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Arrancó el proyecto del «Buen Vivir»

Fuentes: Rebelión

Dos acontecimientos históricos marcan la semana que pasó. Los califico de ‘históricos’ porque, a mi parecer, son hitos en el acontecer nacional.

Quiero hablar del apoyo que dio el presidente de la CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador) al binomio presidencial de Andrés Arauz – Carlos Rabascall en la provincia de Sucumbíos. Allí condenó el neoliberalismo que posterga y empobrece fuertemente a los pueblos indígenas y que debe ser sustituido por el proyecto del Bien Vivir. El segundo acontecimiento muy significativo de estos últimos días es la negación del alcalde Delfín Quishpe y el pueblo de Guamote a la entrada en la ciudad del candidato presidencial Guillermo Lasso y su comitiva. Aducía el alcalde que no querían entre ellos a uno de los responsables y cómplices de la muerte de un indígena de Guamote en el levantamiento indígena y popular de octubre de 2019. Además hacía notar a Guillermo Lasso su racismo contra los indígenas al corroborar las afirmaciones del ex alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, que mandaba a los indígenas a “quedarse en los páramos”, mientras la alcaldesa de la ciudad, Cynthia Viteri,-del Partido Social Cristiano, cerraba el puente de la Unidad Nacional en Durán con las volquetes municipales de Guayaquil. También denunciaba el alcalde Quizhpe que Lasso fue el mentor del presidente Lenin Moreno que dedicó sus 4 años de cogobierno -Moreno-Lasso-Nebot- a implantar en el Ecuador un neoliberalismo elitista, racista y destructor de las personas y de la naturaleza.

Estos acontecimientos nos recuerdan, por un parte, la reunión de fundación de ECUARUNARI (‘Despertar de los Indios de Ecuador’) y, por otra, la toma de Quito en el primer levantamiento indígena de los años ’90. “Hemos nacido para luchar”, decía Antonio Quinde, dirigente del Cañar, en dicha reunión en 1972 en la hacienda Tepeyac, provincia de Chimborazo. Los indígenas del Ecuador no dejarán de luchar mientras no se respeta su organización social y sus derechos según la cosmovisión del Bien Vivir que les ha permitido resistir a 530 años de colonización. Ahora la vivencia del Bien Vivir aparece cada vez más una alternativa válida a la sociedad neoliberal que va hacia el suicidio y el colapso de la vida en nuestro planeta.

En la toma de Quito en 1990, uno de los lemas de los indígenas era: “¡Ningún Ecuador sin los indígenas ni ninguna Iglesia sin nosotros!” Aquí vale la pena recordar la afirmación de un famoso novelista francés, Georges Bernanos, que escribió en los años 1940: “Afirmo que el mundo será salvado por los pobres, o sea, los que la sociedad moderna excluye, ya que no tienen la posibilidad de integrarse a ella ni ella tiene la capacidad de integrarlos. Tarde o temprano, la ingeniosa tenacidad de ellos tendrá razón de ferocidad de aquella. Repito que los pobres salvarán al mundo: lo harán tal vez sin darse cuenta, y a lo mejor no recibirán ningún reconocimiento por esta inconmensurable tarea”. En 2015 el papa Francisco repetía más o menos las mismas reflexiones en su viaje a Bolivia. Ahí afirmó que las Organizaciones Populares son y serán los principales agentes del cambio social con la ayuda de las y los que hacemos nuestras las causas y las luchas de los pobres.

En un país como Ecuador donde las 2/3ª partes de la población tienen sangre indígena, fuera bueno meditar estos acontecimientos y estas palabras antes de ir a votar el próximo domingo. Los pobres, según las palabras de un tal Jesús de Nazaret, y en particular los pobres organizados -y los indígenas lo están demostrando de sobra- son los criterios de la verdad: Convertirse a Jesús es convertirse a los pobres.

El próximo 11 de abril tenemos la oportunidad de enterrar un poco más el neoliberalismo al no votar por el proyecto de Guillermo Lasso, lista 21-6 (CREO-Partido Social Cristiano) porque es la profundización del actual desastre nacional en el que nos encontramos en este momento. La unión de los partidos llamados ‘progresistas’ alrededor de los candidatos de la Revolución Ciudadana (lista 1, con UNES: Unión por la Esperanza) avanzarán hacia la implantación del Bien Vivir. Los encargados de esta tarea serán los asambleístas de la Revolución Ciudadana, Pachakutik e Izquierda Democrática. Dependerá de nosotros, de nuestra organización y decisión, obligarlos a sustituir progresivamente el neoliberalismo por el proyecto del Bien Vivir. La abstención es signo de irresponsabilidad porque significa un desinterés a lo que sucede en el país. El voto blanco es complicidad con lo que acontece de desastroso en el Ecuador. El voto nulo es un voto de protesta que permite a otros decidir lo que nos compete a cada uno de los ecuatorianos sobre el destino de nuestra nación.

Todo esto nos remite, en particular a nosotros los cristianos, a recordar a Caín cuando mató a Abel, diciendo: “¿Acaso soy responsable de mi hermano?”. Nos remite también a Jesús de Nazaret cuando afirmaba: “¡No pueden al mismo tiempo servir a Dios y al dinero!” Seamos coherentes con nuestra fe y nuestro seguimiento de Jesucristo y de un humanismo liberador.

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