El debate sobre si el llamado “eje de resistencia” en Oriente Medio puede considerarse antiimperialista —intensificado por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán— ha generado importantes divisiones dentro de la izquierda. Las distintas posiciones del movimiento de liberación kurdo, junto con los desarrollos internacionales, han llevado a algunos a calificar a Irán como antiimperialista mientras acusan a los kurdos de colaborar con el imperialismo. Este enfoque revela una profunda confusión sobre el significado del antiimperialismo.
Celal Temel subraya que los kurdos han sido históricamente víctimas del imperialismo, señalando la insuficiencia de las concepciones actuales. Faik Bulut sostiene que el marxismo tiene dificultades para explicar la realidad contemporánea, mientras que Cemil Gündoğan va más allá al afirmar que el propio antiimperialismo es problemático, interpretando la Comuna de París y la Revolución de Octubre como productos de compromisos imperialistas.
Sin embargo, los hechos históricos indican lo contrario. Fue la burguesía francesa la que colaboró con Alemania para aplastar la Comuna de París, y la Revolución de Octubre fue el resultado de la acción de las masas trabajadoras contra la guerra y el zarismo. Estos ejemplos muestran que el compromiso es propio de las clases dominantes, no de los movimientos revolucionarios.
La Transformación del Antiimperialismo
En el siglo XX, las luchas antiimperialistas se desarrollaron principalmente como guerras de liberación nacional. En Asia, África y América Latina, el dominio colonial fue derrotado y se logró la independencia política. Sin embargo, estos procesos rara vez estuvieron acompañados por transformaciones sociales profundas; la soberanía política no eliminó la dependencia económica.
El colonialismo clásico dio paso a relaciones neocoloniales. El capital financiero internacional, las corporaciones multinacionales y las instituciones globales mantuvieron el control sobre los Estados formalmente independientes. Esto evidenció los límites de una concepción del antiimperialismo basada únicamente en la independencia nacional.
El antiimperialismo, que alcanzó su punto máximo con Lenin como estrategia global, perdió fuerza a finales del siglo XX. La expansión del neoliberalismo y la crisis del Movimiento de Países No Alineados profundizaron este declive.
En respuesta, surgieron nuevas perspectivas teóricas, especialmente en América Latina. Estas propuestas replantearon el antiimperialismo como una lucha no solo contra la dominación externa, sino también contra las desigualdades internas, integrando la lucha de clases con las reivindicaciones étnicas y culturales.
La perspectiva etnomarxista desempeñó un papel clave en este proceso, destacando que la independencia política no elimina por sí sola las desigualdades y que la explotación tiene dimensiones económicas, históricas y culturales. Los pueblos indígenas pasaron a ocupar un lugar central.
Las experiencias de los pueblos Quechua, Maya, Aymara y Mapuche demostraron que identidades diversas pueden articularse en una resistencia común. Así, el antiimperialismo fue redefinido en tres dimensiones: Lucha contra la dependencia económica, construcción de una verdadera soberanía política, reconocimiento de los derechos culturales e identitarios de los pueblos oprimidos
Marxismo, Cuestión Nacional y Dimensión Étnica
La cuestión nacional ha sido siempre un campo de debate dentro del marxismo. Las primeras formulaciones de Marx y Engels, que distinguían entre naciones “avanzadas” y “atrasadas”, fueron posteriormente cuestionadas. Lenin rechazó esta jerarquía y situó el derecho de autodeterminación en el centro de la estrategia socialista.
El propio Marx revisó sus posiciones. Si bien inicialmente atribuyó un papel progresista al capitalismo, más tarde analizó el desarrollo desigual entre metrópolis y colonias. En el caso de Irlanda, concluyó que su liberación era condición para la emancipación de la clase trabajadora inglesa.
No obstante, su postura frente a los movimientos nacionales no fue siempre coherente. Apoyó a algunas naciones como Polonia y Hungría, mientras que fue más escéptico respecto a otros pueblos.
Lenin resolvió este debate al vincular directamente la lucha de clases con las luchas de liberación nacional. Rosa Luxemburg, en cambio, cuestionó la viabilidad de los pequeños Estados nacionales, y más tarde Hobsbawm señaló los límites históricos del modelo de Estado-nación.
En Turquía, la construcción del Estado-nación sobre una identidad única ha generado una opresión sistemática, especialmente contra los kurdos. Esto ha provocado la interrelación entre desigualdades de clase y exclusión étnica.
Decolonialidad y Nuevo Antiimperialismo
La experiencia latinoamericana ha demostrado que la independencia política no garantiza la emancipación económica ni cultural. El imperialismo persiste en las estructuras económicas, pero también en las culturales y epistémicas.
El concepto de “colonialidad del poder” de Aníbal Quijano muestra cómo el capitalismo moderno está atravesado por jerarquías raciales y culturales. La dominación se reproduce a través del conocimiento, la identidad y las formas de vida.
El pensamiento decolonial cuestiona la modernidad occidental única y propone un mundo pluriversal. Así, el antiimperialismo se amplía hacia la igualdad cultural y la liberación epistemológica.
En Turquía, la modernización también ha sido contradictoria: ha generado avances, pero también ha impuesto una homogeneización cultural. Un futuro democrático requiere articular valores universales con la diversidad cultural en condiciones de igualdad.
Conclusión
Hoy, el antiimperialismo no puede reducirse a relaciones entre Estados. La explotación de clase, la desigualdad étnica y la dominación cultural están profundamente entrelazadas. Por ello, la lucha antiimperialista debe adoptar una perspectiva integral.
La experiencia latinoamericana demuestra que es posible articular la lucha de la clase trabajadora con las demandas de los pueblos oprimidos. En sociedades multiculturales como Turquía, un futuro democrático y igualitario depende de esta articulación.
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