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La veracruzana codirige "La más bella" junto con el ecuatoriano Víctor Rubén Rodríguez

Salma Hayek encarnará a la revolucionaria Manuela Sáenz

Fuentes: La Jornada

La actriz y directora de cine Salma Hayek codirige junto al cinerrealizador ecuatoriano Víctor Rubén Rodríguez, el filme La más bella, basado en la vida de Manuela Sáenz, amante y compañera del revolucionario Simón Bolívar. Claro, la veracruzana protagonizará el filme al lado de Antonio Banderas; otras dos figuras que participan son Penélope Cruz y […]

La actriz y directora de cine Salma Hayek codirige junto al cinerrealizador ecuatoriano Víctor Rubén Rodríguez, el filme La más bella, basado en la vida de Manuela Sáenz, amante y compañera del revolucionario Simón Bolívar. Claro, la veracruzana protagonizará el filme al lado de Antonio Banderas; otras dos figuras que participan son Penélope Cruz y Gael García Bernal. En declaraciones enviadas a este diario, Rodríguez mencionó que le interesó llevar la historia de esta revolucionaria porque: «Manuela Sáenz está proscrita en Ecuador y Latinoamérica. Cada que conozco más de ella descubro a una mujer más fascinante, más grande, más eterna. El que exista tanta oposición a esa mujer fue lo que me impulsó a conocer más de ella, como por qué la sacaron de la historia de gloria y la dejaron exiliada en Paita, donde murió tras 21 años de soledad. La inquietud que tuve era saber quién fue esa mujer que combatía junto con Bolívar, que unió su amor y su coraje a la libertad de América; q
ue peleó y ganó esa libertad. ¡En Ecuador no toleran una película sobre Manuelita!»

El cinerrealizador adelantó que la película inicia con «la vida de Manuela y las mujeres latinas. A principios de los 90 empezaba a darle forma, la coronela me hizo apasionarme más por la mujer latina, sus luchas y sueños, me enseñó a comprender la historia de nuestra América».

Mencionó cuándo llegó la participación de su reparto llegó cuando: «Mi propósito era hacer una película que pueda llegar al mundo, no una gran producción sino una película atractiva, y Salma nos parecía esa actriz latina con gran potencial. A ella la contacto en 1998 mediante su agencia WMA y le propongo el papel. Tenía bajo presupuesto y una gran historia. En su agencia, cuando oían que era de Ecuador, colgaban el teléfono. Posteriormente, el buscar una sensibilidad femenina en la realización del filme hizo que le interesara el papel a Salma, a quien le propuse que fuera codirectora y coproductora. Luego vimos la posibilidad de verla con Antonio Banderas, ya que son una pareja con mucho arrastre de público, además son muy amigos.

Demostración de talento

«Las negociaciones y conversaciones para la realización del filme las comenzamos a llevar directamente con Salma sin sus agentes, ella a su vez entusiasmó a Antonio Banderas y Penélope Cruz, para que también participaran en La más bella. Banderas y Cruz son muy sencillos y están muy atentos a las expectativas del filme. Hayek es una mujer muy temperamental, muy exigente, algo difícil, pero tiene talento, en esta película podrá demostrarlo como codirectora, creativa y actriz principal.»

Rodríguez agregó que: «El filme tomó dimensiones que no me esperaba. Mi propósito fundamental es demostrar que los latinoamericanos tenemos una historia de grandeza y que podemos hacer cosas grandes en el cine. Mi filme es latino, es lo contrario a lo que hace Hollywood, es cine independiente. Mi sueño es una Latinoamérica unida y una película sobre esos sueños de Manuela y Bolívar. No es mi sueño ganar Oscares. Pero Salma se ha propuesto ganar uno como mejor actriz con nuestro filme, y nosotros la apoyamos porque La más bella da para eso. Banderas incluso puede competir por un Oscar por su interpretación como Simón Bolívar».

Vida de riqueza

Manuela Sáenz nació en Quito, Ecuador, el 27 de diciembre de 1797, como hija natural de Simón Sáenz y María Joaquina de Aispuru. Su padre era rico y estaba casado con otra mujer, su madre era de una familia acomodada, aunque no de las altas esferas. Cuando la niña tenía sólo seis años quedó huérfana de madre. Este hecho fue moldeando su carácter, además estuvo rodeada por sus dos hermanos, participantes asiduos en la revolución libertadora. Así, siempre rebelde y con mucha fuerza, Manuela se convirtió pronto en un baluarte de la revolución.

Mientras todas las jovencitas estaban siendo educadas para casarse, Manuela, a los 12 años de edad, se pliega a las fuerzas revolucionarias emancipadoras que iniciaron la revuelta en Quito, el 9 de agosto de 1809. Este proceso duró poco, no así las ideas rebeldes de Manuela, que la acompañaron toda su vida.

En 1814, a los 17 años, fue enviada a un convento para que fuera educada como todas las señoritas en Quito. Pero la inquieta personalidad de la heroína no permitiría este reposo, y en poco tiempo se enamoró de Fausto D’Elhuyary, con quien huyó del convento. Este amor fue bastante inestable, por lo que en 1818 ella contrajo matrimonio con el médico inglés James Thorne, hombre que le doblaba la edad, pero quien era muy adinerado.

Un año después la conflictiva pareja llegó a Lima, donde Manuelita inició frecuentes tertulias revolucionarias. Esa era su vida social. En julio 28 de 1821, Manuelita estuvo allí cuando se declaró la independencia del Perú y participó de lleno en todo el proceso. Fue debido a sus servicios patrióticos y a su valor que se le nombró Caballero de la Orden del Sol.

En 1822, Manuela viajó a Ecuador con su padre, dejando a su marido en Quito. El 24 de mayo, día del triunfo de Pichincha. Manuela tuvo la oportunidad de entablar amistad con el general Antonio José de Sucre. También conoció al general Juan José Flores y a quien sería llamado el Libertador, Simón Bolívar. A partir de ese instante, la joven de 25 años sería la fiel compañera y amante del héroe.

Muerte en el exilio

En 1829, el Libertador viajó a Ecuador y ella se quedó en Perú. En Bogotá se encontraron de nuevo, corría el año de 1830. El 8 de mayo, Bolívar se despidió de ella para viajar a la costa atlántica, donde murió. Tanto le impactó la noticia de la muerte de su amado, que Manuelita intentó suicidarse ese año. A pesar de lo inestable de la situación política y de que ya no contaba con la presencia de Bolívar, Manuela se recuperó y siguió actuando como revolucionaria, por lo que cuando el general Francisco de Paula Santander (1792-1840) fue electo presidente, la expulsó de la Nueva Granada. Exiliada huyó a Jamaica, donde Maxwell Hyslop la acogió, pues él era colaborador del ya desaparecido libertador. Al año siguiente regresó a Ecuador, pues creyó que podría confiar en Juan José Flores, pero el 18 de octubre de 1835 fue expulsada por el gobierno de Vicente Roca-Fuerte.

Exiliada, Manuelita se instaló en el puerto Paita, en Perú, donde vivió los siguientes 21 años en medio de duras condiciones económicas y confiando en Flores, a quien le escribió durante todo su exilio. Aunque su marido intentó una reconciliación y le ofreció dinero, y aunque en 1837 se permitió su regreso a Ecuador, ella se mantuvo en su pobre exilio. Nunca pudo recuperar sus bienes ni la dote que al morir Thorne le devolvía en su testamento.

El 23 de noviembre de 1856, en el puerto peruano, Manuela Sáenz murió de difteria sin haber regresado a su tierra… y en la miseria.