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Tras la muerte de Harold Pinter, el Nobel rojo

Pinter no temió nunca enfrentarse a la injusticia

Fuentes: The Independent

Traducido por Manuel Talens

Harold PinterHarold Pinter, uno de los dramaturgos más importantes que ha dado Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial, era un radical que no temió nunca decir lo que pensaba o enfrentarse a la injusticia allá donde estuviese.

Atravesó los mundos del cine y de la escena y en ambos géneros produjo clásicos que han resistido la prueba del tiempo. Pero su talento fue mucho más allá del mundo teatral. Era también actor, poeta, guionista y director de cine… y apasionado del cricket.

Las obras de Pinter, que ya se representaban a finales de los años cincuenta, se hicieron famosas por sus pausas frías y amenazadoras.

Era un hombre politizado que rechazó la oferta de John Major de concederle el título de sir y que arremetió contra Tony Blair cuando la OTAN bombardeó Serbia. También criticó acerbamente la invasión de Iraq, calificándola de «acto de bandidaje, acto de ostensible terrorismo de Estado, que demuestra un desprecio absoluto del concepto de Derecho internacional».

Recibió muchos premios por sus obras, el más importante de los cuales fue el Nobel de Literatura el 13 de octubre de 2005. La nota de concesión decía que «en sus obras desvela el precipicio que hay en cualquier plática cotidiana y fuerza la entrada en los cerrados aposentos de la opresión».

Se ganó muchas críticas por las posiciones que defendió a lo largo de su vida, pero una vez dijo en una entrevista: «Cualquier escritor que asoma su cabeza por encima de las trincheras y se atreve a hablar en este país se convierte en un indeseable».

Escribió más de veinticinco obras de teatro y unos doce guiones cinematográficos, pero su primera obra, The Room, ya contenía muchos de los elementos que caracterizarían a sus obras posteriores, en particular una situación ordinaria que gradualmente se va llenando de amenazas y misterio por medio de la omisión deliberada de un motivo o explicación para cada uno de los actos.

Una vez dijo: «¿Cómo podría escribir una obra feliz? Todo drama trata de conflictos y grados de perturbación, de desorganización. Nunca he sido capaz de escribir una obra feliz, pero en cambio mi vida siempre lo ha sido.»

Era sobre todo conocido por sus obras maestras del teatro del absurdo The Caretaker, The Homecoming y Betrayal. También escribió en colaboración los guiones cinematográficos de Accident y The Servant, dos clásicos del cine británico.

Nació en Hackney en 1930, hijo único de una pareja de judíos inmigrantes que regentaban una sastrería en Stoke Newington. Fue un niño introvertido y tranquilo con un entorno familiar muy numeroso y bien avenido. Pero el hecho de ser hijo único alimentó su imaginación y entre sus recuerdos estaba el de haber creado una pequeña banda de amigos imaginarios con los que pasaba las horas jugando en el jardín trasero de su casa.

El idilio de su infancia se vio interrumpido por la guerra en 1939, cuando fue evacuado de su hogar en Hackney y enviado al Cornwall rural. La traumática separación de sus padres fue para él otra fuente de imaginación e introspección. Tenía 14 años cuando regresó a Londres. En aquel momento ya había desarrollado su amor por las obras de Franz Kafka y Ernest Hemingway.

Su primer gran amor fue el arte dramático y, tras haber actuado en varias producciones escolares de la Hackney Downs Grammar, aceptó una beca para estudiar en la London’s Royal Academy of Dramatic Arts. Pero su corazón no estaba en los estudios y dos años más tarde abandonó el prestigioso centro.

En 1949 ya demostró su negativa a someterse y un juez lo condenó a una sanción económica por negarse a completar el servicio militar. Con alivio, dijo: «Podría haber ido a la cárcel, de hecho, me llevé el cepillo de dientes a la corte, menos mal que el juez era simpático y en vez de eso me puso una multa»

En 1950 había empezado a publicar poesía, pero continuó actuando en la escena teatral hasta 1957. Fue durante este periodo cuando un frustrado Pinter empezó a escribir para la escena y The Room apareció publicada en 1957. Un año después su primera obra de larga duración, The Birthday Party, fue producida en el West End y, a pesar de haberse cancelado después de sólo una semana de reseñas desastrosas, continuó escribiendo de forma prolífica.

Fue con su segunda obra de larga duración, The Caretaker (1960) con la que Pinter se creó una reputación como uno de los dramaturgos teatrales más importantes del país. Siguieron varias obras más en rápida sucesión y, en 1965, publicó una de sus obras más famosas, The Honeycoming. Trataba de un hijo pródigo que traía a casa a su nueva esposa para que conociese a su familia. La obra ganó diversos premios, entre ellos un Tony y el Whitbread Theatre Award.

También escribió mucho para el cine. Destacan sus guiones de las películas The Servant (1963), The Last Tycoon (1974) y The French Lieutenant’s Woman (1981).

Nunca tuvo una buena relación con los críticos y una vez se preguntó para qué servían: «Me parece que los críticos en general son una tropa bastante innecesaria».

Su vida privada saltó a los titulares cuando en 1980 se casó con su biógrafa Antonia Fraser después de abandonar a su primera esposa, la actriz Vivien Merchant, con la que se había casado en 1956 y de la que tuvo un hijo. Poco después de la separación ella falleció de alcoholismo y su hijo Daniel renegó de él. Pinter se sintió muy culpable.

En los años sesenta tuvo una aventura con la presentadora de televisión Joan Bakewell. Su obra de 1978 Betrayal se basó en parte en dicha aventura, que duró siete años y término de 1969.

A partir de los años ochenta sólo escribió media docena de obras, algo que quizá se debiese a que Pinter estaba esperando la llamada de las musas, ya que siempre insistió en que él no escribía sus obras, sino que ellas se las dictaban.

Pero en 1995, cuando recibió el premio literario David Cohen a toda su trayectoria, resumió así su carrera: «En pocas palabras, mi vida como escritor ha sido un placer, un reto y una excitación». En 2000, su 70 aniversario coincidió con la reposición de varias de sus obras. En marzo de 2005, a los 74 años, Pinter reapareció para anunciar que había escrito la última de ellas. «Creo que he dejado de escribir para el teatro, pero no de escribir poemas. He escrito 29 obras. ¿Acaso no es bastante? Para mí sí lo es. Ahora he encontrado otras maneras de expresarme.»

Poco a poco la poesía fue ganando terreno en su escritura. En 2003 publicó un poemario, War, que expresaba su posición contra la guerra de Iraq. «Hay quien ni siquiera los considera poemas», dijo. «Los hay que piensan que son porquerías de niño de escuela… pero yo voy a seguir escribiendo lo que escribo hasta el día de mi muerte.» También había decidido dar un uso político a sus capacidades de oratoria y escritura. Fustigó a Tony Blair llamándolo «idiota iluso», mientras que al presidente George Bush lo calificó de «asesino de masas».

El 2002 le diagnosticaron un cáncer del esófago y recibió un tratamiento con quimioterapia, que calificó de «pesadilla personal». Tras éste, dijo: «Ahora soy más viejo y la complicada operación que me hicieron el año pasado fue como atravesar el valle de la sombra de la muerte. Aunque en muchos aspectos sigo siendo el mismo, también soy un hombre muy cambiado. Pero no creo que pueda decir con precisión en qué.»

En 1966 fue nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico y en 2002 Companion of Honour.

A principios de este mes debía recibir un doctorado honoris causa de la Central School of Speech and Drama in London, pero su enfermedad le impidió asistir al acto.

Fuente: Pinter was never afraid to attack injustice

Coda añadida por el traductor: «

La invasión de Iraq fue un acto de bandidaje, un acto de ostensible terrorismo de Estado que demuestra un desprecio absoluto del concepto de Derecho internacional. La invasión fue un acto militar arbitrario inspirado por una serie de mentiras sobre mentiras y burda manipulación de los medios y, por lo tanto, de la opinión pública; un acto destinado a consolidar el control militar y económico usamericano de Oriente Próximo que, en última instancia, se disfrazó de liberación una vez que todas las demás justificaciones habían fracasado. Un formidable despliegue de fuerza militar responsable de la muerte y la mutilación de miles y miles de personas inocentes. Hemos llevado tortura, bombas de racimo, uranio empobrecido, innumerables actos de asesinato a diestro y siniestro, desgracia, degradación y muerte al pueblo iraquí, y a eso le llamamos libertad y democracia en Oriente Próximo. (palabras pronunciadas por Harold Pinter, miembro honorario del Tribunal BRussells, durante su discurso de aceptación del premio Nobel de Literatura el 7 de diciembre de 2005).

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Harold Pinter

Manuel Talens pertenece al comité consultivo del Tribunal BRussells y a los colectivos de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a los autores, al traductor y la fuente.

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