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Historia de las mesas

Fuentes: La Trinchera

La producción nacional de alimentos constituye aspecto número uno de la Estrategia Económico-Social para el impulso de la economía. Es dimensionada como fuente principal de alimentación del pueblo y de acumulación para el desarrollo.

Se cae de la mata, porque es ley de cualquier fruto que se siembre, que una visita gubernamental a una provincia dé tamaño de bola de hasta dónde nos apretamos el cinto ante la situación con el condumio. Por ello dirijo las orejas a lo que dice el noticiero sobre el tercer examen en vivo del Gobierno a la occidental Matanzas.

Ramiro Valdés Menéndez visita la Unidad Empresarial de Base Cría Frank País, donde se interesa por la producción de carne de cerdo. Se oye carne de cerdo y es de esperar se diga cómo va la cosa en Varadero con aro, balde y paleta, sobre todo con la paleta, pero el periodista solo atina a explicar que La entidad cuenta con un biodigestor capaz de tributar diariamente 380 kilowatts al sistema electroenergético nacional y aportar una tonelada de materia orgánica a las 7,2 hectáreas que se destinan para el autoabastecimiento.

Salvador Valdés Mesa cae por la empresa azucarera y declara: La historia y cultura cañeras deben ser incentivos para recuperar los índices productivos. No agrega que es imposible recuperar los índices productivos si no es con centrales azucareros, y que buena parte de dichas industrias resultaron desmanteladas sin que la historia y la cultura cañeras fueran tomadas en cuenta. El vicepresidente termina orientando sobre la producción del campo: Las estructuras, los factores del municipio, juegan en esto un papel importante. La agricultura produce, es su responsabilidad, a través de la base productiva, en la forma de gestión que nosotros tenemos, pero el Gobierno controla, ¡controla!, que produzcan. Por controlar tanto, aporto yo, es que la tierra ha terminado por negarnos el sustento.

Díaz-Canel va a la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, desde 1962 dedicada a la obtención de nuevas variedades de pastos y forrajes, al desarrollo de nuevos alimentos para la ganadería y al fomento de sistemas sostenibles que permitan intensificar la producción pecuaria. Oportunidad sin par para que los doctores en Ciencias y másteres que constituyen la mayoría de sus profesionales debatan con el mandatario cómo es posible que casi sesenta años de investigaciones no se vean reflejados en la dieta de los cubanos. O para que se pare Hatuey y reclame carne antes de ir al cielo, no importa si después lo asen en la hoguera. Mas lo registrado por la televisión es una desproteínica intervención del presidente: Ustedes, además del resultado de las investigaciones, sobre todo en la agrotecnología y el manejo de rebaños en un grupo de modalidades, tienen también los conceptos de cómo se puede gestionar la actividad agraria, el desarrollo a nivel local, o sea, que yo diría que es uno de los enfoques más integrales que nosotros tenemos en el país desde una entidad de ciencia, tecnología e innovación. Si logramos que los gobiernos, con la propia capacitación que vayan recibiendo, lo asuman como una demanda de innovación, nosotros podemos avanzar mucho más rápido en un grupo de temáticas.

Más adelante, en el propio noticiero, un reportaje sobre los altos precios como antesala de la hiperinflación que viene. La Habana debe recibir, para garantizar las treinta libras per cápita que le hace falta a la población, alrededor de unas cuatrocientas toneladas de productos agrícolas, y está recibiendo entre cien y ciento veinte, aduce una funcionaria de la Dirección Integral de Supervisión y Control. Reiteran los expertos —expone la periodista al final del reportaje— que la manera más efectiva de bajar precios e incrementar suministros es el aumento de la producción al que está convocando la máxima dirección del país.

El aumento de la producción de alimentos no ha dependido ni dependerá nunca de los llamados de la máxima dirección del país, mucho menos de las veces que Machado Ventura incursione en el interior de este caimán en veda. Si así fuera, se comieran en las cuatro latitudes planetarias las empellas de los puercos que cagan kilowatts en Matanzas. 

¿Cómo lograr que los habaneros consumamos más allá de las raquíticas ocho libras que la inviolable ley de oferta y demanda nos obliga a comprar cual tesoro de reyes? El Granma, en la misma fecha, parece darnos la respuesta con la publicación de una nota informativa sobre el recorrido del segundo secretario del PCC por varias cooperativas artemiseñas, en el que llamó a involucrar al pueblo en la producción de alimentos, cual si no bastaran ochocientos mil trabajadores en función de la agricultura. La nota ostenta un complaciente título: La mesa de cada cubano es preocupación de país. ¿Y de las sillas quién se ocupa?, digo yo.

Fuente: https://www.desdetutrinchera.com/politica-en-cuba/historia-de-las-mesas/

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