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Se hizo justicia

Libertad para Raúl y Stiven

Fuentes: Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, Ecuador

Raúl es un joven afroecuatoriano esmeraldeño de 18 años. Estudiaba manejo y reparación de drones gracias a una beca por mérito. Le gusta bailar, aprender y soñar. Su proyecto de vida es ser un profesional que sirva a su comunidad, guiado por un fuerte sentido de justicia y bien común.

Raúl migró a los 13 años de Esmeraldas a Guayaquil junto a su familia y madre con discapacidad en busca de mejores oportunidades de vida. Se graduó en el colegio “Réplica Guayaquil» y desde los 15 años, es promotor de derechos para las y los adolescentes. Además, forma parte de la articulación juvenil RODDNA y de Pasos & Huellas, en donde aportó en el espacio “Desacato desde el Inicio” para capacitar en atención amigable al personal de Salud Pública.

El miércoles 29 de noviembre de 2023, cerca de las 7:00 de la mañana, ocurrió un asesinato al estilo sicariato, en la Isla Trinitaria, sur de Guayaquil en Ecuador. El hecho ocurrió a unas cuadras de la Iglesia Unida, en la que Raúl trabajaba cuidando los autos que ingresaban al garaje del lugar, y en donde también hacía servicio comunitario.

Minutos antes del asesinato, el verdadero perpetrador – quien aún sigue prófugo – realizó un secuestro “express” de la moto taxi que conducía Stiven. El perpetrador, con arma en mano, interrumpió el trayecto de Stiven, quien se dirigía a una escuela para llevar a sus dos pasajeras, una mujer adulta con su hija. El perpetrador obligó a Stiven, apuntándoles con el arma, para movilizarlo al sitio donde se encontraba la víctima. Cuando llegaron al punto, aún dentro de la mototaxi, el verdadero perpetrador cometió el asesinato. Luego forzó a Steven a seguir conduciendo sin rumbo fijo, para finalmente bajarse y huir cerca de…

En 2023, Ecuador registró la tasa de homicidios más alta de cualquier país de Centro y Suramérica. Raúl conoce esa realidad, pues reside y trabaja en ese barrio considerado de alta peligrosidad. Sin embargo, el joven no registra antecedentes penales y tampoco pertenece a ningún grupo de crímen organizado.

Debido a que Raúl es generoso con su tiempo, es sencillo y honrado, cuando la policía llegó al garaje de la Iglesia, él informó del hecho, pues conocía del caso a través de Steven que, aún en estado de shock, le compartió lo sucedido y le comentó que no trabajaría más ese día, por lo que prefería guardar la mototaxi.

Por esa razón, Raúl los llevó a la casa de Stiven, para que puedan tomar su versión. Sin embargo, en vez de tomar su versión, los agentes de la Policía Nacional tomaron a Stiven y Raúl. Desde ese día, ambos se encuentran injustamente privados de su libertad y sin que la Policía haya podido demostrar que cometieron un delito.

En la madrugada del 30 de noviembre, se realizó la audiencia por el supuesto delito de asesinato y la Jueza Yela dictó prisión preventiva a los jóvenes por presunto asesinato o complicidad.

A pesar de que el Estado tiene la foto del verdadero perpetrador, Raúl y Stiven siguen con prisión preventiva ilegal desde el 30 de noviembre de 2023. Los jóvenes víctimas de la injusticia fueron trasladados al pabellón 3 de la Penitenciaría del Litoral, uno de los más peligrosos y donde además ocurren incidentes con mayor frecuencia. Mientras el verdadero responsable se encuentra prófugo.

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Criminalización de la pobreza y perfilamiento racial

El Estado a través de la Policía Nacional no garantizó a Raúl su derecho el debido proceso y fue engañado e inculpado sin pruebas que lo vinculen a los hechos por los que está siendo acusado.

Además, la Policía Nacional no cumplió con garantizar el derecho de dar a conocer en forma clara y con lenguaje sencillo a Raúl, las supuestas razones de su detención, ni su derecho a permanecer en silencio, a solicitar la asistencia de un abogado, o de defensor público y a comunicarse con un familiar.

Por su parte, la Fiscalía General del Estado no garantizó la presunción de inocencia de Raúl y no verificó los hechos ni el contexto que demuestran que Raúl es inocente.

Finalmente, la Jueza impuso la prisión preventiva ilegal ante un joven inocente, violando así el artículo 534 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) que establece que deben existir:

Elementos de convicción suficientes sobre la existencia de un delito.

Elementos de convicción claros, precisos y justificados de que el procesado es autor o cómplice de la infracción. En todo caso, la sola existencia de indicios de responsabilidad no constituye razón suficiente para ordenar la prisión preventiva.

Indicios de los cuales se desprenda que las medidas cautelares no privativas de la libertad son insuficientes y es necesaria la prisión preventiva para asegurar su presencia en la audiencia de juicio o el cumplimiento de la pena.

Según la Corte Constitucional del Ecuador la prisión preventiva, es la medida más coercitiva, y consecuentemente debe ser aplicada bajo criterios de última ratio. Debe ser subsidiaria, es decir, se impondrá cuando se considere que ninguna otra medida cautelar personal es útil y eficaz para asegurar la comparecencia del procesado.

Raúl no iba a huir, era estudiante y tenía trabajo con el que aportaba a la economía familiar. La Jueza Yela, debió optar por medidas cautelares que permitan a Raúl continuar con su beca de estudios y ayudar a su familia, mientras se investigaban los hechos.

El único “delito” de Raúl es ser joven, negro y, sin recursos para vivir en Ecuador.

Hoy 25 de marzo del 2024, casi cuatro meses después de la detención de Raúl y Stiven, Juez ratificó la inocencia de ambos y suspendió de manera definitiva el proceso penal por falta de causas y pruebas.

Fuente: https://www.cdh.org.ec/testimonios/626-libertad-para-raul-y-stiven.html