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Nuevo libro de Higinio Polo

Fábrica Lehmann (un archivo japonés)

Fuentes: Rebelión

El libro, que acaba de aparecer, lleva ese título. La Fábrica Lehmann era una factoría barcelonesa propiedad de alemanes de religión judía que vieron perecer durante el nazismo, en los campos de exterminio, a treinta y seis personas de su familia. Una descendiente descubrió esa historia atroz en Barcelona, en 2002, en unas cajas olvidadas, y ahora en esa factoría de otro tiempo, mezclando la historia y la ficción, se cruzan un hombre derrotado por la vida, una joven que trabaja en un taller de fotografía, un arquitecto ingenioso, una ecuatoriana que se afana con la limpieza, un editor inquieto, un productor musical, una italiana que pinta paisajes marinos…

Allí aparece un archivo japonés, donde surgen la sanguinaria invasión estadounidense de Iraq, las bombas de Hiroshima y Nagasaki, un guionista de cine que padece ante el dinero de un productor sin escrúpulos, Juan Marsé y el embrujo de Shanghái, el carnicero Harris y Curtis Le May, hombre que fue capaz de ordenar el bombardeo que mató a más de cien mil personas en Tokio en marzo de 1945; la oficina de troballes (objetos perdidos), una joven zapatera en la Barcelona de la guerra civil, un vigilante de estacionamiento que quiere ser escritor, la Comuna de París, Marx, Dickens y Virginia Woolf, los músicos que colaboraron con Hitler, un editor que habla de la novia de Hiroshima, algunas calles de París y la mina de Negrín, Cukurs y los nazis del Báltico, el miliciano comunista Jorge Pérez Troya y la resistencia francesa, los rostros derrotados de quienes se marchan cuando acaban las verbenas de Sant Joan, y el genocidio que comete Israel con los palestinos.

Y todo envuelto en la música de melodías perdidas, en el jazz de Charlie Parker, en una obertura de Mozart, un cuarteto de Beethoven y una sinfonía de Shostakóvich, en las notas de un viejo pianista cubano, con Aleksandr Vasílievich Aleksándrov y bandas sonoras de Morricone, canciones de la Banda Bassotti, Billie Holiday y Nirvana, Hanns Eisler y Nusrat Fateh Ali Khan.

Todo ese torbellino de historias dramáticas sobre derrotas, guerras, revoluciones y el genocidio palestino está «envuelto en la música de melodías perdidas», porque la música sirve como una banda sonora y refugio emocional para los personajes que trabajan en la fábrica mientras descubren los horrores del mundo y vislumbran el digno empeño por cambiar la historia. Es un libro denso, profundamente político y humano, muy fiel al estilo de Higinio Polo.

Fàbrica Lehmann (un archivo japonés), editorial Atrapasueños, Sevilla, 2026.