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Se cumplen 30 años de la siniestra "Operación Colombo" de la DINA

119 de nosotros

Fuentes: Rocinante

El 24 de julio se cumplirán 30 años del día en que los nombres de 119 chilenos y chilenas  fueron portada de los diarios y «noticia» destacada en la TV oficial. Citando datos de periódicos montados expresamente para la ocasión en  Curitiba, Brasil (O Dia) y Buenos Aires (semanario «Lea», vinculado a López Rega), se informó en […]


El 24 de julio se cumplirán 30 años del día en que los nombres de 119 chilenos y chilenas  fueron portada de los diarios y «noticia» destacada en la TV oficial. Citando datos de periódicos montados expresamente para la ocasión en  Curitiba, Brasil (O Dia) y Buenos Aires (semanario «Lea», vinculado a López Rega), se informó en Chile que 119 «supuestos desaparecidos» habían sido asesinadas en el exterior por sus propios compañeros de izquierda. Para el vespertino La Segunda, habían sido «exterminados como ratones». Ese fue el titular y la tónica de las informaciones. Culminaba así un montaje mediático que la DINA llamó  Operación Colombo, y que fue denunciado por sus familiares como la «Lista de los 119″. Esta maniobra de guerra sicológica fue el inicio informal de la Operación Cóndor, la criminal alianza trasnacional de Pinochet para eliminar opositores apoyado en los servicios secretos de Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia, entre otros países. Dado que los medios nacionales de comunicación jamás rectificaron aquellos titulares, sugiero que el Presidente del Colegio de Periodistas de Chile, Alejandro Guillier, pida perdón públicamente por el rol de la prensa en ese montaje. El ex Presidente Aylwin lo hizo al conocer los crímenes de la dictadura. Así el gremio podría quizás asumir los dichos de la Comisión Valech sobre la  prensa en dictadura.

 

Pinochet zafó de ser juzgado por estos crímenes. Pero aún sigue estando desaforado por ladrón. Sin embargo este es un robo mucho mayor, el de 119 vidas de hombres y mujeres, la mayoría muy jóvenes, que hoy nos hacen una falta increíble. Eran como nosotros, con sueños, amores, oficios y profesiones, hijos y amigos. Se jugaron enteros por un Chile más justo y libre de la tiranía. Y los desaparecieron.

 

Dicen que están en el mar o en los volcanes. Pero yo sé que andan rondando por el Liceo Manuel de Salas, donde varios de ellos estudiaron, o por diversas escuelas de las Universidades de Chile y Concepción de las que egresaron decenas de estos muchachos, y por las calles y barrios donde crecieron y desde donde fueron secuestrados. Los trece hijos póstumos que ellos nos dejaron, están logrando armar sus imágenes entrevistando por el mundo a sus amigos y compañeros de partido. Las organizaciones de mujeres  recuerdan a las 18 compañeras y las rescatan de su invisibilidad en la lucha de resistencia.

 

En enero de 2005,  gracias al Ministro de fuero Alejandro  Solís, uno de los 119, Miguel Angel Sandoval, el sastre mirista del GAP, logró hacerle a Manuel Contreras, un traje de presidiario que el criminal está luciendo ahora en la cárcel especial de la comuna de  Peñalolén, muy cerca de la ex Villa Grimaldi donde antes reinó el entonces jefe de la policía secreta chilena, la DINA.

 

Hoy este grupo de 119 resistentes deja por un rato de armar sus radios clandestinas, de enviar noticias al exterior, de imprimir El Rebelde o el volante con un dibujo de Allende para sugerirnos narrar sus historias: por ejemplo, la del detective honesto de la red de la resistencia construida el año 74 en la policía de Investigaciones, o la del conscripto (colimba) forzado a ingresar a la DINA ese año y luego desaparecido. A propósito de Antuco y de la actual corrupción en Investigaciones.

 

Muchos de los padres de los 119 ya no están. Ahora sus hijos son de todos nosotros los chilenos. Hagámosles un puesto en las marchas por la libertad de los presos políticos mapuche y no mapuche, y en la exigencia de «tortura nunca más». Dejémosles desafiarnos a investigar y denunciar proyectos como Pascua Lama y daños ambientales como el producido por las liberaciones de dioxina de Celulosa Arauco o por los plaguicidas en la salud de las temporeras. No les hagamos una tumba sino un sitio privilegiado en la memoria, una conexión real y virtual con nuestros sueños y los de las nuevas generaciones.