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VI Congreso de la Rama Latinoamericana de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular

Bajen el volumen

Fuentes: IPS

Los ritmos, letras y hasta los artistas parecen salidos de una misma matriz. Expertos en música popular de América latina advierten que el mercado, con su producción estándar, hace homogéneo el gusto musical y desplaza a los márgenes expresiones artísticas genuinas.


«El imperio de la imagen y la primacía del mercado hacen a un lado la cultura del oficio, los ensayos, el tiempo para la creatividad», dijo a IPS la argentina Alejandra Cragnolini, una de las organizadoras del VI Congreso de la Rama Latinoamericana de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular.

El encuentro realizado en el Centro Nacional de Música de Buenos Aires convocó a expertos locales en música latinoamericana junto a colegas procedentes de Brasil, Colombia, Cuba, Chile, México y Uruguay, además de investigadores en música popular regional de Canadá, España, Israel y Francia.

En estas reuniones, los musicólogos estudian los vínculos entre los grupos sociales y los géneros asociados como el rock, el tango en sus distintas versiones, el rap y el reggae, conocidos internacionalmente, o los más regionalistas como el chamamé, del noreste argentino, o la «cumbia villera», variante de este ritmo colombiano surgida en barrios hacinados de Buenos Aires y alrededores.

La Rama Latinoamericana, que se reunió entre el 23 y el 27 de agosto en Argentina como antes lo hizo en Cuba, Chile, Colombia, México y Brasil, se propuso en esta oportunidad analizar el impacto de la crisis y la exclusión social sobre los actores vinculados al quehacer musical, como medios masivos de comunicación, mercado, instituciones culturales y músicos.

También debatieron sobre las nociones de valor estético en los criterios para analizar expresiones artísticas en la región, que no siempre son genuinas sino que son fabricadas por el mercado de acuerdo a fórmulas predeterminadas.

Otros temas teóricos como historia y géneros de la música popular latinoamericana fue parte además de la reunión.

Después de escuchar más de un centenar de ponencias, participar en debates y talleres, los asistentes concluyeron que los procesos de crisis en América latina, que excluyen a vastos sectores de la posibilidad de desarrollo, tienen un impacto negativo en el campo de la creación de música popular.

«Hay una tendencia a la estandarización a través de los medios masivos, que produce la sensación de que todos están incluidos dentro de esas expresiones homogéneas que en realidad son producto de las prácticas de mercado», explicó Cragnolini, experta en música popular argentina.

Esa invasión del espacio, deja poco lugar a expresiones genuinas, que apenas pueden hacerse oír en ámbitos restringidos.

En Argentina, este fenómeno tuvo un gran desarrollo con la crisis de fines de los años 90. El colapso socio-económico de 2001 coincidió con el crecimiento de la llamada «cumbia villera», una expresión de jóvenes marginales urbanos que mezcla el ritmo del caribe colombiano con otro de cuartetos típicos de la central provincia de Córdoba.

Los autores de letras de cumbia villera, cuyo nombre se debe precisamente a como llaman aquí a los barrios de viviendas precarias, reivindican la vida marginal, la delincuencia y el sexismo, pero lejos de transformarse en un género genuino de la música popular de un sector desplazado por la crisis se erigió en una corriente de mercado para un más amplio nicho de consumidores.

Este proceso de producción musical en serie se observa no sólo en la reiteración y simplificación de las melodías sino en la presentación y perfil de los «músicos», seleccionados en función de su fisonomía y su capacidad expresiva frente a las cámaras de televisión más que en sus dotes artísticas.

En ese panorama general no muy alentador, los especialistas tienen esperanzas en las «sorpresas» que puedan surgir entre movimientos independientes, respaldados por organizaciones no gubernamentales que los alientan a trabajar con tiempo en función del interés creativo.

«Hay grupos que estimulan la creatividad musical en barrios marginales a partir de crear vínculos, y están produciendo trabajos muy ricos», destacó Cragnolini luego de concluido el encuentro