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Por qué la guerra es inevitable

Fuentes: Rebelión

La conferencia del canadiense Mark J. Carney en Davos fue la única charla sobria del evento.

Carney, que venía de conversar  con Xi Jinping, lo dijo  claramente «estamos en un momento de transición y el viejo mundo que conocíamos ya no volverá”. Le faltó añadir que los actuales dirigentes del Occidente colectivo carecen de calidad El actual Presidente de Estados Unidos  es un viejo  con delirios de dictador. En  Europa solo Orbán tiene una estrategia clara para salir de la ruina económica en la que lo han sumido las sanciones con las que pensaban arruinar a Rusia para castigarla  por haber osado invalidar militarmente el triunfo del golpe de Estado dado en Ucrania por la OTAN en el año 2014, que fue el hecho que causó la operación militar rusa en Ucrania. 

En la OTAN pensaban que tenían una ventaja tecnológica sobre Rusia y que ganarían  en caso de invadir, para apoderarse de sus recursos, a una Rusia debilitada por una guerra de desgaste en Ucrania. El Occidente imperialista está acostumbrado a vivir como parásito de sus colonias y áreas de influencia.

Estados Unidos ha usado el privilegio de emitir  dólares para pagar la importación de bienes y servicios de la economía real con unos papeles sin respaldo de un valor intrínseco. Europa, y sobre todo Francia, vivía por encima de sus medios explotando financieramente a sus colonias pagando sus con una moneda especial (el franco CFA)  sin otro valor que el de ser emitida  y denominada  en francos por el Banco Central de Francia. Ahora que Francia ha sido expulsada de África los recursos que esas colonias enviaban a Francia (Uranio, petróleo, otros minerales y productos agrícolas) deberán ser pagados en euros. Con el nuevo estado de cosas los estados africanos prosperarán y se harán más independientes, con lo que aumenta la influencia de Rusia en lo militar y la de China para el desarrollo local de los recursos.

Como los dos grandes parásitos de la economía mundial no podrán mantener su nivel de vida parásito estallarán el descontento interno y las revueltas. Es una paradoja que en Estados Unidos en lugar de dar la bienvenida a la inmigración como la mano de obra barata que pudiera hacerlo competitivo en algunos sectores (textil y agrícola) se persiga a los inmigrantes latinoamericanos de una manera que muestra síntomas de racismo. Ese conjunto de circunstancias ya ha dado lugar a manifestaciones en Minneapolis que muestran una coordinación entre hispanos y gente de color muy peligrosa en un  país donde hay todo tipo de armas accesibles al público. De complicarse la paz social en Estados Unidos y Europa, al  anciano con aspiración de dictador  que reina en Estados Unidos y a los mediocres que gobiernan en Europa se les podría ocurrir  que la movilización y la guerra sean los instrumentos habituales de los gobiernos para  aplacar las conmociones sociales.

A eso se une la equivocada creencia de que pueden salir victoriosos en una guerra contra Rusia y  que los nuevos recursos pueden reactivar la economía y alargar la vida de viejo orden mundial. Por su parte es probable que Rusia acepte el reto, porque con su reciente ventaja tecnológica en armamento sabe que puede ganar sin recurrir al holocausto nuclear y recuperar su predominancia política en Europa.

Por eso la guerra es inevitable, porque todos  los  potenciales contendores creen que pueden sacar provecho de ella. Rusia recuperaría Ucrania y llegaría a un acuerdo con Hungría y Polonia devolviéndoles la Transcarpacia y la Galitzia que Stalin les arrebató para anexarlas a Ucrania después de la Segunda Guerra Mundial y Rusia se quedaría con la Ucrania que es genuinamente  rusa con Kiev. El rio Dniéper  pasaría a ser la frontera natural entre Europa y Rusia. Es probable que Rusia exigiera a Polonia un corredor entre Bielorusia y Kaliningrado para reafirmar su presencia en el Báltico. Luego  se podría establecer un corredor entre  Kaliningrado y Odessa, esto es, entre el Mar Báltico y el Mar Negro, ambos convertidos en mares internos de Rusia y conectados a la infraestructura de la  Ruta de la Seda que viene desarrollando China, que de ese modo afirmaría una salida segura a su comercio con Europa y Asia Occidental  que es también un  gran mercado.

También habrá guerra porque el otro gran protagonista del escenario mundial, China, también tiene interés en debilitar la injerencia estadounidense en América Latina, una región con la que China siempre ha tenido un fructífero intercambio comercial desde el tiempo del Imperio Español cuando la plata del Potosí de un modo u otro iba  a parar a China.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.