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El gigante enloquecido y el monopolio de la muerte a gran escala

Fuentes: Rebelión

EEUU prohibió hace ya algunas semanas la publicación de dos estudios científicos acerca de las mutaciones del virus de la gripe aviar -tremendamente letal, pero de muy baja posibilidad de contagio a humanos- aduciendo que la información de los estudios podría caer en manos «criminales» y convertirse en una peligrosa arma de «bioterrorismo». Estos estudios […]

EEUU prohibió hace ya algunas semanas la publicación de dos estudios científicos acerca de las mutaciones del virus de la gripe aviar -tremendamente letal, pero de muy baja posibilidad de contagio a humanos- aduciendo que la información de los estudios podría caer en manos «criminales» y convertirse en una peligrosa arma de «bioterrorismo». Estos estudios muestran que tras cinco mutaciones, el virus H5N1 (variante de la gripe aviar) puede contagiarse entre mamíferos, uniendo a su alta capacidad letal el inquietante riesgo de la alta tasa de contagio a humanos y entre humanos.

Ocurre que ya en el pasado -década de 1940- EEUU intervino toda la información acerca de la física del átomo, para evitar que cayera en manos «criminales». Pero los hechos del pasado permiten entender lo que esta nueva intervención del «gigante enloquecido» puede depararnos: la única acción criminal a gran escala llevada a cabo con la tecnología del átomo fue protagonizada por EEUU contra la población civil de dos ciudades japonesas.

Hace dos años las fuerzas infrahumanas que gobiernan la aldea global, decidieron provocar una pandemia de gripe mortal mediante la difusión a través de los laboratorios Baxter con sede en Austria, de dos kilos de material contaminado para la elaboración de vacunas antigripales. La operación al completo era infectar a decenas de millones de personas con una vacuna letal y que las Corporaciones farmacéuticas que tiene la patente y comercializan el pretendido remedio hiciesen ventas milmillonarias al calor del miedo a la pandemia. La operación fracasó como consecuencia del factor humano: quiso el azar que el celo profesional de un técnico de laboratorio le llevase a realizar unas comprobaciones extra, que no estaban en su protocolo de manipulación de aquel material. Así se detecto la contaminación del material base para la elaboración de las vacunas de esa temporada en Europa, evitándose -por azar- la contaminación y muy segura muerte de varias decenas de millones de seres humanos que hubieran recibido esas vacunas. Aún así, para salvar una parte de la Operación de exterminio: la venta masiva de Tamiflu a todos los Gobiernos del mundo, a pesar de que el riesgo había sido conjurado por el azaroso descubrimiento del técnico de laboratorio que impidió la propagación, la maquinaria de la OMS (Organización Mundial de la Salud) declaro la situación de pandemia global, modificando ad hoc los criterios que hasta ese momento la organización atendía para calificar una pandemia. Ni que decir tiene que el Tamiflu no sirve para curar ni evitar contagios de virus de la gripe. Estaba pues pendiente una nueva ofensiva contra la humanidad por este flanco; muchos fueron entonces los que argumentaron que tras una o dos temporadas la «Operación pandemia» se repetiría con más precisión.

Y aquí estamos, con un Gobierno USA que ha rebasado todos los límites de infrahumanidad precedentes -según estimaciones muy prudentes del periodista independiente de origen australiano John Pilger, EEUU es responsable desde el final de la II Guerra Mundial del asesinato y exterminio de más de cincuenta millones de seres humanos en el Planeta- advirtiendo al mundo del riesgo de bioterrorismo ligado a la publicación de una información de la comunidad científica, que este Gigante enloquecido se reserva para sí.

Adivinen cual será la próxima pandemia letal que azotará a la humanidad y de manos de quien vendrá «una catástrofe inimaginable».

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.