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Fidel Castro la moral como escudo

Fuentes: Rebelión

Un periodista pregunto a Fidel si era cierto que el usaba un chaleco antibalas. Y este abriendo su camisa de guerrillero y mostrando el pecho le dijo: “mi chaleco es moral”.

La formación ética de Fidel Castro estuvo determinada por la educación familiar, escolar, las lecturas que realizó desde muy joven, en especial de José Marti y las actividades que emprendió como líder estudiantil primero y como líder de un pueblo en toda su vida posterior. Los padres Ángel, de origen español y Lina nacida en Pinar del Río, procedían de un origen humilde por lo que educaron a sus hijos en el rigor y el respeto, con la posibilidad de relacionarse con las familias pobres de su entorno, visitar los barracones de haitianos, lo cual le permitió apreciar desde pequeño las diferencias sociales, comportándose generosamente con sus amigos, regalándoles algunas de sus pertenencias, acciones permitidas por sus padres. Recibió también modales de respeto y cortesía, buenos hábitos en el comedor y formas de comportarse, por la familia de su maestra en Santiago de Cuba. Allí, aunque víctima de esta y pasó necesidades físicas y hambre, él reconoce la influencia educativa.

Las lecturas desde los primeros años acerca de José Martí, la Historia de Cuba y la vocación de lector permanente lo condujo a desarrollar un pensamiento hacia el bien, el honor y la verdad, que con el desarrollo personal se convirtió en firmes convicciones éticas y políticas. La educación religiosa, el carácter y disciplina de los jesuitas, la libertad que le ofrecieron para ejercitar el ejercicio físico, las excursiones de campo influyeron también, aunque como él mismo confiesa, el espíritu rebelde contra cualquier injusticia se despertó bien temprano. Con respecto a estos factores, expresa a Frei Betto: Si tú mezclas valores éticos, espíritu de rebeldía, rechazo a la injusticia, toda una serie de cosas que tú empiezas a apreciar y valorar altamente y que otra gente puede no valorar,..un sentido de la dignidad personal, del honor, del deber, todo eso, a mi juicio, es la base elemental que puede hacer que un hombre adquiera después una conciencia política“ (Betto, 1985 p.156). No es una expresión más. Esta idea es de una profundidad y un valor metodológico extraordinario pues permite explicar la relación entre conciencia moral y conciencia política, destaca cómo la sólida formación de convicciones políticas es el resultado de la formación de valores.

El liderazgo de Fidel se proyectó desde el primer año de la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana. Visitaba a todos los estudiantes que pertenecían a su grupo estudiantil y habían votado por él, método que mantuvo durante toda su dirección revolucionaria. Estos métodos y los valores éticos que poseía despertaron la admiración y el respeto de sus compañeros de lucha y del pueblo, lo cual repercutió en líderes de otras naciones, tanto amigos como adversarios, que supieron reconocer su altura moral.

Durante toda su vida revolucionaria destacan los siguientes rasgos de su personalidad que conforman una ética de su liderazgo:

En primer lugar, hay que destacar la ejemplaridad, un valor esencial que fue parte indisoluble de la política desde la teoría y praxis revolucionaria del Comandante en Jefe. Para él el socialismo es la ciencia del ejemplo. Siempre estuvo a la vanguardia, encabezando los más importantes eventos de la Revolución, aún a riesgo de su vida: el Moncada, el Granma, la lucha en la Sierra Maestra, Girón, la crisis de los misiles, la lucha contra bandidos, las grandes tareas del desarrollo económico y social. En consonancia con este principio expresó: “El ejemplo es una forma de aplicar la teoría, el ejemplo es una forma de educar a las nuevas generaciones, tiene una importancia enorme… El ejemplo crea virtudes, crea espíritu revolucionario» (Castro Ruz,1987)

Cultivar las virtudes humanas no es un proceso espontáneo. Fidel personalmente encabeza la labor de educación, persuasión y de orientación de las metas e ideales de cada etapa concreta, precisa en la necesidad del ejemplo por parte de cuadros, educadores y padres.Una muestra de su carácter de líder que marcha a la vanguardia es la proclama enviada al presidente de los Estados Unidos en un período de amenazas y agresión contra Cuba: ”Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: “Salve, César, los que van a morir te saludan”. Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria” (Castro, 2001)

La austeridad y sencillez, son cualidades que expresaron la determinación de abandonarlo todo por la soberanía de su Patria. Fidel por su origen social pudo ser unos de los terratenientes más aventajados del Oriente cubano, por su talento, pudo haber sido un político de la burguesía, un investigador formado en Francia o Harvard, pero lo abandonó todo por su pueblo. Cuando la revista Forbes escribió que era uno de los hombres más ricos del mundo les exigió mostrar pruebas y si tenían razón él renunciaría a todos sus cargos, lo cual no pudo probar dicha publicación. Con ese modelo de austeridad y entrega dejó un ejemplo de honradez para todos los revolucionarios. Para él como para Martí toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz, y al morir, nos dejó la lección de sus principios: nada de estatuas, ni templos. Sus cenizas descansan en una piedra que semeja un grano de maíz, al lado de los héroes de la Patria y de sus compañeros de batallas, que él siguió con su vida y su obra

Otra cualidad que distingue a nuestro Coamandante en Jefe es la sensibilidad hacia los seres humanos, lo cual se expresó en la preocupación por cada ser humano de Cuba y del Mundo. Muestra de eso son los grandes proyectos dirigidos a la salud, la educación, la vida del pueblo, el acercamiento a los ciudadanos, el intercambio permanente y la preocupación por los niños, ancianos. Así, su primera navidad estuvo junto a los carboneros de la Ciénaga de Zapata, excluídos y explotados por el capitalismo. En los recorridos por el país priorizaba visitar sitios y obras dirigidas a los más vulnerables. Iba por carreteras, caminos, guardarrayas…conversando y preguntando las cosas más disímiles de la vida cotidiana a cada ciudadano. Compartió en el surco, los cañaverales, trabajando codo a codo con el obrero y el campesino, compartiendo en los comedores obreros. Disfrutaba ese intercambio, ese modo cordial y sincero de tratar a la gente que lo llamaba por su nombre, que lo tuteaba, con la naturalidad que se llama a un amigo.

Decir siempre la verdad al pueblo constituyó un principio que generó siempre confianza entre amigos y adversarios. De igual forma, en la ONU, en las Cumbres Iberoamericanas, en eventos a los cuales asistían los presidentes y jefes de estados y gobiernos, amigos o adversarios, explicaba con datos irrebatibles los grandes peligros que acechaban a la humanidad, y la explotación a que eran sometidos los países del Sur Global, a través de la deuda externa, con un coraje que generó la admiración mundial.

Su posición ética de no ofender ni humillar al adversario, de no expresarle obscenidades, sin mostrar odio o rencor hacia las personas, sino hacia los antivalores que exhiben como la injusticia, la exclusión, la explotación, el extermino de la especie humana.Esta peculiaridad se muestra en el trato a los imperialistas y sus dirigentes, en las entrevistas a los invasores de Girón y los bandidos, que aún siendo asesinos y depreciables, les ofreció un trato respetuoso, como expresión de la cultura y la formación jurídica de Fidel.

Su aspiración a la perfección, en las grandes tareas y en las cosas cotidianas. Para ello cualquier idea nueva la consultaba con los destinatarios, sin importar la edad, las sometía a consulta y debate popular, evitando errores en las decisiones. En cierta ocasión confesó que confiaba más en lo que le decía el pueblo que los ministros. Cuando visitaba una obra preguntaba todos los detalles, lo cual era agradecido por el pueblo.

Su lucha por la justicia para Cuba y para el mundo fue la entrega de nuestro Comandante durante toda su vida, al igual que su Maestro José Martí. Para él no puede haber educación, justicia social y socialismo sin Revolución. El escritor venezolano Luis Figuera expresó: “ Su altruismo es tan grande que algún día tendrán que reconocerlo como uno de los grandes benefactores de la humanidad. Si América no hubiese tenido un Fidel Castro, hubiésemos tenido que soñarlo con los ojos abiertos o inventarlo del fuego sagrado de nuestros dioses.” (Baéz 2006 p 192)

Su vocación de educador social, expresado en el magisterio a través del cual ha formado convicciones y conductas en cuadros y pueblo general. Esta cualidad de educador generó que el pueblo evolucionara de una admiración extraordinaria en los primeroas años a una militancia y lealtad política. Antonio Núñez Jiménez sintetizó brillantemente esta cualidad: “…NNo se le puede medir solamente como a un gobernante ni como a un estadista. Es el maestro de un pueblo, porque ha sabido ser, al mismo tiempo, su discípulo más extraordinario. Es un creador en la misma medida en que es una creación de su propio pueblo” (Núñez Jiménez, 1998 p. 13)

La comunicación con cada ser humano y con las masas. Mientras en la conversacion individual hablaba bajo a veces, casi en un susurro, en las concentraciones su tono de voz, su fuerza, sus convicciones, tenían la capacidad de mantener un auditorio por horas. Ignacio Ramonet describe este rasgo: “Fidel Castro es un hombre dotado de una estatura impresionante, de un indiscutible don de gentes, y también de un poderoso encanto personal. Posee una destreza visceral para comunicar con el público. Sabe como nadie captar la atención de un auditorio, mantenerlo subyugado, electrizarlo, entusiasmarlo y provocar tempestades de aplausos durante horas y horas.(Báez, 2006 p. 137) Pero en la relación con las personas hace gala de una paciencia para escuchar, para indagar problemas, buscar soluciones. Contaba Eusebio Leal, que en el lado derecho del sillón de trabajo de Fidel se hizo una marca del movimiento del dedo índice mientras escuchaba pacientemenete a sus interlocutores.

Hay un rasgo de su vida y de su ética que constituyó razón de ser de su existencia y de labor política con las masas: la fuerza de las ideas. Fue una concepción que desarrolló desde mucho antes del triunfo de la Revolución, desde que escribió con jugo de limón en la cárcel el programa del Moncada, envió para distribuido clandestinamente por todo el país, convirtiéndose en un material de lucha revolucionaria. En sus encuentros con el pueblo, con obreros, campesinos, mujeres, jóvenes y niños, Fidel aprovechó todos los espacios para ofrecer y pedir todos los argumentos y verdades de nuestras ideas políticas. Cuando quedamos solos en los años 90 intensificó esta batalla con lo que denominó la Batalla de Ideas, dedicando largas horas a la educación del pueblo, los dirigentes y, en especial, a los niños y jóvenes ofreciéndoles tareas en las que su papel de vanguardia se enalteciera.

En el acto juvenil en conmemoración de los Aniversarios de la Unión de Pioneros y la Unión de Jóvenes Comunistas del año 1992, expresó las siguientes ideas que deben servir de fundamento para enfrentar las mentiras, las falsas noticias, el descrédito contra la Revolución y sus líderes que se diseminan en las redes sociales y los periódicos de los centros de poder mundial:

“Nosotros no somos religión y no somos dogma, pero nuestros principios y nuestras ideas fundamentales y básicas, nuestros argumentos tenemos que repetirlos, si es necesario, no solo todos los años, sino todos los meses, todos los días y todas las horas; porque la verdad hay que repetirla una vez, diez veces, cien veces, mil veces, un millón de veces, si es que queremos que se difunda, si es que queremos que se conozca, si es que queremos que se comprenda” (Castro, 1992)

Una admirable cualidad de Fidel que debe ser seguida por todos los revolucionarios de Cuba y el Tercer Mundo es el optimismo revolucionario, la confianza en nuestras fuerzas, y no flaquear jamás, bajo la idea que la derrota no es tal hasta que no es aceptada. Esta idea es expresión de la coherencia en los principios que demostró desde sus primeras luchas universitarias hasta convertirla en razón de ser del Partido y el Estado Socialista cubano, lo cual despertó la confianza en amigos y adversarios.

Uno de los aportes teórico-prácticos más importantes de Fidel Castro y el pueblo cubano es la unidad dialéctica entre el patriotismo y el internacionalismo. El marxista cubano Martínez Heredia destaca un rasgo ético del liderazgo fidelista: “De Fidel hay que decir que durante toda la vida combatió al imperialismo norteamericano, y supo vencerlo, mantenerlo a raya, obligarlo a reconocer el poder y la grandeza moral de la patria cubana. Pero, sobre todo, enseñó a todos los cubanos a ser antimperialistas, a saber que esa es una condición necesaria para ser cubano”. (Martínez Heredia, 2017) Agrega este autor que como antítesis al bloqueo la Revolución educó al pueblo en el internacionalismo. El bloqueo generó más unidad y desprecio por los adversarios, las simpatías de los pueblos del mundo a la resistencia cubana y a la vez, al espíritu solidario, en que cualquier cubano voluntariamente compartía las más difíciles condiciones con pueblos lejanos y desconocidos multiplicó la admiración por Cuba y forjó una conciencia y sensibilidad en el internacionalista, que constituyen modelos en todo el mundo. En 1982 con una práctica internacionalista consolidada precisaría la misma idea que emerge del ideario martiano:“… por encima del individuo está la patria, y por encima de la patria está la humanidad (Castro, 1982 p 5).

El pilar fundamnetal en que se sustentan los ideales patrióticas antimperialistas y solidarios de la nación y el pueblo cubano es el sentido de la unidad. Fidel desarrolló una concepción estratégica y táctica en el proceso revolucionario cubano uniendo a los revolucionarios de todas las tendencias, tuvo la capacidad de integrar a la Revolución a personas que dudaban, incluso a militares honrados que pertenecieron al anterior ejército. Fue más allá: la labor de Fidel por unir a los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo, al Movimiento de Países No Alineados y a personalidades que lucha por la paz y la seguridad mundial. Narra Tomás Borges (Rodríguez, 2007 p. 23) que el Frente Sandinista estaba dividido en tres tendencias, y en una reunión en La Habana, Fidel con un respeto profundo, logró que esas tres tendencias se unieran. Y agrega Borges: “Pero además. con una delicadeza, que no te sentías obligado. Él nos dijo, yo considero que no deben implementar el Servicio Militar en Nicaragua. No haberlo escuchado fue la causa de la derrota electoral”. Más correctamente, fue una de las causas, fue la época en que el Imperialismo armó a los contras y después desplegó una campaña mediática contra el Servicio Militar porque lo jóvenes iban a morir ante los bandidos que ellos mismos había organizado y armado. Esta campaña influyó en la población para no votar por el Sandinismo en ese momento, y después sufrieron la implantación de las doctrinas neoliberales.

Este sentido de la unidad, el patriotismo y la defensa de la Patria, la Revolución y el Socialismo, fue uno de los temas reiterados por Fidel en los años del llamado Período especial. Así expresó a los jóvenes el 13 de marzo de 1991:

“…La Revolución, la independencia del país, la libertad del país, el honor del país, la fuerza del país no es de nadie, sino cada uno de ustedes . Yo digo que esta idea es muy importante. Cada uno de ustedes debe decir:, ¡yo soy la Revolución!, ¡yo soy la independencia del país!, ¡yo soy el honor del país, ¡yo soy la fuerza, el ejército del país!, dondequiera que esté. Sólo, aislado, o en un grupo, o en una patrulla, en un pelotón, en un batallón, o solito. Ustedes deben decir como dijimos nosotros, aquel grupo que perseveró… Este concepto es muy importante, porque mientras exista un hombre o una mujer habrá Revolución, habrá independencia, habrá Patria. Es eso lo que deben saber los imperialistas yankis, para que sepan quiénes somos y cómo somos, y a qué pueblo tendrían que venir a hacerle la guerra, a qué pueblo tendrían que venir a tratar de dominar y sojuzgar. Creo que esta debe ser la lección número uno de todas; esta debe ser la ley primera de nuestra educación política revolucionaria, de nuestra educación marxista-leninista, de nuestra educación comunista, esa idea y esa convicción en cada hombre y mujer de nuestra patria. Con esas convicciones se construyeron los cimientos de nuestra Revolución a lo largo de toda la historia, antes del triunfo y después del triunfo. ( Castro, 1991).

Con esa fidelidad al pensamiento y la obra fidelista, los revolucionarios cubanos nos preparamos para enfrentar al enemigo si osara querer convertir a nuestro país en otra estrella de su bandera. En el Centenario de Fidel no fallaremos a su ejemplo y a sus ideas patrióticas e internacionalistas.

Referencias

Báez Luis (2006) Absuelto por la historia Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado.

Betto Frei (1985) Fidel y la Religión.Oficina de Publicaciones el Consejo de Estado

Castro, Fidel (1982) Informe Central al II Congreso del PCC Editora Política.

Castro Ruz, Fidel (1987) Clausura del V Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas el 5 de abril de 1987 Recuperado de http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

Castro Ruz, Fidel (1991) Discurso pronunciado en el acto con motivo del 34 aniversario del asalto al Palacio Presidencial y a Radio Reloj, efectuado el 13 de marzo de 1991 Recuperado de http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

Castro Ruz, Fidel (1992) Acto central por los aniversarios 29 aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas y 30 de la Organización de Pioneros «Jose Martí», celebrado en la Plaza de la Revolución, el 3 de abril de 1991 Recuperado de http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

Castro Ruz, Fidel (1992) Discurso en la clausura del VI Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, efectuada en el Palacio de las Convenciones, el 4 de abril de 1992 Recuperado de http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

Castro Ruz, Fidel: (2001) Proclama al presidente de los Estados Unidos el 22 de septiembre del 2001 recuperado de:http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

Martínez Herdia Fernando (2017) Orígenes y vigencia del pensamiento político de Fidel. Conferencia inaugural en el XXII Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba, Ciudad de México Recuperado de http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/05/23/origenes- y-vigencia-del-pensamiento-politico-de-fidel/#.WSZt0DeupkV

Núñez Jiménez, Antonio (1998) En marcha con Fidel, t. I Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado

Rodríguez Derivet, Arleen (2007) Los afortunados entrevistadores de Fidel Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado.

Dra. Amarilys Batista Rodríguez. Presidenta Cátedra Honorífica Pensamiento y obra de Fidel Castro Universidad de Holguín, Cuba

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.