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Lo del ultimátum, lo del escudo anticrisis

Fuentes: CTXT - Imagen aérea del estrecho de Ormuz. / NASA

El maguismo y la extrema derecha no son previsibles. No lo son porque no quieren. Y porque no pueden serlo, pues su sistema de toma de decisiones transcurre en un grupo pequeño, desinformado, víctima de su propia propaganda.

1- La Ilíada es la impresionante historia de una serie de personajes que acceden a su destino. Pero la guerra de Ilión, aludida en tablillas hititas, fue todo lo contrario. No fue una, sino al menos dos guerras, sórdidas, entre micénicos e hititas, por el control del Bósforo, entonces el estrecho estratégico y hoy uno de los ocho estrechos estratégicos por los que circula el comercio mundial. Alejo Carpentier tiene un cuento fascinante –Semejante a la noche,incluido en La guerra del tiempo,1958– que juega con esa disonancia entre lo épico y lo cutre en la guerra de Troya/Ilión, en la guerra a secas. Concluye con la flota aquea partiendo hacia Troya y, tras ella, un nuevo barco, no inventariado por Homero. Se trata de un barco de mercaderes. Las guerras no son, nunca jamás, lo que proclaman. Ni tan siquiera las guerras contra las espinillas y los puntos negros. Son más bien ese barco de Carpentier escondido, discreto. Esta guerra, en la que pugnan una potencia mundial –EEUU– y una potencia regional –Israel– contra otra potencia regional –Irán–, tampoco democrática, no es lo que proclama la guerra sobre sí misma. Por lo que es una guerra difícil de leer. Hasta que uno empieza a comprender que la Época, la partitura que da sentido a todo durante un segmento de tiempo, es ese barco escondido camino de Troya.

2- Bueno, minuto y resultado. El 22M, Trump, ese genio también militar, emitió un ultimátum de 48 horas a Irán para abrir Ormuz, en modo pom-pom-abre-la muralla reloaded. Como les decía el otro día, por cierto, Ormuz/la muralla no está cerrado –no se pierdan el punto 7, que hay novedades–. Irán respondió que, si Trump, tras ese aviso, procedía a bombardear, como afirmaba, sus centrales eléctricas, bombardearía, en modo quid pro quo, infraestructuras petroleras y plantas desalinizadoras. El ultimátum de Trump concluía a las 00:44 del 24M, noche de Halo. Ese mismo día, para amenizar la espera, Irán supuestamente bombardeó, vía misil, una base de EEUU en territorio británico, a 4.000 km de Irán. Lo que fue la supuesta confirmación, inesperada en Occidente y en sus servicios de inteligencia –por lo visto, no muy despiertos–, de que Irán podía bombardear a 4.000 km. Es decir, bombardear Londres, Berlín, Roma, Parla. Lo que desembocó en una conversión masiva al sanchismo en Europa. El 23M, Trump, en vez de romper Irán, rompió la tensión dramática, prorrogando el ultimátum otros cinco días. Hasta el 27M, según la cuenta de la vieja. Por el mismo precio, y vía un tercer Estado –Pakistán–, Trump hizo llegar un plan de 15 puntos para finalizar la guerra –o, según Israel, para un alto el fuego de un mes–. Se desconocen esos puntos, si bien se han filtrado algunos de ellos. El primero sería el desmantelamiento, por parte de Irán, de su plan nuclear, en teoría ya desmantelado por EEUU en la guerra anterior. El segundo sería el cese de todo apoyo iraní a pollos afines –hutíes, Hezbolá–. El tercero sería la apertura del estrecho de Ormuz –que, recuerden el punto 7, no está, técnicamente, cerrado–. El 25M, Irán, que el mismísimo 23M ya había dicho que nonis, le dice a Trump y a sus 15 puntos que ni de flores. Y envía otros puntos para negociar con Trump. Están fundamentados en la soberanía nacional, ese llenapistas de la Época. Soberanía nacional también sobre Ormuz. Es importante saber, en todo caso, que el 23M, entre la propuesta de Trump y la negativa iraní, transcurrieron 56 minutos. Quédense con ese dato y llévenselo al siguiente punto, o punto 3.

Los fertilizantes ya han subido el 30% desde el 28F

3- El contexto económico del 23M, antes de esos 56 minutos y con el ultimátum aún no prorrogado por Trump, era de puro marrón. Los datos y parámetros, tras casi un mes de guerra, eran diáfanos. A saber: a) la IAE (Agencia Internacional de la Energía) –los supercicutas del pack energético– había señalado que la crisis creada por EEUU-Israel era ya superior, en profundidad y envergadura, a la de 1973, momento en el que las vidas de nuestros papás y abuelitos, literalmente, se fueron al garete y se asentaron las bases del neoliberalismo, formulado en la siguiente década y que hoy disfrutamos todos, yupi. También se advertía –vía Goldman Sachs, que siempre va a al turrón; su presi hace unos meses emitió en ese estilo lo que fue mi frase favorita de 2025: “A mí me da igual, porque no me afecta, pero se avecina una gran crisis”; me la he tatuado en el tobillo– que b) si la guerra concluyera, en modo virgencita-que-me-quede-como-estoy, ese mismo 23M, la producción de petróleo, debido a los daños, aún livianos, infringidos a las estructuras petroleras, caería un 40% durante cinco años. Lo que supondría, zas, superar el récord histórico de 147$ el barril –recuerden: la crisis, dramática y sin predicción en su evolución, está calculada en 140$ el barril–. Lo que a su vez significa –tachán-tachán– una recesión gore. Por otra parte, c) los fertilizantes ya han subido el 30% desde el 28F –un potosí–, lo que alude ya a una crisis alimentaria. Y, claro, a subidas d) de precios en alimentos. Y e) la inflación resultante –la OCDE calcula que sería, para empezar, del 4%; también opina que EEUU burlaría la crisis en parte, debido a que es potencia exportadora de combustibles; tiene guasa–. Y f) su prima: una subida a gogó del precio del dinero. Pues bien, con a), b), c), d), e) y f) ya palpables, se presagiaba un lunes negro, cuando, lo dicho, Trump no solo amplió el ultimátum, sino que habló de negociaciones directas con Irán, tal vez de un fin inminente de la guerra. Trolas que Irán desmintió en, lo dicho, 56 minutos. Pues bien, en esos 56 minutos de optimismo, se produjeron negocietes en Wall Street, por valor de 3 billones de dólares –pas mal–. Y, en todo ese mogollón, alguien, con poderes mentales, o que sabía lo que Trump iba a decir, así como el rápido desmentido por parte de Irán, invirtió –pumba– 1.500M$ en bolsa y 200 en futuros, levantando, en aquellos 56 minutos, unos 60 millones de dólares –como informa Pierpaolo M. Sandri; no se pierdan esa firma en La Vanguardia–. La guerra, Troya, los barcos, el barco de mercaderes. Posiblemente y más concretamente, ese Love-Boat llamado Mar-a-Lago.

4- Es difícil, por otra parte, interpretar el ultimátum 2.0. En condiciones de presión y temperatura normales, lo lógico sería pensar que es un paréntesis que conduciría al abandono de la guerra, esa cosa que, como Rodalies, cuando se detiene, le cuesta volver a pillar el ritmo. Ese acceso a la paz podría consistir en un Trump proclamando, incluso, la victoria, como Ramsés II hizo tras perder la batalla de Qadesh contra los hititas –rayos, este es el primer análisis de la actualidad política en el que aparecen, dos veces, los hititas; estoy a un hitita de los Premios Nacionales de Periodismo Hitita–. EEUU se saldría del asunto y, por ausencia de su único apoyo, también lo haría Israel. Anima a suponer todo ello la ausencia de apoyos a la guerra en la sociedad EEUU. Y, en ese sentido, la victoria de los demócratas en el distrito de Mar-a-Lago, sin precedentes y que se ha producido este finde. Pero el maguismo y la extrema derecha no son previsibles. No lo son porque a) no quieren ser previsibles. Y, porque b) no pueden serlo, pues su sistema de toma de decisiones transcurre en un grupo sumamente pequeño, desinformado, voluble, víctima de su propia propaganda. No se vayan, que en el punto 5 hay un exemplum de todo ello.

5- El ultimátum 2.0 y las noticias optimistas de paz van acompañadas a su vez del envió de un pack de 2.500 marines y otro de 3.000 con los que, por otra parte, se pretende el absurdo de invadir Irán, ese país de 90 millones de habitantes. Pero el festival del humor no acaba aquí. El pasado 20M, Trump autorizó a Irán –es decir, Cartago, el enemigo– a obtener pingües –vaya, es la primera vez que escribo pingües en mi vida– beneficios con la venta de petróleo por valor de chorrocientos millones de $. Se trata de algo inenarrable, sin precedentes en el contexto de una guerra, y que alude, lo dicho, al carácter aleatorio y dadá de la toma de decisiones de la nueva extrema derecha y, más concretamente de la Casa Blanca. El 22M, a su vez, Israel, el mismo Israel que durante lo de Gaza reconvirtió la ONU en el pito del sereno, denunciaba a Irán en el Consejo de Seguridad por el uso de armamento chungo, lo que es otra incongruencia inverosímil, no prevista por ningún guionista. EEUU e Israel son, en fin, inintelectualizables, porque, precisamente, carecen de un pensamiento sólido / Hannah Arendt, sino que poseen uno banal, para ir tirando –tiros–.

6- Sobre Israel. Sólo sabemos que está haciendo todo lo que quiere y puede en Líbano, donde ya ha ocasionado más de 1.000 muertos y cerca de un millón de refugiados. El 25M, Israel confirmaba, en todo caso, su voluntad de volver a ocupar el sur del Líbano. Lo que puede permitir leer un poco su guerra, que sigue siendo, además de incomprensible, muy diferente a la de EEUU. La anterior gran ocupación del Líbano fue dilatada –1978-2000– y en ella brilló, con luz propia y como metáfora, lo de los campos de refugiados de Sabra y Chatila –1982; una masacre realizada con tecnología de Falange Libanesa, pero inexplicable sin el placet del Ejército israelí–. Pues bien, aquella larga ocupación afectó íntimamente al Ejército, que pugnó contra el Gobierno por la retirada. Su retirada, en ese sentido, fue la victoria de la tropa, de los oficiales y de muchos de sus mandos frente al Ejecutivo. Que hoy, todo apunta a ello, no se produciría, pues el Ejército, como se pudo observar en Gaza, carece de tensión alguna con el Ejecutivo –ya abiertamente ultraderechista– y está repleto de sujetos inexistentes en el Ejército hasta 2005: tropa, oficiales y mandos con la misma cosmovisión que el Ejecutivo. Lo que hace imprevisible todo, en tanto el recorrido de lo que viene no viene argumentado a través de ninguna inteligencia razonada.

7- Por lo demás se confirma que Ormuz no está cerrado, sino filtrado. Los amigotes pasan. Para ser amigote se sabe que, desde el 24M, hay que ser de una región geopolítica determinada –que, parece, se va ampliando–, y basta con avisar a Irán, pagar una cantidad –2M$, pero en la divisa china, el renminbi– y, con el papelito que te dan, ir a Lloyd’s, donde te aseguran el barco tan ricamente. Se ha publicado en EEUU que tanto China como India están pagando el petróleo a Irán en esa divisa. Es muy verosímil. En todo caso, y esto sería más importante, fundamental, incluso, se ha informado en EEUU de que Japón está pagando también en esa moneda. Si se confirma es el fin de la época que, de hecho, ha finalizado. Y el principal logro –no deseado– de Trump, ese proceso de toma de decisiones fallido, caótico, pero que dura ya más de un año sin nadie que lo pare en el Capitolio y en el mundo.

8- Sobre Japón, sobre Asia en general. Parece que será el continente estrella de la crisis económica creada por Trump. China está parando el golpe de manera muy decorosa, parece, a través de la adquisición de petróleo y gas de Rusia. Pero el resto del pack asiático empieza a disfrutar de fabulosas restricciones de gasolina, en algunos casos –por cierto, esas restricciones, fundamentadas en una crisis de suministros, han empezado ya en Europa: Eslovenia–. A todo ello se sumaría el cese de remesas de divisas por parte de inmigrantes asiáticos radicados en Oriente Medio, que aún no se ha producido. Se trata, informa Jordi Joan Baños –gran periodista y, además, de al lado de mi pueblo,de más de 24 millones de personas en régimen de casi esclavitud –para volver a sus países precisarían que sus contratadores les devolvieran sus pasaportes–. Si finalmente volvieran, si perdieran el trabajo, Nepal perdería el 25% de su PIB, lo mismo que el Estado indio de Kerala. O el 7,5% en Filipinas. Y así.

Parece que Asia será el continente estrella de la crisis económica creada por Trump

9- Me dice un señor militar que sabe de estas cosas, que para evaluar la intensificación del conflicto, si se produce, habría que observar si se extiende a otro estrecho, el de Bab-el Mandeb –nombre artístico: la Puerta de las Lágrimas, o del Dolor–, que cierra, o abre, según como lo mires, la entrada al Mar Rojo. Estaba previsto que, en caso de pitote con Irán, ese fuera el punto G. Aún no lo es.

10- Paralelamente, lo de Cuba progresa adecuadamente. Agárrense.

11- The Economist (TE) informa sobre las negociaciones Trump-familia Castro. Van a tutiplén. En febrero se autorizó a empresas privadas a adquirir petróleo. Por lo visto, llega así petróleo a las industrias hoteleras, si bien no a, pongamos, los hospitales. Por lo demás, hace unos días, un señor importante anunció por la tele cubana –nadie lo vio, que se produjo tremendo apagón; no es un chiste– que los cubanos residentes en el extranjero podrían poseer empresas en Cuba. Es, todo esto junto, la principal liberación económica desde los años noventa, cuando Cuba, snif, ya no se aguantaba en pie. TE describe una Cuba a punto de caramelo para Trump/Rubio. Desde 2021, un momento de protestas y la consecuente represión, a) la población ha descendido de 11,2M a 8,6M –hoy es la más envejecida de América–. En 2025, b) Cuba obtuvo 9.000M$ de ingresos exteriores, es decir, una cuarta parte de los ingresos de Honduras. La táctica de Marco Rubio para darle para el pelo a Cuba ha sido anular todas las fuentes de obtención de dólares de la economía cubana. Sobre las negociaciones. Al parecer por la parte cubana se pugna, con cierto éxito, por el mantenimiento de la familia Castro y de cierto organigrama del Estado, en la línea del pensamiento venezolano. Su intención es salvar los muebles, al menos hasta noviembre, cuando prevén que Trump cambie de velocidad, tras las elecciones. Los objetivos de EEUU, al parecer, tampoco son democráticos: dominar energía, puertos, la cosa telecom y el turismo. Es preciso señalar aquí que Trump registró en La Habana su marca, para la cosa hoteles, casinos y golf, en 2006. Troya, los barcos, los mercaderes. Nadie exige, al menos hoy, medidas contra la familia Castro. No se está defendiendo socialismo alguno, pajarito en Cuba desde hace décadas, sino un sistema ya longevo, vertical, que podría canalizar cambios económicos con cierta disciplina. Troya, los barcos. Y, en medio de todo ello, la sociedad cubana, al límite, empobrecida, rota. Sola. Silvio Rodríguez, metáfora del intelectual orgánico, en este caso en Cuba, ha pedido al Estado un kalashnikov. Y el Estado se lo ha dado en un acto solemne. Me pregunto si lo utilizará. Y contra quién lo utilizará.

12- En Coto vedado –1985–, Juan Goytisolo hablaba de la tristeza del socialismo soviético, que experimentó enla URSS, y la alegría del socialismo cubano, que vivió en Cuba. Hasta que descubrió que la tristeza soviética era la tristeza rusa, previa, y la alegría revolucionaria cubana era la alegría cubana, también previa. No sé por qué escribo esto, pero me parece importante.

13- Europa. Meloni pierde un referéndum. Veo a Meloni en las fotos de esa noticia. Como me dice un lector, parece Gollum, pero con melena. Y, en otro orden de cosas, también veo que se ha rejuvenecido, se ha hecho algo en la cara. Meloni, Putin, Jinping, Mar-a-Lago, quieren vivir 150 años. Ese es tal vez el único programa. La inmortalidad, ese subproducto del neoliberalismo, que cree en la inmortalidad de todo aquello que quema, que es todo. Es la pulsión de la que nacen todas las demás, tan difíciles de leer en todos sus tramos, salvo en lo único diáfano que aportan por ahora: el último barco que va a Troya.

14- Segunda vuelta de las municipales en Francia. Se contiene a la extrema derecha. París, de izquierdas, o esa amabilidad sin especiales resultados que, en todo caso, no es la extrema derecha. El mal rollo en la izquierda a la izquierda del PS facilita algunas alcaldías de Rassemblement National. En Dinamarca gana, perdiendo votos, la socialdemocracia/la amabilidad. El principal problema planteado en las campañas no fue Groenlandia, sino las granjas de cerdos. Lo que ya es un triunfo para la amabilidad. Se prevé una posible derrota de Orbán este domingo en Hungría. ¿Abandonará el poder? ¿Cómo se revierte una posdemocracia? Trump, la guerra, no sienta bien a ninguna de las tres extremas derechas europeas –la trumpista, la putinista, la que no se entera/Junts–. Sin embargo hay Estados e instituciones europeas ya lejos de la democracia y en manos de esa nueva derecha. La secretaría de la OTAN es una de ellas. La Presidencia de la Comisión puede ser, así como suena, otra.

La guerra puede provocar otra mayoría absoluta del PP/el debilitamiento de Vox

15- España. Se convocan elecciones en Andalucía. La guerra puede provocar otra mayoría absoluta del PP/el debilitamiento de Vox. Recuerdo una última conversación con el añorado Jaime Miquel. “En Andalucía la gente quiere volver a votar al PP una última vez”. Hablar con Miquel era como hablar con Cruyff, con alguien ejecutivo, acostumbrado a tomar decisiones que, además, funcionaban. En Andalucía, desde el día de la convocatoria, las izquierdas a la izquierda de etc. tenían 13 días para formar coalición. Va a ser que no. Giner de los Ríos, citando a Talleyrand, decía de los borbones: “No olvidan, no aprenden”. Tenemos una izquierda borbónica. Es una novedad, lo mires por donde lo mires.

16- Aprobado un nuevo escudo social. Aunque sería mejor decir que el escudo social ha sido renovado. Son ya varios escudos que se suceden en el tiempo desde 2020. En total, por 120.000-140.000M€. El actual son 80 medidas por un monto de 5.000M€. Es el más canijo. Si la guerra prosigue en la descripción supuesta, será insuficiente, por lo que habrá que volver a editar escudos. Los escudos a) están muy bien. Son una ayuda no recibida en la selva de 2008. Por lo mismo explican qué puede pasar si volvemos a una selva 2008, ese límite ya vivido por el Estado. El olvido. La dejación de funciones, ese precedente de 2008, legal tras la reforma constitucional de 2012, promovida por ZP/la amabilidad. A su vez, los escudos b) están mal, en tanto ilustran el carácter insuficiente del Estado del bienestar en España, inferior al francés, alemán e italiano. Algo dramático en el cuarto Estado de Europa con mayor índice de pobreza –25,7%; a España solo la superan en lo suyo Grecia, Bulgaria y Rumanía, las Tres Gracias–.

17- Importante: el Consejo de Ministros que aprobó el escudo estuvo dos horas sin reunirse, para escándalo de la derecha. No es un escándalo. Un consejo es un órgano colegiado y admite todas las posturas del Kamasutra, siempre que sean colegiadas. Hasta la del loto pocho invertido con tirabuzón, es decir, la muerte / la disolución de un Gobierno. Un Gobierno, al ser un órgano colegiado –falso, relativo, en tanto también es un órgano con un pollo que manda–, es todo lo elástico que se permita a sí mismo –es decir, que permita el pollo que manda–. Está bien que los ministros pugnen, se den para el pelo. Y eso es lo que sucedió, liderados, por un lado, por Bustinduy, parece ser. El resultado es otro pack para el escudo social. Sobre vivienda. Que, visto lo visto, tendrá 30 días de vida. Hasta que se lo pete la extrema derecha y la derecha filo-extrema en el Congreso. Zas. ¿Era importante montar el pollo para esto? Era a) propagandístico, pero también era b) importante, en tanto el escudo, en esta emisión, es retaco y habrá que ir creando más escudos, lo dicho, hasta llegar al modo-2008/sálvese quien pueda. Y más pronto que tarde habrá que plantearse algo serio y efectivo, alejado de lo experimentado en el neoliberalismo, esa broma, con la vivienda. O apostar por la intensificación de la Ley Mordaza, intacta, ahí arriba, en modo Damocles.

18- La vivienda es la criptomoneda española, ese pelotazo que necesita pobres. Es el fruto, la superproducción, sostenida desde los noventa, de la política española. Es, en la política local, el último barco que va a Troya.

Fuente: https://ctxt.es/es/20260301/Politica/52686/Guillem-Martinez-ultimatum-estrecho-de-Ormuz-guerra-Iran-EEUU-Israel-Trump-recesion.htm