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Repudio al ataque contra Venezuela

«Hitler invade Polonia y no pasa nada»

Fuentes: Rebelión

Desde Quito, Ecuador, en mi condición de defensor de derechos, de ciudadano  latinoamericano, de persona con formación ideológica de izquierda, formado en el humanismo, en la pasión por lo humano y no en la tibieza ni en la «neutralidad», y como simple ser humano, REPUDIO el criminal ataque militar estadounidense ordenado al estilo corsario por el gobierno fascistoide de EEUU del millonario Donald Trump,  ejecutado esta madrugada por tropas gringas en contra de Venezuela, y la  operación bélica, híbrida y  de guerra psicológica a gran escala, bombardeando y atacando puntos clave de la Defensa Nacional, el palacio presidencial, varias ciudades, a su población civil, aeropuertos, instalaciones estatales,  civiles y militares, precedidas por ataques terroristas al dejar sin luz internet ni energía electrica en varios sitios, y a la vez publicar desde Washington su felicidad en un tuit hitleriano, anunciando el secuestro del presidente de Venezuela y de su esposa,  al peor estilo colonialista.

Si Latinoamérica y Venezuela poseyeran armas de última generación hipersónica, esto no hubiera ni siquiera sucedido. El ataque quirúrgico invasivo y militar echa al fondo del mar las tesis «intelectuales» esgrimidas por montones de ‘analistas estratégicos’, de que los gringos «nunca atacarán Venezuela».  ¿Dónde están los países y  estados «aliados» y los BRICS? Hoy la potencia decadente muestra los dientes porque no hay reacción hipersónica de  capacidad militar real ante un ataque quirúrgico tan infamante. 

El gobierno de los Estados Unidos ha atacado a la hermana República Bolivariana de Venezuela y a Latinoamérica

Si fuera cierto el tuit goebbeliano de Trump: Es urgente no sólo otorgar «fe de vida» del presidente  legítimamente electo Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, sino devolverlo a Venezuela, su patria, y no presentarlo en una base militar gringa o en Miami al estilo canalla que una potencia militar tiene acostumbrado al mundo. 

Ecuador tiene dos realidades. La una es la conducta oligárquica delincuencial de un régimen, un individuo en la silla presidencial, un clan familiar y una casta mafiosa  que han entregado la soberanía y convertido en base militar a todo el territorio del Ecuador. Si del Ecuador también partieron aviones gringos mientras Noboa avisado a tiempo por sus aliados del espionaje gringo del suceso, amplió sus vacaciones de infame avestruz agazapado, convertiría al país entero en El Caín de América. Y si va a acallarse tal complicidad con cortinas de humo de ataques militares gringos a embarcaciones de pequeños pescadores para difamarlos que se trataba de «peligrosos narcotraficantes» (cuando toda la CIA, la DEA y las inteligencias de Europa saben en qué mega barcos de que familia han sido capturados con toneladas de cocaína); eso sería más vil todavía. 
Noboa estaría, en tal caso, de llegar a saberse que de territorio y espacio aéreo de Ecuador partieron misiones militares gringas dentro de las operaciones para tal invasión y ataque a Venezuela, si la Patria de Chávez logra detectarlo y develarlo, ese instante nos convierte en lo que he señalado mucho tiempo solitariamente: convierte al Ecuador en objetivo militar legítimo. 

Y la otra realidad del Ecuador es la dignidad de una parte de su nación, de su pueblo y su auténtica militancia de DDHH. Esa otra realidad es LA RESISTENCIA y el coraje que nos legaron Espejo, Manuela, Montalvo y Alfaro.  

Este instante me alisto para dirigirme a la Embajada de Venezuela en Ecuador a expresar mi solidaridad viva y directa. Y para ponerme a la orden de la Patria de Bolívar, Sucre, Miranda y la segunda tierra de nuestra Manuela, la tierra que más la quiere y guarda memoria real en Latinoamérica. 

Nos han declarado la guerra a los Pueblos de Latinoamérica. Que la OEA y CELAC callen, es su problema y su catatonía. Allá ellos. Que el ALBA sólo emita comunicados verbales y virtuales y no ejecute alianza militar real y  éticamente urgente, es cosa del ALBA. Que las militancias de izquierdas no asuman la objetiva manu-militari del ataque gringo y no recuerden a la Resistencia armada antinazi en Europa de 1933 a 1945, es cosa de ellas. Pero los pueblos no podemos guardar silencio ni inmovilidad. 
Desde Quito, liberada por las tropas de Bolívar en 1822.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.