Me apetecía escribir de otra cosa, de hecho ya lo tenía (artículo-opinión) casi terminado, el tema, reflexionar sobre un término “soberanía personal“ que el postmodernista ético Sadín impone en uno de sus libros y que a decir verdad, otro día lo entregaré, espero para su disfrute, como digo un término que en su concepción como desarrollo tiene mucho donde rascar y sobre todo a valorar en y desde la ética de la responsabilidad. Pero, bueno…
Vayamos a lo que nos ocupa, y es que no vienen de dejar de desparramarse en nuestra sociedad acciones y reuniones en torno al término con y por el que titulamos este artículo… “fachosfera” (término acuñado por los franceses Doucet y Albertini) y que vendría a estar representada por un grupo de poderes sociales y estamentales, alrededor de los grupos políticos de nuestro país y que se dedican ya no sólo a defender políticas de derechas cercanas al neofascismo y sobre todo prometedoras de llevar a cabo y generar todo un cúmulo de noticias, relatos o narrativas cercanas o muy cercanas a la exageración intencionada y sobre todo enmarcadas en la falsedad y medias verdades. En definitiva, empresas promotoras de mentiras e impulsadoras de poder mediático, social y político cuyo fin no es otro que… «polarizar, insultar y generar una desconfianza con un fin claro»… agrupar todas las tendencias de la ultraderecha (racistas, islamófobas, homófobas, misóginos, católicos integristas o nacional-revolucionarios).
Visto así, estarán, estaremos que debemos prestar algo de atención al asunto o mejor dicho algo de ocupación y preocupación de lo que viene o vendría a significar, en mi caso me ocupa y me preocupa lo que viene a significar respecto a ¿cuánto de relevancia social tiene o está teniendo este grupo? Y digo social y no político, porque políticamente siempre han existido partidos que ligan y les va muy bien con ese tipo de posturas figurativas e ideológicas, sin embargo no ha sido así respecto a apoyos sociales, pero como señalo… “sin embargo” nos encontramos que hoy ya no es así y estos grupos están y se sienten fuertes porque tienen seguimiento, contraste y apoyos sociales, créanme lo tienen y lo tienen con todas las consecuencias y repercusión.
En línea, interesante el planteamiento de Monod, en su libro en inglés Cambio y necesidad, en el que afirma: “El ser humano debe despertar por fin de su sueño milenario y descubrir su soledad total, su aislamiento fundamental. Debe darse cuenta de que, como un gitano, vive en la frontera de un mundo extraño; un mundo sordo a su música, a sus voces y tan indiferente a sus esperanzas como a sus sufrimientos o sus crímenes”. Realmente necesaria y hacer nuestras estas afirmaciones, sobremanera el hecho de ser consciente de alguna manera de su inconsciencia y temeridad ante el sufrimiento del otro y la responsabilidad de sus crímenes cometidos en sus declaraciones de hecho y en sus hechos declarados.
Como les decía, socialmente están apoyados y lo están cuando por ejemplo oímos, proliferan afirmaciones del tipo: “La tierra es plana”, “se denuncia cada vez más delitos de género que son falsa denuncias”, “los inmigrantes menores vienen con el único fin de recoger subvenciones y delinquir, al ser menores”, “los pobres de aquí pierden sus subvenciones porque se las dan a los inmigrantes”, “nos vacunan con la idea única y principal de probar en nosotros sus inventos” “fue sólo un piquito”, “los okupas están al orden del día desmembrando y robando el pilar principal de un ciudadano de bien, la vivienda digna” “la ley del sí solo es sí está produciendo la excarcelación masiva de violadores”, “las mujeres tienen hoy más derechos que los hombres y decirlo te tachan de machista”, “la subida del sueldo interprofesional, acabará con las PIMES”, “vivimos en un Estado antidemocrático e ilegítimo”, “España se rompe”, “necesitamos más seguridad” “la libertad se la cargan porque no nos dejan dar nuestra opinión”, “el fiscal general del Estado debería abandonar su cargo, es un servidor a la voz de su amo, Pedro Sánchez”, “la agenda 20/30 no tiene ningún sentido sólo es un medio para cortar desarrollo y libertades”, “los jueces en España están ninguneados y maltratados por el poder del Gobierno”, “el cambio climático es un proceso natural, siempre ha existido y se ha dado” “el cambio climático es opinable, no todos los científicos lo apoyan o defienden”, “un par de grados, no es para tanto” “la causa de problemas sociales como la pobreza se encuentra en la desintegración de la familia clásica nuclear” “un aborto es un asesinato” “debemos regirnos por las leyes del mundo que no son otras que las leyes de Dios” “resulta necesario volver al hombre que se ha hecho a sí mismo y del mismo modo a la mujer que se debe a su casa, a su hogar”… .
Considero a estas alturas que nuestro propósito no debe ser otro que el de ampliar miras, me explico, descubrir, el hecho de poder descubrir que podemos ser mejores, pero miren por donde hablando de miras que la fachosfera en gran medida lo impide, actuando como una envolvente capa que todo lo puede y todo lo ocupa, algo así como una nueva cultura o contracultura si entendemos que vendría a significar todo un cúmulo de contravalores que la gente, personas como tú y como yo, vamos asumiendo sin más análisis y/o crítica que la que podría añadir un niño de 5 años, ninguna, la fachosfera confluye, construye y crea sujeto; un sujeto insolidario, único, egoísta, individual de baja estima y que ve reforzada ninguneando al otro y a la otra.
En definitiva, modos de vida, formas de vida que me recuerdan al director de cine sueco Rubén Östlund, quien exclama en su cine la realidad de una sociedad que se acerca mucho a lo que aquí hemos venido a tratar, un cineasta que define a la sociedad actual como esa sociedad formada de sujetos únicos que en tiempos de crisis terminarán haciendo todo lo posible por salvarse aun utilizando y a sabiendas que el otro sufrirá esas consecuencias y que tan bien viene reflejado en su última película El triángulo de la tristeza”. Permítanme la licencia de recomendarla a pesar de ser extremadamente cínica y algo exagerada en sus interpretaciones, pero merece y mucho la pena para mejor entender lo que venimos a decir, pero como venía diciendo Östlund, afirmo y coincido: “somos insolidarios como sociedad, sin distinciones de clases, insolidarios con las próximas generaciones, y el mundo que les vamos a dejar si no reaccionamos, siento que no estamos haciendo lo suficiente”.
La fachosfera que ha venido para quedarse, que nos forma y conforma y que nos hace menos dignos y algo más ignorantes, cuestión esta última que sin el menor rubor ni exageración merecería, merece un artículo de opinión aparte que vendrá, pero eso ahora no toca, insisto fachosfera de la ignominia de quienes sabemos que vamos a peor, de quienes sabemos que la vuelta atrás no llegará, de quienes sabemos que la condición humana ha vuelto a los fueros de mediados de siglo pasado en Centroeuropa. Fachosfera algo más que un término snob, algo más que una narrativa a crear, la fachosfera algo muy simple y ahí estriba su peligro en su simpleza de la explotación de unos sobre otros, insisto simple y muy básico… “la fachosfera”.
José Turpín Saorín, Antropólogo.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.