La gente, en general, comulga con la rueda de molino de que Chaves fue un dictador terrible y Maduro también, pero la gente está engañada y cegada por el poder mediático y no quiere enterarse de que, nada menos que Carter, un expresidente estadounidense, declaró a Venezuela, a través de su Fundación Carter, como la democracia más modélica de la historia. Tampoco quieren enterarse de que Chaves fue el presidente que más elecciones presidenciales y votaciones revocatorias ganó en la historia de la humanidad y además de forma holgada, en un entorno del 60%.
Y es que como decía Mark Twain: “Es más fácil engañar a la gente que convencerla de que ha sido engañada” Sí, últimamente engañada por el casi infalible poder mediático USA, aunque menos engañada de lo que desearía en el caso de Venezuela, aunque utilice sanciones y bloqueos económicos para que se origine escasez de productos e incluso de alimentos, que genere malestar entre la gente para que, acto seguido, el poder mediático USA divulgue intensa e insistentemente que este estado de pobreza es debida a la opresión del “régimen” de Maduro.
El secuestro de Maduro fue originado por un acto de traición más perfecto que el asesinato de Allende perpetrado por la traición de Pinochet, pues en este caso el secuestro se consiguió porque la traición provenía de alguien de la “máxima confianza” del presidente Maduro. Y es que, en general, la traición se consigue con una infiltración lenta (puede ser incluso de años) pero segura. Y el traidor de maduro más que recibir la recompensa de 30 millones de dólares, será recompensado con ser el nuevo presidente títere de Venezuela, como sucedió, por ejemplo, con Pinochet.
El fomento de la traición en el seno de los enemigos, desde tiempos inmemoriales, fue un arma muy eficaz de los imperios. Algunos ejemplos fueron el beso de judas, los asesinos de Viriato, etc.
Puede que la atrocidad del régimen estadounidense haya acabado con Maduro (y es la primera vez que lo hace con un presidente), pero Venezuela no es solamente Maduro, sino todo ese ingente número de venezolanas y venezolanos que es consciente de que Trump solo desea, ávidamente, el petróleo de Venezuela para pagar las impagables deudas que EE.UU. contrajo (principalmente con China) debido a que la elite USA (el 1% de los estadounidenses) ha vivido de forma muy abusiva por encima de las posibilidades de la nación.
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