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Ajolotización y teatro-el-viciamiento

Fuentes: Rebelión

Paternalismo clientelar.

En Berlín el clima hoy es muy agradable, comienza el verano y se acercan los días más cálidos del año, es el clima propicio para llevar a las calles todo tipo de espectáculos auspiciados por el aparato del Estado bajo la etiqueta de “Cultura”. También es la ocasión para recordar a los gestores de contenido cultural, que no se otorgará ni un centavo a quienes cuestionen la política alemana de suministro de armamento para el ejército israelí en su genocidio contra la población de Palestina, así como a quién se oponga al suministro de armamento para la defensa de Ucrania hasta el último ucraniano. De paso se aprovecha el momento para castigar a cualquier disidente o rival político, retirándole o negándole los apoyos oficiales para la producción oficial de cultura.

Esto es en esencia el modelo paternalista clientelar, que premia a los niños buenos y castiga a los malos, una política de aleccionamiento donde se mira a los ciudadanos como menores de edad, donde el aparato de gobierno adquiere su autoridad de la figura incuestionable del padre estricto y protector.

Política Woke

A diferencia del lema «Woke» que surgió dentro del movimiento de izquierda radical «Black Lives Matter», la política Woke no es más que la usurpación del lenguaje en favor de la demagogia y la instrumentación cognitiva. Se trata de un modelo discursivo que ejemplifica y aboga por la diversidad y libertad de la sociedad, al tiempo que castiga a todos sus adversarios de estar en contra de esa diversidad y de esas libertades, así se trate de homosexuales, negros o judios.

El respeto a los orígenes étnicos y culturales, así como a la identidad sexual, no son productos procesados que se adquieren en las urnas demócratas; son sujetos inalienables de cualquier cultura en toda época, la violencia en contra de éstas y de cualquier otra minoría provocará una polarización de la sociedad y conducirá, a la larga, a la destrucción del tejido social, pues el antagonismo de la sociedad en contra de sus propios miembros, la carcomerá desde dentro.

En Alemania, donde las distintas capas de la sociedad continúan siendo funcionales, la diversidad étnica, cultural y sexual está presente en todos los estratos, manteniendo una dialéctica de equilibrios. Baste mencionar que «Alternativa Para Alemania», el ente político de la extrema derecha, es actualmente liderado por la filosofa agnóstica Alice Weidel, casada por la autoridad civil con la directora de cine procedente de Sri Lanka, Sarah Bossard, juntas crían a dos hijos.

Dentro de los grupos que repudian el genocidio y la guerra contra Rusia, se mezclan también todo tipo de identidades étnicas, culturales y sexuales, muchos de ellos judíos. Desafortunadamente formar parte de estos grupos o simplemente asistir a sus manifestaciones, conlleva consecuencias punitivas dictadas por la política oficial, desde acusaciones serias como la violencia de género, el racismo o el antisemitismo, que acarrean sanciones como el congelamiento de las cuentas bancarias, la restricción de movilidad y la imposibilidad de desempeñar una labor remunerada para satisfacer necesidades básicas como la alimentación o la vivienda. De este modo, mientras las capas dominantes de la sociedad alemana protegen la diversidad y equilibrio de su propio tejido social, utilizan las herramientas represivas del estado para minar y polarizar a las capas bajas. Esto revela la política Woke como una táctica cognitiva que golpea a esas capas bajas para debilitarlas, con el fin específico de inhibir brotes de insurgencia.

La clásica táctica del divide y vencerás.

El paternalismo clientelar y la política Woke trabajan de manera coordinada en un aparato de dominación cultural.

Ajolotización

El ajolote es un animal acuático de la zonas lacustres del valle de México y el centro de la República, que se encuentra en peligro de extinción. Debido a su valor científico se le cría en cautiverio, en ambientes de laboratorio donde ha perdido los tonos pardos de la piel para adquirir un aspecto rosa claro. El ajolote ha desplazado en los últimos años a otros símbolos de identidad mexicana siendo actualmente la figura de moda.

En el contexto del campeonato mundial de fútbol y ante la visita inminente de millones de turistas, las autoridades capitalinas han decidido utilizar la imagen del ajolote para adornar la ciudad entera, con campañas espectaculares que incluyen la imagen exterior de todos los vagones del recién inaugurado tren ligero.

La utilización del ajolote como lema publicitario ha sido repudiado entre, por ejemplo, los ambientalistas que acusan a las autoridades de no esforzarse por proteger el hábitat del animal en peligro de extinción, cuyo deterioro aumenta de manera sostenida. A esto se suman miradas escépticas, sobre todo de quienes marchan y protestan contra las injusticias y los problemas añejos que no hayan soluciones sino que, por el contrario, se van complicando ante la falta de capacidad o de voluntad por parte de sus antagónicos gobiernos.

Según el gobierno federal, detrás de la ola actual de protestas está la mano de CIA.

Para colmo, las autoridades de D.F. no han escogido para su campaña al ajolote original de piel morena, sino que prefieren utilizar el rosa, la variante en cautiverio, para adornar la CDMX. Así pues, el animal cuya principal característica es su increíble capacidad de auto regeneración, no ha podido sobrevivir a la política descontrolada de especulación inmobiliaria, pero sí ha sabido adaptarse al blanqueamiento demagógico.

Teatro-el-viciamiento

Ahora visitemos el microcosmos de la comunidad artístico-cultural de la CDMX.

Un miembro de la oligarquía política de la ciudad de México, Ana Francis Mor, ante el fracaso de su propio proyecto escénico, “el teatro el vicio”, ha cabildeado para convertir un espacio público, “la casa del poeta Ramón López Velarde”, en un espacio de cabaret para dar continuidad a su propio proyecto.

A sus detractores los acusa de derechistas y homófobos.

Lo primero que deberían de entender mis congéneres chilangos es que, lo que el paternalismo clientelar da, el paternalismo clientelar lo quita.

Creo que valdría la pena preguntarse, en este escenario, si los impuestos que se extraen de los bolsillos de todos los mexicanos, morenos o güeros, homosexuales o cisgenero, pobres o de clase media, deberían asignarse bajo la visión paternalista que ordena, darle al pueblo lo que es mejor para él, aunque en la mayoría de las ocasiones no esté de acuerdo. Quizá sería más razonable escuchar lo que la gente realmente quiere que hagan con su dinero. ¿Quieren los indígenas zapatistas que Luis de Tavira monte una tragedia griega de seis horas con una escenografía de seis millones, con sesenta actores en escena, durante seis meses en el mejor teatro de la unidad cultural del bosque? Puede que sí, el tipo ya sabía cabildear antes de que Ana Francis aprendiera a ir al baño.

Pero si algo que tienen los indígenas de México es cultura, las comunidades apoyan a sus creadores, los respaldan, los impulsan y mantienen vivos sus aportes durante décadas y, en casos especiales, durante siglos. No lo hacen otorgándoles becas para venir a Alemania a aprender de los blancos, ni cubriéndolos de fama y fortuna, pues esas cosas nunca han sido necesarias para producir cultura. Para coaccionar sí.

Celebremos la cultura de manera honesta y convirtámosla en herramienta para combatir la guerra cognitiva que nos ataca sin pausa desde la capa superior de la sociedad.

Blog del autor: https://modernidadespeculativa.wordpress.com/

https://jorgealejandrosuarezrangel.wordpress.com/
http://actorydramaturgojorgealejandro.blogspot.mx/

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