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«¿Qué clase de sociedad es la que dice que compartir es un delito?»

Fuentes: Público

Un peculiar cobrador del Track se paseaba por las calles del centro de Barcelona parodiando a los cobradores de la SGAE mientras ministros de Cultura de la UE, autoridades en la materia y profesionales de la gestión cultural llegaban a la Llotja de Mar, donde ayer empezó el Foro Europeo de Industrias Culturales, que termina […]

Un peculiar cobrador del Track se paseaba por las calles del centro de Barcelona parodiando a los cobradores de la SGAE mientras ministros de Cultura de la UE, autoridades en la materia y profesionales de la gestión cultural llegaban a la Llotja de Mar, donde ayer empezó el Foro Europeo de Industrias Culturales, que termina hoy en la ciudad condal.

Son los dos lados de un espejo llamado edición y distribución de contenidos culturales en la era digital. El foro oficial cuenta con un encuentro alternativo, el Evolution Summit, organizado por comunidades creativas y plataformas ciudadanas que, a través de la web D-evolution.fcforum.net, dan a conocer un modelo cultural que incentiva la creación y las nuevas posibilidades que ofrece Internet.

«Gaudí sigue generando empleo en Barcelona. Él produce más empleo en un solo día que quien desprecia a los creadores», dijo ayer la ministra de Cultura española, Ángeles González-Sinde en su discurso inaugural del Foro Europeo de Industrias Culturales. Un ejemplo que no ha gustado a los responsables del foro alternativo que, a través de un streaming permanente, siguen todas las ponencias. «Sacar a Gaudí es arcaico y mercantilista. Es evidente el enfoque que le dan al foro, apelan constantemente a los que no respetan a los artistas y nosotros trabajamos para que todos puedan vivir de su trabajo», comentó ayer Maddish Falzoni de EXGAE, un colectivo que tiene muy claro que la Ley de Economía Sostenible dañará irreparablemente Internet.

Falzoni, que es una de las responsables de la entrega en peluquerías de música licenciada mediante Creative Commons para evitar el pago del canon a la SGAE, está convencida de que la presión ciudadana poco a poco va calando en el discurso oficial: «Nos ha visitado el ministro de Cultura de Malta para interesarse sobre nuestras aportaciones. Nosotros pedimos cosas muy concretas que se resumen en una: la Red debe seguir libre y abierta. El Gobierno no puede cambiar las leyes en función de unos lobbies«.

La industria cultural tiene importantes problemas para encontrar financiación con la que desarrollar nuevos proyectos y adecuarse a la era digital, una situación que, según el Ministerio de Cultura y la Unión Europea, se agrava con la piratería, ya que los inversores huirán al temer no poder recuperar la inversión. «Nunca más cultura versus economía. A partir de ahora, la cultura debe ir de la mano de la economía», defendió la subsecretaria del Ministerio de Cultura, Mercedes Elvira de Palacio.

Cómo superar la dicotomía economía y cultura es algo que Michael Bauwens, presidente de la Foundation for Peer-to-Peer Alternatives, tiene muy claro. «No estoy demasiado satisfecho con el planteamiento de este foro porque se centra demasiado en la industria y poco en los creadores. Aquí se está mezclando una especie de represión legal con un sabotaje y eso minimiza el uso de la cultura, dificultando su desarrollo», lamenta a Público el único ponente propuesto desde los foros de internautas y no por los ministerios de Cultura y organismos oficiales.

Para salir del entuerto, Bauwens propone dos soluciones. La primera pasa por la creación de un programa de licencias colectivas que legalice el derecho a compartir. «Los recursos se deben asignar en proporción a la producción y los usuarios deben hacer pequeñas aportaciones».

La segunda solución consiste en aplicar modelos de negocios abiertos para que los artistas puedan resolver sus problemas», explicó.

Este investigador, especializado en temas tecnológicos, culturales y de innovación empresarial, advirtió con disgusto de que en España se intenta criminalizar el compartir contenidos. «Ahora resulta que la industria dice que compartir es robar. Pero hay muchos usuarios dispuestos a pagar por los contenidos que consiguen en la Red. Esto debería funcionar como una biblioteca. ¿Qué clase de sociedad es la que dice que compartir es un delito y no un valor ético?», se preguntaba ayer a sí mismo.

Fuente: http://www.publico.es/culturas/303643/sinde