Recomiendo:
0

Dos historias, un análisis y dos frases de Bertolt Brecht sobre un cierto tipo de robo legalizado

Fuentes: Rebelión

Primera historia Hace unos días me encontré por la calle con un viejo amigo al que no veía desde hace tiempo. Iba con su esposa y ambos tenían el rostro desencajado. Los saludé un tanto azorado al verlos realmente enojados pero enseguida se alegraron de verme y me invitaron a tomar café. Acababan de salir […]

Primera historia

Hace unos días me encontré por la calle con un viejo amigo al que no veía desde hace tiempo. Iba con su esposa y ambos tenían el rostro desencajado. Los saludé un tanto azorado al verlos realmente enojados pero enseguida se alegraron de verme y me invitaron a tomar café.

Acababan de salir de una oficina de Caja Madrid, una típica caja de ahorros española que legalmente se considera de «interés público».

Allí habían depositado hace un par de años una cierta cantidad proveniente de haber vendido el piso en el que vivían antes de trasladarse a Málaga.

Mientras decidían adquirir otro cuando los precios bajaran, Caja Madrid le ofreció un depósito de «alto rendimiento» y me dijeron que como ellos no solían entrar en ese tipo de consideraciones dieron por buena la operación.

Hace unos días habían recibido un ingreso de la Caja en concepto de intereses pero por una cantidad que de ninguna manera parecía reflejar el «alto rendimiento» prometido. Cuando yo me los encontré justamente venían de resolver otras cuestiones en la oficina y de preguntar de paso por los intereses.

Se enteraron entonces de que lo que Caja Madrid llamaba un «alto rendimiento» era en realidad un interés del 2,5% anual durante los dos primeros años.

Se habían quedado patidifusos porque el índice de precios al consumo había sido del 3,7% (2005) y del 2,7% (2006) en esos dos años.

Es decir que Caja Madrid llama «alto rendimiento» a una retribución ¡negativa! en términos reales por disponer de un depósito del que no se podía hacer uso en el plazo contratado.

Pero su indignación en realidad no venía de ahí porque al fin y al cabo, me decían, «nosotros no nos hemos preocupado nunca por ese tipo de cuestiones y la culpa fue nuestra por no informarnos adecuadamente. Lo que hace que nos hierva la sangre es lo que nos acaban de decir en Caja Madrid para justificar el «alto rendimniento» del depósito. Una sinvergonzonería».

Efectivamente, me dijeron mis amigos que en Caja Madrid les habían dicho que el «alto rendimiento» provenía de que la rentabilidad de ese depósito tenía una exención fiscal del 40%. «¡Pero si nosotros queremos pagar impuestos!», me dijeron rabiosos.

Y yo no pude sino unirme a su enorme indignación: Caja Madrid se forra pagando unos intereses de miseria (de hecho, no pagando intereses en términos reales) pero consigue que el Fisco apruebe exenciones, de modo que la rentabilidad del depósito no sea a cargo de sus beneficios sino que la financie el Estado. «¿Te das cuenta?», me decían, «con tal de que los bancos ganen dinero, el Estado hace que sean todos los ciudadanos los que retribuyen los depósitos bancarios de los ricos que tienen mayor capacidad de ahorro, y no los bancos que utilizan esos depósitos para ganar doblemente dinero».

Era una muestra palpable de que el negocio bancario es efectivamente un robo legalizado y que se basa además en una complicidad asquerosa entre el Estado y los bancos para garantizar que estos últimos siempre ganen dinero.

Postadta:
Récord de ganancias de los grandes bancos españoles en el primer trimestre: Las cinco grandes entidades financieras españolas: Banco Santander, BBVA, La Caixa, Caja Madrid y Banco Popular ganaron en el primer trimestre del año un total de 5.140 millones de euros, un 49,8% más que el año pasado.

Segunda historia

Hace unos días me había quedado sin dinero en el centro de la ciudad y tenía que volver a casa con urgencia. Saqué 20 euros para pagar un taxi en el primer cajero automático que encontré a mano, que resultó ser del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA). Me cobró 3,5 euros de comisión, es decir el 17,5%. Por supuesto, esa cantidad no aparecía en el recibo de la operación que proporciona el cajero.

¿No debería ser eso un delito de usura?

Postdata:
El Colmo de un banco: comisión por email


El análisis

 

  El Periódico de Cataluña publicaba hace poco un artículo de Gonzalo Bernardos sobre la posibilidad de que los bancos ofreciesen hipotecas ¡¡a cien años!! Sus conclusiones son interesantes para conocer la naturaleza del negocio bancario:

– Si la hipoteca a 100 años tuviese un interés del 4,5% de interés anual, después de pagar 50 años de hipoteca, todavía quedaría por pagar más de un 90% de la vivienda: sólo se poseería un 9,57% de la vivienda. El resto sería del banco.

– A un 4,5%, por una hipoteca a 25 años se pagaría una cuota de 1.667,5 euros. Si el plazo fuese de 50 años se pagarían 1.258,17 euros. Y a 100 años la cuota sería de 1.137,75 euros. Es decir que al ampliar el plazo en 50 años sólo se rebaja la cuota en 120 euros al mes.

– Si el tipo de interés de la hipoteca fuera de un 10% de interés (poco probable ahora pero quizá posible dentro de unos años, tal y como pasó hace 15 o 20 años)  la diferencia de cuota entre la hipoteca a 50 y a 100 años sería tan sólo de 17,2 euros. Por eso los bancos son tan «generosos» ofreciendo plazos más largos e amortización cuando suben los tipos de interés: ¡ganan mucho más!

Postdata:

El presidente de BBVA defiende su sueldo de 20 millones ante las críticas de los accionistas

 
Y Bertolt Brecht

¡Qué lucidez la del berlinés cuando decía «si quieres robar, compra un banco» o que el delito de robar un banco no es nada comparado con el hecho de fundarlo.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga (España) y colaborador habitual de Rebelión. Su página web: www.juantorreslopez.com