En este mes de febrero en Colombia y en muchos países latinoamericanos se celebró el martirio del cura guerrillero colombiano Camilo Torres Restrepo, muerto en combate del Ejército de Libración Nacional (ELN) contra el ejército colombiano; era un 15 de febrero de 1966. Después de sesenta años de persseveramte buqueda, se encontró sus restos enterrados por el ejército colombiano en un lugar manetenido secreto. En estos 60 años no se ha dejado de celebrar la hazaña de Camilo Torres, un hombe excepcional que terminó perseguido por sus opciones crisitanas, sociales y políticas tanto por el gobierno como por la jerarquía católica. La sabiduría popular ganó la batalla por el rescate del profetismo de Camilo Torres.
Camilo Torres fue un brillante estudiante tanto en sus estudios secundarios en Colombia como en los universitarios en Lovaina, Bélgica, y sus estancias en París. En Lovaina se graduó en sociología. Al regresar a su país fundó en Bogotá en 1960 la primera facultad de sociología de América Latina, donde estuvo de profesor. Sus investigaciones sociológicas iniciadas con su tesis de grado lo habían familiarizado con las estructuras sociales de su país. Fundó el Movimiento Universitario de Promoción Comunal (MUNIPROCO) y desarrolló muchas acciones sociales en barrios populares de Bogotá. Como capellán de la Universidad de Bogotá, introdujo en Colombia muchas reformas del Concilio Vaticano 2°. Progonó que “el problema no era rezar más sino amar con un amor eficaz”. En 1965 Camilo trabajo al nivel nacional en el impulso de un Frente Unido y en la publicación del semanario de este movimiento político. Camilo llenaba las plazas públicas y tuvo un vertíginoso asenso político para las elecciones nacionales. Ratificó el abstencionismo como posición de inconformismo. Sus opciones encontraban críticas y oposicoones en la derecha política del país y en la persona del cardenal Concha Córdoba que no veía con buenos ojos la labores de Camilo Torres. La situación se fue tormando más tensa hasta que el prelado lo destituyó de su cargo de capellán y de las funciones académicas que tenía en la Unversidad Nacional. Luego creció el hostigamiento y la persecución estatal hasta poner en peligro su vida.
Camilo entró en el ELN en enero de 1966, después de lanzar una Proclama nacional. En su primera participación en un encuentro armado con el ejército colombiano, el 15 de febrero de 1966 murió en combate en el departamento de Santander. Colombia perdía una de sus personalidades más importante, pero su legado no cesó de crecer en Colombia como en toda América Latina. Era la década del despertar de los pobres de América Latina. En los distintos países se daban protestaciones y organizaciones de guerrillas donde los cristianos estaban presentes y activos. En Cuba la guerrilla de Fidel Castro había triunfado sobre el dictador Fulgencio Batista en 1959. Los obipos latinoamericanos se habían reunido por primera vez en Río de Janeiro, Brasil, en 1955 crean el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) con sede en Bogotá, Colombia. Las Comunidades Eclesiales de Base, nacidas en Brasil por eso años se multiplicban por todo el continente. En 1961 el papa Juan 23 convocaba el Concilio vaticano 2° con más de 2000 obispos de todo el planeta para actualizar la Iglesia católica, afirmando: “Para los países subdesarrollados, la Iglesia se presenta como es y como quiere ser, la Iglesia de todos y en particular como la Iglesia de los pobres.” Durante el Concilio, el cardenal italiana Giacomo Lercaro afirm+o que “el tema del Concilio debe ser la Iglesia de los Pobres.
Durabte el Concilio los obispos latinoamericanos conformaron un grupo llamado ‘Iglesia de los pobres’. Estos mismos obispos al final del Concilio se reunieron en la catacumba Domitila de Roma para firmar un pacto donde se comprometían a “vivir pobremente y a trabajar por la liberación de los pobres”. Luego, apoyados por el papa Pablo 6°, convocaron en 1968 una Conferencia Episcopal Latinoamericana para aplicar el Concilio a la situación de la Iglesia católica. En esa reunión reconocían que la pobreza es un “empobrecimiento” causado por “estructuras de pecado” que había que denunciar y combatir. También que las Comuniddes Eclesiales de Base activas en muchos países latinoamericanos eran “el primer y fundamental núcleo eclesial, célula inicial de estructuración eclesial, foco de evangelización y actualmente factor primordial de promoción humana y desarrollo”.
Notemos también que en los últimos años de 1960 se daban reuniones de cristianos por socialismo y por la teología de la liberación. Esta teología recogía los pensamientos novedosos de las CEBs sobre la Biblia, el Jesús histórico, el Reino, la Iglesia, los sacramentos y la dimensión política de compromiso cristiano. Toda esta novedad cristiana en contraba la resonancia del testimonio hablado y vivido por Camilo Torres. Los pobres despertaban y los cristianos empujaban a los sacerdotes y obispos a iluminar este nuevo momento de renovación eclesial para encarnar el mensaje de Jesús y su compromiso por el Reino en la realidad actual. Muchos sacerdotes y obispos acompañaron a los pobres en este proceso de liberación y un npumero significativo de ellos hasta el don de la vida, al ejemplo de Camilo Torres. Pero con los papas Juan Pablo 2° y Benedicto 16 vinieron tiempos de invierno eclesial’ durante 35 años. Felizmente, la llegada del papa Francisco, “venido del fin del mundo” en la persona del cardenal argentino Jorge Bergolio, se abrió una primavera eclesial de “una Iglesia pobre para los pobres” durante 12 años. Actualmente el papa León 14 de origen norteamericano que estuvo 18 años en Perú, se empeña en continuar el camino abierto por Francisco.
En los tiempos actuales los gobiernos fascistas como es el caso en Ecuador, se quiere borrar el progresismo que ayuda a los pobres a vivir más dignamente. Son un desafío para todo nuestro continente. Nuevos signos de despertar y organización alientan nuestra esperanza para hacer retroceder las actuales diabólicas dictaduras disfrazadas de democracia. Crecen los movimientos feministas, indígenas, sociales, ambientales, juveniles, de defensa de derechos humanos y de la naturaleza. En todos ellos están presentes los cristianos como sal, luz y fermento. Son, como Iglesia de los pobres, los frutos de un ‘amor eficaz’ que sigue las huellas de Camilo Torres, de feliz memoria.
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