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Un texto escrito casi al calor de las fogatas

Fuentes: Rebelión

Reseña del libro “Estallido. La rebelión de Octubre en Ecuador” por Leonidas Iza, Andrés Tapia y Andrés Madrid, Quito, Ed. Red Kapari, 2020.

La interpretación de Octubre-19 abre un campo de disputas entre aquellos que estuvieron en las calles y pusieron el pecho a las balas, y aquellos que los denigran. Los sectores oligárquicos y neoliberales convergen y coinciden con los partidarios de la Revolución Ciudadana en descalificar y escamotear a Octubre-19. Para los primeros fue un evento de violencia irracional orquestado solamente por razones conspirativas, mientras que para los segundos fue una derrota porque no se pudo derrocar al entonces Presidente Lenin Moreno y permitir el retorno al poder del ex Presidente Rafael Correa. Sin embargo, para quienes estuvieron ahí, y sufrieron la violencia y el terrorismo de Estado en carne propia, Octubre fue una gesta heroica y trascendente.
Quién mejor que el líder indígena más importante que al momento tiene el Ecuador, Leonidas Iza, para realizar una lectura sobre lo que significa Octubre-19. Iza, conjuntamente con Andrés Tapia y Andrés Madrid, han escrito un texto a tres manos sobre una interpretación desde dentro del movimiento indígena y de los líderes que estuvieron en la línea de fuego, sobre el acontecimiento más trascendental de la historia ecuatoriana y, no es exageración, también de la historia de América Latina.
Han denominado su texto como “Estallido”, empero, para referirse a Octubre-19, siempre lo denominan como «Rebelión». Para Iza et al. Octubre es la condensación de luchas sociales en contra de una dinámica concreta de acumulación de capital, que en los años de revolución ciudadana se caracterizó por el extractivismo, la reprimarización de la economía, la persecución de líderes sociales. Octubre no es un rayo en cielo sereno, sino el anuncio de un amanecer que se fraguó en una especie de larga noche del extractivismo. Por ello, en su texto hay un recorrido por esa trayectoria de luchas que tiene en el movimiento indígena su referencia más importante. Iza, Tapia y Madrid, no desconocen el aporte de otros sectores sociales, como los trabajadores, pero los sitúan en su justa medida, y son generosos en su reconocimiento al movimiento de mujeres como parte fundamental de las luchas contra el neoliberalismo.
Aunque las referencias al FMI son más bien circunstanciales y a veces caen en el tópico, y no hay un análisis de lo que significa realmente el ajuste y la consolidación fiscal por parte de esta agencia multilateral, existen reseñas muy concretas a la crisis económica desde una visión de la economía política clásica: como expresión de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Más allá de una posible disputa sobre esa interpretación, está el hecho que la referencia a un análisis de economía política permite situar las coordenadas sobre las cuales comprender el significado de Octubre.
Iza está consciente que tiene que generar un parteaguas con una izquierda demasiado liberal para su gusto, y que apuesta a las instituciones para que nada cambie, a esa izquierda tan light la denomina: “izquierda institucionalista” y, en un gesto de autocrítica que se valora, incluye dentro de esa izquierda institucional a su propio partido, Pachakutik, amén de otros (como el Partido Socialista y sus inefables líderes).
No obstante, Iza et al. también están conscientes que tienen que bregar contra la interpretación realizada por los partidarios de la Revolución Ciudadana y sus corifeos (como Atilio Borón), que querían aprovechar de la situación para provocar la destitución de Moreno y entronizar nuevamente al ex-Presidente Correa, precisamente por ello utiliza el concepto de “poder-realmente-existente”, y una serie de categorías que provienen de Gramsci, como aquella de las crisis orgánicas y el bloque histórico, para demostrar que a Moreno lo sostuvo el sistema político en su conjunto (construido precisamente por la Revolución Ciudadana), las elites empresariales, los medios de comunicación, es decir, el bloque histórico de la burguesía ecuatoriana. No entender eso es no comprender las formas concretas que asume el poder, de ahí su referencia al “poder-realmente-existente”.
Mas, Iza et al. quieren también recuperar lo que pasó casi en el día a día durante esa coyuntura. Hay una especie de bitácora en la que se sumariza esa vorágine de la historia. Ahí constan los nombres de las calles, las plazas, los eventos, de esos días en los que, parafraseando a John Reed, cambiaron al mundo (la paráfrasis corresponde a Iza). En esa bitácora, Iza et al., también hacen referencia a la violencia de Estado que rozó los límites del terrorismo de Estado, y presentan testimonios desgarradores y brutales de esa violencia. Fueron momentos dramáticos, qué duda cabe.
Es un texto escrito casi al calor de las fogatas de esos días. Es una interpretación que oscila entre el ensayo, el testimonio, la crónica y la analítica de coyuntura. Hay importantes referencias teóricas, a Carl Schmitt, a Foucault, a Gramsci. Hay una revisión bibliográfica interesante sobre las diferentes interpretaciones sobre Octubre-19, empero hay algo que me parece importante y que quizá debió haberse tomado en cuenta, y es la serie de eventos posteriores a Octubre-19 y que demuestran la fuerza que tuvo ese acontecimiento pero que no constan en el libro. Me refiero a dos procesos fundamentales: el primero es la derrota al neoliberalismo dentro de una trama de geopolítica y que se expresa por el fracaso del gobierno al no haber aprobado en octubre-noviembre de ese mismo año la Ley de Crecimiento Económico; y, la segunda, la forma por la cual se alteró de forma importante la clase política porque Octubre liquidó a los principales cuadros de la burguesía. Si Moreno pudo continuar con la radicalización del ajuste, fue por la pandemia del COVID-19, porque el movimiento indígena lo tenía literalmente contra las cuerdas.
Hay algo que también me llamó la atención y es la dureza con la cual el texto trata al líder indígena Yaku Pérez. No se trata en absoluto de una mirada personal ni mucho menos, sino de un ejercicio muy coherente de autocrítica. La historia posterior al libro demostraría que esa crítica a este personaje no era tan infundada.
Existe también algo que quisiera subrayar y es la forma por la cual en su crítica a la izquierda institucionalista, se desprecian a legítimos mecanismos constitucionales y legales de lucha que tiene la sociedad ecuatoriana. En efecto, Iza et al., consideran que las demandas de inconstitucionalidad, o las iniciativas de legislación ciudadana, tienen el mismo estatuto jurídico que los tribunales de arbitraje y que diluyen el ejercicio político en el cálculo jurídico (pp. 260). Las demandas de inconstitucionalidad que diferentes actores y sectores sociales han presentado ante abusos del poder, así como las acciones constitucionales de protección de derechos, no diluyen para nada la lucha política de la sociedad ecuatoriana, y no tienen nada que ver con los procesos de conciliación y arbitraje que tienen una trama neoliberal, pero es tan fuerte la distancia que Iza et al., quieren poner con respecto a esta izquierda tan connivente con el poder, que da la impresión que en esa circunstancia tiran el agua sucia de la bañera con el niño incluido.
Lo mismo puede decirse con respecto a la forma por cual miran a la economía heterodoxa; la ven como parte de una misma dinámica en la que constarían tanto los neoliberales como los keynesianos. Empero, la economía heterodoxa tiene una importante participación del post-marxismo, además de corrientes importantes como aquellas del Sumak Kawsay, el circuitismo monetario, el ecofeminismo, la economía del cuidado, y, por supuesto, toda la vertiente poskeynesiana. Por eso, si hay un enemigo declarado de la ortodoxia neoliberal, es justamente la economía heterodoxa.
Octubre-19 no se termina en el proceso político electoral del año 2020, porque el proceso histórico y social que lo originó sigue ahí. Las elecciones no podrán alterar eso, y tampoco podrán impostarla. Octubre abrió la puerta de la historia, y esa puerta no se ha cerrado, recién empieza a abrirse. Quizá sea esa intuición de fondo la que fundamentó la decisión de Iza de no dar batalla por su postulación presidencial (a la cual adscribo evidentemente), porque quizá sabe que las batallas definitivas están aún por darse. Pero eso es materia de otro comentario.
Iza et al. se preguntan en cómo llamar a Octubre, y dudan entre la rebelión y la insurrección, pero creo que fue más allá de eso. Octubre fue un acontecimiento histórico-político. Fue una re-creación de la ontología de la historia. Estoy escribiendo precisamente un libro sobre Octubre como un proceso de ontología política que permitió la emergencia de nuevos sujetos históricos.
El texto de Iza et al. sirve para acotar las posibilidades teóricas e interpretativas que hicieron un grupo de partidarios de la Revolución Ciudadana que interpretan a Octubre desde sus propias conveniencias, en dos libros que fueron editados este año por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO. Gracias a Iza, Tapia y Madrid ahora tenemos una interpretación más lúcida, más coherente, más compleja y con mucho espesor teórico, y proveniente desde una izquierda que no tienen ningún miedo en asumirse como radical, porque ser radical significa ir a la raíz de los problemas, en esa raíz están los seres humanos, en una bella frase del libro: “temblando de existencia”.

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