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Aproximaciones para una comprensión del carácter político-social del Partido Comunista de Chile

Fuentes: Rebelión

A raíz de la compleja situación que tiene atravesado al país, diferentes organizaciones y partidos han tratado de intervenir en el escenario actual. De todas partes se leen ideas y propuestas varias que vendrían a combatir la pandemia y sus efectos más inmediatos. Sin perder de vista, claro, el hecho de que todas estas medidas se enmarcan en un contexto más amplio de la lucha de clases del país en el que estas orgánicas actúan.

En este sentido es que el día 27 de Abril, un conjunto de partidos opositores al gobierno, entre los que destaca el Partido Comunista y otros grupos ex Frente Amplio, presentaron un documento con propuestas de cara a la pandemia.

Sin embargo, más allá de las medidas en particular que el documento en sí contiene, el objetivo de la presente nota será discutir en torno a las declaraciones que el Presidente del Partido Comunista, Guillermo Tellier tuvo en ese momento. Donde la relevancia de los mismos, y lo que hace que sea pertinente discutir al respecto, es debido a que en estos se dejan ver cuestiones programáticas del partido que este encabeza. El que valga decir y que por diferentes razones, hoy parece empezar, o volver a generar ilusiones en la izquierda en general.

Intentar destrabar y sacar a relucir la naturaleza político social de sus palabras, en pos de dilucidar el carácter del programa que el Partido Comunista propone, a raíz de los dichos de su presidente, son los objetivos de la presente nota.  

Los dichos.

Guillermo Tellier, presidente del Partido Comunista aseguró el 27 de Abril lo siguiente:

“Estamos discutiendo y reflexionando sobre construir un núcleo político – social anti neoliberal que enfrente primero la grave crisis social producto de la pandemia, pero que proyecte esto para una transformación con una nueva Constitución, nuevo modelo de desarrollo y Estado Plurinacional. Debemos disponernos a plantear una estrategia de lucha frente a la disputa de establecer un nuevo modelo para Chile y eso será posible aprobando una nueva Constitución (…)”1

Como se mencionó anteriormente, en las palabras reproducidas pueden verse, a grandes rasgos, elementos importantes de la apuesta programática del Partido Comunista.

“Núcleo anti neoliberal”; “Nueva Constitución”; “Nuevo Modelo de Desarrollo para Chile” y Estado Plurinacional” parecen ser las claves del programa con el que el Partido Comunista pretende intervenir en la escena política, en un mediano y largo plazo. Sin embargo, cabe preguntarse ¿Qué quiere decir todo esto? ¿Cuál es el carácter de clase de un programa como tal? Y ¿Qué se puede pensar de un partido que asume este horizonte estratégico para el periodo en Chile? Estas preguntas y sus eventuales respuestas son cuestiones necesarias a dilucidar en pos de fijar de manera concreta, los límites y alcances que presenta este partido en el marco de la lucha de clases en Chile.

“Nuevo Modelo de Desarrollo” y “Núcleo Anti neoliberal”

Una primera pista respecto a las preguntas anteriores nos lo entrega esto del “Nuevo Modelo de Desarrollo para Chile”. Lo que viene a ser el punto nodal del programa que el Partido Comunista encarna en el escenario actual. Y que a la luz de los criterios anteriores adquiere su real carácter y lo que en realidad este supone. En este marco y contemplando que el PC pretende construir un núcleo antineoliberal, se da por entendido que este modelo de desarrollo es una cuestión distinta al neoliberalismo. Sin embargo, y aquí lo importante; este no supone algo distinto al capitalismo.

Es que formas de organizar la acumulación, y por ende la explotación, hay muchas. Bien lo sabe Chile que a lo largo de historia ha transitado por diferentes modos o patrones de acumulación capitalista. Por ende, lo que esconde este “Nuevo Modelo de Desarrollo para Chile” no es más que una de las tantas alquimias con las que los capitalistas pretenden organizar y mediar la explotación con el objetivo de valorizar y acumular su capital.

De ahí lo demagógico de plantear la cuestión como un problema de modelos de desarrollo. Cuando de lo que se trata en realidad es de la contradicción que supone el capitalismo. Y no de las diferentes formas que este tiene para organizar su reproducción en determinados momentos.

Además, tomando en cuenta la historia reciente de Chile, los hechos barren con estas visiones “pos neoliberales” o “antineoliberales”. Esto ya que cuando en el país reinaba el Estado como organizador y garante principal de la explotación y de la acumulación capitalista en la fase desarrollista, fueron los trabajadores y el amplio movimiento que estos construyeron quienes se rebelaron y cuestionaron al sistema en su conjunto.

¿Qué validez histórica y política podría tener un “Nuevo Modelo de Desarrollo” de tintes “no neoliberales” en caso de que se tomen en cuenta las experiencias pasadas?

Tan solo el hecho de esbozar la idea de que el problema principal recaería en el “modelo” o el “patrón de acumulación del capitalismo” actual y no así en el capitalismo en tanto sistema, sería un enorme retroceso para las clases trabajadoras. Si se quiere hacer carne en verdad ese lema del “despertar”, se deben alejar de las consciencias de las y los trabajadores todas estas ilusiones y fetiches desarrollistas o “pos neoliberales”. Corresponde entonces, presentar la cosa como en realidad es: posicionando al capitalismo como el problema principal. Es frente a este sistema al cual deben dirigirse las luchas y los programas obreros. Cualquier cosa diferente, está condenado a caer en el molino ajeno de la burguesía, la que apuesta en conjunto por mantener la explotación de una clase por sobre otra.

El problema por tanto del programa que se esboza de los dichos del presidente del Partido Comunista, es que sitúa el problema como una cuestión de modos de acumulación y no en torno a la lógica del capital y el sistema capitalista en su conjunto. El presentar las problemáticas que enfrentan las y los trabajadores desde la superficie y como una cuestión de voluntades, condena a tener una mirada parcelada y superficial de las contradicciones que rigen la vida en el sistema actual. Lo que lleva a una acción política errada en virtud de los intereses históricos de las clases trabajadoras del país. Siendo imposible pensar en una práctica política pertinente si se toma como base que esa idea de moda en la que el “neoliberalismo” es el problema.

La “Nueva Constitución”

Para Tellier la posibilidad de redactar una nueva constitución sería la oportunidad para poder “proyectar” la construcción del “nuevo modelo de desarrollo”. Sin embargo, esta afirmación no es más que tratar de entregarle las potencialidades que no tiene al hecho del cambio constitucional.

Es que las constituciones en realidad no suponen, a priori, un cambio en la forma bajo la cual se organiza la acumulación del capital. Sino que estas simplemente expresan el poder que las clases, que aparecen como dominantes y logran cuajar de determinada manera a la cabeza del Estado, poseen en un momento determinado. Siendo las constituciones los instrumentos a partir del cual establecen o configuran el escenario en el que se desarrollarán las disputas interburguesas que el ejercicio de la dominación presupone para ellas.

De ser la cosa como Tellier y el Partido Comunista supone, habría sido ridículo que las transformaciones estructurales de corte “neoliberal” en Chile durante la dictadura, hayan sucedido antes de la redacción de la Constitución de 1980, como en realidad fue. En efecto, las políticas de corte neoliberal comenzaron a los pocos años de instaurada la dictadura, antes de que la Constitución fuese redactada.

Así, lo que la Constitución de 1980 hizo no fue “proyectar” un nuevo “modelo”, como supone la lógica de Tellier, sino simplemente sancionar vía legal, lo que en los hechos ya era una realidad.

Pensar que las Constituciones pueden imponer vía decreto, las formas que toma la organización del capital es falsear la realidad. Cualquier idea que pretenda decir lo contrario a esta situación resulta difícil de sostener, lo cual viniendo de un partido que se dice asimismo como comunista, no deja de ser a lo menos, paradójico. Sobre todo si se toma en cuenta la vieja premisa marxista acerca de que es sobre la base estructural que se levanta toda la edificación legal y jurídica que organizan las distintas formaciones sociales.

El Estado Plurinacional

La formación de un Estado Plurinacional, vendría a ser algo así como la guinda de la torta en lo que respecta a este “nuevo Chile” pensado por el Partido Comunista.

Y si bien en la cita de las declaraciones de Tellier no se desarrolla demasiado el punto, esto si se hace en el Programa del Partido. En el que se hace referencia a lo que suponen como un “Estado Multietnico” el cual reconocería “…a los pueblos aymara, atacameño, pascuense y kaweskar, así como la autonomía política y cultural del pueblo mapuche, sus tierras y cultura, costumbres, lenguas y tradiciones.”2

Sin embargo, las contradicciones y las debilidades de tales propuestas saltan de inmediato a la vista. Debido principalmente al hecho de que la autonomía política del pueblo mapuche no reside en una cuestión declarativa, sino que esta pasa necesariamente por la expulsión del capital forestal del Wallmapu. Por lo que no resulta posible pensar que el pueblo mapuche pueda ejercer su autonomía política en concordancia con los intereses del capital de la zona.

En este sentido, la figura de “Estado Plurinacional” o “Multiétnico”, que plantea el Partido Comunista, no resuelve ni destraba el nudo que sostiene la situación del pueblo mapuche, como es la explotación y el asentamiento del capital forestal en las tierras que este reclama. Por lo que si en verdad se tuviera en cuenta como objetivo político la autonomía del pueblo mapuche se deberían tener otras consideraciones. Como el hecho de que la derrota militar del Estado chileno, es una de las condiciones previas para que la autonomía política del pueblo mapuche pueda materializarse

Cualquier otro invento, como el Estado Plurinacional es solo una alquimia político social que lejos está de resolver en términos materiales la problemática histórica del pueblo mapuche. De lograrse en Chile el establecimiento de un Estado Plurinacional en los términos que plantea el Partido Comunista, el pueblo mapuche deberá verse resignado a conformarse con una serie de representantes propios en el parlamento y de ver los nombres de las estaciones de metro o de las calles del país en mapudungun, u otras cosas por el estilo.

Así, es que a partir de lo anteriormente expresado, los ejes programáticos del Partido Comunista, a la luz de los dichos del presidente de esa colectividad en particular, están lejos de representar los intereses de las clases trabajadoras del país. Siendo el general de su apuesta, una de características burguesas que pretende establecer una nueva forma de gobierno bajo la cual el capital pueda operar, mediando de manera superficial las contradicciones que el capitalismo chileno presenta actualmente. Se espera por tanto, a ojos del Partido Comunista, descomprimir por arriba, la conflictividad que la acumulación del capital actual presenta, pero sin cambiar el carácter estructural del sistema realmente existente.

De esta forma, cualquier componente marxista que en realidad este partido pueda tener actualmente no coinciden con el programa y la praxis política del Partido. Por lo que estas deberían verse únicamente reducidas y entendidas en virtud de su matriz cultural o como antecedentes históricos del mismo. Los que en la lucha política y en la práctica misma, poco importan en realidad. Sin por ello desmerecer, lo que en su momento fue el Partido Comunista para las y los obreros del país.

Pese a lo anterior, ya es hora de comenzar a mirar la realidad de frente y evitar vivir de la añoranza de tiempos pasados. Los que en realidad poco y nada tienen que ofrecer a las clases explotadas del país.

Por último, si bien queda pendiente un estudio más exhaustivo del programa del Partido Comunista, se piensa que el ejercicio realizado puede ser un aporte con tal de destrabar la dialéctica político social que las expresiones políticas del periodo poseen. Es que establecer cuales es la naturaleza de las expresiones de izquierda y fijar claramente los alcances y limites que estás encierran actualmente, corresponde a una labor importante a realizar en pos de avanzar en la independencia político ideológica de las clases trabajadoras del país.

Lo sostenido anteriormente no excluye, de hecho, la posibilidad de que si en algún momento corresponda que los y las trabajadoras de Chile calcen en alguna coyuntura con la política del Partido Comunista, estos lo hagan. Sino que únicamente fija los márgenes en los cuales esta práctica debe realizarse. Comprendiendo cuales son los alcances y los límites de la misma, en virtud de que no se presenten ilusiones de más largo plazo respecto de la eventual experiencia.

Mayo 2020

 [1] Nota “Personalidades, partidos políticos y dirigentes sociales presentan “Propuestas por la Vida y la Dignidad en Chile”” disponible en: http://pcchile.cl/2020/04/27/personalidades-partidos-politicos-y-dirigentes-sociales-presentan-propuestas-por-la-vida-y-la-dignidad-en-chile/

[2] Programa del Partido Comunista de Chile, p.19 disponible en:  http://www.pcchile.cl/documentos/Programa.pdf.

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