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Las campañas internacionales contra la deuda externa dentro de una perspectiva histórica

Fuentes: cadtm.org

En una escala histórica, la lucha internacional para la anulación de la deuda de los países del Tercer Mundo es relativamente reciente, apenas tiene algo más de veinte años. Se suma a los grandes combates y las grandes campañas internacionales, tales como las realizadas contra la esclavitud (siglos xviii-xix), a favor de la jornada de […]

En una escala histórica, la lucha internacional para la anulación de la deuda de los países del Tercer Mundo es relativamente reciente, apenas tiene algo más de veinte años. Se suma a los grandes combates y las grandes campañas internacionales, tales como las realizadas contra la esclavitud (siglos xviii-xix), a favor de la jornada de ocho horas (en el origen de la conmemoración del 1º de mayo desde finales del siglo xix), por el sufragio universal, por la equidad hombre-mujer, entre otras muchas igualmente importantes, que han marcado y marcan aún la lucha por la emancipación de los oprimidos.

Que no se me malinterprete. La mundialización capitalista no data de los últimos veinte años. Se remonta a finales del siglo xv-comienzos del xvi, cuando, con la explotación de las Américas iniciada por España, pronto seguida por Portugal, Inglaterra, Francia y los Países Bajos, Europa comenzó a imponer su dominio a escala mundial, poniendo en relación el conjunto de los continentes del planeta e imponiendo progresiva y violentamente el capitalismo.

Tampoco las luchas internacionales de liberación datan de ayer. Su origen se remonta por lo menos a las postrimerías del siglo xviii y dieron lugar, en particular, a la formación sucesiva de cuatro internacionales, entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera del siglo xx. Los movimientos sociales y estas organizaciones fueron la base de grandes campañas internacionales sobre temas de emancipación. Al mismo tiempo, algunos quedaron en el ámbito nacional; es el caso, en particular, de la cuestión del endeudamiento externo de los países dominados por el imperialismo. Desde el siglo xix se utilizó la deuda externa como instrumento de dominación de los pueblos de Latinoamérica y del Caribe, de Asia y de África. Desde ese tiempo, algunos países de la periferia intentaron negarse a reembolsar una deuda injusta. Tal es el caso de México, en 1861, con el primer presidente indígena de Latinoamérica, el indio Benito Juárez. En el curso de los años 1930, no fueron menos de catorce los gobiernos latinoamericanos que decidieron, unos tras otros, sin concertarlo, cesar el pago de la deuda externa, debida principalmente a europeos y estadounidenses [2].

Hubo que esperar hasta mediados de los ochenta para que el tema de no pagar la deuda comenzara a ser asumido conjuntamente por los movimientos populares más allá de las fronteras nacionales. Esto empezó en Latinoamérica, desempeñando Cuba el papel de pionero. Intentó impulsar la creación de un frente internacional para no pagar la deuda, pero lamentablemente no logró el apoyo de los gobiernos. A partir de 1984-1985, se sucedieron en todos los rincones del planeta levantamientos populares contra las políticas de ajuste estructural impuestas por el Banco Mundial y el FMI, instituciones que gozan de la complicidad de los gobiernos y de las cúpulas dominantes locales. Hubo que esperar aún una decena de años más para asistir al desarrollo de una campaña mundial sobre este tema, en el marco de la campaña Jubileo 2000.

El Vaticano y la dirección de las Iglesias protestantes (anglicana, luterana y calvinista), que no tienen nada de progresistas, desempeñaron un papel activo. La voluntad de las jerarquías cristianas de tomar posición a favor de la anulación de la deuda de los países más pobres, situados principalmente en África y América Central, respondía a la presión de las Iglesias nacionales de los países del África subsahariana, de Latinoamérica y de Filipinas, donde el cristianismo está muy arraigado. El Vaticano y las Iglesias reformadas encuentran nuevos fieles en estos países, particularmente sometidos al yugo de la deuda externa. Su jerarquía tenía que promover una solución en el marco de la tradición cristiana: el perdón de la deuda con ocasión del Jubileo. Era la oportunidad para aparecer intercediendo ante los grandes de este mundo en favor de los desheredados de la Tierra.

En 1998-1999 se dedicaron misas al Jubileo y a la deuda, y una parte de los millones de firmas debajo de las peticiones de anulación de la deuda de los países pobres se recogieron directamente a la salida de las iglesias. Las grandes ONG y las asociaciones de caridad cristianas se movilizaron a favor de la campaña, pero con objetivos muy limitados: anulación de las deudas impagables de los países pobres. Centenares de permanentes de estos movimientos fueron movilizados para que la campaña fuese un éxito. En junio de 1999, con ocasión de la cumbre del G8 en Colonia, mientras los jefes de Estado de los países más poderosos hacían promesas que una vez más no cumplirían, la jerarquía de las Iglesias y los movimientos influenciados por ellas se congratulaban del resultado logrado. Por ello, estos movimientos, comenzando por la campaña británica, fueron incitados a parar la movilización, con gran perjuicio para otras campañas, que, en particular en el Sur, consideraban que en absoluto los objetivos se habían alcanzado.

En el curso de la campaña, que se mantenía desde hacía dos años, la conciencia de centenares de miles de personas había progresado en la medida en que una serie de movimientos, tanto del Norte como del Sur [3], recogían firmas para una petición más radical que la presentada oficialmente por la campaña Jubileo 2000. Por su parte, el Vaticano decidió en el año 2000, en la cumbre de la comisión Justicia y Paz, integrar a Michel Camdessus, ex director general del FMI, como consejero sobre el problema de la deuda. Todo tenía que ponerse en orden y no era cuestión de continuar la movilización sobre este asunto. Algunas grandes ONG del Norte, que tienen personal permanente en países del Sur, intimaron a éstos a que abandonaran el tema de la deuda y se dedicaran a otros, como por ejemplo el comercio justo. En el Norte, los miembros del personal de las ONG cristianas, contratados para la campaña, fueron despedidos o les cambiaron el destino.

En este escenario, algunas campañas del Sur decidieron crear Jubileo Sur, en el curso del año 1999. Por su parte, la red CADTM, que comenzaba a extenderse internacionalmente, decidió entablar una alianza estratégica con Jubileo Sur y contribuir a dar un segundo aliento al movimiento contra la deuda más allá del año del Jubileo 2000 [4] A tal efecto se realizó el gran encuentro internacional de Dakar en diciembre del año 2000 bajo el lema: «África: de las resistencias a las alternativas», que fue seguido inmediatamente por el primer Diálogo Sur-Norte. Esta decisión, aparte de estar justificada desde el punto de vista político, fue un verdadero éxito.

En marzo de 2000, el referéndum de iniciativa popular (la «consulta») realizado en España por la Red Ciudadana para la Abolición de la Deuda Externa (RCADE) y el organizado en Brasil en septiembre de ese año constituyeron un gran paso adelante. Tanto la calidad de la movilización como el grado de politización ciudadanas en este tipo de acción es netamente superior a lo que significa una mera recogida de firmas al pie de una petición. Es de lamentar que no se haya podido reproducir este tipo de iniciativa en un gran número de países.

Desde el punto de vista del análisis político, la RCADE tiene toda la razón al pensar que: «la deuda no es un fallo del sistema, sino un producto del mismo, y por lo tanto para solucionar el problema de la deuda es completamente necesario promover un cambio de estructuras. Si la deuda es abolida pero no se cambian las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales, el problema volverá a repetirse. Así, la abolición de la deuda lleva implícito un cambio de estructuras» (RCADE, 2000b:1)

Es un tema de debate entre las campañas de la deuda: unos, como la RCADE, el CADTM y Jubileo Sur, piensan que el combate por la anulación de la deuda debe conducir a un cuestionamiento del sistema capitalista en bloque; otros consideran que no se puede o no se debe modificar este sistema. Para ellos la cuestión es resolver ciertos problemas, como el del endeudamiento excesivo y odioso, liberando a los países del peso de la deuda pero sin poner en discusión el sistema.

Naturalmente, hay que debatir estas divergencias políticas profundas, pero esto no debe impedir, sino todo lo contrario, la unidad de acción sobre objetivos concretos.

Otros asuntos provocan reacciones opuestas en el seno del movimiento entre radicales y moderados, por ejemplo, el de las condicionalidades. Jubileo Sur y el CADTM se oponen a que los gobiernos del Norte y las instituciones financieras internacionales (IFI) impongan condiciones a los países que logran una reducción de la deuda. Consideran que sólo la ciudadanía del Sur puede determinar condiciones, puesto que es su destino lo que está en juego. Por su parte, ciertas organizaciones del Sur y una mayoría de organizaciones del Norte consideran que los gobiernos del Norte y las IFI pueden, o más bien deben, imponer condiciones, por ejemplo, en cuanto a la lucha contra la pobreza. Jubileo Sur y el CADTM piensan, al contrario, que los gobiernos del Norte y las IFI recurren al argumento de la lucha contra la pobreza (a la que suman, desde el año 2000, los Objetivos del Milenio para el Desarrollo) como pretexto para alcanzar otros objetivos, que son parte de una agenda oculta: más privatizaciones, más apertura económica de los países del Sur, etc.

Para describir la hipocresía de los gobiernos del Norte y las IFI, podemos decir que siembran de buenas intenciones el camino al infierno. No olvidemos que un pretexto de las Cruzadas era liberar la tumba de Cristo; que el papado justificó la esclavitud en el siglo xv [5], así como la caza de brujas contra las mujeres emancipadas con el pretexto de que carecían de alma; que Leopoldo II, rey de los belgas, consiguió en la conferencia de Berlín de 1885 que sus pares le concedieran el Congo con el pretexto de luchar contra la trata de esclavos organizada por los árabes; y para tomar un ejemplo más reciente, que Estados Unidos y sus aliados invadieron Iraq en el 2003 con el pretexto de liberar al pueblo de la tiranía y de proteger a la humanidad de las armas de destrucción masiva.

En el debate antes mencionado, se ha dado un paso de gigante en junio de 2005, confirmado en septiembre del mismo año, con ocasión del segundo Diálogo Sur-Norte, que tuvo lugar en La Habana. Moderados y radicales se pusieron de acuerdo para rechazar juntos en adelante todas las condicionalidades impuestas por el Norte.

Otra cuestión da lugar al debate: Qué actitud adoptar con respecto a los ricos del Sur y a sus gobiernos. De entrada, hay que destacar que casi todos los gobiernos de Sur aplican políticas conformes a los intereses de las clases dominantes locales. Hay que añadir que en el curso de los últimos veinte años se cuentan con los dedos de una mano los gobiernos del Sur que exigieron la anulación de la deuda. ¿Cuál es la razón de ello? Las clases dominantes del Sur obtienen un beneficio del reembolso de la deuda externa. Han colocado en el Norte gran parte de los capitales amasados. Los ricos del Sur prestan, ellos mismos, a sus gobiernos mediante la compra de títulos de la deuda externa. Por esta razón, el no pago de la deuda representa una amenaza a sus intereses. Los ricos del Sur se sienten integrados en el capitalismo global y comparten idénticos intereses con los ricos del Norte.

Jubileo Sur y el CADTM exigen a los gobiernos del Sur que realicen una auditoría de la deuda pública [6], que suspendan el pago de ésta y que la repudien. En esta lucha, no cuentan con la simpatía de los gobernantes, los que, a cambio del reembolso dócil de la deuda externa pública, se aseguran un acceso permanente a la financiación por las IFI y las instituciones financieras privadas. La recompensa de su obediencia es el mantenimiento de su acceso al crédito. A los prestamistas poco les importa la utilización de los fondos prestados, y los gobiernos del Sur se enriquecen mientras empobrecen su país y a su pueblo.

Jubileo Sur tiene el mérito de haber aportado a la elaboración colectiva de los movimientos la noción de deuda histórica, social, cultural y ecológica. Y su consigna. «Los pueblos del Sur somos los acreedores» ha sido adoptada por muchos movimientos.

Los movimientos militantes han establecido vínculos entre diferentes temas: lazos entre deuda y migraciones77 [Ver el encuentro de los movimientos sociales de África del norte y del África subsahariana (entre ellos militantes del CADTM de Marruecos, la RD Congo, Costa de Marfil y Níger) en julio de 2006 en Rabat, paralelo a la cumbre euroafricana. Ver así mismo, el CADTM y el movimiento de los sin papeles en Bélgica.]], entre soberanía alimentaria y rechazo de la deuda y de las políticas de ajuste estructural; lucha común contra el trío OMC, Banco Mundial y FMI; colaboración de los movimientos contra la deuda [7] con los movimientos en lucha contra las grandes represas y otros megaproyectos energéticos; colaboración también con los movimientos que luchan contra la deforestación.

En los últimos años se ha introducido un nuevo tema en el debate, principalmente en el CADTM [8]: al contrario de una idea generalmente aceptada, los países del Sur no tienen que recurrir ineludiblemente al endeudamiento externo con el Norte para poder desarrollarse. Existen políticas alternativas, que no generan nuevas deudas, aplicables tanto en el marco nacional como en el plano internacional.

Coyuntura presente y perspectivas para el futuro

La coyuntura de 2006-2007 se caracteriza por el nivel de las reservas de divisas fuertes (dólares, euros, libras, yenes…) de los países del Sur. Jamás ha sido tan elevado y es una consecuencia de los precios relativamente altos de las materias primas y de ciertos productos agrícolas en el mercado mundial. También se caracteriza por los tipos de interés inferiores a los del período 1980-1990 (aunque están creciendo desde el año 2004). Otras características son el nivel de endeudamiento de las empresas privadas, que ha alcanzado proporciones desmesuradas; el reembolso anticipado al FMI efectuado por países de ingresos medios (Brasil, Argentina, México, Uruguay, Argelia…), que contraen nuevas deudas en los mercados financieros y con la banca privada; los préstamos que efectúa China a los países más pobres, particularmente de África, para asegurarse la provisión de materias primas y una salida a sus manufacturas; el reemplazo de deuda pública externa por deuda pública interna.

La suma de estos elementos crea una apariencia de tranquilidad en el frente de la deuda. Los reembolsos anticipados al FMI dan la impresión errónea de que la deuda ya es cosa del pasado. Pero, en realidad, maduran las condiciones de nuevos desequilibrios financieros y de una nueva crisis de la deuda. ¿Cuándo y de qué forma estallará? Es difícil predecirlo.

La cuestión de la deuda recuperará protagonismo en los próximos años y es de esperar que los gobiernos del Sur, sometidos a la presión popular, se vean obligados a cuestionar su reembolso. Esperemos que las propuestas de alternativas encuentren un amplio eco.

En 2005-2006, a pesar de los numerosos atascos, se ha recorrido mucho camino en la vía de la convergencia entre los diferentes movimientos que luchan por la liberación de los pueblos del yugo de la deuda. Por lo demás, los movimientos sociales que actúan en escala planetaria y la grandes campañas han afirmado su voluntad de mejorar su coordinación. [9] Para ganar, por supuesto, es indispensable proseguir este combate.

Traducido por Raul Quiroz

Notas:

[1] Este texto es parte del prologo del libro de Esther Vivas, La lucha contra la deuda externa. Campañas internacionales y en el Estado español, Editorial Icaria, Barcelona, 2007

[2] Eric Toussaint, La bolsa o la vida, Editorial Gakoa, Donostia-San Sebastián, 2002, cap. 6, pp. 155-165

[3] Es el caso de Diálogo 2000 de Argentina, que había adoptado una petición más radical, que el CADTM había retomado por su cuenta.

[4] En marzo de 1999, en una reunión en Bruselas, el CADTM había propuesto, a los representantes de las campañas del Sur que crearían Jubileo Sur, la fundación de un movimiento mundial, pero éstos declararon que preferían crear un movimiento Sur-Sur, cosa que hicieron unos meses más tarde. Seguramente querían evitar el intervencionismo de las organizaciones del Norte. A partir de ese momento, el CADTM se desarrolló sobre todo en los países «francófonos» de Europa, África subsahariana y del norte, Oriente Medio y Haití. Así mismo, se implantó, aunque con menor amplitud, en Latinoamérica (Venezuela, Colombia y Ecuador) y en el sur de Asia (India y Pakistán). La mayoría de las organizaciones del Sur miembros de la red CADTM también están adheridas a Jubileo Sur. Hay complementariedad efectiva entre la implantación de Jubileo Sur, principalmente en países «anglófonos» de Asia y África, así como en Latinoamérica, y la de la red CADTM, principal pero no exclusivamente en el mundo francófono y en el mundo árabe.

[5] La trata de esclavos fue legitimada por el papado en 1455, en una declaración conocida como Romanus Pontifex. El papa consideraba que este comercio era una acción misionaria.

[6] Ver ¡Investiguemos la deuda! Manual para realizar auditorías de la deuda del Tercer Mundo, Ginebra, 2006, 96 p., ISBN 2-930443-04-9.

[7] Sobre el llamamiento común a una semana de acción mundial en septiembre de 2006 contra el BM y el FMI lanzado por Jubileo Sur, CADTM, 50 years is enough y Eurodad, a la que se sumaron Greenpeace, Oil Watch y Amigos de la Tierra, ver http://www.cadtm.org/texte.php3?id_article=1904

[8] Ver Eric Toussaint (CADTM) » Deuda: Nuevos retos » Intervención en la Conferencia internacional: «Resistencias y alternativas a la dominación de la deuda». La Habana, 29-30 de septiembre de 2005 http://www.cadtm.org/imprimer.php3?id_article=1673

Ver Eric Toussaint » La ruptura como salida «, Agosto 2006 http://www.cadtm.org/texte.php3?id_article=1975

Ver Eric Toussaint » Banco del Sur, marco internacional y alternativas » Agosto 2006 http://www.cadtm.org/article.php3?id_article=2001

[9] Este ha sido el caso, en particular, en el curso del seminario sobre estrategia de los movimientos sociales realizado en Bruselas a finales de septiembre de 2006, convocado por la Alianza Social Continental de las Américas, el CADTM, COMPA (Américas), Focus on the Global South (Asia), Grassroots Global Justice (Estados Unidos), Jubileo Sur, Marcha Mundial de Mujeres y Vía Campesina.