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Acerca de los once puntos de Marta Harnecker

Fuentes: Rebelión

Comentarios que suscita la Ponencia presentada por Marta Harnecker en el foro «La construcción del estado socialista desde la base del poder popular» en Venezuela.«Once ideas sobre el socialismo y el autogobierno del pueblo» http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54624 En síntesis podemos decir que estamos de acuerdo con la denuncia de fondo que plantea en su ponencia. Un tema […]

Comentarios que suscita la Ponencia presentada por Marta Harnecker en el foro «La construcción del estado socialista desde la base del poder popular» en Venezuela.«Once ideas sobre el socialismo y el autogobierno del pueblo» http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54624

En síntesis podemos decir que estamos de acuerdo con la denuncia de fondo que plantea en su ponencia. Un tema muy complejo y difícil de comprender, que genera tanta confusión, sin dar respuestas alternativas a la fase imperialista-fascista del capitalismo mundial y nacional, a pesar de las burradas que comete. Un problema que por su incomprensión provocó la caída del llamado Socialismo Real, y que como anunció Fidel Castro el peligro de la revolución cubana es interior.

Permítasenos la osadía de intentar ir más allá de la denuncia que platea Marta Harnecker. Cosa que haremos sobre aquellos puntos que si bien abordan la necesidad del protagonismo del ser humano liberado de la explotación capitalista, ya en el socialismo o camino de él, no se exponen las formas o medidas, atrevidas, más o menos concretas que permitan inducir al debate objetivo, nada idealista, sobre el problema que impide la democracia directa de los trabajadores.

Sobre el tema del Estado no existen formulas generales, que, como una especie de dogma, se puedan establecer en cada país, pero si existen formulaciones de fondo participativo que partiendo de la realidad concreta de cada país puedan servir al protagonismo de los trabajadores organizados como clase social en el poder, como forma alternativa al estado capitalista, con formas de democracia directa que en nada se asemejan al estado burgués con su falsa división de poderes, denunciada por Marx y sobre todo por Lenin, que confunden y engañan a la mayoría social que son los trabajadores y solo sirven a la clase social minoritaria que se sirve de un aparato no participativo que funciona a través de la llamada clase política subvencionada y corrompida por los capitalistas, sobre todo por la oligarquía nacional e internacional. Ya lo dijo Lenin, el problema del Estado es uno de los más complicados y difíciles, tal vez aquel en el que más confusión sembraron los eruditos, escritores y filósofos burgueses.[1]

Si en cada país tenemos claro cuales son las formulaciones de fondo alternativo al estado burgués, esas formulaciones se tienen que ir desarrollando en el propio estado capitalista. De hecho cuando los trabajadores se organizan a través de organizaciones de base en los diferentes movimientos sociales, están ya ejerciendo la democracia directa participativa, aunque solo lo hagan en su lucha reivindicativa, sin llegar a comprender que esa forma de organización democrática es la que tiene que prevalecer como forma de Estado una vez realizada la revolución y sea derrocada la burguesía, destruido su Estado y mandado al basurero de la historia, sustituido por el de los trabajadores organizados permanentemente de abajo arriba. Por esa incomprensión, los movimientos sociales surgen constantemente y desaparecen cuando desaparecen las motivaciones que les dieron lugar. Si bien es cierto que algunos de ellos no desaparecen porque son subvencionados por el estado capitalista, de forma que distraigan a la gente más inquieta socialmente sensible, pero poco formada ideológicamente sobre el origen de las contradicciones de la sociedad dividida en clases sociales antagónicas, y que son las que dan a las múltiples manifestaciones antisolidarias y antisociales.

Pasemos ya a los comentarios directos sobre algunos de los puntos que expone Marta Harnecker.

1. La concepción socialista de la sociedad no parte, como lo hace el capitalismo del hombre como ser individual, del hombre aislado, separado de los demás, sino del hombre como ser social, del hombre que no puede desarrollarse a sí mismo si no se desarrolla con otros.

Efectivamente, desde una concepción materialista de la existencia, la historia de la sociedad, desde la primitiva comunista hasta la desarrollista capitalista, demuestran que esa supervivencia y progreso se ha producido gracias al carácter social de la especie humana, en un principio produciendo y consumiendo en solidaridad, y posteriormente cuando se generaron excedentes que no se consumían en el momento produciendo socialmente, pero distribuyendo insolidariamente. Debemos añadir, que gracias al desarrollo que ha permitido la alta tecnología en manos capitalistas, la contradicción que provoca la ideología dominante capitalista, está poniendo en cuestión no sólo ese desarrollismo anárquico, sino poniendo en peligro al conjunto del mundo material orgánico, al de los seres humanos y el del resto de la naturaleza. Hoy día el ser humano no puede ser separado del entorno natural, como en cierto modo se admitía por los grandes autores marxistas, cuando decían que el hombre dejó de ser dominado por la naturaleza, y se convirtió en dominador de ella.

3. Lo que existe son personas concretas que viven y dependen de otras personas, que se asocian y organizan de diferentes maneras con otras personas en comunidades y organizaciones en las cuales y por medio de las cuales realiza sus intereses, sus derechos y sus deberes.

En la sociedad dividida en clases sociales, en este mundo basado en la insolidaridad y la competencia sobre cualquier manifestación de existencia material, humana y ecológica, las clases sociales más ricas son la que mejor se organizan. Se organizan sobre los diferentes temas a nivel nacional e internacional: ideológicamente, económicamente, militarmente, etc., de forma que puedan ejercer su represión sobre las clases sometidas mediante la subyugación ideológica, o meramente física, cuando sus intereses de clase pueden ser cuestionados por los explotados. Los que menos posibilidades de organizarse alternativamente, poco o mal, son las clases sociales sometidas. Las formas legales que las clases dominantes permiten son aquellas que limitan sus derechos y deberes a respetar el orden establecido.

4. La sociedad que queremos construir tiene como meta el pleno desarrollo humano.

5. Este pleno desarrollo humano no se decreta desde arriba, no cae del cielo, sólo se logra cuando al transformar las circunstancias las personas se transforma así misma.

6. Es la participación, el protagonismo en todos los espacios lo que permite al hombre, crecer, ganar en autoconfianza, es decir, desarrollarse humanamente.

Debemos insistir en resaltar la concepción materialista de la existencia, del ser humano como parte natural del resto del mundo material que es el que denominamos naturaleza. Hoy día, no sólo por cuestiones a resaltar ideológicamente, sino por la agobiante realidad física, a la hora de construir y desarrollarnos, debemos construir en esa unidad dialéctica de todo el ser material que es el ser humano. En su manifestación espiritual (ideológica) y su manifestación física (desarrollo productivo).

Marx, en referencia a los que idealizaban el concepto Estado, como algo que estaba por encima de la sociedad, colgado el cielo (decía Marx). Está bien que Marta llame a que no se decrete desde arriba, que sea la participación la que permita al hombre desarrollarse humanamente. Es de entender que su referencia, dada la situación concreta de Venezuela, considera que la burguesía será totalmente derrotada ideológicamente y se producirá la revolución socialista de forma pacífica. Pero para que ese desarrollo tenga lugar se necesita que detrás haya una vanguardia ideológicamente cohesionada orgánicamente en ese ideario comunitario que permita educar al pueblo explotado en ese protagonismo popular desde abajo. El pueblo trabajador por nacer en esa condición social, no nace con conciencia de clase. Esta conciencia le es trasmitida por los que han tenido tiempo y medios para formarse en esa concepción materialista y humana de la existencia.

8. Por eso, no se trata sólo de otorgar un contenido social a la democracia, de resolver problemas sociales del pueblo: alimentación, salud, educación, etcétera, sino -como decía Alfredo Maneiro- de transformar la forma misma de la democracia creando espacios que permitan que las personas, al luchar por el cambio de las circunstancias, se vayan transformando a sí mismas.

Parecería que al admitir dar un contenido social a la «democracia», de alguna forma se cuelgue a la democracia del cielo. La democracia misma, como sucede al Estado, no se la transforma, sino que se la destruye como forma de poder de la clase dominante. Otra cosa es, como resaltaba Lenin, aprovechar los espacios de las instituciones democráticas burguesas, para paralelamente establecer organización alternativa del pueblo que en su desarrollo se constituyan en órganos de poder popular.

Si bien es cierto que las personas en su lucha por intentar cambiar las circunstancias se predisponen a la transformación, la propia actividad práctica por sí misma no es suficiente para conseguir transformarse, no en sí misma sino en ser social con mentalidad colectiva, para ello se necesita un permanente ejercicio de desarrollo filosófico. Ejemplo práctico lo tenemos en los que en su dinámica política sin actualizar, ni desarrollar la filosofía marxista a las nuevas condiciones que permitirían al pueblo ejercer directamente el poder, les condujo a que aquel socialismo real, aquel burocratismo desde arriba derivase finalmente al capitalismo.

10. El paternalismo de estado es incompatible con el protagonismo popular. Conduce a transformar a la gente en mendigo.

El paternalismo de estado, lo único que refleja es que el pueblo trabajador no está organizado como clase dominante, no ejerce directamente el poder desde abajo arriba. No es sólo lo más grave el rebajar a los trabajadores a la condición de mendigo, sino el que a través de ese paternalismo de estado se genera el culto a la personalidad, que en su desarrollo, para poder mantenerse necesita de otros cultos, «de menor cuantía», dicen los notarios que dan fe del culto establecido, generándose en ese entorno toda una casta de dirigentes burócratas privilegiados.

12. Pero para lograr ese autogobierno del pueblo es necesaria una etapa de transición en que en que los alcaldes, los equipos de participación de las alcaldías, los facilitadores, gobiernen con la gente, para que tanto la gente como ellos aprendan a gobernar.

Para que esos alcaldes puedan actuar consecuentemente en el ideario participativo, lo primero que tienen que hacer es descender de su institucional pedestal burgués, constituir formas orgánicas de participación desde abajo, con los barrios y los centros de trabajo donde los trabajadores estén organizados o llamar a que los trabajadores se autoorganicen y nombren a la comisión que les represente y les vincule a las tareas de gobierno municipal. Pero difícilmente por el simple hecho de ser alcalde, los alcaldes que no tengan una formación filosófica en esa ideología comunitaria, podrán realizar esas tareas participativas. Es muy probable que los «cogollos inteligentes» instalados en el chavismo, hagan todo lo contrario con gran eficacia perturbadora del proceso revolucionario.

13. Creo que uno de los errores de la Ley de los consejos comunales fue haber eliminado los equipos promotores externos.

Desconociendo quienes componían y que funciones tenían los promotores externos en los consejos comunales, cómo medida democrática igualitaria, es de considerar que ningún grupo tenga reconocida una representación institucional en cualquier organismo de base. Otra cosa sería que de entre los miembros de los consejos comunales puedan haber gentes representativas elegidas en su medio, que siendo miembros de una organización partidista, por su ideología puedan ejercer su influencia ideológica comunitaria en los consejos. O que sin estar constituidos consejos comunales en algunos lugares, esa gente más consciente y preparada invite a sus convecinos o compañeros de trabajo a constituirlos.

14. La participación no se decreta desde arriba, ni nace de un día para otro. Se requiere de un largo proceso Y ese proceso podrá ser más breve si la gente recibe un apoyo externo.

15. Apoyo que no suplanta, sino facilita, que descubre las potencialidades de la gente y las encamina, ahorrando el proceso de aprendizaje por ensayo y error.

La participación si no viene impuesta desde arriba, sino fomentada desde cualquier lugar, incluso desde arriba, será bien recibida, aunque ese fomento, en sí mismo, sea un apoyo externo. El proceso será más o menos largo en función de que exista una organización cohesionada ideológica y organizativamente capaz de comprender la realidad particular y general, para poder conectar con el conjunto del pueblo y trasmitirle a este la educación necesaria sobre el mundo que se construir, que le permita ejercer el protagonismo revolucionario que le corresponde. El pueblo podrá cometer errores en su ejercicio democrático, pero con esa ayuda podrá superarlos siempre, incluso ayudar a enseñar a los que enseñan, para que estos no cometan errores en su relación con el conjunto del pueblo.

16. Pero no basta con valorar positivamente la participación en abstracto, no basta con estar dispuestos a gobernar con el pueblo, a que el pueblo asuma el poder. Esto puede quedarse en meras palabras si no se crean los espacios adecuados para que puedan darse lo más plenamente posible los procesos participativos, tanto en los lugares donde las personas habitan como en los lugares donde las personas trabajan o estudian.

Los espacios alternativos de poder existen, están en los centros de producción, servicios, educacionales y culturales, de convivencia, esparcimiento y ocio, etc., lo único que se necesita es tener claro el cómo contribuir a que el pueblo tome la iniciativa y se organice en esos espacios, vaya asumiendo el poder. Cómo establecer estructuras que conecten entre ellos mismos, de forma que permita la autonomía legislativa y ejecutiva en cada lugar y que al mismo tiempo permita la organización representativa en los niveles superiores de gestión productiva y política administrativa, que finalmente permita asciendan hacia arriba las necesidades reales y generales y contando con los medios disponibles del conjunto del país, permitir que se adopten las medidas centrales que se correspondan con las necesidades reales. En vez de que tengan que ser eternamente a través de las consideraciones paternales de líderes, desde arriba, porque no existen mecanismos democráticos desde abajo, que dan lugar a las soluciones burocráticas desde ese sistema basado en el paternalismo.

17. Sólo si se crea un sistema social basado en la autogestión de los trabajadores en sus centros de trabajo y en las comunidades donde habitan, el estado dejará de ser un instrumento por encima del pueblo al servicio de unas elites, para transformarse en un estado conformado por las mejores mujeres y hombres del pueblo trabajador.

La autogestión es imposible sin órgano de gestión local y general, sin un órgano desde abajo arriba. El capitalismo realiza su gestión mediante la delegación que los trabajadores realizan en la clase política y administrativa en el Estado burgués. Cuando las clases populares se organizan como clase dominante y lo hacen de abajo arriba, entonces ya ejercen directamente el poder, son el nuevo Estado, ya han mandado al basurero de la historia al viejo estado burgués. La autogestión se desarrolla cuanto más avance del socialismo hacia el comunismo. Cuanto más elevada sea la conciencia del nuevo ser y menor burocratismo sea necesario.

18. Por eso es tan importante la iniciativa del gobierno bolivariano de crear los consejos comunales. Y urge avanzar en la creación de espacios de participación en los centros de trabajo, teniendo claro que la plena participación de los trabajadores sólo se logrará allí donde exista la propiedad social. La idea de crear consejos de trabajadores y consejos estudiantiles va en este sentido.

El gobierno, como se dice anteriormente, no debe crear por decreto un nuevo Estado, sino que invite a que, primero con la gente más consciente, se constituyan los consejos comunales en todos los lugares, incluidos en las empresas que en la actualidad sean de propiedad capitalista. Será la única forma pacífica de llegado el momento, en cada lugar sean expropiados los capitalistas y que las empresas sigan funcionando ya gestionadas por los consejos comunales. No se puede esperar a que el espíritu santo haga la revolución y entonces los consejos comunales se instalen en las empresas que eran capitalistas. Ya ahora, en ellas se tienen que constituir los consejos comunales, que en un principio tendrán un carácter reivindicativo, incluso de controlar que no se provoquen crisis de producción y abastecimiento, y si llegan a ese grado de mentalidad sobre el poder se preparan, están en condiciones para administrar directamente la empresa.

19. No es fácil luchar contra la cultura heredada egoísta, del sálvense quien pueda.

20. Contra la cultura paternalista que nos hace esperar del estado las soluciones en lugar de organizarnos para conseguir la solución de nuestros problemas.

21. Luchar contra el consumismo que nos lleva a pensar en que si tenemos más somos mejores, en lugar de sentirnos mal por tener cosas superfluas mientras hay quienes muy cerca de nosotros no tienen lo mínimo para vivir dignamente.

22. Y lo más grave es que el afán de consumo lleva a muchos a buscar los trabajos mejor remunerados aunque en ellos no pueda realizarse como ser humano, o a trabajar 16 horas para poder tener más dinero para comprar, con lo que queda poco o nada de tiempo para participar

23. Es necesario reemplazar la ética del tener por la ética del ser.

Por supuesto que no se puede evadir la cultura egoísta heredada, pero nos sorprenderíamos, si se constituyesen esos vehículos ideológicos y organizativos comentados, que permitan al pueblo trabajador organizarse como clase dominante. Los más explotados, los que menos ganan, serán los que mayores sorpresas podrán dar en el desarrollo protagónico del proceso revolucionario. Comprenderán las diferencias salariales, pero serán ellos mismos los que exijan a esos sectores mejor pagados que cumplan, y sino, serán los propios trabajadores los que se planteen formarse y destituirlos para asumir ellos directamente la responsabilidad ejecutiva. Si existe esa forma comunal de poder el ser humano liberado del trabajo enajenado, sentirá la necesidad de poder realizarse en toda su dimensión físico-espiritual creativa.

Mediante la acción formativa y práctica de poder, el nuevo ser humano podrá liberarse de todos los falsos estímulos de la sociedad capitalista. Eso sí, debemos insistir, no confundiéndose con paternalismos estatales, ni esperar a que los tribunos salvadores nos salven, o introduzcan en nuestro cuerpo la nueva ética. Es la única forma que la ética del ser individual pase a ser la ética del ser social colectivo, formándose y practicándose comunalmente.

30. Hay problemas, soluciones y iniciativas que son competencia del consejo comunal, pero hay otras que trasciende ese espacio hacia el barrio o urbanización, la parroquia, el municipio, el estado y el país como un todo.

31. En esos espacios mayores es imposible la democracia directa, es necesario establecer algún tipo de representación o delegación.

32. Como sabemos la democracia directa surgió en Atenas, una ciudad que entonces tenía alrededor de 300 mil habitantes donde sólo una décima parte eran considerados ciudadanos, es decir, unas 30 mil personas. Las mujeres y los esclavos eran excluidos de la participación democrática.

Debemos preguntarnos por qué la democracia directa de los trabajadores se limita a los pequeños espacios locales, y no puede ejercerse desde abajo hacia arriba, hasta el máximo nivel estatal. Es evidente que desde esa imitada concepción estatal se cuelga al Estado del cielo. El ejemplo que se pone de Atenas no es válido en su referencia a la democracia directa. Aquello no era democracia directa era dictadura esclavista. Ella misma lo reconoce cuando habla de los excluidos. En el Estado capitalista su estructura de poder basado en la democracia, debemos adjetiva siempre, es burguesa, responde a las necesidades de la clase explotadora para mantenerse en el poder, pero de hecho es una dictadura para los explotados, por muy ampulosas que sean las frases defensoras de la democracia abstracta, sin base material en que sustentarse.

Se confunde democracia directa con democracia delegada en la clase política, que es sinónimo político-delegado de la explotación capitalista. En el marxismo, el sentido de delegación es muy diferente al burgués, en el estado de los trabajadores se delega pero se controla en todo momento a los delegados elegidos a los niveles ejecutivos locales y superiores de gestión política y administrativa. Esa estructura de poder verdaderamente democrática, de la mayoría social, permite el control y la revocación de forma permanente de abajo arriba. Marx y Lenin lo vieron tras el ejemplo de la Comuna, pero nunca se llegó a implantar esa forma alternativa de organización de abajo arriba desde las fábricas y demás centros laborales. A lo sumo tras el poder soviético lo que se produjo era el Soviet de diputados obreros, pero no el que los obreros estuvieran organizados en los soviets desde los centros de producción y servicios. Existían sindicatos obreros pero no soviets obreros como máxima expresión de organización directa y permanente de los trabajadores. Se entiende que debido a esa incomprensión organizativa desde abajo, desde los lugares naturales donde siempre el ser social productivo esta y puede ejercer su actividad político-productiva se caiga en la confusión sobre lo que es la estructura organizativa de la democracia directa y permanente de abajo arriba.

En todas las empresas o barrios obreros, sus componentes no pueden estar permanentemente reunidos en asamblea para así, ante esa imposibilidad, pretender argumentar la imposibilidad de la «democracia directa» hasta el máximo nivel estatal. Desde la asamblea popular se eligen a los delegados, pero en todo momento la asamblea puede reunirse cuando lo considere necesario para pedir cuentas sobre el mandato encargado a los delegados que fueron elegidos. Si a su vez esos mandatarios elegidos, eligen a otros mandatarios a niveles superiores de gestión productiva y político administrativa hasta llegar a la cúspide, en todo momento se estable el vehículo de control y revocación desde abajo arriba. La democracia directa es permanente. En nada se asemeja la democracia delegada en la clase política capitalista, donde los delegados, no pueden ser controlados por los votantes, ni revocados en todo momento. A lo sumo lo que se permite, es que cada cuatro o seis años, cuando esos mandatarios se queman en su falso ejercicio democrático, elegir a otros que son presentados desde los medios de propaganda y agitación en poder de la burguesía, como los nuevos ideales líderes que lo harán mejor que los anteriores.

La democracia directa de los trabajadores de abajo arriba si es posible, la que no es posible es la democracia que se presenta como algo abstracto por encima de la base material en que se sustenta, gracias al aparato ideológico capitalista. Debemos insistir, es democracia burguesa, pero es dictadura de clase para la clase trabajadora. Desde la desigualdad económica es imposible la verdadera democracia. Ello tiene su propia lógica, la clase minoritaria burguesa, y la más minoritaria que es la oligárquica burguesa, necesitan de esa falsa democracia interclasista con la que engañar al conjunto del pueblo y perpetuarse en el poder.

Toda esta confusión sobre el Estado, la democracia burguesa y la democracia popular es posible por la falta de desarrollo de la filosofía marxista al actual momento de desarrollo económico y tecnológico. No comprender la unidad material del todo del ser humano, lo que se domina espíritu y cuerpo. Considerar que el espíritu es algo… si no divino, pero sí como algo independiente del ser material humano, cuando lo evidente es que la base material de la ideología dominante ha hecho carne material en nuestro cuerpo y nos impide actuar con la objetividad necesaria para superar la confusión existente y poder dar la batalla a la fase imperialista del capitalismo. Pero este es un tema complejo que necesita un espacio mayor que intentaremos desarrollar en otro trabajo.



[1] Lenin. Sobre el Estado. Conferencia pronunciada en la Universidad Sverdlov el 11 de julio de 1919.