Recomiendo:
0

Ay, padre Francisco…

Fuentes: Rebelión

«Hay que insistir en todo lo que nos une, Y prescindir de los que nos separa» Camilo Torres Restrepo Hoy queda evidenciado que el tema teológico muestra como muchos otros, las articulaciones con toda la realidad humana en su dimensión colectiva, y donde los movimientos sociales reemergen desde sus luchas, conciencia histórica e identidad de […]


«Hay que insistir en todo lo que nos une,

Y prescindir de los que nos separa»

Camilo Torres Restrepo

Hoy queda evidenciado que el tema teológico muestra como muchos otros, las articulaciones con toda la realidad humana en su dimensión colectiva, y donde los movimientos sociales reemergen desde sus luchas, conciencia histórica e identidad de clase contra una imposición milenaria que ha trascendido al discurso sobre su Dios, pero que hoy en forma de conciencia colectiva revela las manifestaciones de rebeldía de las masas con sus símbolos propios y diversos de redención.

Así pues que el tema de la religión recupera hoy los derroteros libertarios confundidos por el clero oligárquico, y abre el debate desde la realidad de los pueblos, su pensamiento propio con el protagonismo de indígenas, campesinos, obrer@s, estudiantes, trabajador@s, hombres y mujeres , sujetos desde siempre a la teología del poder y del capital.

Se trata entonces de poner claridad en los procesos, de contribuir desde los imaginarios terrenales y su cosmovisión, a la búsqueda de la verdad para los humildes, los olvidados, los pobres de la tierra, que siendo mayoría buscan la revelación en el combate diario, desde las montañas, la fábricas; por la tierra, los recursos naturales, el pan, la paz verdadera y la justicia social.

Con certeza el discurso del poder y su fe hegemónica sujeta al capital ya no cumple con su función para dominar y dirigir a sus ovejas , menos para transmitir e imponer la ideología dominante, por lo tanto habría – para el poder- , que cambiar la estrategia, o modificar el lenguaje pero siempre desde el Estado y el capital; mientras para los pueblos y desde nuestras realidades queremos reconquistar la vida, la paz y nuestros territorios; pues solo así y con la lucha Dios estaría siempre con nosotr@s, dondequiera que estemos.

Entendemos que el pensamiento religioso desde el dinero y el poder no es sobrenatural, y que responde a un modelo de acumulación que ha otorgado a las clases dominantes el carácter de indiscutible e inamovible, garantizados por el ministerio pontificial, la mayoría de las veces aliado incondicional al poderoso, legitimando la miseria del pueblo, su explotación y en no pocas circunstancias al terror y al genocidio.

Claro, no todos los pastores entregaron sus ovejas al enemigo; ni se dedican a blanquear los sepulcros apostólicos, menos al lavado de dinero o a legitimar las guerras o la pedofilia entre otras perlas; muchos estuvieron, y se mantienen siempre junto al pueblo, en medio de los pobres, luchando con el pueblo por una anhelada renovación eclesiástica, sin apostrofar a los explotadores y contra la prédica de la mansedumbre a los explotados, construyendo con ell@s los caminos de libertad, y siempre junto al pueblo, como nuestro Camilo Torres Restrepo, , u Oscar Arnulfo Romero que como muchos otr@s, hombres y mujeres llamaron a construir la Unidad, y esa nueva iglesia popular, a ser con otr@s, sin discusiones estériles y con la dialéctica de los hechos, «insistiendo en todo lo que nos une, y prescindiendo de todo lo que nos separa».

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.