda

En los días que antecedieron a las protestas, algunos sectores de la izquierda, equivocadamente, hablaron de los riesgos de que las manifestaciones fuesen usadas por la derecha tradicional, especialmente por el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) de Geraldo Alckmin, para beneficiarse electoralmente.

Ledo engaño. Es importante resaltar que ellas fueron unitarias, convocadas y construidas por amplios sectores. Pero quien estuvo en las calles ayer, en todo el país, vio una amplia hegemonía de las pautas y causas de la izquierda.

La aplastante mayoría de los presentes no tenía opción partidaria, pero no pasaba desapercibido la gran presencia de la militancia de la izquierda y de sus principales propuestas.

La defensa de las libertades democráticas, el repudio a todo y cualquier tipo de opresión, la defensa de los derechos sociales y laborales, de la inversión en servicios públicos de calidad, el repudio a las maldades de Temer y la frase «dictadura nunca más» dieron la tónica-

Es imposible imaginar que sea la vieja derecha la que se beneficie políticamente de un movimiento tan a la izquierda. Si no, como explicar la poca cobertura y hasta incluso la manipulación de las imágenes por los grandes medios, muy diferente de la cobertura dada para las manifestaciones de los «amarelinhos» [2].

Es con gran felicidad que debemos conmemorar que la izquierda haya ganado nuevamente la hegemonía de las manifestaciones callejeras, que siempre debe ser nuestro escenario principal.

4.- Los impactos sobre la realidad brasilera

Todavía es pronto para sacar todas las conclusiones y lecciones del día de ayer. Pero, con certeza, será un día que conmemoraremos por muchos años.

No tenemos duda de la gran importancia de derrotar a Bolsonaro en las urnas, se fuera posible ni dejándolo llegar a la segunda vuelta. Estaremos empeñados en esa tarea en esta última semana de campaña.

Una cosa es cierta: podemos tener la convicción que la lucha contra la extrema-derecha neofascista en Brasil no será apenas electoral.

Después de esta nueva «primavera de las mujeres», sabemos que esa lucha será trabada principalmente en la calles, con manifestaciones que impidan la escalada reaccionaria y conservadora representada por Bolsonaro y sus aliados. Ninguna libertad para los enemigos de la libertad.

El movimiento «Mujeres Unidas contra Bolsonaro» ya discute la convocatoria de una nueva fecha de manifestaciones nacionales. Es muy importante que esa lucha siga, para que derrotemos a Bolsonaro en las calles y en la urnas.

5.- La importancia de votar a mujeres de nuestro pueblo

Estamos a una semana de las elecciones. Y eso no puede ser ignorado. El impulso debe ser aprovechado al máximo para avanzar en otra lucha muy importante: superar la nefasta sub-representación de las mujeres en la política brasilera.

Sólo para dar ejemplos de ese absurdo: de los 513 deputados federales, apenas 54 son mujeres (cerca de 10%). Lo mismo se repite en relación a la representación negra, indígena y LGBT. De los 513 diputados federales, tenemos apenas un LGBT.

En un ranking internacional de representación política de las mujeres, con 192 países, Brasil ocupa el vergonzoso lugar 152. En la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, de los 70 parlamentarios, tenemos apenas ocho mujeres. A la vez, la quinta consejala municipal más votada, Marielle Franco (PSOL), fue ejecutada sumariamente hace seis meses, en un crimen evidentemente político, todavía impune. Una vergüenza.

No se trata de solamente defender el voto en mujeres. Sino de afirmar la importancia de elegir mujeres que se identifican con las causas y demandas levantadas en las protestas de ayer.

Por eso, en esta última semana de campaña, vamos a las calles, plazas, locales de trabajo, estudio y barrio, a sintonizar bien alto: «ayude a elegir una mujer de nuestro pueblo», «elija mujeres de izquierda», «mantenga viva la semilla plantada por Marielle», entre tantas otras ideas a favor del fin del horrendo preconcepto y de la intolerable violencia contra las mujeres, negros y lgbts.

Teniendo la certeza que se movimiento, puede ser un importante punto de apoyo para seguir en la lucha en defensa de los derechos y conquistas de toda la clase trabajadora y del pueblo brasilero, atacados brutalmente por el golpista Temer. Pero una vez más, con las mujeres al frente, hasta la victoria.

Notas (Redacción Correspondencia de Prensa) 
[1] Proyecto de Ley 5069, redactado por el hoy preso y entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha (Partido del Movimiento Democrático Brasileño), que restringe el acceso legal al aborto en mujeres víctimas de abuso sexual.
[2] Hace referencia al color amarillo de las camisetas (idénticas a las que usa el seleccionado nacional de fútbol), en las grandes manifestaciones de la clase media contra el gobierno de Dilma Rousseff, previas al golpe parlamentario de 2016.

Traducción: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa.