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Elecciones en Ecuador

Una sola vía con dos carriles

Fuentes: Rebelión

¿Qué tipo de relación existe entre las elecciones presidenciales y la consulta de carácter ambiental?

Una consulta que cierra las puertas a la minería y el petróleo triunfó en Ecuador, afirmado la creencia de que sólo la lucha social es el camino, y ahondando la ruptura con las alternativas políticas, que de todos modos determinan el destino efectivo de las políticas y el modelo económico de Ecuador. 

En una provincia de la Amazonía, que tiene la experiencia petrolera un poco antes de la década del 70, es decir más de 50 años, triunfa electoralmente la Revolución Ciudadana (RC) pero también  triunfa el apoyo para que se siga extrayendo petróleo del Parque Nacional Yasuní.  ¿Qué explica esta aparente paradoja?.  Otro ejemplo: en la provincia de Pichincha,  Luisa González de la RC alcanza 26,41% y Daniel Noboa 24,32. Y en la provincia de  Pichincha el 58,6% de la población votó porque si se quede el petróleo bajo tierra en el Yasuní.  Noboa quedó en segundo lugar en las elecciones llamadas anticipadas para Presidente y apoyó porque no se extraiga petróleo de ese lugar por considerar que es poco rentable.    

Solo en las dos provincias amazónicas petroleras la ciudadanía quiso que siga explotando petróleo en el Yasuní.  Los mayores márgenes a favor del Si a que el petróleo quede bajo tierra fueron en la costa, muy lejos del Yasuní, superando el 60%.  Y en menor margen por el sí en cambio estuvieron las provincias andinas de mayoría indígena (sic). 

¿Qué tipo de relación existe entre las elecciones presidenciales y la consulta de carácter ambiental?   

El apoyo al sí al Yasuní, fue explícito en cuatro candidatos de los ochos.  Uno autodenominado ambientalista, Yaku Pérez que no llegó al 5% de la votación y los demás expresamente de derecha incluyendo a Daniel Noboa  empresario de corporaciones y agroexportación.  Capitalismo tradicional y salvaje.   

Los movimientos ambientales, feministas y la coordinadora de organizaciones indígenas liderada por Leonidas Iza, que han trabajado casi diez años por esta consulta, durante rueda de prensa al siguiente día de elecciones, tuvieron un discurso central y común: separación total de la política, anticapitalistas.  El triunfo de los movimientos sociales es entendido como una positiva respuesta de las ciudades y zonas alejadas del mundo petrolero,  es decir que un 59% de la ciudadanía del Ecuador estaría contra un modelo económico extractivista.   Y, por tanto, estaría contra el sistema electoral y los partidos.  Es decir, dicen, otra forma de hacer política.   

Este movimiento paralelo, con propias y diversas reivindicaciones, ha tenido confrontaciones duras con los tres últimos gobiernos:  comenzando con la postura conservadora del Gobierno del  expresidente Rafael Correa  (2007 a 2017) a las demandas feministas, a los derechos colectivos indígenas, e incluso la negativa a que se realice una consulta similar hace diez años. En cambio el mismo Presidente Correa impulsó la inversión pública en servicios sociales y de infraestructura en las provincias amazónicas petroleras, provocando un cambio fuerte en las condiciones de vida de las poblaciones, especialmente urbanas y tratando de provocar un cambio en el modelo de vida de las poblaciones indígenas de selva mediante la concentración poblacional en torno a las escuelas del milenio y los servicios, en algunas zonas.    

Luego, Lenin Moreno y Guillermo Lasso, seguirían con la operación petrolera en el Yasuní, iniciada por Rafael Correa.  Los dos paros del movimiento indígena contra las políticas de esos dos gobiernos (1976 a 2022) sufrieron de una dura represión, un falso diálogo, y la operación descrédito de los movimientos sociales.    

De este modo se describe la esquizofrenia del  último proceso electoral: dos cabezas y dos actores radicalmente distintos y hasta opuestos.  El deseo de que se explote el Yasuní en las provincias amazónicas petroleras, coincide con una decisión de la Revolución Ciudadana de apoyar el modelo basado en la extracción de hidrocarburos y minerales en todo el Ecuador.  Sus líderes locales en sus discursos emplearon una lógica similar a la del ideólogo de la extrema derecha  actual Alberto Acosta Burneo, quien señala que “esa provincia sí ve el beneficio del petróleo”, como obras de infraestructura, empleo, actividad económica, etc. Sin embargo, –dice– que esa relación no la hacen quienes están más lejos, que ha conceptualizado que “solo sirve para la corrupción” (El Universo).   Mirada que se asienta en 50 años de parasitismo de un modelo de producción y exportación primaria en lo agrícola, pesquero e hidrocarburos.  En realidad en las provincias petroleras la dinámica económica si está activada por el petróleo, con una red de sinergias desde los cabarets hasta los hoteles de lujo y los servicios a la producción y transporte petroleros.  Pero no son zonas de equidad, ni de economías sostenibles.   Es un discurso legitimado en décadas de trabajo de Ministros y políticos de las empresas petroleras (incluyendo los ministros del ramo de Guillermo Lasso),  considerar que la economía ecuatoriana se basa en el petróleo, escondiendo su altísima diversidad de productos, servicios y magnitudes; así como escondiendo que poquísimos grupos económicos concentran el 70% de la riqueza nacional.  Como ejemplo, el grupo del candidato Noboa, tiene la costumbre de resistirse a pagar impuestos. 

Los electores que votaron por Noboa también son contrarios a la política, pero no son anticapitalistas, como sí lo son las organizaciones sociales que motivaron y lideraron la Consulta.  Antipartidos, anticapitalistas, antipolítica son los movimientos sociales que en realidad están en un mundo opuesto al de Noboa.    

Un año tiene la empresa estatal ecuatoriana para desarmar sus importantes inversiones en facilidades petroleras;  las organizaciones sociales tienen temor a que esta decisión sea burlada, pero ahora tienen la suficiente legitimidad (incluso un discurso triunfalista de que ha quedado en claro que la ciudadanía no quiere un modelo económico extractivista) para actuar.  Ponen su  esperanza en la organización y la acción directa, como lo dice Leonidas Iza.  Pero en algún momento tendrán que encontrarse con el poder político, sea de la candidata de la Revolución Ciudadana o de Daniel Noboa.   

El nuevo gobierno tiene solo 18 meses para gobernar con tan buen enfoque que pueda asegurar su continuidad en las siguientes elecciones presidenciales.  El encuentro o desencuentro con este impresionante toma de posición por la Naturaleza o por sí a la vida como dicen sus líderes sociales y el mundo político debería tener una salida política también electoral que no se muestra aún.  Lo cierto es que la Revolución Ciudadana es un partido fuertemente institucionalizado y con poco cambio ni en sí mismo ni en el electorado pero es uno de los puntales de un sistema más equitativo y de un Estado del Bienestar.  Si no gana las elecciones debe construir una estrategia ganadora para 18 meses.  Pero en este proceso electoral no tendió lazos con el mundo social organizado, ni feministas, ni ambientalistas, ni indigenistas.  Y por ello, en las provincias con gran presencia de electorado indígena perdieron.   

La esquizofrenia entre lo social y lo político, puede tener puntos de encuentro, incluyendo una nueva propuesta electoral.  Pero por ahora, nada se avizora y solo existe el crecimiento de la tensión de unos contra otros; todo en medio de la inseguridad, el estancamiento económico y el descrédito de la política.    

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.