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Amargi

Fuentes: Quilombo

Hace mucho, mucho tiempo, en tierras de Mesopotamia, los sumerios grababan las primeras inscripciones cuneiformes en tablillas de tierra caliza. Las tablillas que las primeras comunidades agrícolas habían usado para contabilizar los bienes (cereales, ganado, textiles) ya no bastaban para reflejar la creciente complejidad comercial ni para adecuarse a los requisitos administrativos que aquella requería. […]

Hace mucho, mucho tiempo, en tierras de Mesopotamia, los sumerios grababan las primeras inscripciones cuneiformes en tablillas de tierra caliza. Las tablillas que las primeras comunidades agrícolas habían usado para contabilizar los bienes (cereales, ganado, textiles) ya no bastaban para reflejar la creciente complejidad comercial ni para adecuarse a los requisitos administrativos que aquella requería. Las tablillas se poblaron entonces de signos escritos que cumplían una función parecida, solo que ahora facilitaban además poner un nombre a las personas que entregaban y las que recibían los bienes, las que contraían una deuda y sus acreedores. Los signos no tardaron en nombrar reyes y ensalzar sus hazañas.

Durante siglos Lagash fue la ciudad-Estado más importante de Sumer y mantuvo un enfrentamiento continuo con la vecina Umma por el control de la irrigación de las tierras fronterizas. La victoria de Eannatum (siglo XXV a.C.), que relata la Estela de los Buitres, hizo de Umma tributaria de grano como ofrenda a la divinidad Ningirsu.

Para evitar la asfixia económica de los vencidos, y su esclavización, de vez en cuando los reyes de Lagash cancelaban las deudas agrarias de todos sus súbditos. De esta manera evitaban abusos, mantenían cierto equilibrio social y se aseguraban la lealtad de los sometidos. Es lo que hizo Enmetena (hacia 2.400 a.C.) cuando restauró el poder de Lagash derrotando a Umma y a sus aliados. Un edicto suyo es la inscripción más antigua que se conserva acerca de la cancelacion de las deudas. Dice algo como esto:

«[Entemena] hizo que el hijo vuelva a la madre, que la madre retorne al hijo, declaró la liberación de las deudas y sus intereses.»

«Retorno a la madre» es amargi, el término que los sumerios empleaban para referirse a la libertad. Así, la primera referencia escrita del concepto de libertad en la historia de la humanidad está íntimamente vinculada a la remisión de las deudas y de las obligaciones. Un sucesor de Entemena, Urukagina o Uruinimgina (hacia 2.350 a.C.) fue célebre por sus reformas sociales, entre las que se incluye la anulación de las deudas. Un elogio a su persona relata:

«Él liquidó y canceló las obligaciones de las familias sometidas por deudas, ciudadanos de Lagash que vivían como deudores por los impuestos de granos, los pagos de cebada, robo u homicidio»

Gudea de Lagash (que reinó en 2164-2144 a.C.) hizo lo mismo. Luego la práctica pasó a la primera dinastía babilónica, en la que destaca el edicto de Ammisaduqa, que concreta con más detalle qué tipo de deudas se cancelaban y cómo. Esta tradición bíblica pasará a conocerse como jubileo, aunque su significado cambia finalmente con el advenimiento del cristianismo («así como nosotros perdonamos a nuestros deudores«) , que enfatiza la salvación individual de las almas y la caridad frente a más mundanas consideraciones sociales. Sus ecos llegan hasta hoy, con movimientos de cristianos de base que retoman la idea originaria de jubileo para reclamar la abolición de la deuda externa de los países del sur y ahora de Europa.

Sin embargo, parece que los buitres de ahora son menos indulgentes que los antiguos. El recuerdo de Entemena fue saqueado en Iraq y para salvarse del naufragio los poderosos decretaron la deuda infinita, cegados por la ambición. Pero no podemos olvidar que la libertad real es amargi, esto es, liberación de las deudas y de la servidumbre, retorno a la madre, reconciliación con la humanidad.

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Fuente: http://www.javierortiz.net/voz/samuel/amargi