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Entrevista a Javier Cavanilles, autor de "El golpe: el fin de la democracia en EE.UU", (Akal)

«Donald Trump no es más que el instrumento de las élites para ejecutar un proyecto que lleva años gestándose»

Fuentes: Rebelión

“Que una explicación sea conspiranoica no significa de entrada que esté equivocada ni mucho menos que tenga que ser falsa. A lo largo de la historia, se han tomado decisiones relevantes para el destino de la humanidad a puerta cerrada, sin que la sociedad tuviera conocimiento de ello. Antes estos conciliábulos se celebraban en algún castillo de la región de los Cárpatos, hoy tienen lugar en Mar-a-Lago”, dice Javier Cavanilles, periodista y escritor especializado en estudiar todo tipo de teorías de la conspiración y fenómenos paranormales.

En su nuevo ensayo, El golpe: el fin de la democracia en EE.UU. (Akal), Cavanilles analiza cómo la actual deriva autoritaria del trumpismo no es un fenómeno improvisado ni exclusivamente ligado a la figura de Donald Trump, sino la culminación de una estrategia diseñada durante décadas por los sectores más conservadores de Estados Unidos. El libro sitúa en el centro de esa transformación a la Heritage Foundation y  al Proyecto 2025, una hoja de ruta destinada a concentrar poder en el Ejecutivo, debilitar los contrapesos institucionales y remodelar la Administración federal según criterios ideológicos ultraconservadores. A través de este análisis, Cavanilles plantea que Estados Unidos se enfrenta a una amenaza sin precedentes para su sistema democrático y advierte de las consecuencias que este proceso puede tener para el resto del mundo.

– Seguramente muchos desconocerán qué es la Heritage Foundation; por eso creo que sería muy útil situar a esta fundación en su contextos histórico y en su marco ideológico.

– La figura que inspiró la Heritage fue Lewis F. Powell, un abogado que terminó siendo magistrado del Tribunal Supremo y, sin ser un radical, veía como una amenaza que el debate político en el país estuviera monopolizado, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, por laboratorios de ideas mayoritariamente progresistas. Ante la ausencia de una alternativa conservadora, escribió una carta a finales de la década de los sesenta en la que proponía la creación de centros de investigación y divulgación más alineados con el pensamiento republicano. Así pues, en la década de los setenta, vio la luz la Heritage Foundation, que alcanzaría su momento más álgido durante el mandato de Ronald Reagan, cuando el think tank formuló la primera hoja de ruta adoptada por un gobierno. En este segundo mandato de Donald Trump, se ha publicado un nuevo documento en el cual se especifica el objetivo de conseguir dinamitar el equilibrio de poderes y hacer que el ejecutivo acumule competencias que no le deberían corresponder.

– ¿Por qué quieren perpetuar ese ataque a la democracia estadounidense?

– Desde 2013, los republicanos creen estar afrontando un problema demográfico severo en el país: la población blanca y de religión evangelista, que constituyen una buena parte de su base electoral, estarían en peligro de extinción debido a la llegada de inmigrantes. El Proyecto 2025 busca que el poder ejecutivo limite los  flujos migratorios. Para ello, el presidente debe colocar en los puestos relevantes de la administración y en algunas instituciones independientes a gente leal a su persona y al Partido Republicano. La otra vertiente del plan consiste en restringir la participación de ciertos sectores de la ciudadanía, como las mujeres o la población negra, en los procesos electorales. Basta leer los periódicos o ver la televisión para darse cuenta de que el plan ya se ha puesto en marcha.

– El libro recibe el título de El golpe, un término que en España se asocia al empleo de la insurrección armada para alterar el orden constitucional legítimo. ¿Qué naturaleza tiene este intento de derribar la democracia estadounidense?

– Sin duda, estamos hablando de un golpe de Estado en toda regla. Además, cuenta con el respaldo legal del Tribunal Supremo, máximo órgano judicial del país y uno de los más corruptos de la historia de los Estados Unidos.

El mayor riesgo que se corre no es el inicio de una guerra civil o la intervención del ejército en los asuntos internos, sino que se desate una crisis institucional acompañada de episodios de violencia. En realidad, las capacidades del presidente para interferir en las elecciones son bastante limitadas, pues el sistema depende en su mayoría de las decisiones adoptadas por los estados federales. Por eso, el escenario más preocupante sería que las tensiones entre el gobierno federal y los estados desembocaran en una confrontación abierta —aunque, insisto, las posibilidades de que una guerra civil ocurra son muy reducidas—, y que, como consecuencia, el sistema político quedara en una situación de vulnerabilidad.

– En su primera candidatura, Donald Trump ya mostró un comportamiento errático. ¿Por qué, entonces, la Heritage Foundation le ha encomendado la tarea de llevar a cabo un plan tan ambicioso?

– En realidad, Trump no es más que el instrumento de las élites para ejecutar un proyecto que lleva años gestándose. El magnate emergió justo cuando la polarización y las transformaciones sociales iniciadas en los años setenta habían producido una profunda fractura política.

Al inicio de su carrera política, una buena parte de los republicanos desconfiaban de Trump. Si acabó imponiéndose como candidato fue porque demostró una gran capacidad para movilizar a las masas — incluso entre quienes se ven más perjudicados por su discurso— gracias a un liderazgo marcadamente personalista capaz de generar una intensa conexión emocional con los votantes.

Las élites no respaldan todas las políticas emprendidas por Trump, pero aceptan sus costes porque consideran que la recompensa será mayor. De hecho, una vez logrados los cambios institucionales, será sustituido por un dirigente más disciplinado, previsible y moderado en su tono.

– Donald Trump no solo inició una guerra abierta contra las universidades, también está tratando de ejercer un control efectivo sobre los medios de comunicación.

– El conflicto político en Estados Unidos se desarrolla también a través de la llamada “guerra cultural”. Las universidades, los medios de comunicación y los think tank generan ideas, debates y corrientes de pensamiento que pueden llegar a influir en la sociedad. Algunos círculos conservadores consideran, con razón, que estas instituciones tienen una abierta orientación demócrata y pueden transformar las ideas sociales hacía estándares contrarios a los que ellos quieren conseguir. Su principal objetivo, por tanto, no es tratar de censurarlos, sino mermar su influencia mediante el recorte de los apoyos financieros e institucionales.

– ¿Qué sabemos realmente de la relación entre Donald Trump y Jefrrey Epstein?

– A lo largo de la historia han surgido teorías que acusaban a las élites de cometer delitos tan horribles como el abuso de menores. En el caso estadounidense, este tipo de teorías volvieron a tener resonancia en la década de los ochenta: se le llamó “pánico satánico” y consistía en la creencia de que existían redes satanistas organizadas dedicadas a cometer actos deleznables contra los más jóvenes. Con el tiempo, al no hallarse pruebas suficientes que respaldaran las acusaciones, estas narrativas adoptaron nuevas formas.

Los delitos de pederastia y explotación sexual infantil son más comunes de lo que podríamos imaginar. En mayo, se descubrió que en Francia al menos un centenar de centros educativos de todo el país habían estado involucrados en una red de abuso y agresión a menores. Las teorías conspirativas exageran la realidad: muchas veces estas redes no están tan coordinadas ni son tan globales o secretas como se afirma.

Eso ocurre también con el caso Epstein. Pero la cuestión aquí es que el nombre del actual presidente de los Estados Unidos aparece muchas más veces que el del propio Jeffrey Epstein. Las implicaciones políticas de este escándalo no se han traducido en un verdadero impacto electoral negativo para los republicanos. A pesar de que algunos votantes sí lo han dado importancia, una mayoría cree que los factores estrictamente políticos, económicos e ideológicos son más relevantes que la falta de ética del candidato.

– La guerra contra Teherán no es una medida recogida por el Proyecto 2025. ¿Por qué Donald Trump mandó bombardear el país de los ayatolás?

– Por las presiones del lobby israelí. Todo el caos y la guerra que se producen en Oriente Próximo se relacionan con la construcción del Gran Israel. La Heritage Foundation es bastante cauta en cuanto a la política exterior de Washington se refiere: apuestan por mantener unas relaciones cordiales con sus aliados tradicionales dentro de una jerarquía de poder en la cual el primus inter pares es Estados Unidos.

– Sin embargo, sí señala a China como el gran rival geopolítico.

– Efectivamente. Pero la estrategia marcada por la Heritage Foundation va más dirigida a entablar lazos de cooperación y amistad con el gigante asiático y a que ambas potencias se repartan el pastel mundial. Los chinos han demostrado a través de sus cuatro mil años de historia ser un pueblo pragmático, versátil y poco agresivo. Por supuesto su sistema es autoritario y su política exterior es también expansiva, pero, a diferencia de los estadounidenses, desaprueban las medidas coercitivas y apuestan por una diplomacia del win- win.

China se ha convertido en la fábrica del mundo y ya supera a Estados Unidos en muchas capacidades científicas y tecnológicas: ahora mismo es el país que más patentes registra, mientras Donald Trump y los suyos están desmantelando el complejo industrial de Estados Unidos. Por otro lado, la diferencia entre los líderes actuales es abismal. La familia de Xi Jinping fue represaliada por el maoísmo y aun así él obtuvo una licenciatura en ingeniería química y se ha convertido en el presidente del segundo país más poderoso del mundo camino de convertirse en el primero. En cambio el mandatario de la Casa Blanca es un niño de papá, un despojo humano, dicho por su madre, que tuvo que pagar miles de dólares para evitar servir en Vietnam.

– Precisamente uno de los objetivos recogidos en el documento Proyecto 2025 es que Donald Trump llegue a las elecciones de medio mandato con una posición  estable. Sin embargo, la guerra en Irán, entre otras tropelías que están afectando a la economía del país, ha hecho que su popularidad decaiga. ¿Tiene posibilidad de ganar las elecciones de midterm de noviembre?

– Según la disposición electoral de Estados Unidos, Donald Trump solo necesita un escaño más en cada una de las cámaras para controlarlas. Y en caso de que se produjera un empate, el vicepresidente se encargaría de desempatar —imaginamos por quién se decantaría J.D. Vance—.

De todos modos, la ventaja de los republicanos no reside tanto en el acto electoral en sí, como en la manera en que se traducen los votos en escaños. La redefinición de los distritos electorales forma parte de la batalla y es donde los conservadores pueden obtener más ventajas.

Asimismo, debido a la polarización actual que azota el país, se hace casi imposible que un congresista vote al partido contrario: un republicano descontento con la gestión de Donald Trump tiene más probabilidades de abstenerse que de conceder su voto a los demócratas.

Una alternativa plausible sería que entre las filas del Partido Demócrata emergiera un candidato con una capacidad similar para movilizar masas a la que tiene Donald Trump. Ahora mismo cuenta con algunas figuras interesantes, pero no con el suficiente tirón como para atraer al electorado indeciso, un electorado que en muchas ocasiones resulta decisivo.  

Los republicanos llegan a la siguiente cita electoral con grandes ventajas institucionales, así que, salvo cambios significativos en el panorama político, parten con una posición más sólida que sus adversarios para mantenerse y ampliar su influencia en las instituciones federales. De todos modos, si la cosa se torciera, ya encontrará el Tribunal Supremo algún resquicio para favorecer a Trump, y, si no, siempre  puede contar con los “camisas pardas” que en 2021 asaltaron el Congreso. 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.