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Indígenas de América Latina

Más poder político, peor calidad de vida

Fuentes: IPS

Más de 40 millones de indígenas de América Latina viven en peores condiciones de salud, educación e ingreso que el resto de la población, a pesar de los avances en materia de representación política, según el Banco Mundial. «Hubo algunas mejoras respecto del desarrollo humano, particularmente en educación, pero eso aún no permitió una reducción […]

Más de 40 millones de indígenas de América Latina viven en peores condiciones de salud, educación e ingreso que el resto de la población, a pesar de los avances en materia de representación política, según el Banco Mundial.

«Hubo algunas mejoras respecto del desarrollo humano, particularmente en educación, pero eso aún no permitió una reducción sustancial de la pobreza», indicó el Banco en un informe que analiza los esfuerzos por mejorar la calidad de vida de los indígenas en los últimos 10 años.

El estudio publicado el miércoles, titulado «Pueblos indígenas, pobreza y desarrollo humano en América Latina: 1994-2004», se concentra en los cinco países con mayor proporción de población nativa de la región: Bolivia, Ecuador, Guatemala, México y Perú.

La población indígena constituye 10 por ciento del total de la región, pero su nivel de ingreso y sus indicadores de desarrollo humano han quedado persistentemente detrás de los índices generales, según el informe.

«El estudio refleja algunas evidencias de cambios positivos en las condiciones de vida de los pueblos indígenas entre 1994 y 2004», dijo Gillette Hall, economista del Banco Mundial y coautora del estudio.

«Las tasas de educación, por ejemplo, mejoraron. Pero las principales conclusiones subrayan el hecho de que no han ocurrido muchos cambios positivos», agregó Hall.

Miles de comunidades indígenas, con sus propias lenguas y culturas, permanecen en sus territorios ancestrales de todo el mundo, especialmente en América Latina, África y Asia.

Muchas mantienen sus tradiciones en alimentación, medicina y vestimenta, producidas con materiales extraídos de su propio entorno natural, y viven frecuentemente en conflicto con las poblaciones dominantes.

El Banco consideró que los resultados del estudio representan un mal presagio para la economía de América Latina.

«La pobreza entre los indígenas es superior» a la del resto de la población «y cae con mayor lentitud, una mala noticia para un continente dedicado a cumplir con los Objetivos de las Naciones Unidas para el Desarrollo del Milenio, como reducir los pobres a la mitad par 2015», dijo el otro coautor del estudio, Harry Patrinos, también economista del Banco.

El informe constató, sin embargo, un aumento en la pujanza política de las comunidades nativas de América Latina, para lo cual evaluó la existencia de partidos indígenas, la existencia de cláusulas constitucionales, programas de salud y de educación en beneficio de la población originaria.

Según los autores del estudio, las organizaciones no gubernamentales juegan un gran papel en realzar la influencia política de los indígenas. En los últimos 20 años, aumentó en todos los países la proporción de legisladores nacionales pertenecientes a estas comunidades.

Pero ese aumento de la representación política indígena no se ha traducido en beneficios concretos.

«A pesar de su creciente influencia política, los pueblos indígenas consideran su voz en cuestiones gubernamentales como extremadamente limitada, y asocian esta condición con la continua pobreza», indica el informe.

El propio Banco Mundial es criticado por los aparentes perjuicios que los proyectos financiados con sus fondos ocasionaron al hábitat, la cultura y los medios de vida de los pueblos indígenas.

«Parte de la historia verdadera es cuán dañinos son algunas de las inversiones en cuanto al uso de territorios indígenas y violación de los derechos de su población», dijo Peter Kostishack, codirector de la no gubernamental Alianza Amazónica.

Kostishak y otros activistas se refieren, en particular, a la tala de bosques, la minería y otras actividades extractivas.

Indígenas de Perú, incluidas comunidades muy aisladas, están amenazados por el proyecto Camisea, para la extracción en un yacimiento de 11 billones de pies cúbicos de gas natural y más de 600 millones de barriles de gas líquido de petróleo, que se transportará hacia un gasoducto a viviendas e industrias de la región y para la exportación.

Pero funcionarios afirman que el Banco hace todo a su alcance para proteger a la población indígena y mejorar su calidad de vida.

La política en ese sentido, aseguran, es constantemente reevaluada. El Banco es la primera institución multilateral que cuenta con una política regulatoria de su labor respecto de la población indígena, informan.

El Banco Mundial aprobó más de 109 proyectos que involucran a pueblos indígenas en los últimos 12 años.

«Nuestra voluntad de difundir este estudio es un indicador de nuestro interés y preocupación. Desde mi perspectiva como funcionaria del Banco Mundial, nunca sentí otra cosa que apoyo en mi trabajo sobre estos asuntos», sostuvo Hall.