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Dictaduras por sorpresa

Fuentes: Público

Gracias a las revueltas árabes, Occidente acaba de descubrir con gran asombro que Bahrein no es sólo ese exótico lugar donde vuelan los bólidos de la Fórmula 1 y amarran los portaviones de la Quinta Flota. El país que Estados Unidos ponía como ejemplo para la zona se ha retratado también como una brutal dictadura, […]

Gracias a las revueltas árabes, Occidente acaba de descubrir con gran asombro que Bahrein no es sólo ese exótico lugar donde vuelan los bólidos de la Fórmula 1 y amarran los portaviones de la Quinta Flota. El país que Estados Unidos ponía como ejemplo para la zona se ha retratado también como una brutal dictadura, capaz de sacar al Ejército a la calle con orden de disparar contra el pueblo. ¡Qué terrible e inesperada noticia! ¡Qué gran contrariedad para el cinismo de la realpolitik! ¿Cuál será la próxima tiranía que descubramos en Oriente Medio o África? ¿La de Guinea? ¿La de Marruecos?

Empecemos por Guinea. «Nos unen más cosas de las que nos separan», resaltó el presidente del Congreso, José Bono, en reciente visita oficial -junto a representantes de PP, PSOE y CiU-. Es obvio lo que «nos une»: el petróleo y los intereses comerciales. ¿Y lo que nos separa? Minucias: las ejecuciones a opositores políticos, las torturas y la corrupción del régimen de Obiang, que ya no sólo cuenta con la complicidad tácita del Estado español, también con su respaldo público a modo de vacuna, que la libertad es una enfermedad contagiosa.

Sigamos con Marruecos, esa monarquía absoluta con decorado democrático que puede presumir de «una relación de privilegio» con la UE, en palabras del comisario de Ampliación y Vecindad, Stefan Füle. «Su país puede estar orgulloso de lo que ha logrado hasta hoy», felicitó hace poco Füle al ministro de Exteriores marroquí, elogiando unas «reformas políticas» que requieren microscopio para poder apreciarlas en su justa dimensión. ¿Y a qué viene tanto piropo? Fácil: este domingo vence el acuerdo de pesca con Europa y habrá que renegociar. Sobre esa mesa, el incómodo asunto del Sahara o los derechos humanos son sólo otra moneda de cambio.

Fuente: http://www.escolar.net/MT/archives/2011/02/dictaduras-por-sorpresa.html