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Intervención completa en el encuentro “intelectuales, democracia y socialismo”

Los intelectuales contribuyeron a desenmascarar la IV República

Fuentes: luisbrittogarcia.blogspot.com

1. Intelectuales contribuyeron al análisis crítico de la IV República Yo me atengo muy disciplinadamente a lo que dice la convocatoria. Nº 1 ¿Los intelectuales contribuyeron a desenmascarar la IV República? Sí; una obra crítica extraordinaria desmontó los supuesto económicos de la IV República; fueron autores de ella gran parte de los teóricos de la […]

1. Intelectuales contribuyeron al análisis crítico de la IV República

Yo me atengo muy disciplinadamente a lo que dice la convocatoria. Nº 1 ¿Los intelectuales contribuyeron a desenmascarar la IV República? Sí; una obra crítica extraordinaria desmontó los supuesto económicos de la IV República; fueron autores de ella gran parte de los teóricos de la Dependencia, hubo críticos filosóficos como Ludovico Silva y Pedro Duno, hubo novelistas que hicimos una narrativa de la violencia, pintores que hicieron una plática de la violencia, cineastas que hicieron una narrativa cinematográfica también violenta, sulfurosa; hubo una crítica que se reunió en el Congreso cultural de Cabimas y predijo que en 1984 se venían abajo los fundamentos económicos del sistema y en efecto se vinieron abajo, se desplomaron un año antes de lo previsto.

Durante casi cuatro décadas decir cultura fue decir cultura revolucionaria. ¿Tuvo eso algún efecto en el proceso? Sí en las grandes movilizaciones de las masas, e incluso Hugo Chávez Frías habla de que en un Volkswagen abandonado por unos guerrilleros se encontró una cantidad de cuadernos: El San Carlos Libre, planfletos, manifiestos, y que ahí le entró a él el veneno del socialismo. Los grupos culturales siguieron abriendo caminos para la agitación en los barrios cuando las guerrillas urbanas se retiraron.

Eso fue un batalla punto a punto y el hecho de que algunos intelectuales hayan claudicado o hayan tirado la toalla, o se hayan convertido de doctor Jekyll en mister Hide no le quita su importancia.

Segundo elemento del temario, es decir: Diez años de gobierno revolucionario con sus luces y sombras, sus logros y esperanzas cumplidas y anhelos que aún esperan. Bueno eso es muy cortito, menos mal que se puede decir muy rápido, pero para hacerlo más rápido lo voy a fundir trazando escenarios futuros donde se establezcan posibles vías para el socialismo del siglo XXI.

Yo he organizado en infinidad de artículos un poco los grandes logros fundamentales sobre el socialismo actual. Podría plantear o matizar las sombras, las carencias, pero prefiero calificarlas como que nos falta por construir, por recorrer y por modificar. Justamente esta terrible experiencia de una izquierda derrotada, aplastada, perseguida, vilipendiada, humillada, vendida, nos da la idea de que no hay causa perdida, nos perdemos a veces los que adoptamos la causa pero la causa sigue allí integra y termina por triunfar.

2. Gran repunte de la participación en estos diez años

Bueno, en cuanto a la participación. Creo seriamente que en Venezuela, por toda mi experiencia y todo lo que he leído de historia, no ha habido un repunte en la participación popular como la que ocurrió en estos diez años de proceso. Sin embargo hay toda una serie de fallas que señalan las críticas constantemente.

3. En las candidaturas no se respeta el criterio de las bases

En muchos casos se dice que no hay consulta a las bases, que poco a poco en algunos puntos una clase política ha ido copando lo que debería ser la obra de la representación popular. En muchos casos aparentemente se han perdido candidaturas porque había un candidato que había sido elegido por las bases y fue impuesto otro que no gozó del favor de las bases, entonces los revolucionarios fueron divididos al proceso electoral y por eso se perdieron puntos importantes.

A las organizaciones sociales se les dice organícense, reúnanse, júntense, y después que se hace esa incitación, no se les da ningún tipo de papel, se les rechaza sus postulaciones, no se les hace caso.

Creo que dentro de esas luces está ese repunte de la participación.

Para el 2021 yo espero un país con una participación verdaderamente plena donde el ciudadano pueda hacer valer totalmente sus derechos, tanto individuales como colectivos y donde las decisiones sean tomadas desde las bases, apoyadas por las bases. Donde la participación política sea una parte integral definitiva e irrenunciable de la vida de cada ciudadano como lo fue, pero sólo para una elite, en la llamada Atenas de la democracia.

4. Hacia una verdadera Renacionalización

Uno de los logros fundamentales del proceso fue detener la privatización de nuestras riquezas, de nuestras industrias básicas, de la educación, de la seguridad social y de la salud. Está bien, a través de eso se le dio una vuelta total de timón al rumbo que llevaba el país en función de un plan privatizador de Petróleos de Venezuela que hubiera significado nuestra ruina.

Sin embargo, yo veo para el 2021 lo siguiente: una verdadera nacionalización de la industria petrolera en el sentido siguiente: hasta ahora, por cuestiones circunstanciales hemos tenido que recurrir a asociaciones estratégicas, uniones, contubernios. Yo pienso que es el momento de iniciar una consecutiva y verdadera renacionalización de nuestras industrias básicas productivas, no solo la petrolera, sino todas las demás en el sentido de que sean 100% nacionales.

Para el 2021 yo creo que la última trasnacional debe ser despedida con un enorme homenaje del territorio venezolano para que nuestra economía sea verdaderamente y plenamente soberana.

Fíjense, efectivamente dentro de los esfuerzos del proceso estuvo utilizar la energía como una fuerza estratégica. Entenderla como un poder y no como una debilidad. Siempre Venezuela estaba culpabilizada: «Ay, que horror, tenemos energía, somos un país inútil, no servimos de nada». Eso ha cambiado diametralmente, pero dentro de las sombras del proceso, yo diría que hay el hecho que no se ha superado el elemento histórico de que estamos arrastrando como desde los años 20 del siglo pasado de la dependencia de los ingresos de los hidrocarburos.

5. Superar la sobre dependencia de los hidrocarburos

Tenemos que iniciar ya, un plan orgánico, coherente, ejecutivo, dinámico con el objetivo de superar la sobre dependencia de los hidrocarburos, porque vamos hacia una sociedad en la cual estos se habrán agotado. Dentro de unas cuantas décadas Venezuela debe servir de modelo para el otro tipo de economía y de vida social que aparecerá a partir de eso. Hay ejemplo de ello en Noruega. Noruega es un país escandinavo dependiente en parte de los hidrocarburos y la reconversión de Noruega hacia la energía eólica y otras formas alternativas de energía es verdaderamente asombrosa, prodigiosa e interesante. Yo hablé una vez con Buckminster Fuller, el inventor del domo geodésico. Él decía que era un crimen quemar hidrocarburos por la energía. Decía que los hidrocarburos son para la química, para insecticidas, para medicinas, para plástico, para toda esa serie de cosas. Hay que cambiar el rumbo de esa industria y esa es una de las tareas que se tiene que proponer Venezuela y el mundo con Venezuela.

6. Nos proclamamos socialistas, pero somos capitalistas

Venezuela esta entre los países que de una manera escandalosa, desafiante, abierta, planteó de nuevo el tema del socialismo al mundo, cuando todo el mundo andaba tratando de disfrazarse de neoliberal o intentando que lo reconocieran allí por lo menos como un moderado neoliberalizante, pero yo diría que nos hemos quedado en una situación casi estática de empate. Nos proclamamos como socialistas, pero, fuera de Petróleos de Venezuela y algunas de las grandes industrias básicas, somos un país capitalista. La Constitución lo reconoce así y se dice por allí que no es malo ser rico y que es legítimo enriquecerse.

Vivimos en una sociedad dual y yo digo en una fábula que hice que cuando uno intenta hacer un sistema mixto con gallinas y con zorros en un mismo gallinero, a la semana sólo quedarán zorros y además se comerán al granjero.

Hay que superar esa indefinición, y superar esa indefinición entrando en la batalla ideológica que es una de las más importantes.

7. Necesidad de crear un partido de cuadros revolucionarios

Yo veo en este proceso el hijo de todo el esfuerzo tesonero ideológico que hicieron los intelectuales de izquierda a partir de los años 60 en Venezuela. Ahora, ¿qué tenemos actualmente que nos impida, a las nuevas generaciones sobre todo, hacer un esfuerzo paralelo para lanzar una ofensiva ideológica que nos defina, nos clarifique y nos ponga definitivamente en el rumbo de una sociedad abiertamente socialista y no de un híbrido incompatible? En ese sentido, vuelvo a la vieja afirmación de Lenin «No hay revolución sin partido revolucionario y no hay partido revolucionario sin ideología revolucionaria». Dentro del socialismo tenemos que crear un partido de cuadros.

No hay tiempo para explicar todo lo que eso significa, pero un cuadro es un verdadero militante, es un soldado de la revolución es una persona que en vida, obra, pensamientos y acciones está dedicada a la revolución; no es una persona que está intentando ganar posiciones colocándose en sitios, que piensa una cosa un día y otra el otro y que uno ve que se ha enriquecido repentinamente, eso es todo lo contrario a un cuadro revolucionario.

8. Misiones y aparato de Estado

Dentro de los logros de este proceso han sido espectaculares los saltos que se han dado en atención a la salud, en apertura a la matrícula, sobre todo en educación superior, incluso en acceso de los niños a la educación que antes estaba coartada por una serie de contribuciones que inventaban los mismos profesores; en la distribución de alimentos y la multiplicación de la salud y del acceso a ella.

Ahora, las misiones, sin embargo a la vez que son una solución, son un problema entre comillas. ¿Por qué? Una misión es la confesión de un problema que el Estado no ha podido resolver, sencillamente. Y en ese sentido, mucha gente lo ha señalado, yo lo he señalado, entre otros, no puede haber dos Estados paralelos en un mismo país. Uno que no funciona y otro que si funciona, uno que toma soluciones prácticas e inmediatas y otro que se pierde en laberintos burocráticos y nunca resuelve ni hace funcionar nada.

Esa inmensa luz que han sido las misiones -tanto nacionales como internacionales-, debe arrojar una luz sobre el problema fundamental que es la reforma del Estado, la desestructuración del Estado, la creación de un poder del Estado al servicio del pueblo y de un Estado que sea racional, diáfano, sencillo, simple.

A pesar de la Ley de simplificación de trámites administrativos, sigue siendo para el ciudadano común una pesadilla cualquier contacto con el Estado. Es un Estado al que se defiende, al que se protege, al que se proclama, pero cada vez que uno va ante una taquilla empieza un infierno inmencionable, quien sabe cuántos votos se han perdido debido a eso.

Tiene que haber una reforma del Estado, pero también una reforma interna de las propias Misiones. Piensen ustedes que en las propias misiones muy frecuentemente y a pesar que sean reconocidos algunos derechos, no se les da a las personas que colaboran en ellas ni contrato ni nombramiento. Su situación es enteramente precaria. Las remuneraciones son mínimas, no son remuneraciones. Hipócritamente se les llama incentivos, y eso se hace para que no entren en la Ley del Trabajo. Una madre ni siquiera tienen derecho a prenatal y postnatal, estoy hablando de cosas que conozco directamente.

9. No se pueden exigir sacrificios a unos mientras otros disfrutan de grandes privilegios

Conozco misiones o nuevas estructuras en donde se pretende que la gente trabaje 7 días a la semana consecutivos; no estoy mintiendo. Entonces, dentro de esto también debe haber una mirada interna. Los derechos deben concederse adentro. Sí son concebibles, necesarios e indispensables en el socialismo grandes sacrificios en los que hay que dejar las entrañas, pero ese sacrificio no puede darse en esos extremos, mientras toda la otra parte de la población se enriquece obscenamente de una manera especulativa e improductiva, a costa del sacrifico de otros.

Eso tiene que estar en las grandes luces que tienen que estar resueltas para el 2021 y preferiblemente para el 2011 ó el 2010.

10. Sobre los medios y la necesidad de iniciativas alternativas

Ya se ha hablado mucho del problema de los medios y sobre eso yo he escrito demasiado.

Sobre este tema yo espero ver para el 2021 que CONATEL aplique, aunque sea una sola vez, la ley Resorte. Eso será una utopía, será una cosa inconcebible, una especie de fin de mundo.

Una consecutiva creación de medios de servicio público comunitario alternativos. Que se vayan progresivamente colocando los medios bajo control social. No hay otra solución. La lógica de un medio privado es que ese medio promueva los intereses del capital privado, está en su naturaleza, como se diría del escorpión que pica a quien quiera salvarlo.

Finalmente, el gran problema es el problema interno, tenemos que generar contenidos atractivos, tenemos que dejar atrás todos los tic y las enfermedades adquiridas del viejo sistema de televisión privada. ¿Por qué en la televisión pública se interfiere continuamente el programa que se está dando? ¿Por qué se le meten inserciones que no lo dejan ver, se le interrumpe, se interrumpe la interrupción de la interrupción? Hasta que el espectador desesperado pasa a un canal privado en el cual dice: bueno esto es un horror, pero por lo menos se hace para ganar publicidad. Hay que corregir todo eso.

Yo para el 2021 espero ver todo esto solucionado. Claro que sería preferible verlo para mañana mismo, ¿por qué no? A veces se pueden dar saltos dialécticos.

11. Darle espacio a los creadores

Entre las cosas fabulosas que ha hecho el proceso está la reafirmación de la dignidad del venezolano, pero dentro de eso debería estar la identidad del proceso también, de lo que he hablado, la clarificación ideológica del proceso y, a partir de ello, la propia identidad de los procesos que están sucediendo, atreviéndose a darle un lugar a los intelectuales. Hasta donde yo sé, una parte importante de la cultura procede de los creadores. Por qué no darle un papel dentro de ese enorme proceso colectivo a los creadores, me pregunto yo ¿Será tan malo que haya creadores dirigiendo, alentando los procesos creativos?

Abel Prieto, el ministro de cultura de Cuba, dijo que había tres cosas que orientaban la política cultural cubana: apoyarse en los creadores, evitar execraciones y exclusiones por motivos circunstanciales, y, en tercer lugar, apoyarse en el pueblo. Esas son tres luces que yo espero puedan irse encendiendo de una manera esplendorosa hacia el 2021, en beneficio del pueblo.

En realidad a los creadores no nos importa lo que haga el Estado con respecto a nosotros, nosotros seguimos creando porque no tenemos otro remedio, pero no estaría mal que existiese una relación armoniosa entre creadores, colectividad y Estado.

12. Agilizar el Estado

Señores, una serie de cosas muy importantes: hay que institucionalizar el Estado, racionalizarlo, informatizarlo, en el buen sentido. No poner a la gente a llenar un formulario que sólo puede llenar la millonésima parte de la población venezolana que no tiene computadora, ni tiene impresora, para que, después de pasarse tres meses tratando de bajarse una planilla, tener que llevarla a pie, a una taquilla. Eso es un disparate.

Tenemos que crear un Estado verdaderamente informatizado, pero sobre todo un Estado diáfano, diáfano en el buen sentido. Se mueven inmensas cantidades de dinero, uno espera que se muevan con la mayor honradez del mundo, pero hay que procurar los mecanismos para que haya un control, una contraloría social hasta del último centavo, y no sólo de que se maneje bien, sino de que ese manejo sea productivo. Los presupuestos tienen que incluir metas detalladas, finalidades, programas a cumplir, no puede ser que se disipen millones, aunque no se roben un centavo. Deben traducirse en una cosa útil. Esa es una cuestión fundamental.

13. Tenemos que lograr un ejército popular, para defender nuestra Soberanía

Señores, Venezuela está en un grave problema estratégico. Sobre nosotros pende alguna de las guerras futuras por la rapiña del petróleo. Estamos al lado de un país que tiene más de medio millón de personas, según su presupuesto, en tareas de defensa. Tenemos una ocupación paramilitar de un lado a otro de nuestras fronteras, tenemos organizaciones delincuenciales que tienen mecanismos de legitimación de capitales en los casinos y en otras industrias inmorales como la trata de personas.

Tenemos que lograr un ejército popular, convertir la reserva en un ejército popular, hacer del pueblo ejército y del ejército pueblo, para presentar un poderío disuasivo ante los tremendos retos que van a venir en el futuro y que ya están planteados. Las cosas que denuncia Eva Golinger a cada momento y que la gente dice, ah sí, si es verdad, y que después se les olvida, plantean un problema absoluto de seguridad y defensa, tenemos que tener consciencia de él y afrontarlo colectivamente, no ponernos a dormir. ¡Señores se están afilando cuchillos contra Venezuela! ¿Por qué? porque estamos sentados sobre el más importante recurso del mundo y además sobre toda el agua dulce de Guayana y del Lago de Maracaibo que es más importante incluso que el petróleo. Entonces hay que hacer una inmensa reformulación de nuestro sistema defensivo.

14. Crear una cancillería a la altura de los nuevos desafíos de la integración

Entre las cosas fabulosas del proceso bolivariano ha estado su proceso de integración con América Latina y el Caribe, su vuelco hacia el tercer mundo, su ruptura de la diplomacia unipolar. Sin embargo, seguimos operando en parte importante con todas las viejas estructuras y, a veces, los mismos procedimientos de las cancillerías de la IV República.

Se hace necesario una poderosa reformulación, reforma, reestructuración con el objetivo de que nuestra cancillería, nuestras misiones diplomáticas verdaderamente estén a la altura del resto del país.

Bueno con eso queda ya reformulado el rol de los intelectuales, las luces del proceso revolucionario, las posibles sombras y de cómo todo eso en los años venideros va a quedar con una claridad cegadora, verdaderamente, solucionado.