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La Fábrica de Sueños. All is Lost (2013), de J. C. Chandor

El dolor no está para padecerlo, sino para superarlo

Fuentes: Rebelión

La esperanza nace cuando todo está perdido. J. R. R. TOLKIEN

Detrás de todas las cosas bellas existe algún tipo de dolor. BOB DYLAN

Sólo en la oscuridad puedes ver las estrellas. MARTIN LUTHER KING

El secreto para ser sabio no es asegurar el placer, sino evitar el dolor. ARISTÓTELES

La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose. JULIO CORTÁZAR

El dolor de la separación no es nada comparado con la alegría de reunirse de nuevo. CH. DICKENS

Desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños, vía Cine-Club Al Filo del Tiempo, el Ciclo sobre vida y obra y filmes de y con Robert Redford (1935-2025) termina con All is Lost (2013) o Todo está perdido, del cineasta gringo J. C. Chandor, surgido en Sundance con Margin Call (2011) o El precio de la codicia, filme sobre la burbuja inmobiliaria craneada para remozar al capitalismo. All is Lost es una obra maestra de la sencillez anclada en la profundidad y Our Man o Nuestro hombre (RR, claro) hace en ella una confesión laica, una declaración de principios espontánea, no obligada, un mea culpa sin culpa alguna: una síntesis acerca de que aunque todo esté perdido, hay que aferrarse a la esperanza, en tanto al cabo nada se pierde, nada está perdido pues en medio de ello, preciso, es que surge la posibilidad. Además, esta pieza con menos de cinco minutos de subtítulos, de resto un filme no verbal, recuerda que el dolor no está para padecerlo, sino para superarlo (1).

Los primeros 2’53” dejan claro que a lo hecho, pecho, y que el humano es una contradicción en sí mismo; aunque piense una cosa, muchas veces hace otra. Aun así, sólo queda luchar hasta el final, pese a que no haya otra salida que el error, el fracaso o la frustración. Y, claro, la esperanza: ‘Lo siento. Sé que no significa mucho a esta altura. Pero, lo siento, lo intenté. Creo que todos estarán de acuerdo con que intenté ser auténtico. Ser fuerte. Ser bueno. Amar. Hacer lo correcto. Pero, no lo hice. Y sé que lo sabían. Cada uno a su manera. Y lo siento. Aquí todo está perdido. Salvo por el alma y el cuerpo, lo que queda de ellos, y medio día de comida. Es inexcusable, ahora lo sé. No sé cómo pude tardar tanto en admitirlo, pero así fue. Luché hasta el final. No estoy seguro de si valió la pena, pero sé que lo hice. Siempre esperé más para todos ustedes. Voy a extrañarlos. Lo siento’. Lo que de paso deja claro que lo clave es luchar, c/u a su modo, sin importar que al cabo todo esté perdido: de ahí nace la esperanza.

Recuérdese que la esperanza consiste en saber sacar la luz de los sitios más oscuros. Los mejores hombres llegaron a serlo luego de atravesar zonas de penumbra e insoportable dolor. Apenas así, como Van Gogh, pudieron no sólo verlas sino llegar a las estrellas. Luego de quitarse la oreja tras discutir con Gauguin, nadie creía que tuviera esperanza alguna, tanto que hasta los niños le tiraban piedras (2). Sin embargo, nunca cedió a esa puta que se parece a la desesperanza y que se conoce como esperanza pues con su actitud frente a quienes lo ultrajaban, siempre mantuvo la firmeza y la serenidad que, al igual que Our Man en su velero, lleva a Jodorowsky: Respete lo despreciado: el agua sucia puede apagar un incendio. Como el que en la coda sorprende a Nuestro hombre, lo induce a dejarse llevar hasta el fondo del mar y, de pronto, renace la esperanza. Con sólo 5” de diálogos y el 95% restante no verbal, Todo está perdido recuerda que es otro título tan contradictorio como cualquier ser humano. 

Cuando se juntan la luz del yate y las llamas de la fogata que Our Man provoca, y con la que sella el fin del bote, en medio de la oscuridad aquél termina pareciéndose a Van Gogh pues a ambos el ver las estrellas siempre los hace soñar: tal hecho siempre lo hacía soñar al pintor y por ello quizás tomó la muerte como un atajo para ir a una estrella. El náufrago, por contraste, se resistió a la muerte y se aferró a la esperanza, sin que nada lo hiciera ceder. Ni siquiera a la presión de ser y sentirse un hombre solo en el mar, asediado por tiburones, en lucha contra los elementos, y con la única certeza de que apenas cuenta consigo mismo y su voluntad de poder para sobrevivir. Un container lleno de tenis le ha roto parte de su velero y lo que parece un daño corregible se vuelve, al filo del tiempo, un hecho inexorable. Nunca se sabe qué paso, pero ante el hecho no queda más que actuar: Our Man lo hace, por fortuna, de la forma menos agitada posible y para ello se centra en el control, la serenidad y la lógica.

La historia, ya se dijo, es casi no verbal y está colmada de voz en off, imágenes de archivo y Flashbacks o retrocesos en el tiempo. El silencio, a su vez, permite la entrada de la angustia y con ello la intensidad crece a cada instante para mantener la atención del observador hasta el final, frente al inhóspito e impávido espacio que rodea al protagonista. La obra se rodó por completo en exteriores y es minimalista por excelencia. Tiene referentes tanto en la literatura, El viejo y el mar, de Hemingway, La historia de un náufrago, de García M., La isla misteriosa, Dos años de vacaciones y La isla desierta, de Verne, Robinson Crusoe, de Defoe, Vida de Pi, de Y. Martel, Los náufragos, de Charlotte Rogan, como en el propio cine, Almas en el mar (1937), de H. Hathaway, El lobo de mar (1941), de M. Curtiz, Náufragos (1944), de A. Hitchcock, Lord Jim (1964), de R. Brooks, Titanic (1997), de J. Cameron, o esa suerte de Romeo y Julieta del agua y de opresión y lucha social que representa el mismísimo buque.

R. Redford recuerda que era un proyecto diferente, atrevido, y ligeramente existencial. Y esto significa que el público dispondría de un amplio margen de interpretación. Le gustaba el reto que le proponía como actor, al meterlo dentro de un personaje que está solo, con sus pensamientos y conducta como únicas compañías; también le gustó que fuera sin diálogos. Todo ello lo hacía muy atractivo pues dentro del cine actual hay pocas ocasiones de hacer un filme como este: una experiencia fílmica muy pura. Carece de lo que muchos filmes hoy tienen: emociones, entretención, efectos especiales y explosiones a granel, edición, música y diálogos a discreción. Se trataba de una pieza muy austera y eso lo atrajo. De algún modo, el personaje tenía que ser él mismo, aunque no tenga nombre ni lo necesite. Nada hubiera cambiado si se llamara Joe. Le gusta la poca información y que tuviera que aportarla él. Entre más información mayor el filtro que se instala entre el público y lo que pasa con el personaje.

Eliminando eso, los diálogos, los efectos especiales, la voz en off, se crea una experiencia fílmica más pura: algo muy poco común, que le resultó muy atractivo. Chandor es un cineasta fantástico, como se lo imaginaba y confiaba que fuese. Su Margin Call se vio en Sundance. El hecho de que All is Lost sea tan distinto de aquel filme, hace preguntar si se trata de la misma persona. La que hace un filme con gente en un cuarto, y que luego rueda otro con una sola persona en un barco, sin diálogos. ¿Puede tratarse de la misma persona? Cuando se conocieron, le gustó de inmediato: pensó que había escrito un filme realmente sólido. Sabía de qué hablaba porque es marinero. Se trataba de algo personal. Ponía en pantalla algo personal, que era suyo: y confió en eso. Estaba muy seguro de lo que hacía, y muy preparado. Y eso le gustó, porque significaba que, como actor, no tenía que hacer un gran trabajo de investigación ni buscar en Google. Sólo meterse en su piel, confiar en él, y sin duda eso hizo. 

Y RR se alegra, porque funcionó muy bien. Sobre la dureza física del rodaje, dice que es obvia ya que rodó todas las escenas físicas: sin dobles, a la B. Keaton. Y eso, por lo difícil, habla por sí solo. En cuanto a si todo está perdido, RR dice que no sabe si el entrevistador le pregunta por su país. Desde esa óptica, puede decir que no tiene buena pinta [y eso que el Pte. era Óreo Obama, es decir, aún no estaba la calamidad actual, el mono oxigenado mechi-amarillo]. No, como ser humano, no todo está perdido. Hay que seguir adelante, moviéndose si se puede, no detenerse. Políticamente es otro asunto: no tienes el control político de tu país. Hay que hacer lo mejor que se pueda. Seguir adelante, es todo lo que puede hacer Our Man, no hay otra cosa. Puede rendirse, pero no lo hace. Es lo único que le queda, seguir adelante. Y lo hace todo el tiempo que puede. (3) Cuando ya no puede más, se hunde en el agua. Aun así, pronto las luces del barco de rescate y el fuego se unen como metáfora de la energía vital.

Ocho días antes de su carta inicial a la familia y a la Humanidad, Our Man viaja en solitario por un diegético Océano Índico. De pronto, despierta y halla una zona de agua dentro de su yate, tras chocar con el ya citado contenedor abandonado en el mar. Su equipo de navegación está averiado, con el aparato de radio pasado por agua, y se avecina una tempestad. Pese a que tapa la vía de agua, su condición de marinero experto y la fuerza vigente a sus 77 años, se ve apabullado por la violencia de la tempestad, hasta que cae dentro del agua, por más de un minuto diegético. No tiene más que un sextante, unas guías y unas cartas náuticas para saber dónde está, sólo le queda el recurso de que las corrientes marinas lo arrastren a un pasillo desde el cual enviar señales a otra nave, pero el sol es como el de Bogotá, clima caliente como el aguardiente, según León Gieco (4); los tiburones van y vienen y su comida es tan escasa como la ética hoy, así que por valiente que sea no tarda en ver venir a la parca. 

Pero, Our Man no teme a la muerte o, mejor dicho, por ser tan consciente de ella, está más cerca de la vida. Sin importar que se halle a 1.700 millas, o a 3.150 km, de los estrechos de Sumatra, concretamente en el estrecho de Malaca, navegando en el yate Virginia Jean, así el rodaje ocurriera en el Sur de California y Las Bahamas. Luego de caer al agua, regresa al yate y a los pocos minutos, casi diez, el aparato es sacudido por los embates de la tormenta y Our Man se golpea contra un tubo metálico, cae herido en el sofá y duerme profundo. Al despertar, deja ver una gran herida en la frente que luego intenta remediar con Mertiolate. Saca su bote salvavidas y, más tarde, el equipo de supervivencia y el de radio le anuncia algo. Acude pronto, grita ¡auxilio! y ¡estoy aquí!: ese es todo su número: el que no agrada a ciertos critiquillos, pobrecillos, porque no va en bien del factor dios, o sea, del dinero, sino de la creación artística: algo inadmisible en la era del libre mercado evangélico que nos asalta. (5)

Tiempos en los que el credo evangélico se viene tomando los templos de la Iglesia y de la política, a fin de envilecer la creación, la imaginación, el pensamiento complejo y de instalar en el inconsciente colectivo el mal gusto, la medianía, y expandir el pensamiento único como exclusiva posibilidad de vida: la de no pensar ni tener criterio ni hacer crítica alguna al statu quo o al Stablishment. Todo por vía del vil mensajero de la muerte que dizque gobierna el País del Norte, el del mierda Tío Sam, quien no conoce Padre ni reconoce Madre, va por ahí dejando su reguero de escoria y nadie huele nada porque todo lo perfuma la prensa amarilla, por mentirosa, azul, por goda, y roja, por tanática. Da igual si lo gobierna Clinton, Bush II, Obama, Trump, Biden, y, de nuevo, la bestia que se cree Mesías (6), como Jair Messias Bolsonazi, y con quien tanto se quiere. Todo esto, en cierto modo una alegoría de lo que pasa en el yate de Our Man, de sus avatares y sus angustias, las que lo llevan a buscar su salvación.                                   

En efecto, las averías en el casco del Virginia Jean, casi por sobre la línea de flotación, llevan a una inundación parcial y luego total, dañan el radio de comunicaciones y demás artefactos, insuceso del que se desprende una serie de situaciones que agrava la navegación y expone a la incertidumbre al único viajero del yate o quien a la vez lo tripula y lo dirige o, si se prefiere, lo gobierna: Nuestro hombre. Aquí, el evangelista/oportunista se levanta y vocifera: ¡Jehová! Y nuestra Marthica salta, con dificultad, claro, y grita: No, cabronazi, ¡Jesús! Y yo callo, porque no creo en nada, en nada de eso, obvio, sino en otras cosas. Pese a lo bien equipado que va el barco, lo acosa una tempestad que genera situaciones límite de sobrevivencia y que rebasa la capacidad de su único tripulante y lo reduce a aceptar su situación y tomar conciencia de la misma con ataraxia. De pronto, ya en el bote, una voz le pide arrojar sedal en tanto algo tira de él. Our Man echa su mensaje en un frasco y, entre dudas, lo tira al mar.

Nuestro hombre hace frente a la situación, que para otros sería motivo de desesperación y angustia, con un estoicismo que asombra, aunque en paralelo ocurra una legítima odisea de cojones, rigor y decisión de lucha contra los elementos, valiéndose para ello de su propia condición física, la de un hombre de casi 80 años, y de su controlada inteligencia emocional que le permitan, por lo menos, creer asegurar la supervivencia, escapar a la muerte en altamar e intentar acercarse a las rutas del comercio para lograr su ya citada salvación: de pronto, a lo lejos, ve un carguero gigante, poco a poco se aproxima, y, por fin, cuando lo tiene cerca, ve un aviso que dice Maerks Alabama como en el filme Capitán Phillips (7): el que pasa por All is Lost lleva el aviso Maerks de la misma empresa en los contenedores, esto es, un guiño de J. C. Chandor a su memoria fílmica y a la de los cinéfilos del mundo. El caso es a la vez metáfora de los intrincados caminos que llevan a la verdad, la belleza y, claro, la sabiduría…         

Por eso, a la vez, contiene un discurso intrínseco sobre el naufragio, la pérdida, la aniquilación. El primero no es un show; la segunda, es inexorable e irreversible; la tercera, es efecto lógico, e ilógico, por dialéctica, de los otros dos factores o hechos. El filme, en suma, entraña la lucha contra los elementos, pero no contra un enemigo sino contra la propia merma de las condiciones personales por causa de los imponderables o, si se quiere, contra la propia decadencia. La falta de diálogos no es oportunismo de estilo, sino la sustancia o el núcleo de su poética: el ser que actúa, no habla por incapacidad sino en función de su labor existencial, y su silencio responde a la necesidad de amplificar la visión cósmica de Our Man para de paso adentrarnos en un proceso de entropía, por evolución/transformación, con los sonidos naturales, las olas, el viento, los crujidos del casco averiado, que acaban por encarnar la escritura de un guion no verbal y de una banda sonora atípica, no convencional e inusual.

A la luz de su actitud, la de Nuestro hombre, el naufragio implica quizás una crisis, pero no una derrota o una frustración, sino por contraste una crisis en tanto crecer, seguir. La pérdida, entraña no la incapacidad sino la impotencia para resolver una situación y esa solución no es inmediata, apenas mediata o tardía. La aniquilación, en fin, es el estadio en el cual lo lógico e ilógico se dan la mano, a causa del Zen o el Tao, pero no brindan la opción de rehacer el camino sino merced al azar o la casualidad, no a la causalidad que de suyo opera contra los deseos de Our Man o cualquier otro ser: por todo ello, el filme es una suerte de antítesis de éxitos de taquilla sobre catástrofes que, para D. Estulin, prevé Hollywood (8). El protagonista sucumbe ante los imponderables, pero jamás se resigna a luchar y, por eso, sigue, se mueve, no se detiene. Reflexiona sobre su condición de humano finito, no eterno, e inmortal por contraste, merced a su certeza de saber que así todo esté perdido, siempre queda la esperanza.

La hazaña de Our Man no es la historia de un hombre espectacular, mediático ni buscador de récords, sino la de un ser humano racional, sensible e inteligente, cuyo único propósito, fin u objetivo se centra en lograr superar los retos que la Naturaleza le presenta. Quien hubiera podido llamarse Joe, RR dixit, o como fuera, no es un pretexto para hablar de belleza, juventud o vanidad, ni trata de un asunto ligeramente existencial: no, es existencial hasta la médula. Nuestro hombre no se expone al peligro porque sí, ni tampoco busca la muerte de forma soterrada puesto que al ser sujeto de los imponderables no tiene otra salida que enfrentarla. Filme y personaje son en su orden una obra y un ser humano austeros: el primero tiene un objetivo ético/estético, esto es, artístico, no metálico o plástico; el segundo, con su figura sobria esculpe en el tiempo una experiencia cinematográfica pura, buenamente radical, sin dejarse seducir por las falsas mieles del éxito o la fama: la que antes duraba 15’, hoy 15”.

Él no busca seducir a nadie o ser carismático por interés, ni siquiera evocar al nadador inglés Ross Edgley, quien, por querer darle vuelta a toda la isla de GB sin tocar tierra, se llenó de líos: sufrió la destrucción del cuerpo a causa del agua salada; a los pocos días de nado su piel empezó a deshacerse; la fricción con el traje de neopreno produjo heridas que no cicatrizaban ni secaban (9). En otras palabras, no le interesa su historia, por relevante que sea, en tanto aborda un hecho exógeno, mientras la de Nuestro hombre, lo que de suyo implica tener compasión, colaborar, cooperar (así esté solo) para el éxito de una empresa no creada con capital alguno sino sufrida a causa de avatares cósmicos, desemboca en otro hecho de carácter endógeno: lo que, de paso, entraña una búsqueda interior, un redescubrimiento de sí mismo, en fin, un asunto que sólo a él interesa, porque nadie lo acompaña. La herencia personal de Chandor, ese gran marinero, la asumió RR muy bien y confió, claro, hasta meterse en su piel.

Al hacerlo, confirmó la validez del epígrafe en tanto que el secreto de la sabiduría no radica en acumular saber sin límites ni en asegurar placer, sino en lo que de modo muy consciente hace Our Man: evitar el dolor y al no poder evitarlo, en darle forma ética y estética hasta fundirse con la cosa en sí: aquí, con el drama fílmico. Si bien se sabe que el dolor es algo inevitable y que acompaña a la Humanidad desde siempre y para siempre, aquél se empeña en resistir y luchar, seguir y no parar hasta el punto límite de no retorno. Cuando se cree que pierde la esperanza, el camino de piedras que ha sembrado lento pero seguro se rehace como por arte de magia, justicia poética, cooperación cósmica o azar terrenal, para sellar y configurar de nuevo su desbordante e íntimo amor a la vida. El de alguien que no cede a presiones, azotes, torturas ni chantajes emocionales/físicos o materiales y se erige en prueba notable del hombre nuevo del que habló el Che (10), como sucedáneo de fe y esperanza laicos.

Para terminar, tiene razón RR en saber si con todo está perdido quien lo entrevista se remite a EE.UU y, luego: Puedo decir que no tiene buena pinta. Se refería al payaso negro Obama y no al actual Trumpiras, quien ahora secuestra a Maduro para saquear a Venezuela (11). Atina al decir que Our Man en concreto [pese a esos dos abelardos, uno, negro, que echó 26.000 bombas en siete países y fue como MCM [12] Nobel de Paz; y otro, blanco, El mayor estafador del mundo, Cap. 3 de la serie sobre él [13], ambos, íntimos de mafiosos, con máscara de nobles, v. gr., B. Clinton [14] y R. Cohn), y el hombre en general, en tanto humanos, hacen que no todo esté perdido. Por ello sigue, se mueve si lo dejan: si no la vida misma se defiende, eso es la esperanza. Desde la geopolítica la cosa es otra: cualquier sujeto no controla un país (15). Hacer lo mejor, ser bueno, ir adelante, es la única opción que tiene. El dolor de haber estado separado del mundo no se compara con la alegría de re-unirse con él y con la gente…

En conclusión, All is Lost es cine en lo sustantivo, de corte existencial, minimalista, antes que una aventura de supervivencia. Aunque no se sepa nada de Our Man y con el que pese a todo nadie deja de identificarse, ni de dónde viene ni hacia dónde va, todo ello lo hace parte de un caso holístico, amplio, esto es, universal: a la postre, es un ensayo sobre lo impensado pero no improbable, en torno a los imponderables; una reflexión sobre la finitud en la que el enemigo no es tanto lo exterior, un tsunami, un tiburón, cualquier otro animal, sino lo interior, ya sea existencial, metafísico, ontológico, contenido en la idea, siempre anclada en el miedo o el terror, de un hombre en peligro. Aquí, con un factor derivado del capitalismo, de la sociedad de mercado global que por una (no mera) casualidad puede echar a perder toda una vida o, peor, muchas vidas: el container y detonante de esta historia casi muda, cuyo núcleo es la imagen, recuerda no padecer el dolor ni regodearse con él, sino darle forma y superarlo.

A Santiago, quien pese a una quemada de infancia y a un dolor de adulto, siempre guarda la esperanza y no da nada por perdido ni nada le impide avanzar por el mundo en procura de sus sueños y deseos.

A Carito, su fiel compañera de una empresa no fincada en lo material sino en lo poético amoroso…            

Notas, enlaces y bibliografía:

(1) All is Lost habla, por vía de Our Man, sobre el dolor existencial antes que físico, y sobre la esperanza.

(2) https://rebelion.org/lo-que-esta-hecho-con-amor-esta-bien-hecho/ 

(3) https://co.video.search.yahoo.com/yhs/search?fr=yhs-sz-002&ei=UTF-8&hsimp=yhs-002&hspart=sz&param1=2964217557&p=cuando+todo+est%C3%A1+perdido+pel%C3%ADcula+wikipedia&type=type80260-2133086105#action=view&id=17&vid=0d4262f1bf71424876d7839a76edd975 

(4) https://www.youtube.com/watch?v=pn1Tlp8jHeU&list=RDpn1Tlp8jHeU&start_radio=1 

(5) https://www.facebook.com/reel/2304243963381902 

(6) https://www.youtube.com/watch?v=OKl8fFH8Z8E 

(7) https://co.video.search.yahoo.com/yhs/search?fr=yhs-sz-002&ei=UTF-8&hsimp=yhs-002&hspart=sz&param1=3477807719&p=capitan+phillips+pelicula+completa&type=type80260-2133086105#id=2&vid=cf625fde2663b0c7fa4f416074c53253&action=click 

(8) https://www.youtube.com/watch?v=kblkOJltMR4 

(9)https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=pfbid02Ry45aYwh63XhpcoVtQUrdENmhRZEUexwVXCaq1XPkhSxG8LeLbr13z1uR8oBWsTel&id=61551595144919&rdid=ML9sVP12FCkxUwJi# 

(10) https://www.auroraboreal.net/literatura/puro-cuento/1726-yo-ernesto-guevara-che-un-cuento-que-no-acaba 

(11) https://espanol.yahoo.com/noticias/r%C3%A9plica-casa-segura-fuente-cia-172330920.html  

(12)https://rebelion.org/del-golpe-al-nobel-de-guerra-que-asco/ 

(13) Ver en Netflix la serie de 10 capítulos Trump An American Dream… bueno, si la soportan. 

(14) https://www.youtube.com/watch?v=hFfXq-JQ8jQ 

(15) Íbidem, Nota 14.

FICHA TÉCNICA: Título original: All is Lost. En castellano: Cuando todo está perdido. País: EE.UU. Año: 2013. Gén.: Drama / Thriller. For.: AVID; 105 min.; color. Dir. y guion: J. C. Chandor. Prod.: Justin Nappi / Teddy Schwarzman / Neal Dodson / Anna Gerb. Mús.: Alex Ebert. Fot.: Frank G. DeMarco. Dir. de fotografía submarina: Peter Zuccarini. Mon.: Pete Beaudreau. Único int.: Our Man o Nuestro hombre (Robert Redford). Prod.: Before the Door Pictures / Washington Square Films. Dist.: Lionsgate (con Roadside Attractions) USA / Film Nation Entertainment (con Universal Pictures) Internacional. Premios: Globos de Oro: Mejor Banda Sonora, Alex Ebert. Deauville Film Festival: Mejor Película. NY Film Critics Circle Awards: Mejor Actor, Robert Redford. Estreno: 14.feb.2014 (España). 

Enlace del filme: https://co.video.search.yahoo.com/yhs/search?fr=yhs-sz-002&ei=UTF-8&hsimp=yhs-002&hspart=sz&param1=2964217557&p=cuando+todo+est%C3%A1+perdido+pel%C3%ADcula+wikipedia&type=type80260-2133086105#action=view&id=10&vid=8e28ee8d66ed510ac9060ffd3fff1be8 

Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico literario, de cine y jazz, catedrático, corrector de estilo, traductor y, sobre todo, lector. Fundador y director del Cine-Club Andrés Caicedo, desde 1984. Colaborador de El Magazín EE, 2012; columnista, 2018. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, se lanzó en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por MLK: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, coautoría con Luís E. Soares, publicado por UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre MZO y su novela Changó, el gran putas, lo lanzó UFES, 20.feb.21. Invitado por Pijao Eds. al Encuentro Nal. de Narrativa vista desde las Regiones (Ibagué, 1º a 4 nov.23) Invitado por UFES al Congreso Literatura, Soberanía Nacional y Multipolaridad (Vitória, 25.nov.23). El 10.abr.2025 salió en Brasil La Fábrica de Sueños – Ensayos sobre Cine, primero de ocho libros por publicarse. Autor en ARC, Rebelión, Magazín de EE, Las2Orillas y traductor/coautor, con Luis E. Soares, en dichos medios. Director del Cine-Club Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños. E-mail: [email protected] 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.