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Invasión a Venezuela: un crimen de lesa humanidad

Fuentes: Rebelión

Desde el pasado día 3 de los corrientes -con estupor y justa indignación- mucho se ha escrito sobre la llamada “Operación Resolución Absoluta” consistente en el bombardeo a zonas de Caracas y la incursión de tropas especiales del gobierno de los EE.UU. con el objetivo de secuestrar al presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, y llevarlos a territorio estadounidense en donde se encuentran prisioneros.

Acusados en la primera sesión de su juicio el 5 de enero por delitos de narcotráfico y conspiración con organizaciones criminales, ambos se declararon inocentes, a la vez que acusaron al gobierno de EE. UU. de secuestrarlos en su hogar.

¿Fue una sorpresa?

Obviamente, como toda operación militar relámpago, fue súbita en sí. Pero si analizamos los antecedentes, no fue una sorpresa.

Baste recordar que en diciembre de 1989 invadieron Panamá para secuestrar a Manuel Noriega.

Tampoco sorprende que Trump no haya hecho la necesaria consulta previa al Congreso, al igual que el tono de sus declaraciones posteriores, ya que existen documentos reservados de ese mismo año, redactados por asesores legales que consideran “legales para Estados Unidos” este tipo de acciones, aunque vayan en contra del derecho internacional.

¿Es un hecho aislado?

En absoluto. No sólo por los antecedentes mencionados, sino porque además Trump amenazó asimismo a Colombia, Cuba y México.

Por consiguiente debemos verlo y analizarlo como lo que es: una estrategia ya definida que no piensan abandonar.

En artículos anteriores señalábamos el marco coyuntural en el cual la misma se desarrolla.

El gobierno de los EE.UU. afronta dos hechos de suma gravedad: en primer término la grave situación económica por la que atraviesa (es el país con la deuda pública más alta del mundo: 33:120.182 millones de Euros – un 122,32% de su PIB en el año 2024, lo que equivale a una deuda per cápita de 97.383 Euros)1

En segundo lugar (pero no menos importante) la irreversible declinación como principal potencia imperial, en el marco del proceso de transición de la hegemonía mundial desde occidente hacia el oriente; más precisamente desde EE. UU y la Unión Europea hacia China.

Por ende esta estrategia agresiva en pos de asegurarse para sí los recursos estratégicos del planeta (petróleo, tierras raras, litio, gas, carbón, etc.) a los efectos de mantenerse a como dé lugar como primera potencia mundial, ya estaba planteada en el documento de la Casa Blanca de noviembre del pasado año denominado “Estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos de América”.

En síntesis

Podemos afirmar que toda la estrategia ya diseñada es un crimen de lesa humanidad.

Definirlo así no es menor ya que da indicios de cómo enfrentarlo.

No serán efectivas las respuestas de cada país por separado y ante los hechos consumados.

Habrá que analizar las posibilidades de dar respuestas preventivas desde el ámbito Sur – Sur.

Dado el prestigio de nuestro país en el ámbito internacional sumado al hecho de que está presidiendo el Grupo de los 77 más China y que a partir de marzo asumirá la presidencia pro témpore de la CELAC, entendemos que sería oportuno e importante que promoviera lo antes posible esta reflexión colectiva.-

Nota:

1 https://datosmacro.expansion.com/deuda/usa

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.