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el genocidio es corriente en Occidente

Fuentes: Rebelión

Desde El Cairo hasta el cruce fronterizo de Rafah, en Gaza, hay 320 kilómetros. Estacionados en las áridas arenas del norte del Sinaí egipcio hay 2.000 camiones cargados de sacos de harina, tanques de agua, alimentos enlatados, suministros médicos, lonas y combustible. Los camiones permanecen inactivos bajo el sol abrasador, con temperaturas que superan los 32 grados.

A pocos kilómetros, en Gaza, decenas de hombres, mujeres y niños, que viven en tiendas de campaña improvisadas o en edificios dañados entre los escombros, mueren a diario a causa de balas, bombas, ataques con misiles, proyectiles de tanques, enfermedades infecciosas y la más antigua arma de la guerra de asedio: el hambre. Una de cada cinco personas se enfrenta a la inanición tras casi tres meses de bloqueo israelí de alimentos y ayuda humanitaria. Todo esto es bien conocido en las capitales occidentales, pero nadie dice nada porque casi todos los políticos occidentales están amordazados con dinero sionista

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien ha lanzado una nueva ofensiva que está causando la muerte de más de 100 personas al día, ha declarado que nada detendrá este asalto final, denominado «Operación carros de Gedeón». Anunció que Israel “de ninguna manera” detendrá la guerra, incluso si se liberan los rehenes israelíes restantes. Israel está “destruyendo cada vez más casas” en Gaza. Los palestinos “no tienen  abrigos donde regresar”.

“El único resultado inevitable será el deseo de los gazatíes de emigrar fuera de la Franja de Gaza”, dijo a los legisladores en una reunión a puerta cerrada cuya grabación se filtró. “Pero nuestro principal problema es encontrar países que los acojan”.

Israel quiereapropiarse de Gaza por los vastos yacimientos de gas que hay allí.

 Si la guerra con Irán se prolonga e intervienen otras grandes potencias es probable que haya también una fuga de israelíes y ahora que ya el mundo conoce sunaturaleza inhumana y predatoria será difícil que otros países civilizados los admitan. En caso de fuga israelí, por lo que he visto, lo más probable es que regresen a sus países e origen

La frontera de catorce kilómetros entre Egipto y Gaza se ha convertido en la línea divisoria entre el Sur Global y el Occidente Global, la demarcación entre un mundo de violencia industrial brutal y la lucha desesperada de aquellos marginados por las naciones más ricas. Marca el fin de un mundo donde el derecho humanitario, los convenios que protegen a los civiles y los derechos más básicos y fundamentales importaban.

Esto da paso a una pesadilla hobbesiana donde los fuertes crucifican a los débiles, donde ninguna atrocidad, incluido el genocidio, queda excluida, donde la raza blanca del Norte Global regresa a la salvajería y dominación atávica y desenfrenada que define el colonialismo y nuestra larga historia de saqueo y explotación.

Retrocedemos en el tiempo hasta nuestros orígenes más salvajes, orígenes que nunca nos abandonaron, pero fueron enmascarados por promesas vacías de democracia, justicia y derechos humanos.

Los nazis son los chivos expiatorios perfectos para transferir culpa por nuestra herencia colonial y esclavista  europea y americana compartida de complicidad en matanzas masivas, como si los genocidios que perpetramos en América del Norte, África e India no hubieran ocurrido, meras notas a pie de página en nuestra historia predatoria colectiva.

De hecho, el genocidio es la moneda de cambio de la dominación occidental.

Entre 1490 y 1890 la colonización europea, incluyendo actos de genocidio, fue responsable de la muerte de hasta 100 millones de  nativos, según el historiador David E. Stannard. Desde 1945 han producido casi dos docenas de genocidios, entre ellos los de Bangladés, Camboya, Biafra y Ruanda.

El genocidio en Gaza forma parte de un patrón. Es el presagio de futuros genocidios, especialmente ante el deterioro climático que obliga a cientos de millones de personas a huir para escapar de sequías, incendios forestales, inundaciones, la disminución de las cosechas, estados fallidos y muertes masivas. Es un mensaje sangriento que Occidente envia al resto del mundo: Occidente tiene todo, tenemos todo y si intentan arrebatárnoslo los mataremos, para eso existen nuestras armas nucleares. Ya Washington está amennazando co borrar del mapa la civilización iraní

Gaza desmiente la mentira del progreso humano, el mito de que estamos evolucionando moralmente. Solo cambian las herramientas. Donde antes golpeábamos a las víctimas hasta la muerte o las descuartizábamos con espadas, hoy lanzamos bombas de 900 kilos sobre campos de refugiados, acribillamos a familias con balas de drones militarizados o las pulverizamos con proyectiles de tanque, artillería pesada y misiles. A eso lo llamamos derecho divino al despojo, un atributo de Jehová para servir a su tribu preferida

El socialista del siglo XIX Louis-Auguste Blanqui, a diferencia de casi todos sus contemporáneos, rechazó la creencia central de Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Karl Marx de que la historia humana es una progresión lineal hacia la igualdad y una mayor moralidad. Advirtió de que este absurdo positivismo es perpetrado por los opresores para desempoderar a los oprimidos.

«Todas las atrocidades del vencedor, la larga serie de sus ataques, se transforman fríamente en una evolución constante e inevitable, como la de la naturaleza… pero la secuencia de los acontecimientos humanos no es inevitable como la del universo. Puede cambiar en cualquier momento», advirtió Blanqui.

El avance científico y tecnológico, lejos de ser un ejemplo de progreso, podría convertirse en un arma terrible en manos del capital contra el trabajo y el pensamiento.

«Porque la humanidad», escribió Blanqui, «nunca está estática. O avanza o retrocede. Su marcha progresiva la conduce a la igualdad. Su marcha regresiva la lleva a través de cada etapa de privilegio hasta la esclavitud humana, la última palabra del derecho a la propiedad». Además escribió: «No me encuentro entre quienes afirman que el progreso puede darse por sentado, que la humanidad no puede retroceder».

La historia de la humanidad se define por largos periodos de esterilidad cultural y represión brutal. La caída del Imperio romano provocó miseria y represión en toda Europa durante la Edad Media, aproximadamente desde el siglo VI hasta el XIII.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.