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Arnold Harberger, padre de los «Chicago Boys» cumplió 102 años

Fuentes: Rebelión

“Ha llegado la hora que Chile tome un baño purificador” (General Pinochet)

 “Me resisto mucho a la idea de que Chicago fuera básicamente una caja de resonancia para Friedman”. (Arnold Harberger)

«Hoy nos acompañará como conferencista principal el profesor Arnold Harberger y exfuncionarios del gobierno de Chile, para orientarnos en el diseño de las nuevas políticas económicas que ejecutaráel próximo gobierno de la República a partir de 1990” (Benjamín Villanueva, Secretario Ejecutivo del COHEP, 1989)

Le hemos atribuido a Milton Friedman la denominación de padre de los «Chicago Boys», un grupo de economistas chilenos que se formaron en la Universidad de Chicago como resultado de un convenio de colaboración con la Universidad Católica de Chile en 1955, pero el verdadero “Tata” es Arnold Harberger [1]. Aunque no todos los economistas, como el caso de André Gunder Frank, denominado el “renegado”, se mantuvieron fieles a dichas enseñanzas e ideología de mínimo Estado, inflación “cero” y comercio libre, y más bien se convirtieron en defensores de teorías marxistas, la influencia de Harberger en  el pensamiento económico ortodoxo es de destacar.

Las enseñanzas de estos economistas, sobre todo en la formación de nuevas generaciones de economistas han sido importantes y reconocidas por gobiernos de derecha e izquierda, organismos internacionales e incluso organizaciones sociales, pero también para la academia e investigación universitaria. En el caso de Chile, su influencia fue evidente  en el diseño de políticas económicas y gestión pública  del Gobierno de facto del general Pinochet, incluso en los de Concertación Nacional y en el resto de América Latina, EEUU e Inglaterra. Hay que recordar que Sergio de Castro, egresado de la Universidad de Chicago, lideró el equipo económico que diseño el modelo y Plan de Gobierno de Pinochet, conocido como «el Ladrillo», poniendo en práctica los conocimientos aprendidos en Chicago.

Para los Chicago Boys y sus seguidores, “aunque es difícil probar un vínculo directo, la evidencia sugiere un vínculo causal fuerte entre la relación Chicago-católica y el buen desempeño de la economía chilena a lo largo del tiempo en comparación con otros países latinoamericanos, y la complacencia general de Chile a implementar políticas públicas innovadoras guiadas por los principios sanos del mercado. El nivel de conocimientos sobre economía es el más alto de América Latina. Los chilenos han resistido durante mucho tiempo al populismo ingenuo que ha llevado a la bancarrota a muchas economías latinoamericanas” [2]

Un trabajo reciente [3] de otro economista chileno formado en la Universidad de Chicago, pero no convertido a Chicago Boys permanente, caso de  Ricardo Ffrench Davis, que acompaña el arrepentimiento y disculpas  de Ricardo Lagos, expresidente de Chile, por no integrarlo a su gabinete de Gobierno, demuestra las debilidades del modelo, resultados e impactos negativos de las políticas económicas y sectoriales ejecutadas,  tanto en el logro de objetivos de estabilización económica, cómo en aquellos ligados al crecimiento económico, producción, empleo, reducción de la pobreza y desigualdad.

La tasa de crecimiento promedio anual de PIB para el periodo 1974-1989 fue de 2.9% contra 7.1% en el periodo 1990-1998.  En el caso del PIB per cápita, el crecimiento para el periodo 1974-1981 fue de 1.5%% contra 5.5% en 1982-1989. La participación de las exportaciones (dólares corrientes)  dentro del PIB,  fue de 18.4% en 1974-1989 y 22.8% en 1990-2007 [4]. En 1975 se ejecutó un ajuste recesivo tipo “shock” en Chile por el Gobierno de Pinochet,  con un caída del PIB de 17%, aumento del desempleo a 20% y  caída de la producción industrial [5]  Ello, acompañado de un lastre de violaciones de derechos laborales, cuya legislación duró mucho en derogarse y todavía se sienten sus efectos en los hogares chilenos de menores ingresos. 

Se puede catalogar a “Alito” Harberger, como le dicen sus amigos  y discípulos, como un teórico del crecimiento económico y finanzas públicas, pero también de los enfoques sobre la identificación de las causas y consecuencias de la inflación y devaluación. La inflación tiene una explicación monetaria, pero Harberger decía en aquel tiempo, y lo sigue sosteniendo, que habría que poner atención al déficit fiscal como causa primaria explicativa.  No es muy fanático de la devaluación a ultranza o flotación libre, sino del gradualismo para ir consolidando un sistema monetario robusto.

No obstante, sus aportes más visibles refieren a la evaluación social de proyectos y análisis costo beneficio de la inversión pública. Para Harberger, “la utilidad de un proyecto está en los servicios que presta, no en la inversión que moviliza ni en el empleo que crea. El empleo y la inversión no son beneficios, son costos, porque tienen usos alternativos. Solamente los proyectos cuyos beneficios son mayores que sus costos contribuyen al bienestar de la sociedad”[6]

Los mercados son flexibles y los ciudadanos responden a los incentivos de precios que generan, por lo que la inelasticidad es un factor temporal, no permanente, tal como pudo haberse argumentando por los llamados economistas estructuralistas ligados a la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL). Los controles de precios, aranceles, cuotas, cargos por aseguramiento social, impuestos o rezagos cambiarios generan distorsiones que deben calcularse e incorporarse en los análisis de costos.  Igual, estos deben calcularse en la moneda del país donde se ejecutará el proyecto, no usando, como en los enfoques tradicionales de evaluación de proyectos, precios de frontera de preferencia dólares americanos sin saber qué tipo de cambio usar.

Para Ernesto Fontaine, uno de sus principales discípulos en el área de la evaluación social de proyectos que lo acompañó en su visita a Honduras en 1989,  “en cuanto al costo social de la mano de obra, Harberger fue sin duda muy importante para derrotar la noción de que, en situaciones de “desempleo  estructural”, éste podría llegar a ser cero –tal como lo sostenían varios autores importantes de la época, los cuales relacionaban el costo social de la mano de obra empleada por el proyecto a la producción sacrificada por este hecho–, ya que cada persona desempleada tendrá siempre lo que él llamó un salario de retención, bajo el cual la persona no estará dispuesta a contratarse en un empleo formal” [7]. Todavía, en la evaluación de proyectos de inversión que financian Organismos Internacionales,  se sigue haciendo referencia a esta metodología.

En su visita a Honduras, Harberger dejó unas lecciones que los gobiernos, tanto de izquierda o derecha,  deberían tomar en cuenta. Entre estas destacan:

a) Evitar al máximo el tecnicismo en la elaboración de la política económica, sobre todo cuando se trata de hacer proyecciones a mediano y largo plazo.

b) Un presupuesto equilibrado, ya que excederse en el límite de gastos que la economía puede permitir genera sobreendeudamiento y más inflación, mal del “populismo”.

 c) El control de las presiones inflacionarias, ya que presiones altas minan el crecimientoeconómico, desviando recursos de sectores productivos a aquellos que no son, igual afectan el ingreso real de las personas y familias.

d) Evitar el exceso de incentivos fiscales. En Honduras llegó a la saturación.

 e) Controles de precios y salarios en forma limitada.            

f) Clarificar de entrada las líneas divisorias entre el sector privado y sector público

Contrario a Friedman, que le gustaba salir mucho en prensa y ser un comunicador por excelencia de la ideología neoliberal, Harberger es más reservado.  No obstante, se cuestiona su falta de crítica a efectos negativos de políticas neoliberales en gobiernos dictatoriales como el de Pinochet, cuando la libertad de mercado exige la separación de los poderes de gobierno, ejecutivo, legislativo y judicial, y respeto a la libertad de prensa, protesta pública  y derechos humanos.

Una pregunta que se hacen economistas argentinos es ¿Qué hubiera pasado si Harberger tuviera un contrato en el Gobierno de Alberto Fernández como asesor  para el control de la inflación? A lo mejor los argentinos no tendrían en el poder a un aprendiz y fanático de políticas monetarias propiedad de la Escuela de Chicago y que piensa que la mejor vía para desarrollar la Argentina es pedaciándola, o sea venderla por pedazos.

San Pedro Sula, Honduras, 2 de Agosto de 2026.

Notas:

[1] Recién estuvo de cumpleaños, el 27 de julio de 2026 (nació en 1924), cuatro días antes de la celebración del cumpleaños de Milton Friedman, el 31 de Julio de 2026 (nació en 1912).

[2] Ver “La Escuela de Chicago, Ensayos en Honor  a Arnold C. Harberger”. Francisco Rosende R. Editor, Segunda Edición, mayo de 2016, Pontificia  Universidad Católica de Chile.

[3] Ver Ricardo Ffrench Davis, “La Pandemia Neoliberal”, para una economía al servicio de la gente, Editorial Taurus, España, marzo de 2022.

[4] Ricardo Ffrench Davis, op cit

[5]Ricardo Ffrench Davis op cit

[6] Ver Iván Alonzo, el cato.org, 28 de julio de 2024

[7] Ver Ernesto Fontaine “LaEvaluación Social de Proyectos en Chile y el Convenio Usaid/Chicago/ Católica, Ensayos en honor a Arnold Harberger, la Escuela de Chicago, op cit.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.