La desesperación por el declive constante del imperio estadounidense, que ve en decadencia su poderío internacional frente a potencias emergentes como China, Rusia, Irán, Turquía y otras, lo ha llevado a tratar de destruir a la Revolución Bolivariana por medio de la fuerza.
En el afán de controlar todas las riquezas de América Latina y hacerse con las enormes fuentes de petróleo, oro y tierras raras que posee Venezuela, el imperio atacó varios puntos de la geografía venezolana y secuestró a su presidente legítimamente elegido Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Flores.
Y ahora nos preguntamos, ¿qué harán las casi inoperante Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad para impedir estos agresivos hechos que violan todo tipo de leyes internacionales;? ¿permitirán que la prepotencia del imperio pisotee el derecho mundial y la Carta de la Organización? ¿dejarán sin condenar que un imperio pueda atacar a una nación que ha decidido su propio destino en beneficio de su pueblo?
La agresiva dinámica del imperialismo y su terrorismo de Estado se encaminan contra todos los pueblos del mundo, y la acción militar contra un país libre e independiente sienta un precedente que amenaza la soberanía de todas las naciones.
Si hoy se puede invadir Venezuela para saquear sus recursos y tratar de cambiar el sistema político, en un futuro si no se le contiene, lo hará donde quiera.
Como dijo el guerrillero heroico Ernesto Che Guevara en un discurso el 30 de noviembre de 1964: «No se puede confiar en el imperialismo ni un tantico así, nada».
También esto lo deben tener en cuenta potencias emergentes como Rusia y China.
Donald Trump ha estado insistiendo en lograr una paz en la guerra entre Rusia y Ucrania que fue iniciada por las acciones terroristas que lanzó Kiev contra ciudadanos rusos en el Dombás y por las cercanías de la OTAN sobre las fronteras del gigante euroasiático.
Pero Trump ha presionado a las naciones europeas para que dediquen el 5 % de su Producto Interno Bruto a comprar armamento estadounidense de todo tipo, lo que fortalecería las fuerzas militares de la OTAN en una posible agresión contra Moscú, lo que es una amenaza muy grave.
En cuanto a Beijing, Washington ha soslayado su anterior política de una sola China con respecto a Taiwán y por el contrario acaba de aprobar un enorme paquete de 11.100 millones de dólares para Taipei, la mayor venta de armas de Estados Unidos a la isla en toda su historia.
Otra pregunta sale a flote: ¿Dejará el mundo que Estados Unidos sea el que controle a sus anchas el comercio petrolero en el orbe?
Hoy secuestraron a Maduro, pero mañana por cualquier motivo lo intentarán hacer con Claudia Sheiunbaum, Luiz Inacio Lula da Silva, Gustavo Petro y contra quien no obedezca la política de rapiña de un régimen imperial en decaída pero sumamente peligroso.
El imperio está desbordado y solo la acción de los pueblos y gobiernos dignos del mundo podrán detener las acciones de los neofascistas instalados en la Casa Blanca.
Con ONU o sin ONU, defender a Venezuela y reclamar la liberación del presidente Nicolás Maduro es la tarea fundamental de nuestros pueblos.
Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.
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