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Escoge entre la píldora roja o la azul

Fuentes: Rebelión

Los últimos acontecimientos geopolíticos muestran a un mundo en permanente ebullición con los ataques de Estados Unidos a diferentes lugares del mundo, con amenazas que engloban a todas las naciones y que obligan a la opinión pública de las diversas regiones a tomar posturas ante eventos que sin duda tendrá efectos sobre la vida cotidiana de todas las personas.

El mantener el estatus quo imperial implica una guerra cognitiva a nivel global. Las amenazas, los ataques, los secuestros, la intervención descarada en procesos electorales necesitan dos posturas de la opinión pública: la indiferencia, personas que no entienden que lo que ocurre en el ámbito geopolítico afectará a sus vidas; o, la aceptación de los hechos por motivos promovidos por el poder que sirven como coartada al presentarse como defensa de la democracia, justicia, intereses económicos de Occidente, en una cruzada internacional del fascismo para imponer su forma de vida.

Diferente es la aptitud de quiénes logran romper la mecánica del manejo o control mental de la ultraderecha que requiere imponer formas totalizadoras de ver el mundo, donde el primer enemigo es la democracia; para quienes la destrucción de ideologías rivales es prioritaria, pero la aniquilación física de la oposición es lo deseable.

Mussolini, el Duce, primer líder mundial del fascismo, mostró en los escritos que forjaron el movimiento ultranacionalista que: “La democracia tiene una concepción de la vida esencialmente política, el fascismo tiene una visión esencialmente guerrera”. Dejando clara la vocación por la toma total del poder con la imposición de una guerra perpetua en oposición dialéctica a los postulados de Immanuel Kant (Paz Perpetua) en los albores del liberalismo democrático cuando éste era el faro del progreso.

En la actualidad el fascismo aprovecha la inconformidad de las personas con el incumplimiento de las promesas hechas por el modelo neoliberal que emana desde Estados Unidos con el llamado el Consenso de Washington, ideología basada en la búsqueda de formas álgidas de ganancia cuando el capitalismo empezó a manifestar agotamiento.

A estos individuos se les prometió que a base de su esfuerzo podrían acceder a una vida plena de consumo y posibilidades de realización, al negársele, imponiéndose una realidad de sobrevivencia o de endeudamiento, se volvieron rabiosos, intolerantes buscando enemigos en cualquiera que fuese diferente, débil o que apoyara el socialismo como forma humanista de relaciones entre las personas.

El neoliberalismo busca, al igual que el fascismo, aprovechar las condiciones negativas de la humanidad, la envidia, el egoísmo, la violencia, el racismo, formas para que el individuo sea lo central en la sociedad y en contra de cualquier clase de colectivismo. Como individuos somos fácilmente dominables, carecemos del poder de la asociación virtuosa que implica descubrirse en lo comunitario.

Si se comprenden las fuerzas de la reacción de la ultraderecha se entenderá el peligro en que se encuentra la humanidad. En contraposición, las organizaciones políticas y sociales de resistencia están disgregadas y desanimadas ante un fenómeno que les cuesta asimilar pero que había sido señalado hace mucho tiempo por insignes humanistas: “Si las personas corrompidas están relacionadas entre sí y constituyen una fuerza, las honradas deben hacer lo mismo” (León Tolstoi, Guerra y Paz).

Sin embargo, las posibilidades de comprensión de los fenómenos mundiales son descubribles en plataformas informativas alternativas, dejadas funcionar por el poder al otorgarles escasas oportunidades de lograr cambios en el comportamiento de la opinión pública.

La humanidad se ve sumida en una lucha contra un enemigo peligroso y poderoso, una alianza entre los grandes capitales, los poderes imperiales y los grupos de ultraderecha, lisa y llanamente de corte fascista. Estos perciben que es el momento de la conquista total del poder en los diferentes países, retomando la hegemonía cultural que creían amagada, aprovechando el momento en que la democracia liberal se encuentra corrompida.

El principal factor de control para hacer que aceptemos a la ultraderecha como favorable a nuestros intereses está en la labor de la prensa corporativa.

Mucho se ha hablado y escrito sobre el fin de la influencia de los medios en la sociedad. Pero, lo que se aprecia es lo contrario: la base del poder está justamente en el control mediático que les permite mantener a los pueblos sumidos en la pasividad cuando se nos prometen subordinación, vasallaje y violencia.

La disyuntiva de las personas por comprender los acontecimientos que marcan su vida, tanto como el presente y futuro de la humanidad, está en romper el cerco informativo que justifica las injusticias, que permite que se bombardeen naciones, se secuestre a sus líderes o se amenace con la destrucción de sociedades completas.

En la icónica película Matrix, el protagonista, Neo, es puesto en el dilema de mantenerse en la ignorancia al tomar una píldora azul u optar por escoger una píldora roja que lo llevaría a percibir la realidad que se mantiene oculta detrás de una construcción totalizadora virtual.

La realidad del mundo que expone Matrix es la de la esclavitud humana, donde los individuos son la fuente de energía que soporta el sistema. El control es un mundo de apariencias donde se puede vivir bajo el manto de la ignorancia.

En el mundo actual de control algorítmico mental de las personas, quiénes se deciden por la píldora azul, se mantiene en un estado de incomprensión de la realidad consumiendo las redes sociales y los medios corporativos de información que te señalan que los actos más aberrantes pueden y deben ser tolerados para mantener una forma de vida occidentalizada.

Quiénes en su inconformidad con la realidad propuesta, se deciden por la píldora roja, logran comprender que lo que les pasa a los humanos, en cualquier parte del mundo, no sólo es relevante, si no que, posiblemente te ocurra a ti mismo en el futuro.

Los que han tomado la píldora roja buscan formas de obtener información que rompa el cerco, buscan la verdad entre un cúmulo de noticias falsas, lo que es real entre la avalancha de desinformación promovida por los más altos cargos de liderazgo occidental.

El camino de los liberados de la esclavitud virtual es escabroso por que lleva a la rebelión, a la asociación entre hombres que se redimen de una pesada carga, que comprenden que el colectivo es la forma de enfrentar el poder manipulador.

Vivimos tiempos violentos y peligrosos, la lucidez, la información de fuentes independientes, la organización social, son las formas de lucha que nos exige el compromiso con la humanidad para atajar la barbarie fascista.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.