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Desenmascarando el teletrabajo en tiempos de COVID-19

Fuentes: Rebelión

La crisis del COVID-19 en Ecuador no solo ha logrado evidenciar la brecha digital existente, sino que también ha mostrado la dificultad de adoptar estilos de trabajos no tradicionales.

A inicios del 2020 un nuevo coronavirus gana terreno en el mundo. La declaración de la emergencia sanitaria nos ha obligado a llevar el confinamiento y transformar nuestra forma de vida que hasta el día de hoy habíamos llevado (la normalidad). El efecto económico, social, y ambiental de esta nueva pandemia exige a las economías tomar nuevos caminos (el teletrabajo) con el fin de mitigar los efectos negativos de la nueva pandemia en toda la esfera global.

El teletrabajo ha emergido como una de las opciones (de privilegio) para no decaer en la productividad de una infinidad de empresas y economías. Sin duda, el COVID-19 ha desembocado una transformación estructural en la forma de hacer economía, de socializar, y de movilizarnos.

La nueva normalidad en el Ecuador

Ecuador no ha sido la excepción. La crisis del COVID–19 ha provocado que el gobierno ecuatoriano tome medidas extremas, y prohíba el cierre temporal de las empresas y pequeños negocios. Sin embargo, por la necesidad de no desabastecer a las ciudades se ha optado que los distribuidores de productos de primera necesidad no paren de trabajar, y el otro puñado de empresas que opten métodos no tradicionales de trabajo con el objetivo de no desacelerar la productividad.

El problema del teletrabajo es que el 90% de las personas que se han acogido a esta modalidad son empleados del sector público [1]. Un sector que actualmente se encuentra con problemas para cubrir con los pagos de sus gastos corrientes. El resto de empleados del sector privado han tratado de implementar el trabajo desde el hogar.  

Sin embargo, a medida que las personas implementan la transición al teletrabajo en respuesta al coronavirus, la banda ancha se consolida como un bien de lujo [2]. Esto implica que no todos pueden adoptar el trabajo desde casa como una opción, pues evidentemente en el Ecuador, aún se encuentran con problemas de acceso a internet [3], [4], dificultando seriamente el uso intensivo de las TIC en los trabajos. En efecto, el teletrabajo será considerado por las empresas que tengan la infraestructura adecuada, y la capacidad de implementar el uso intensivo de las TIC, tanto en las oficinas como en los hogares.

Entre una pantalla y la productividad

Las personas (en la nueva normalidad) deben adoptar el teletrabajo para poder evitar la propagación del virus en las grandes ciudades de Ecuador. Sin embargo, la transición de esta nueva forma no tradicional de trabajar ha sido baja, a pesar de la prevalencia de los viajes largos [5] y el alto nivel de contagio que existe desde los hogares hacia los trabajos, y viceversa.

La particularidad de que el brote de la pandemia se prolongue, implica que las empresas adopten el teletrabajo como una opción a mantener la productividad. En este caso, el trabajo desde el hogar es un determinante importante para mitigar el impacto negativo en la economía. Sin embargo, la evidencia sobre la productividad del teletrabajo es limitada, dada la escasa adopción de este método de trabajo no tradicional en toda la esfera global [5].

No obstante, las personas que tienen acceso (privilegiado) de trabajar desde casa en tiempos de COVID-19, han abierto el intenso debate si el teletrabajo mejora o empeora la productividad del empleado. En este contexto, la más reciente investigación realizada por Morikawa (2020) nos enseña una perspectiva diferente del teletrabajo en tiempos de coronavirus.

Tabla 1. Media y dispersión de la productividad del teletrabajo

Fuente: Tomada de COVID-19, teleworking and productivity de Morikawa (2020)

El estudio de Morikawa (2020) supone que 100 es el máximo de productividad en la oficina. En este sentido, los resultados (tabla 1) arrojan que tanto los gerentes como los oficinistas tienen una productividad baja (63) con respecto a los investigadores que obtienen una media relativamente igual a la productividad en la oficina (81). Este estudio nos muestra, sin embargo, que las desviaciones estándar de la productividad son altas. Es decir, que la productividad en el teletrabajo depende significativamente de la tarea específica en la que se emprenda.  Además, de un conjunto de determinantes que confluyen directamente en la productividad del empleado. Entre ellas se observa la limitada infraestructura (tanto de software, como de hardware), la evidente limitación entre actividades del hogar y del trabajo, y finalmente un lugar adecuado para trabajar en el hogar [5].

Conclusiones en tiempos de pandemia

En síntesis, la crisis del COVID–19 en el Ecuador no solo ha logrado evidenciar la brecha digital existente, sino que también ha mostrado la dificultad de adoptar estilos de trabajos no tradicionales. Dando como resultado la baja prevalencia del teletrabajo a pesar de la pandemia [5].

La baja adopción del teletrabajo no solo se debe a la poca confianza de los empleadores y empleados [6]. Más bien se enfatiza la carencia de infraestructura de las empresas ecuatorianas (tanto del software, como del hardware) necesaria para llevar a cabo el trabajo desde casa. Esto puede deberse a que el 90% de los emprendimientos en el Ecuador son de subsistencia e informales [7].

El impacto más importante del coronavirus, se da en la economía de los trabajadores más pobres en el Ecuador. Dado que las personas que adoptan el teletrabajo, mantienen una alta formación cualificada [8].  En este contexto, 54% de los ecuatorianos no cuentan con acceso a internet [9], y los que sí pueden acceder a la red tienen una banda ancha mucho más lenta y más cara que en los países en desarrollo [4].

 En este sentido, es muy importante resaltar que la composición de la economía ecuatoriana es mayormente informal (65%) [10], lo que significa que el trabajo desde el hogar no es una opción viable para un cúmulo mayoritario de la sociedad.

Para finalizar, hay que ser enfático en que las personas que no pueden acogerse al teletrabajo, deben decidir entre contagiarse o morir de hambre. Esto hace que el confinamiento en los hogares sea una especie de privilegio de clases, en donde las personas con un trabajo y sueldo fijo, pueden acceder a trabajar desde casa. En sí, el método qué más han adoptado los ecuatorianos que se dedican a la economía informal es el e-commerce [11], el cual ha sido un aliado importante y más significativo que el teletrabajo per se.

Bibliografía

[1]  Redacción Negocios, «Diez dudas frecuentes sobre el teletrabajo en Ecuador», El Comercio, 2020. [En línea]. Disponible en: https://www.elcomercio.com/actualidad/ecuador-teletrabajo-empresas-coronavirus-trabajadores.html. [Accedido: 19-mar-2020].

[2]  T. Hadden y L. Fishbane, «Covid-19 makes the benefits of telework obvious», 2020. [En línea]. Disponible en: https://www.brookings.edu/blog/the-avenue/2020/03/17/covid-19-makes-the-benefits-of-telework-obvious/. [Accedido: 04-may-2020].

[3]  ITA-LAC, «Estado del teletrabajo en América Latina y el Caribe», 2017.

[4]  CEPAL, La nueva revolución digital. De la internet del consumo al internet de la producción. Santiago de Chile, 2018.

[5]  M. Morikawa, «Covid-19, teleworking and productivity», 2020. [En línea]. Disponible en: https://voxeu.org/article/covid-19-teleworking-and-productivity. [Accedido: 10-may-2020].

[6]  B. Cyprien, «The impact of Covid-19 on work: telemigration, relocation, environment», París, 2020.

[7]  «El 60% de emprendedores es informal», La Hora, 2019. [En línea]. Disponible en: https://www.lahora.com.ec/noticia/1102288767/el-60_-de-emprendedores-es-informal. [Accedido: 20-may-2020].

[8]  R. Kochhar y J. Passer, «Telework may save U.S. jobs in COVID-19 downturn, especially among college graduates», 2020. [En línea]. Disponible en: https://www.pewresearch.org/fact-tank/2020/05/06/telework-may-save-u-s-jobs-in-covid-19-downturn-especially-among-college-graduates/. [Accedido: 10-may-2020].

[9]  INEC, «Encuesta de seguimiento al Plan Nacional de Desarrolo», 2019.

[10]  OIT, «OIT: Cerca de 140 millones de trabajadores en la informalidad en América Latina y el Caribe», 2018.

[11]  Redacción Quito y AFP (I), «Oportunidades de negocios se multiplican con el “e-commerce”», 2020. [En línea]. Disponible en: https://www.revistalideres.ec/lideres/negocios-comercio-electronico-pandemia-aislamiento.html. [Accedido: 12-may-2020].

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