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Primera parte: naturaleza de la tecnología

Exorcismo revolucionario

Fuentes: Rebelión

Este artículo tiene la pretensión de exorcizar el satanismo impuesto a la tecnología injustamente e irresponsablemente por muchos compañeros de izquierda (esos son los que me preocupan, el pendejismo derechista no me interesa), como si de un mal capitalista se tratase. Ésto lo vamos a hacer desmontando la muy conocida frase: «La tecnología no es […]

Este artículo tiene la pretensión de exorcizar el satanismo impuesto a la tecnología injustamente e irresponsablemente por muchos compañeros de izquierda (esos son los que me preocupan, el pendejismo derechista no me interesa), como si de un mal capitalista se tratase. Ésto lo vamos a hacer desmontando la muy conocida frase: «La tecnología no es ni buena ni mala, depende de cómo la usemos» y en el camino ir explicando partes importantes de la teoría de Marshall McLuhan sobre los medios y la relación de ésta con las ideas (y las acciones) para la construcción del socialismo. Lamentablemente las ideas de McLuhan no han sido tomadas en cuenta por la izquierda en general, que en su «revolucionario pensamiento», vive estancada en la ortodoxia o en el pragmatismo compulsivo. Por supuesto que el espacio en este artículo queda corto (así como la mente del autor) para explicar el funcionamiento e importancia de estas teorías, sin embargo vamos a hacer un buen primer acercamiento, luego en artículos venideros aplicaremos lo aprendido en objetivos específicos.

Antes de entrar a la parte divertida vamos a dar un esbozo de las ideas del señor Marshall. La raíz de su teoría viene de la premisa de que los medios son extensiones del individuo. Al decir ésto se refiere a la percepción sensorial. Por ejemplo la rueda es una extensión de los pies, el lenguaje escrito es una extensión visual, la revolución electrónica actual es una extensión del sistema nervioso. Siempre hemos manejado la idea de que nuestra concepción limita nuestra percepción (que de hecho es cierto) pero no nos hemos percatado que la percepción forma nuestra concepción, y que percepciones distintas transforman la forma en que construimos las concepciones. Todo esto no quiere decir que con un nuevo medio que altere nuestra percepción visual (por ejemplo) vamos a empezar a ver las vacas con alas y dos patas (bueno, seguro que Dalí si las veía así), se refiere a que vamos a cambiar la forma en que relacionamos la información sensorial, recuerden que la realidad siempre está ahí igual, pero siempre es distinta para todos en la forma que nuestra percepción sensorial le da sentido a las relaciones de información, nuestra mente no trabaja con información sino con significados. Por lo tanto, dialécticamente, la realidad es y no es al mismo tiempo; percepción y concepción se transforman mutuamente. Dicho de esa forma suena, al menos, algo coherente y válido. ¿Pero no es acaso con los sentidos como nosotros captamos la realidad? Y ¡Sí!, también producimos experiencias abstractas, pero toda experiencia viene desde un principio de la realidad. Ahora imagina que haya una alteración, aunque sea mínima, de la relación de los sentidos en la experiencia sensorial, es decir en la forma en que la información es captada (por que la información «en bruto» siempre es la misma). Considera la forma en que un ciego interpreta y actúa en la vida, además de hechos obvios como que camina lento y con cuidado y que tiene un desarrollo extraordinario del oído, su comportamiento individual y por derivación social cambia. Está mucho más atento de los cambios en el ambiente (dentro de sus 4 sentidos funcionales) que una persona con todos sus sentidos habilitados, es más disciplinado, controlado y planificado en general, prevee sus acciones con mucha más antelación que una persona corriente.

McLuhan es el creador de la famosa frase: el medio es el mensaje. Con ésto quería decir que lo importante de un nuevo medio no es el contenido que transmite ya que éste es inconsecuente, sino los efectos que el medio per se trae. Esto es, la forma en que cambia nuestra percepción, como ya se explicó. Por lo tanto McLuhan define que el verdadero mensaje es el cambio de la escala o paso o patrón que una nueva invención introduce en las relaciones humanas. Lo importante no es el contenido o el uso de la innovación, pero el cambio en la dinámica interpersonal (y finalmente social, como la conglomeración de éstas) que la innovación trae¹. Siguiendo lo anterior, lo importante a analizar son los cambios en las relaciones que producen los medios (por favor no limitarse a los tradicionales: televisión, radio e impreso). Estos cambios de relaciones empiezan por un cambio de actitud individual hacia un hecho. Se habilitan, mejoran o extienden efectos. Terminemos este bloque con otra cita a McLuhan²: «El efecto del medio se hace fuerte e intenso porque tiene otro medio como contenido. El contenido de una película es una novela o una obra o una ópera. El efecto de la forma de la película no está relacionado con su contenido».

Ahora teniendo una base para poder comprender el fenómeno de los medios vamos a nuestra tarea. «La tecnología no es ni buena ni mala, depende de como la usemos». La tecnología no puede ser desvinculada como un ente separado de nosotros, porque su propia existencia depende de nosotros, por lo tanto el uso es obligatorio para su existencia, esto trae que el «depende de como la usemos» es inválido ya que el «usemos» viene en conjunto con la existencia no después, es como el movimiento y la masa de la teoría de Einstein y el materialismo dialéctico en general, es como si dijésemos primero es la masa, luego se mueve. De otra forma, la creación y existencia de una tecnología es un hecho dependiente del humano, no nace neutral, su creador no es neutral. ¡Ojo!, no estoy diciendo que una tecnología tiene que ser mala o buena por defecto, estoy argumentando que esta lógica del bien y el mal está errada; en palabras de Mcluhan: «Una tecnología no hace nada más que añadirse a lo que ya somos». La creación de una tecnología es una extensión de algo que ya teníamos, de una disposición previa hacia algo.

Veamos el ejemplo de un arma, digamos un fusil. El fusil es usado para matar gente lo cual es malo, se podría defender sin embargo el uso de éste en manos de grupos que se estén defendiendo de otro grupo armado. Como sea, el fusil trae en sí un cambio en la actitud del individuo y la sociedad, ya que es una extensión de largo alcance capaz de matar, predispone para la guerra. Pero el fusil no es creado luego de la guerra, es decir es el humano en su preparación para la guerra el que lo crea, por lo tanto es una extensión de él, de su actitud bélica. Además un efecto del uso del fusil es que despersonaliza la guerra, ya que ahora la lucha se hace a distancia, esto crea una mayor disposición a matar que si fuera un combate cuerpo a cuerpo, ahora imagina el efecto de un misil, que es la máxima expresión (hasta ahora) de la despersonalización de la guerra. Esta cualidad de las nuevas guerras explicaría (no por sí sola) la insensibilidad del humano promedio a los enfrentamientos en Irak, Afaganistán, entre otros. Es un ejemplo bastante simple y faltaría indagar para unas conclusiones interesantes, pero ilustra el punto.

En conclusión no se puede decir que la tecnología es buena o mala dependiendo del uso. El uso es la condición necesaria para su existencia, por eso decimos que la tecnología es humana .

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¹ Concepto desarrollado por Mark Federman. Jefe del Programa McLuhan en la Cultura y la Tecnología de la Universidad de Toronto.

² Las citas a McLuhan han sido extraídas y traducidas de varios libros.