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Argentina

Recuperar la praxeología de la Escuela Austriaca con una resignificación cooperativa

Fuentes: Rebelión

Al consultar a la IA sobre la humanización del aprendizaje, el modelo OpenAI definió que «el conocimiento solo cobra sentido cuando se pone al servicio de la comunidad y ayuda a resolver los desafíos de nuestro entorno».

“Resignificar un saber es desarmarlo, sentirlo y volverlo a construir para que nos sirva para la vida», tal como destaca el modelo de ChatGPT (OpenAI) al reflexionar sobre la humanización de las ciencias.

“No se trata de rechazar un conocimiento por el origen histórico de quien lo formuló. Se trata de recuperarlo críticamente, ampliarlo y ponerlo al servicio de la humanización de las relaciones económicas, sociales, educativas e institucionales”. J.Y.

Días atrás anuncié públicamente que presenté ante la Universidad Nacional de Formosa (UNaF) mi segunda propuesta de investigación, poniendo a disposición de las autoridades académicas un nuevo trabajo destinado a fortalecer la construcción de la Ciencia del Desarrollo Social-Cooperativo. La propuesta adopta como fundamento el método praxiológico-cooperativo.

Como ocurre con todo investigador comprometido con la producción de nuevos conocimientos, el proceso de construcción teórica exige contrastar categorías provenientes de distintas disciplinas científicas. En ese recorrido estudié aportes de la sociología, la economía, la filosofía y otros campos del conocimiento, buscando conceptos capaces de fortalecer la fundamentación epistemológica de la naciente Ciencia del Desarrollo Social-Cooperativo.

Fue en ese proceso donde encontré la praxeología, desarrollada por la Escuela Austríaca de Economía como ciencia de la acción humana. En dicha tradición, la praxeología constituye su metodología distintiva y se apoya en el denominado individualismo metodológico, según el cual el análisis científico debe partir de las acciones del individuo como unidad básica de explicación.

Confrontación intelectual

Frente a esta concepción metodológica, considero necesario plantear una confrontación intelectual respetuosa, pero firme. Mi desacuerdo no reside en el valor de la praxeología como herramienta de análisis, sino en la interpretación restrictiva que la Escuela Austríaca realiza de la acción humana al reducirla fundamentalmente al individuo.

Desde Formosa (Argentina) se interpela a uno de los pilares metodológicos de la Escuela Austríaca al proponer una resignificación cooperativa de la praxeología como fundamento metodológico de la Ciencia del Desarrollo Social-Cooperativo.

No rechazo la praxeología; por el contrario, la recupero críticamente, enriqueciéndola con el aporte de la teoría, la doctrina, la práctica y la trayectoria histórica del cooperativismo. De este modo, la acción humana deja de ser comprendida exclusivamente desde el individuo aislado para ser entendida también como acción colectiva, solidaria y cooperativa, propia de la naturaleza social del ser humano.

Propongo, en consecuencia, la formulación de una praxeología cooperaria o praxeología cooperativa, concebida como una reconstrucción metodológica que incorpora la cooperación, la ayuda mutua y la Solidaridad Social Organizada como categorías centrales para explicar la producción del desarrollo social.

Ruptura epistemológica

La propuesta no se limita a cuestionar las consecuencias sociales del neoliberalismo ni sus políticas públicas. Aspira a intervenir en un plano más profundo: el de sus fundamentos metodológicos.

Enfrentar al neoliberalismo precisamente en el terreno donde éste edificó buena parte de su legitimidad teórica. Si la Escuela Austríaca utilizó la praxeología para fundamentar el individualismo metodológico y la competencia como expresión privilegiada de la acción humana, sostengo que esa misma metodología admite una resignificación capaz de fundamentar una concepción diferente, en la cual la cooperación, la ayuda mutua y la Solidaridad Social Organizada constituyen formas plenamente racionales de organización social y de producción del desarrollo.

No se trata de rechazar un conocimiento por el origen histórico de quien lo formuló. Se trata de recuperarlo críticamente, ampliarlo y ponerlo al servicio de la humanización de las relaciones económicas, sociales, educativas e institucionales.

La verdadera ruptura epistemológica que propongo consiste, precisamente, en disputar el significado de la acción humana. Allí donde la praxeología fue utilizada para fundamentar una teoría centrada en el individuo, propongo reconstruirla desde una racionalidad cooperativa que reconoce al ser humano como sujeto esencialmente social, capaz de producir bienestar mediante la cooperación organizada.

La Ciencia del Desarrollo Social-Cooperativo encuentra así un fundamento metodológico propio: una praxeología resignificada desde el cooperativismo, orientada a explicar científicamente cómo la acción humana cooperativa puede constituirse en fuerza generadora de desarrollo, democracia económica y transformación social.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.