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Praxeología y Ruta bioceánica

Una nueva mirada para el cooperativismo de Brasil, Argentina, Paraguay y Argentina

Fuentes: Rebelión

“El verdadero desafío de la Ruta bioceánica consiste en preparar las capacidades humanas, asociativas y universitarias locales. La FAEN-UNaF ha dado el primer paso fundamental en esta batalla cultural y científica. La verdadera integración del Cono Sur no se firmará en los palacios presidenciales; se está cocinando en las asambleas de los productores organizados y en las aulas universitarias que decidieron dejar de mirar la realidad para empezar a transformarla”.

“La Ruta bioceánica, abordada desde la praxeología cooperaria, se transforma en un corredor de integración humana, productiva y solidaria, afirmando la soberanía económica de los pueblos del Cono Sur en el escenario global”.

A lo largo de la historia, los grandes proyectos de integración regional en el Cono Sur han padecido de una misma enfermedad: el centralismo macrocefálico.

Se diseñan tratados eternos en despachos ministeriales de Brasilia o Buenos Aires que luego naufragan en la realidad cotidiana de una aduana fronteriza como el MERCOSUR.  Hoy, la Ruta bioceánica —el corredor vial que unirá el Atlántico brasileño con los puertos del Pacífico chileno, atravesando Paraguay y el Norte Grande argentino— promete cambiar las reglas del juego global.

La praxeología y el cooperativismo

Pero si queremos que esta mega-obra no termine siendo solo asfalto para el libre paso de corporaciones multinacionales, necesitamos cambiar los lentes con los que miramos la economía. Necesitamos mirar desde la praxeología y el cooperativismo.

La praxeología cooperaria, como metodología y  ciencia de la acción humana, nos enseña una verdad incómoda para los burócratas: las rutas no generan riqueza por el solo hecho de existir. El valor no es una propiedad física del pavimento; el valor es subjetivo y nace cuando los individuos descubren en esa infraestructura un medio eficiente para alcanzar sus fines.

En nuestro caso, pasar de la asfixia logística a la conquista de los mercados de Asia-Pacífico.

Es ahí donde el modelo cooperativo de Brasil, Paraguay, Argentina y Chile deja de ser una alternativa romántica para convertirse en una necesidad estratégica. La integración real de este corredor no ocurrirá por la benevolencia de los Estados, sino «de abajo hacia arriba», mediante la acción coordinada y voluntaria de las economías regionales cooperativizadas.

El Chaco paraguayo

 Es, quizás, el mejor laboratorio vivo de esta premisa. Allí donde el Estado estuvo ausente por décadas, la acción humana organizada a través de las cooperativas menonitas transformó un territorio hostil en un polo agroindustrial ejemplar. Hoy, esa misma fuerza asociativa es la que debe traccionar el corredor completo.

Imaginar una nueva mirada praxeológica para el cooperativismo transfronterizo implica diseñar soluciones audaces. Ya no se trata de que las cooperativas de Mato Grosso del sur compitan contra las del norte Grande argentino o las de las regiones portuarias de Antofagasta e Iquique. El desafío es la integración vertical: que el grano brasileño viaje custodiado por la eficiencia logística paraguaya, se procese con valor agregado en plantas argentinas y zarpe desde las terminales chilenas.

Para lograrlo, el cooperativismo deberá aplicar el cálculo económico con una lucidez quirúrgica. Esto implica resolver de manera cooperativa e inteligente los históricos cuellos de botella de la región. Si las aduanas y las brechas cambiarias estatales actúan como barreras artificiales que desincentivan el comercio, las cooperativas tienen la escala y la espalda para implementar sistemas propios de compensación de saldos o plataformas blockchain que agilicen los pagos transfronterizos de manera directa.

Si el drama del transporte es el «backhaul» —los camiones que regresan vacíos encareciendo los fletes—, la respuesta está en la coordinación digital asociativa, garantizando que el transporte que lleva alimentos al Pacífico regrese cargado de insumos mineros y fertilizantes para los campos del Atlántico.

Formosa-Argentina

Sin perder tiempo nosotros, dos profesores (Ana María Ramírez Zarza y José Yorg), de la Universidad Nacional de Formosa-UNaF-en concreto, desde la Cátedra Optativa II Constitución y Gestión Contable Impositiva de las Cooperativas”, planteamos y proponemos, respetuosamente, a los estudiantes de 5º año de la carrera de Contador Público a construir un perfil profesional con una sólida visión de incidencia socioeconómica regional e internacional.

Esta iniciativa se enmarca en las reuniones virtuales de la Red Universitaria de la Ruta de la Integración Latinoamericana (UNIRILA), ámbito en el cual la Universidad Nacional de Formosa ha participado en conversaciones vinculadas con el impacto y las oportunidades que presenta el Corredor Bioceánico de Capricornio.

Más allá de los marcos jurídicos específicos, el enfoque central radica en dotar a los futuros graduados de competencias globales para comprender y acompañar el flujo comercial, logístico y financiero que articula los puertos del Atlántico y del Pacífico.

Ante este escenario, la clave del éxito profesional ya no depende únicamente de la técnica contable tradicional, sino de una profunda complementariedad entre conocimiento técnico, capacidad estratégica, acción humana y compromiso territorial.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.