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Una lección de historia

Fuentes: Rebelión

Juventud SIN futuro. Sin casa, sin curro, sin pensión, ¡Sin miedo! La movilización espontánea de la ciudadanía tiene una significación histórica: la juventud se moviliza ante la falta de expectativas claras para su vida en el futuro, y ya cada vez más en el presente. Pero con la palabra ‘historia’ no me refiero sólo al […]

Juventud SIN futuro. Sin casa, sin curro, sin pensión, ¡Sin miedo!

La movilización espontánea de la ciudadanía tiene una significación histórica: la juventud se moviliza ante la falta de expectativas claras para su vida en el futuro, y ya cada vez más en el presente.

Pero con la palabra ‘historia’ no me refiero sólo al significado concreto de la lucha actual, sino a un hecho repetido numerosas veces en la vida de los pueblos: la aparición de movimientos populares que buscan dar expresión pública a sentimientos colectivos ampliamente compartidos por las gentes que pueblan una cultura común.

No nos vendáis a los mercados…

Las masas no sólo son los consumidores manipulados por la propaganda capitalista, o las hinchadas futboleras conducidas por mafiosos, o los automovilistas que se meten en un atasco de fin de semana para poder aburrirse mortalmente con todos los demás, o los veraneantes de la costa mediterránea friéndose al sol con la crema de moda,…

No somos mercancía en manos de políticos y banqueros…

Las masas son también grupos inmensos de personas anónimas que tienen sentimientos, indignación, cólera, piedad, angustia, desesperación,…, gentes que se despiertan un día de la pesadilla fabricada por la ignorancia y la indiferencia, y abren sus ojos sorprendidos por una realidad que antes miraban sin ver,…, muchedumbres que necesitan respuestas porque les asaltan preguntas que antes nadie se hacía.

Ayuntamiento, miento miento miento…

Los individuos que forman esas masas, han descubierto de pronto los problemas elementales que se presentan en la historia a través de la acción colectiva, y sus profundas alienaciones y sus extensas contradicciones. Las cosas que ellos mismos desearon, o les hicieron desear, que parecían sencillas, amables y cercanas, muestran una cara insospechada y siniestra, se descubren como las trampas que les atraparon en un agujero sin fondo.

Solo la resignación nos impide tomar lo que es nuestro…

En ese momento de iluminación las masas representan la existencia de un estrato básico de la vida social, el pueblo llano, imbuido de sentido común y perplejo ante las aberraciones de la acción humana, su propia acción humana, su propio esfuerzo por construir una vida mejor.

Cría ricos y te comerás sus crisis…

Aberraciones monstruosas, la verdad, se producen en el desarrollo de los acontecimientos humanos por la lógica misma de las fuerzas sociales que mueven el avance de los procesos sociales, cuando esas fuerzas de las que cada uno formamos parte, y se alimentan de nuestros deseos, ilusiones y esperanzas, son llevadas hasta límites insoportables.

Acabaremos con el Sistema antes de que el sistema acabe con nosotros…

Todo seguía el rumbo acostumbrado, aburrido, previsible. La muela de la historia masticaba las subjetividades individuales en aras de una necesidad ineludible. Cada día, cada hora, cada minuto, la rutina señalaba el siguiente paso, marcado en la memoria a fuego lento. Ya no había historia, sino desarrollo; ya no había tiempo, sino repetición de un movimiento mecánico; ya no había sentimientos, sino deseos manipulados; ya no había ideas en las mentes, sino imágenes poderosas;…

Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos pueda cambiar el mundo. De hecho, es lo único que alguna vez lo ha hecho.

Entonces alguien gritó, ¡basta ya!, y empezamos a despertarnos.

¡No es una crisis, es una estafa!

No, no es la conciencia todavía lo que nos llega, sino un impulso que busca el desahogo, deshacer una opresión que impide respirar el aire social y vivir la solidaridad de los gestos cotidianos.

O todos en el ajo o todos al carajo…

De pronto estalla un clamor, las personas andan por rumbos desconocidos, los pasos marcan otras direcciones no precisadas, la historia vuelve a comenzar, el tiempo se libera de los relojes, las fechas se convierten en los accidentes geográficos de nuestro viaje al futuro y los lugares marcan el ritmo de nuestros amores, ¡estamos salvados!

Las utopías de hoy son la realidad de mañana: sueña y LUCHA!

¿Cuántas veces esos estallidos de sentido común nos han salvado a la especie humana de una hecatombe anunciada?

Solo el pueblo salva al pueblo…

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.