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Los resultados de un mundo ahogado en la intolerancia de extrema derecha

Fuentes: Rebelión

El año nuevo se presenta movido. Propaganda desencadenada, guerra focalizadas, diplomacia al borde del ataque de nervios, «primaveras», secuestros y saqueos. En cualquier punto del mapa algo puede salirse de control y provocar «ese aleteo de mariposa» que en el otro extremo del planeta pueda convertirse en huracán.

Los grandes bloques se enfrentan lejos de casa. Las periferias del mundo están bajo la mira. El cambio de paradigma, primero desestabiliza, luego da paso al mecanismo multipolar, y en este proceso quedarán atrás muchas víctimas.

Las amenazas de EEUU a Dinamarca no son una tontería. La euroburguesía se lamenta con suspiritos políticamente correctos pero no irá más allá de los comunicaditos. Es muy grave el asunto.

«Por la buenas o las malas» – Trump dixit- no es una frase que pueda dejarse pasar tan ligeramente. La dirigencia política europea no ha demostrado hasta ahora un mínimo de dignidad. Pocas voces se oponen con firmeza, entre ellas resaltan aquellas de algunas dirigencias políticas intermedias, militares incluso OTAN, intelectuales marginados de los medios, no aquellas de los jefes de Gobierno, en general. Mandatarios como la italiana Meloni simplemente dijeron que «no creen que EEUU provoque una ocupación militar», y así se lavan las manos y se mantienen en el «círculo de la confianza» con Trump.

Es acoso verbal lo del presidente yanqui, y, en principio, no puede ser aceptado pasivamente. Además, está penado por la ley. Agrede la dignidad de las personas. Si Trump debe elegir, optará con hacerse de Groenlandia en vez de mantener la OTAN. La alianza le hace distraer dinero para la defensa de un territorio que no le interesa. Lo demuestra.

Peró acá no termina el mapa. Mossad, Cia y sionismo actúan con fuerza en Irán. Se montan sobre el real malestar de la población para aplicar el método de otra «primavera» en donde, como siempre, las víctimas las pone el pueblo. Otro Irak? Otra Siria? Otra Libia? Otra Ucrania?

Irán sometido es la llave para el «Gran Israel» que sueña el sionismo, y no solo esto. La hegemonía en Medio Oriente funciona a favor del eje EEUU-Israel, como muro enorme al comercio chino y la influencia rusa. ¿Qué tiene Irán? Petróleo, gas, desarrollo tecnológico.

Varios vectores se entrecruzan en esta nueva crisis, continuidad de la histórica crisis regional. Rusia evacuó personal diplomático de Israel, lo mismo hicieron Australia y otras naciones, también de Irán. Puede suceder cualquier cosa de un momento a otro. El hijo del sha Pahlevi -derrocado en 1979 por la revolución islámica- aparece pidiendo a Trump la invasión de su país. Quiere volver pero nadie lo quiere allí. Otro Corino Guaidó.

En Medio Oriente se baila con una antorcha encendida en un cuarto abarrotado de pólvora.

Como ya sabíamos, el narcotráfico poco tenía que ver con las justificaciones antichavistas. Una función de circo. Trump gritó ese petróleo es mio y solo mío. Punto.

El enorme poder bélico yanqui inclinó a favor la realidad y hay poco que agregar. La prepotencia ha sido repudiada en la ONU, se amontonan comunicados y declaraciones en contra, y nada más.

El tiempo dirá si hay pases de factura entre los grandotes, y Justicia para el pueblo venezolano que, de todas las formas posibles e imposibles no debe permitir que se desencadene una guerra civil. EEUU tiene experiencia en estos métodos primaverales, sería una tragedia.

En el salón de las pleitesías todos se esmeran en aplausitos. Allí se vio a Milei saludar la heroica acción norteamericana. Raro que no fue a llevarle algún regalito a su padrino al día siguiente. Si lo hizo Bibi, que se garantizó un buen espaldarazo anti iraní.

Si EEUU invade Groenlandia, ¿quién podrá ayudar a Dinamarca? ¿Europa? ¿China? ¿Rusia? ¿Corea del Norte? ¿La misma OTAN, desnorteamericanizada convenientemente? Es impensable cualquier respuesta. Trump lo sabe. Diríamos en Argentina: es un bicho. Sabe muy bien que mete en contradicción a los europeos que dependen de él, que los otros dos grandotes no harán ni un gesto y que los salones de la política burguesa mundial solo emitirán algún comunicado que no pasará a la historia.

Una hipotética invasión a Groenlandia, como el ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente, no desencadenarán la tercera guerra mundial. No fue aquel archiduque asesinado el motivo que hizo estallar la primera guerra. Ni el ataque a la radio en Danzig la chispa de la segunda GM. Una conflagración es producto de diversos asuntos que se acumulan, corroen, desplazan y desajustan, en el tiempo hasta que vuelan los tiros.

Desde la crisis de los misles en Cuba que el planeta no estaba tan cerca del estertor final. Porque cualquier potencia que se vea sobrepasada por el enemigo soltará sus ojivas nucleares en nombre de la supervivencia nacional. Y aquí, sobre esta piedra espacial, no sobrevivirá nadie.

Hace pocos días en la villa de Lugano, Buenos Aires, el policía en funciones Gastón Miño asesinó con un disparo a mansalva a Gabriel González, en una riña entre vecinos. No es el primer hecho de este tipo que se registra en Argentina ni será el último. Las fuerzas de seguridad son muy parecidas casi en todas partes, por ejemplo en Minessota, EEUU, otro pitecantropus con pistola, perteneciente al ICE, asesinó a Renee Good, una mujer norteamericana que, luego de dejar al hijo en el colegio volvía a su casa.
El ICE tiene muchos condimentos de la policía de Milei, la persecución y represión en las manifestaciones es igual de bestial. ¿Quién copia a quién? En todo el mundo se reparten bastonazos y gases en estas ocasiones, pero en pocos se dispara a la cabeza. Y en muy pocos se defiende al asesino de la manera que lo hacen la ministra de seguridad de Milei, Patricia Bullrich, o el propio Trump más al norte.

Un signo de los tiempos la práctica fascista. Resultado de un proceso que comenzó a principios de siglo con las repetidas reuniones de los vip de la derecha mundial y terminó con la siembra de grupos neonazis por todas partes y gobiernos de derecha extrema. A las oligarquías les son útiles. Siempre les son útiles. Son la mano de obra necesaria.

Para los pueblos significan solo destrucción y muerte.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.