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Acompañar a los pueblos indígenas y afrodescendientes en la lucha por la vida

¿Del Sur puede salir algo nuevo?

Fuentes: Rebelión

Ponencia sobre la realidad ecuatoriana en la conferencia sobre la situación mundial y actitud de la comunidad cristiana en el ENCUENTRO ESPECIAL NACIONAL DE REDES CRISTIANAS DE ESPAÑA, al celebrar 20 años de vida; presentada virtualmente el 14 de marzo del 2026.

Antes de comenzar, permítanme ofrendar este modesto análisis a la querida memoria de Steven, Nehemías, Josué e Ismael, cuatro niños afro ecuatorianos victimados primero por desaparición forzada en diciembre del 2024 y asesinados y cremados después por efectivos militares por el delito de ser negros y jugar futbol en la  calle; y también, a la sagrada memoria de los cuatro hermanos Kichwa asesinados cruelmente por las llamadas fuerzas del orden, en el paro indígena de octubre de 2025.

“Debemos actuar antes de que sea demasiado tarde, antes de que la ambición y locura de unos pocos, conviertan a nuestro planeta tierra en una luna muerta, en un cementerio del espacio” (Mons. Leonidas Proaño)

  1. CONTEXTO y REALIDAD NACIONAL

Vengo del sur global, del corazón de Abya Yala, de la tierra del sol recto, tierra de Tayta Proaño, de Rumiñahui, de las Mamas Dulu y Tránsito; tierra habitada por cóndores y colibríes, con variedad de orquídeas y arupos… tierra coronada con nieve en la avenida de los volcanes, que se vuelve selva fecunda en la Amazonía y se baña en la región costera en el Pacífico, océano que también rodea con aguas prístinas nuestro legendario Galápagos;  tierra que mana leche y miel, que por doquier vierte agua y petróleo; tierra fecunda con megadiversidad, porque en sus entrañas habitan el oro y la plata, el cobre y el níquel, los minerales críticos que la sustentan; tierra de tierras raras; tierra bendecida y multicultural con la presencia de trece naciones indígenas… Tierra otrora sin males, si… tierra bellísima y a la vez terrible porque aquí padecemos la maldición de la abundancia concentrada en pocas manos.

Lo que ocurre a nivel mundial lo sufrimos a nivel nacional y con creces…

Aquí, la realidad deviene -por siglos- trágica. Aquí en la actualidad se ensaña el embate del gran capital que, en su sed de ganancias “devora personas y pueblos” como sostuvo Mons. Proaño. Aquí, el extractivismo ha hecho su morada, el empobrecimiento su nido; el saqueo de los recursos y la usurpación del territorio de naciones y pueblos indígenas, su práctica.

El gobierno actual obsecuente con el imperio, sigue el manual del FMI aplicado a la fuerza, sin debate, con sigilos y de espaldas a las comunidades; cada día el estado se desinstitucionaliza; el empobrecimiento desborda todo cálculo y nuestro pueblo agoniza entre el hambre crónica y crítica, el desempleo estructural, el desmantelamiento del sistema sanitario y la expulsión de niñez y adolescencia de escuelas y colegios. Y, como si esto fuera poco, desde hace unos años, el narcotráfico se va entronizando en nuestro país produciendo terror, secuestros, sicariato, inseguridad, muerte, lavado de activos, exportación y consumo de substancias ilícitas… con el visto bueno de un estado cómplice que poco a poco deviene en narco-estado, y no solo narcoestado sino también necroestado, porque aquí, la muerte se va convirtiendo en negocio del estado; la excepcionalidad es un plan de necropolítica y el estado es el árbitro del crimen organizado, que mantiene una política criminal de autorregulación de ese crimen  y se va configurando un régimen que actúa en diferentes frentes. Actualmente, la economía criminal sostiene la economía del país, aquí se lavan aproximadamente, al menos 4.500 millones de dólares en el sistema financiero. Bandas delictivas organizadas —con Los Lobos y los Choneros, los Tiguerones y Chone Killers —, actúan como narcomilicias armadas, controlan territorios en alianzas con mafias internacionales del continente, especialmente con los carteles mexicanos Jalisco nueva generación y Sinaloa; de país narcoterrorista estamos pasado a ser narcoestado. Ahora Ecuador es considerado el país más inseguro, seis de las diez ciudades más violentas del mundo están en nuestra patria. A nuestro Ecuador lo están convirtiendo en la gran narcobodega del sur, en la autopista de la expedita exportación de la droga. El caos se halla capitalizado por el actual régimen de corte fascista, mediante políticas de shock, el pueblo pone la sangre.

Por otro lado, aquí se perpetúa el proceso de dominación colonial, racista, etnocentrista y etnocida que inició con la invasión, y prosiguió con el saqueo y la destrucción del mundo cultural indígena mediante el exterminio de sus gobernantes, tradiciones, ciudades e infraestructura; con la destrucción de sus dioses, mitos y creencias. A la par del saqueo institucional, se produjo un proceso sostenido de imposición cultural y adoctrinamiento religioso; nuestros ancestros fueron tan atropellados y destruidos al punto que según Fray Bernardino de Sahagún “ninguna apariencia quedó de ellos”. En ese entonces, la “religión” de los pueblos originarios era la base fundamental de su devenir socio-político y mantenía su cohesión comunitaria. La cosmovisión de naciones y pueblos indígenas es eminentemente holística.

Todo el sistema colonial y su metrópoli, se sostuvo mediante la sistemática explotación del indigenado Abyayalense primero, y posteriormente con la esclavización de nuestros hermanos africanos. La Iglesia como parte esencial de ese sistema compartió protagonismo y beneficios en una identificación tácita entre cristianismo y occidente.

El colonialismo actual, aunque sutil, es aún más fuerte. Subsiste la complicidad de los estados nación con la Iglesia. Nuestra realidad en sólo 256.000 km2 de superficie, es un espejo de la situación mundial. Cuando el norte se afecta de gripe acá sufrimos de tuberculosis. No estamos ajenos o más bien soportamos las consecuencias de la geopolítica, de la globocolonización estructurada de forma satánica, en la cual la dinerolatría impera, es la religión del Imperio.

       2. SITUACIÓN MUNDIAL

Estados Unidos es la mayor amenaza para la humanidad, y como sostiene Frei Betto: El retorno de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 dio inicio a una nueva era. Terminó el llamado “mundo de orden”, terminó la diplomacia y el multilateralismo y entramos a la era del reparto: Rusia se encarga de Ucrania; China, de Taiwán; Israel, de Gaza; los Estados Unidos, del continente americano, al que se añaden Canadá y Groenlandia.

Se ha instalado el hiperimperialismo, neomonárquico estructurado por un pequeño grupo de elites con hiper privilegios, caracterizado por una hegemonía militarizada, coercitiva e impuesta tecnológicamente al Sur Global, debido a la decadencia del Norte Global. Según Giuliano Da Empoli, “Llegó la hora de los depredadores”, entre ellos están la City de Londres y Wall Street, y los directivos multimillonarios, figuras políticas y titanes corporativos como Elon Musk, Peter Thiel, entre otros

Paulatinamente, el concepto de democracia se vacía, ¿cuándo ha sido ayuda? Prácticamente ahora es una cáscara y los tecnoligarcas –como los del Silicon Valley- asumen el control del Estado.

La extrema derecha se consolida como actor principal de esta nueva era. Líderes autoritarios tienen el poder en gran parte del mundo (Putin, Xi Jingping, Erdogan, Modi, los petromonarcas del Golfo, etc.) En Occidente, esta extrema derecha llega al poder desde los Estados Unidos hasta Argentina, desde Israel a Italia, desde Hungría a El Salvador, Ecuador, Bolivia, Costa Rica y Chile…

Como consecuencia de la voracidad de este hiperimperialismo-, nuestra Casa Común, agoniza. François Houtart, nos decía “La lucha no es solo contra el neoliberalismo sino contra el sistema del capital” al punto de que, para poder atender la voracidad desmedida de epulón, necesitamos anualmente 1,7 Tierras. Y Leonardo Boff, afirma “de seguir la dinámica del capital con la utilización de todos los medios virtuales, especialmente la IA, conoceremos desastres ecológico-sociales, cada uno más grave que el anterior”

El capitalismo dominante y sistemático es corrupto y corruptor, patriarcal, etnocida, genocida, ecocida; fustiga por doquier a los inmigrantes, ellos son los condenados de la historia. El capitalismo además produce destrucción sin precedentes de nuestra Casa Común, ahora actúa con técnicas, dispositivos y saberes, utilizando medios de comunicación, fake news, el sistema judicial. ES UN PROYECTO GLOBALIZADO DE PODER, un PROYECTO DE MUERTE, que fundamentalmente se impone inyectando el MIEDO y su dispositivo es la violencia. Es como si la criminalidad comenzara a ser el actuar de todos. Asistimos a la ruptura del derecho internacional y sus instituciones; a la ruptura de las constituciones en nuestros países… Se destruyen los fundamentos del humanismo, de lo ético, lo que, en cierta forma hasta ahora, ha salvado -de algún modo- a la “modernidad capitalista”.

¿Acaso no somos testigos y hasta víctimas de desastres ecológicos crecientes? Ya no hablamos de cambio climático, hablamos de crisis climática y más aún asistimos a una policrisis de consecuencias insospechadas.

A la par, en el Sur global sufrimos también los sistemáticos embates del neocolonialismo, de la modernidad. En nombre del desarrollo, el progreso, el progresismo nos devora el capital victimario; “los poderosos hacen lo que la fuerza les permite y los débiles sufren lo que deben” a esto llaman real politik; las guerras nos destrozan, en realidad no son guerras, son invasiones y genocidio. Palestina nos duele adentro, igual que el Congo, Mozambique, Ruanda, Etiopía… Venezuela es nuestra herida abierta, Irán resiste y es nuestra esperanza. Con Cuba asistimos al exterminio del noble y aguerrido pueblo, igual que ocurre con las naciones indígenas de Abya – Yala.

La coyuntura geopolítica es fugaz… El fin de semana pasada el gobierno de Trump acaba de establecer con doce gobiernos de derecha de nuestra América Latina (incluido el nuestro) la coalición militar anticarteles en la cumbre que llamó “Escudo de las Américas”, es la nueva política Monroe para perennizar el lema “América para los americanos”.

El desprecio con que nos trata no tiene límites. En esa Cumbre, Trump dijo ante los presidentes: “no tengo tiempo para aprender su maldito idioma”

      3. POSIBLES SALIDAS y ACTITUD DE LOS CRISTIANOS

“Volver a las fuentes para redimir la Vida”

Mons. Leonidas Proaño

El panorama nacional y planetario es desconsolador, indignante, es como si las tinieblas dominaran y estuviéramos en un túnel sin salida. Hoy la historia nos divide entre los que defendemos la vida y los que firman el acta de defunción de nuestros “recursos” naturales y ponen en riesgo la vida de los pueblos en lucha.

Sin embargo, si tenemos caminos, puntitos de luz y nos desafía el testimonio de cristian@s ejemplares solidari@s, coherentes, que, corriendo riesgos, han entregado incluso la vida por la VIDA. La lista es larga y potente…la conocemos.

En esta hora desde el sur global afirmamos con el texto bíblico: “misericordia quiero, no sacrificios”. No necesitamos limosna exigimos justicia; no demandamos ayuda, requerimos reparación.

UNA GRAN LUZ NOS VIENE DESDE EL EVANGELIO LIBERADOR:

El camino verdadero, cierto, incuestionable para nosotros los cristianos es volver al Evangelio, leerlo, difundirlo, vivirlo. Es urgente volver al cristianismo primitivo que desde y con Jesús, es la buena noticia de un Dios compasivo, defensor de los pobres, curador de enfermos y amigo de prostitutas y pecadores. El evangelio es fuente nutricia de liberación, que nos invita a la práctica del AMOR, del amor eficaz como decía Camilo Torres. Pero, ¿Nuestro amor a los demás, logra transformar algo? ¿Decir “que Dios te bendiga” cambia las reglas del juego imperantes? Amor, cuyo núcleo central tiene que ser ver, juzgar y actuar con y desde los empobrecidos. Así mismo es urgente volver al Concilio Vaticano II, a Medellín, a Puebla.

Aquí algunos desafíos:

  • VIVENCIA DE LAS BIENAVENTURANZAS

Las bienaventuranzas son el evangelio del Evangelio, la centralidad del mensaje de Jesús. Para mí son la síntesis de todo un programa ético – político – profético. Las bienaventuranzas, en un mundo como el nuestro tan lleno de conflictos y desesperanza nos llaman a la FELICIDAD. ¿Es esto un absurdo, un desatino? En las bienaventuranzas Jesús nos indica que su reinado acontece en la praxis de los pobres. Aquí radica nuestra esperanza.

Felices los pobres de corazón, los que no van tras del capital, de la acumulación, el consumismo, la ostentación, el lujo, las riquezas, los nadies, los sin papeles. Sabemos que es imposible ser rico y no haber robado (Dom Helder) ya que toda riqueza y la ‘riqueza global’ se construye sobre cuerpos enterrados y pueblos crucificados.

Felices los afligidos, los que, entre angustias y luchas extremas, sin acceso a un trabajo digno y bien remunerado, trabajan de sol a sol por la sobrevivencia, porque el sistema imperante les niega todos los derechos: el pan, la sal, el alimento, el agua, la salud, la educación; son afligidos, todos quienes, de tanto dolor acumulado, les duele hasta el aliento.

Felices los desposeídos, los saqueados, los esquilmados, los descartados, los que en el “reparto” del festín extractivista se quedan sin nada; los despojados de sus territorios ancestrales, los que carecen de tierra, techo, trabajo… lo que han sido desnudados hasta de su dignidad. “De tanto no tener nada… no tengo de donde ser” dice Jorge Adoum, poeta ecuatoriano.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, los antisistema, los defensores de derechos humanos, de los derechos de los pueblos originarios, de los derechos de la madre tierra… Los que mantienen “siempre atentos sus oídos al grito de dolor de los demás”; los que sin tregua luchan por el Reinado de Dios aquí y ahora, llámese éste, Nueva Sociedad, Bien Común de la humanidad, Ubuntu o Sumak Kawsay.

Felices los misericordiosos, los que siempre devuelven bien por mal; los que vencen el odio con amor compasivo que es el verdadero rostro de Dios; los que tienen corazón de carne y no de piedra; los que entregan tiempo, bienes y persona en la búsqueda de que absolutamente todos en el mundo accedan al pan, al vestido, la vivienda digna, la educación, la salud, a la tierra, al agua, a la recreación..; los que viven la solidaridad que es la expresión del amor compasivo de Jesús que asume todas las heridas sociales, económicas, políticas, eclesiales.

Felices los de corazón puro, los que en su corazón no dan lugar a dobleces, a malas intenciones, a la doble moral; los de vida honrada, limpia transparente; los que no ceden a la corrupción; los que piensan con el corazón y se activan en transformar las estructuras socio – políticas que generan empobrecimiento.

Felices los que trabajan por la paz, los que, conscientes organizados y movilizados, orgánicamente unidos a otros, al pueblo, en comunidad, trastocan los planes y políticas de los poderes opresores; “los luchadores por la paz y por la vida”, esa paz que es justicia y verdad; esa vida que tiene que ser “vida en abundancia para todos los seres vivos”.

Felices los perseguidos, los criminalizados por la protesta social; los objetores de conciencia; los presos políticos; los ajusticiados sin causa; los soñadores y utópicos que dan por AMOR hasta la VIDA¸ los que de palabra y obra luchan contra el llamado “orden establecido”; los que han hecho de las calles, plazas y caminos su espacio de lucha, su lugar teológico y sacramental.

Con la vivencia de las bienaventuranzas hacemos política, corregimos la política, alcanzamos la santidad política.

  • PROFETISMO, aquí y ahora

Profetismo que denuncia, anuncia y desata un proceso de liberación. En esta hora es preciso pasar de la indignación a la digna acción. Seguimos a Jesús, el Profeta que «no tiene donde reclinar su cabeza»[1]; el profeta indignado que advierte a los ricos que «no pueden servir a Dios y al Dinero»[2]; el que critica duramente la falta de compasión y la insensatez de los ricos tanto en la parábola del pobre Lázaro y el rico sin entrañas[3] y la del rico insensato[4].

Por lo tanto,

La denuncia es un imperativo. “Si estos callan, gritarán hasta las piedras”; “denunciar al injusto y al malvado, es solidaridad” (Mons, Proaño), “si se calla el cantor, calla la vida”, cantamos. Y alzamos la voz que tiene que ser firme, directa, potente, permanente frente

  • Al atropello sistemático del capital contra los pueblos en lucha y el genocidio – etnocidio de los pueblos africanos, de los pueblos indígenas; de Palestina; de Venezuela, de Cuba…
  • Al colonialismo racista que hunde sus tentáculos en el Sur Global y trata de eliminar las identidades milenarias.
  • A modelos coloniales impuestos que impiden la construcción de la autonomía y autodeterminación de las naciones indígenas.
  • A la falta de voz, presencia y compromiso de la iglesia jerárquica, de la iglesia poder, que fácilmente se acomoda a las estructuras de pecado, opresoras.
  • Al extractivismo, la depredación, la apropiación del petróleo, los minerales críticos, las tierras raras
  • Al ecocidio de nuestra Pachamama que sufre con dolores de parto y es crucificada.

El anuncio que tiene que ver con la necesidad de concretar aquí y ahora el sueño de Jesús “He venido para que tengan vida y vida en abundancia[5] que se concreta en el programa trazado por él al leer un texto de Isaías en la sinagoga de Nazaret, «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Noticia…»[6]

 El anuncio tiene que ver con

  • Luchar por el advenimiento de la FELICIDAD globalizada, privilegiando la felicidad de los empobrecidos, los afligidos, los buscadores de la paz, los perseguidos, los luchadores, los soñadores, lo cual implica la vivencia colectiva, comunitaria de las Bienaventuranzas. 
  • La construcción de la SOCIEDAD NUEVA, con el ejemplo de María que proclama a un Dios revolucionario, un Dios «que derriba de sus tronos a los poderosos y exalta a los humildes; que colma de bienes a los pobres y despide a los ricos sin nada»[7]
  • Pasar de la multiculturalidad a la vivencia de la interculturalidad, hasta el presente inexistente ya por la falta de voluntad política de los estados-nación, ya porque únicamente se dan esfuerzos unilaterales de parte de los pueblos originarios. Interculturalidad que implica trabajar para que dentro de nuestra Casa Común todas las filosofías, religiones y valores culturales contribuyan en la creación de la nueva sociedad.
  • Seguir soñando y promoviendo la irrupción de los pobres y de los indígenas en la Iglesia, ya que solo desde ellos y con ellos se puede ir construyendo una iglesia – comunidad; una iglesia viva; una iglesia en la que no tenga cabida el clericalismo; una iglesia que no trabaje para sí misma sino para el Reino de Dios y su justicia; una iglesia pueblo, respetuosa, inculturada; una iglesia pobre que sea sal y luz en este mundo de tinieblas.
  • El trabajo en la búsqueda de la unidad visible entre todas las religiones y espiritualidades, con el reconocimiento y valoración del Dios de todos los nombres… Estamos en pañales en dar testimonio del ecumenismo, estamos muy lejos del macroecumenismo o de la Comunión de Vidas. Y pensar que Jesús clama “que todos sean uno; como tú, Padre, estás en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”[8]

Por lo tanto, a los gobiernos, a las iglesias, a las sociedades se nos exige:

  • Reconocimiento, valoración y respeto de la “otredad”, de las culturas originarias y afroamericanas existentes en nuestra Abya Yala. Ámalas como son y lucha porque sean.
  • Superación del etnocentrismo, del eurocentrismo, del supremacismo blanco; del apartheid, del racismo y la discriminación.
  • Luchar con los pueblos originarios en la RECUPERACIÓN DE SUS TERRITORIOS que es la base material incuestionable para la reproducción de su existencia y sus culturas; favorecer la realización de sus PLANES DE VIDA que promueven desde su matriz cultural.
  • Acompañar a los pueblos indígenas y afro en la lucha por la vida de sus cosmovisiones, sus lenguas, su espiritualidad milenaria, su simbología cultural, ritos, fiestas y ceremonias; de sus dioses y ceremoniantes, de sus apus, vertientes, árboles, lagos, cascadas, montañas, apachitas, purinas lugares sagrados sistemáticamente profanados y amenazados de muerte ya por las políticas extractivistas de los estados que los reducen a tierra arrasada, ya por la aún vigente “extirpación de idolatrías” que aún prevalece tanto por la estigmatización de sus creencias como por la suplantación de templos o ermitas en sitios sagrados, para el culto cristiano.
  • Nutrirnos de la vivencia de la espiritualidad liberadora, del amor inclusivo, de la acogida, del acompañamiento a las comunidades al estilo de Jesús, que no vino a juzgar sino a amar, a sanar, a liberar.
  • Asumir, como estilo de vida, el sentipensar de las naciones indígenas, la simbiosis con la madre tierra característica de las culturas originarias.

Desatar un proceso de liberación: Nuestros pueblos claman justicia, nuestra Casa Común, gime con dolores de parto, he dicho. Este sistema no se aguanta más, insistía el Papa Francisco, y San Romero de América clamaba: “hay que cambiar de raíz todo el sistema”, sistema en el cual las religiones, las iglesias son parte de la superestructura[9]

Los cristianos, para ser fieles al mensaje liberador de Jesús, nuestro hermano mayor y maestro, tenemos que hacer en este momento histórico una opción clara y definida, “O servimos a la vida del pueblo, o somos cómplices de su muerte” Mons. Proaño.

Nuestra esperanza está en cientos, miles de jornadas de resistencia que cada día surgen en toda nuestra Abya – Yala. Luchas contra la falta de medicinas y empleo; en oposición a leyes opresoras; contra la violación de derechos, la inseguridad, los despidos masivos de trabajadores; contra la Deuda Externa, el Fondo Monetario Internacional, y las políticas extractivistas; en fin, luchas por el agua, por la tierra, por los territorios, por la vida….

Ponemos nuestra fe en los pobres y oprimidos, en la fuerza organizativa de los empobrecidos y en su capacidad de movilización. En el potencial liberador de las naciones originarias, con sus principios y valores; en su resistencia milenaria; en su respeto, amor y defensa a la Pachamama; en su apuesta comunitaria que es post capitalista.

Desatar un proceso de liberación pasa por generar procesos consistentes de concientización, que promuevan la organización, la reconstrucción del tejido social, que desemboquen en la unidad y la consiguiente movilización.

Toda resistencia es vital, pero la resistencia consciente, unificada, sólida, organizada y movilizada promueve la visibilización de la demanda de profundas transformaciones socio-económico-políticas, la necesidad de construir juntos procesos de liberación. En esto los pueblos originarios de mi patria son paradigma, su peculiar forma de resistencia comunitaria son los levantamientos indígenas no violentos siempre reprimidos sangrientamente, “debajo del campo verde, mucha sangre hay en la tierra” , pero en ellos anima la certeza de que los caídos son SEMILLA de vida nueva, de resurrección.

Pero aún nos falta… Necesitamos que no solo en el sur global nos movilicemos, pues la geopolítica es manejada por el norte global. Al capital hay que desafiarlo a nivel planetario. ¿Hay voluntad de enfrentarlo en el norte aburguesado y acomodado? Aquí y ahora el llamado es también a nuestros hermanos cristianos del norte, a promover allá conciencia, organización, movilización… si no nos unimos, nos hundimos y se retrasa aún más la llegada de la aurora.

No dejemos que prosiga el patrón establecido y articulado que va tras de la globocolonización, de mamón, del poder y la impunidad. No permitamos que el Sur Global, crucificado, siga pagando su hegemonía.

La muerte no tiene futuro. En esta lucha no estamos solos, Cristo resucitado e insurrecto nos acompaña en la subversión, él nos ordena que vayamos por todo el mundo a proclamar el Evangelio a toda la creación[10]… En uno de sus poemas Mons. Proaño nos dice:

“Vengo al clarear el alba

para decirte que la muerte es vida,

para poner sonrisas en tu alma,

para cantarte el himno de alegría;

el aleluya de las madrugadas”

Cristo venció la muerte, VIVE; va delante de nosotros y nos acompaña en todas las luchas y en todos los sueños de liberación.

Vengo del sur global, del corazón de Abya Yala, de la tierra del sol recto, tierra de Tayta Proaño, de Rumiñahui, de las Mamas Dulu y Tránsito; tierra habitada por cóndores y colibríes, con variedad de orquídeas y arupos…

“¿Quién dijo que todo está perdido? yo vengo a poner mi corazón” (León Gieco, cantautor argentino).

Quito, 14 de marzo del 2026


[1] Lucas 9, 58

[2] Lucas 16,13

[3] Lucas 16, 19-31

[4] Lucas 12, 16-21

[5] Juan, 10, 10

[6]  Lucas 4:18-19 

[7] Lucas 1,52-53

[8] Juan 17:21

[9] La superestructura es el conjunto de instituciones jurídico-políticas (el Estado, el derecho, la religión, la filosofía, la ideología, la moral y el arte) y las formas de conciencia (religiosas, artísticas y filosóficas) propias de los modos de producción, condicionadas por estos modos de producción.

[10] Marcos 16:15-20

Nidia Arrobo Rodas: Integrante de la Fundación Pueblo Indio del Ecuador, y de la Comisión Pueblos Originarios y Afrodescendientes de CONVIDA20- SICSAL.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.