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El señor de la guerra

Fuentes: Rebelión

Conocimiento inmediato y conocimiento mediato Hoy día el conocimiento mediato representa la mayor parte del conocimiento que tenemos del mundo. No sólo hablo del conocimiento que obtenemos a través de los libros, sino también del conocimiento que obtenemos a través de la radio, la televisión y el cine. El conocimiento inmediato, el conocimiento que obtenemos […]

Conocimiento inmediato y conocimiento mediato

Hoy día el conocimiento mediato representa la mayor parte del conocimiento que tenemos del mundo. No sólo hablo del conocimiento que obtenemos a través de los libros, sino también del conocimiento que obtenemos a través de la radio, la televisión y el cine. El conocimiento inmediato, el conocimiento que obtenemos a través de nuestras propias experiencias, cada vez es menos decisivo en la conformación de nuestra concepción del mundo. De ahí la importancia que tiene la posesión de los grandes medios de producción de imágenes del mundo: la radio, la televisión y el cine. Y como estos grandes medios están mayoritariamente en posesión de manos privadas, resulta casi imposible o muy difícil luchar contra las actuales ideas dominantes.

El señor de la guerra

El señor de la guerra (Lord of War) es una película dirigida por Andrew Niccol e interpretada en su papel principal por Nicolas Cage. Aunque la película ha sido presentada como una crítica al tráfico de armas y una crítica al papel desempeñado por EEUU en el suministro de armas, a mi juicio la película configura una imagen capitalista del mundo. Este director, como muchos otros directores estadounidenses, aunque pretende ser crítico, es incapaz de desprenderse de los conceptos burgueses del mundo.

Materialismo e idealismo

Las películas estadounidenses suelen ser muy idealistas. Para muchas personas esto no representa un perjuicio sino una liberación. Nos hace olvidar cómo es el mundo en realidad y así se llevan mejor las penas. No digo que en algunos casos idealizar no sea bueno, que sí lo es, puesto que produce el mismo efecto que el alcohol y todos los estupefacientes: embriaga nuestros sentidos, haciendo que veamos el mundo de forma borrosa y, de ese modo, más aceptable. Pero en general el idealismo no es beneficioso. No sólo porque nos proporciona una imagen falsa de la realidad, sino porque también nos lleva a errores en la búsqueda de las causas que originan los males del mundo y en la búsqueda de las soluciones. El materialismo nos pinta el mundo en toda su crudeza y esto en ocasiones es duro y difícil de llevar. Pero los males del mundo nos obligan a apostar por esa línea filosófica.

Sinopsis

La familia de Yuri Orlov (Nicolas Cage), originaria de Ucrania, emigró a EEUU. Abrieron un restaurante de comida judía y de eso vivían. Por un azar del destino Yuri Orlov presenció un enfrentamiento armado entre mafiosos rusos. Eso le despertó el alma capitalista, la comprensión de que en el mundo había muchas necesidades de armas, y que él podía satisfacerlas. Y así fue: casi de manera mágica, porque el director Andrew Niccol no explicó cómo, Yuri Orlov se convirtió en un traficante de armas. Preferentemente vendía armas a países africanos, especialmente a Andre Baptiste, presidente del gobierno de Liberia, a quien presentan como un político sanguinario y arbitrario.

Desde el principio de la película, cuando Yuri trabajaba en el negocio de su familia, se le veía por las calles suspirar enamorado por Ava Cordova, a quién únicamente conocía por los carteles publicitarios. Pero cuando empezó su enriquecimiento, organizó toda una treta para ganar su corazón. Y lo hizo por medio del lujo y de la ostentación de riqueza, haciéndose pasar por un rico empresario del transporte, y ella picó el anzuelo. Esto es: se casó con Yuri Orlov por su dinero, por su fortuna, por su nivel de vida. No de otra manera podía vivir una modelo como ella, sino inundada en el lujo y en el confort.

Convenció a su hermano de que fuera su socio. Le hizo ver que trabajando en el restaurante de su padre no tendría futuro o su futuro sería un futuro insignificante. Pero su hermano cayó en el desfiladero de la droga. Su conciencia traicionaba su actividad de tráfico de armas. Una vez se apercibió que las armas que iban a vender a unos militares africanos iban a ser utilizadas por éstos para asesinar a personas de un campo de refugiado. Su conciencia no pudo resistir tal imagen de futuro y le impelió a explosionar las armas de uno de los dos camiones, y lo logró. Pero cuando lo intentó con el segundo camión, terminó abatido de varios disparos. Yuri hace de tripas corazón, vende el segundo camión y regresa a EEUU con su hermano muerto.

Mientras tanto su esposa había descubierto que Yuri se dedicaba al tráfico de armas y lo abandona llevándose el hijo que compartían en común. Los padres de Yuri, tras enterarse de la muerte de Vitaly y de las actividades ilícitas de aquél, lo repudian. Tras la llegada de Yuri a EEUU con su hermano muerto, el agente Valentine logra por fin capturarlo y se hace con la ilusión de que definitivamente lo encarcelará. Pero Yuri era una pieza importante en el tráfico ilegal de armas y el gobierno de EEUU lo necesitaba. De ahí que interviniera un alto cargo del Estado y dejaron libre a Yuri.

El mundo del trabajo

Los padres de Yuri abren un restaurante de comida judía. Tanto la vida de sus padres como la de su hermano Vitaly son presentadas como vidas carentes de ilusiones y de aspiraciones. Cuando Yuri le propone a su hermano que sea su socio, le habla de su trabajo de cocinero como una actividad insignificante, carente de trascendencia. Rebaja el trabajo del trabajador medio a la categoría de lo indigno. Esta es la concepción burguesa sobre el trabajo simple: es un trabajo falto de categoría, de personas sin aspiraciones, de pobretones. Esta es la sensación que tienen las personas que realizan los trabajos simples ante personas pudientes: sienten vergüenza de decir de que trabajan. Mientras que la concepción socialista del trabajo implica sentirse grande en todo lo que se haga, porque todo lo que se hace es necesario para la vida en su conjunto, incluido el trabajo simple. Y Yuri, el protagonista principal, se presentó ante su hermano como portador de la mentalidad burguesa sobre el mundo del trabajo, consistente en mostrar un total desprecio por el trabajo simple.

El mundo del capital

Aunque el director de la película se centra en el contenido de la actividad de Yuri, el tráfico ilegal de armas, y con ello crea estar apuntando al blanco principal de la crítica, se olvida de algo esencial, de la forma económica de esa actividad: la forma capitalista. Yuri no se dedica al tráfico de armas porque sea un hombre moralmente malo, sino porque quiere hacerse inmensamente rico. Y en esto consiste el capitalismo: en ofrecer un sinfín de mecanismos económicos para que algunas personas se hagan inmensamente ricas, esto es, para que algunas personas se apropien del trabajo de otras personas. Porque nadie se hace inmensamente rico sino por medio de la apropiación de trabajo ajeno, aunque el modo en que esta apropiación se lleva a cabo permanezca oculta.

Dinero y amor

Desde que Yuri era un simple trabajador vivía enamorado de una modelo, Ava Cordova, que sólo conocía por las vallas publicitarias. Pero cuando se hizo rico, o empezó su andadura como rico, compró el amor de Ava con dinero. Concertó un contrato en un lujoso hotel para hacerle unas fotos. Compró todas las habitaciones del hotel para que no hubiera nadie. No fue ningún fotógrafo. Y alquiló un avión privado para el regreso al lugar donde vivía la modelo. Se presentó ante ella como un rico propietario de una empresa de transporte y ganó, con aquella treta, su amor.

Lo odioso de todo esto es que existan hoteles, residencias, joyas y vestimentas de lujos. Porque si todo esto existe y todo esto se produce, será porque hay un sector de la población que lo demanda. Y este sector de la población no son sino los grandes ricos, los grandes capitalistas, cuyas gigantescas riquezas sólo se explican como apropiación de ingentes cantidades de trabajo ajeno. Y yo no veo otra cosa cuando veo tanto lujo: el trabajo de los muchos apropiados por unos pocos.

El individuo y el obrero colectivo

Una de las contradicciones más llamativas del capitalismo es la existente entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la propiedad sobre los medios de producción y sobre los beneficios. Pero esta contradicción no sólo abarca a la industria y al comercio, sino a la totalidad de las prácticas sociales. Las actividades deportivas, de las que cabe destacar el fútbol y el baloncesto, tienen un carácter eminentemente de masas, no obstante, los beneficiados son siempre unos pocos. Así que la contradicción entre lo social y lo privado, entre el esfuerzo de los muchos y el beneficio de los pocos, es uno de los rasgos esenciales del capitalismo.

En este sentido debemos suponer que el tráfico de armas necesita del concurso de una masa social que se encargue del transporte y de la carga y descarga de las armas. Pero Andrew Niccol hizo desaparecer de las escenas de la película este componente, la masa social que hace posible la actividad productiva, sólo aparecía Yuri Orlov, el capitalista. De este modo se demuestra que Andrew Niccol está determinado por la concepción burguesa sobre la contradicción entre lo individual y lo social, que presenta a los individuos como los verdaderos artífices de todo en vez de a la masa social. No sólo le da el protagonismo fundamental al individuo aislado, a Yuri Orlov, sino que hace desaparecer de las escenas de la película a la masa social que hace posible su actividad comercial. Ocultarlo y negarlo, esto es lo que hace Andrew Niccol con el obrero colectivo.

Propiedad pública y privatización

Yuri llevaba una vida demasiado cara, por encima de sus posibilidades; y se veía obligado a ello porque su esposa Ava Cordova no podía vivir de otro modo. Pero con la desintegración de la Unión Soviética sobrevino como por encanto la oportunidad de su vida. Yuri conspira con su tío Dimitri, general del ejército ucraniano, para apropiarse de armas y venderlas. Sólo en Ucrania, entre 1982 y 1992, se robaron más de treinta y dos mil millones de dólares en armas. Como los diálogos de esta película son pobres, faltos de profundidad, este robo no aparece categorizado como corresponde. Las armas son propiedad pública del pueblo ucraniano y su apropiación por parte privada es una muestra ejemplar de cómo se formaron originariamente los capitalistas en la nueva Rusia y en la nueva Ucrania. La acumulación originaria, de la que hablara Marx en El Capital, no significa otra cosa que hacerse con un capital originario por medio del saqueo y del robo. Así se constituyeron los capitalistas en el origen del capitalismo occidental y así se constituyeron los capitalistas en la extinta Unión Soviética. Después los burgueses se quejan de que en el socialismo se expropien a los propietarios privados de los medios de producción a favor de los propietarios públicos.

El individuo y el Estado

Uno de los rasgos más sobresalientes de la mentalidad liberal es situar al individuo y sus intereses por encima de los intereses generales del Estado. Se trata de concebir el Estado, que representa los intereses comunes, como un medio al servicio de los intereses privados. Cuando Yuri es definitivamente capturado por el agente Valentine, Yuri no queda afectado. Sabe que llegará algún alto cargo del Estado y lo liberará, como así fue. La explicación estaba en que él era un elemento necesario para EEUU, puesto que vendía armas a países a quienes el gobierno de EEUU les interesaba venderles porque no podía hacerlo oficialmente. Otro argumento más esgrimió Yuri frente a Valentine: las armas con las que él traficaba representaban a lo sumo el dos por ciento del tráfico de armas del gobierno de los EEUU. Se trataba de llegar a esa conclusión: los grandes traficantes de armas en el mundo son EEUU, Rusia, Francia, Inglaterra y China, y todos están en el consejo de seguridad de la ONU. Esto aparecía al final de la película escrito en la pantalla.

Esto es un ejemplo de cómo Andrew Niccol se ve definitivamente atrapado por los conceptos burgueses del mundo y en especial por los conceptos liberales, aquellos que sitúan al individuo al mismo nivel que el Estado. Supongamos que una persona se hace con armas e irrumpe en una casa y mata a toda una familia. Cuando la policía le interroga por qué lo ha hecho, responderá: lo que yo he hecho no representa ni el uno por ciento de las personas que matan los ejércitos de todos los países del mundo. Este es el mismo mensaje que transmite la película. Justificar las acciones delictivas individuales argumentando que el Estado también está armado y también mata.

Cuando un país, incluso como los EEUU, vende armas, está defendiendo los intereses de un sector de la clase industrial de EEUU y los intereses nacionales de EEUU. Esos intereses podrán ser catalogados, sin lugar a dudas, como intereses imperialistas. Pero en todo caso son intereses comunes a una clase y a una nación y no intereses individuales.

Sin embargo, cuando Yuri se dedicó al tráfico de armas, en lo único que pensaba era en enriquecerse. Su interés privado era lo único que determinaba sus acciones. Así que presentar las acciones de Yuri idénticas a las acciones de las grandes potencias del mundo, es pretender hacer equivalente los intereses de una sola persona con los intereses generales de naciones enteras. Y esto, sin lugar a dudas, es una exageración en la defensa de la ideología liberal: la lucha por la primacía del interés individual sobre el interés colectivo. Y este exacerbado liberalismo debe ser criticado y contrarrestado.