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Entrevista con Sebastián Liera, coordinador de Teatro Hacia el Margen, A.C.

Ciclo «Teatro sin cortes»: obras breves, espacios alternativos y denuncia social

Fuentes: La Otra Chilanga

«La Unesco pide que países dispongan de un 1 por ciento de su PIB a Cultura, México designa sólo el 0.1 por ciento; en un país donde la violencia alcanza costos de hasta 8.9 por ciento del PIB, lo que se destina a Cultura es una chingadera»

De enero a marzo de 2013, a manera de retrospectiva de la «Theatre Uncut 2012», campaña internacional contra los recortes a la cultura en general y en particular a las artes escénicas por parte de distintos gobiernos de corte neoliberal, entre ellos, el mexicano, diversas agrupaciones teatrales estarán llevando a cabo el ciclo «Teatro sin cortes» en la ciudad de Mérida, Yucatán, como parte de un doble proyecto de denuncia política y social desde las tablas y mediante el uso de espacios alternativos. Acerca de ello, charlamos con Sebastián Liera, coordinador operativo de Teatro Hacia el Margen, A.C., agrupación teatral que el año pasado convocó a la organización de eventos espejos justamente de la «Theatre Uncut» en México, y que del 4 al 31 de enero se estará presentando en el Centro Cultural Tapanco con la obra Punto Muerto, de la dramaturga española Blanca Doménech.

«Theatre Uncut».

«Theatre Uncut» es una iniciativa que surge entre un conjunto de colegas de teatro en el Reino Unido ante la declaración de corte al gasto social en 2010 por parte del Gobierno de Coalición de David Cameron y Nick Clegg en Gran Bretaña, un recorte que en materia de Cultura podría alcanzar hasta un 40 por ciento.

Más o menos el mismo porcentaje de recorte que anunció el gobierno de Enrique Peña Nieto, en México.

Ni tan más o menos, hay una diferencia prácticamente de nueve o diez puntos porcentuales.

Entonces, ¿podría decirse que el futuro para la cultura en México pinta mejor que para el Reino Unido?

No, de ninguna manera. Los recortes a Cultura en Gran Bretaña, si bien es cierto que afectarán a la sociedad británica en su conjunto, lo mismo que los demás recortes en gasto social, dejarán intocados proyectos fundamentales como la Old Vic Theatre Company, que con todo y recorte tendrá garantizada una subvención de más de 5 millones de euros por parte del Bristol Arts Council, o el Royal National Theatre, que tiene la aprobación de una renovación de 70 millones de euros para su sede de South Bank Riverwalk. En el caso mexicano, ya de por sí bastante depauperado porque 80 centavos de cada peso se va a la burocracia, el recorte podría volver desastroso un panorama de suyo poco alentador.

De allí que Teatro Hacia el Margen le entrara a organizar lecturas/representaciones de los textos de «Theatre Uncut» en México.

Bueno, no sólo Teatro Hacia el Margen; pero sí, por eso le entramos. Se trataba de la segunda edición de esta campaña de carácter internacional, la primera había ocurrido en marzo de 2011; cientos de agrupaciones teatrales europeas, estadounidenses, africanas y latinoamericanas abordarían obras breves de autoras y autores del Reino Unido, Grecia, España, Islandia, Siria y Estados Unidos de manera libre para discutir sus diversas situaciones de crisis, y, en México, donde la crisis económica global nos golpea igual o peor en muchos rubros, según nosotros nadie iba a hacer nada.

¿No sabían del TETIEM, en Puebla?

De ellos, de su trabajo, sí; pero no de que organizarían lecturas del «Theatre Uncut».

En todo caso, el lema de la campaña fue: «en cualquier lugar y en todas partes».

Sí. Por eso, cuando nos enteramos que en Puebla el TETIEM haría lo propio, nos dio mucho gusto; pasamos del enojo, porque creíamos que a nadie le interesaba, a la esperanza de no saberse uno solo clamando en el desierto.

¿No es entonces que sólo se solidarizaran con la crisis que amenaza a Europa?

No nada más, compartimos las mismas preocupaciones. La crisis que amenaza a Europa es la misma que amenaza a América Latina; el problema es global y sistémico. Además, como se dijo en repetidas ocasiones a lo largo de las reflexiones después de las lecturas de cada texto, las situaciones de crisis en nuestros países son mucho peores que las experimentadas en la Unión Europea: «Theatre Uncut» surge y tiene éxito porque a nuestros colegas en Europa les preocupa terminar en una situación en la cual nosotras, nosotros, sobrevivimos todos los días.

¿Qué sigue después de «Theatre Uncut»?

Tenemos dos proyectos en mente. Uno de ellos es tender a lo largo de 2013 una temporada anual de temporadas mensuales con la mayoría de los textos de la edición 2012 cuyos autores nos lo permitan, de modo que nuestros públicos se vayan enterando más en qué consiste la campaña internacional y podamos tener una mejor respuesta para la edición de este año.

¿Están pensando en repetir la experiencia?

No sólo eso, queremos solicitar formalmente a las organizadoras en Londres que México sea una de las sedes internacionales de «Theatre Uncut»; pero, también, queremos abrir la posibilidad de que en la edición de 2013 haya igualmente textos de dramaturgas o dramaturgos mexicanos que sean traducidos y abordados durante la semana de la campaña en otras latitudes del planeta.

Y, ¿el segundo proyecto?

Está estrechamente ligado con el primero. En Mérida, hubo varias personas y colectivos que atendieron a nuestra convocatoria y pudieron hacerse lecturas/representaciones de prácticamente todos los textos de la edición 2012 de «Theatre Uncut»; entre las agrupaciones que más le entraron a la talacha junto con Teatro Hacia el Margen están: Por Qué No? Producciones, con la maestra Yatzaret Castillo a la cabeza, y el Colectivo Escénico El Sótano, que son, justamente, nuestros anfitriones en Tapanco. Estos tres colectivos, junto con Paper Ennui, Proyecto Escénico y, a título personal, Maritza Figues, creemos que, si bien la experiencia de abordar textos que hablen de lo que pasa en Europa, Medio Oriente o Estados Unidos nos permite hablar de realidades que tienen puntos de semejanza con lo que ocurre en México, precisamos asomarnos a las particularidades de las realidades de nuestro país; así, pues, queremos echar a andar una edición nacional de «Teatro sin cortes» con características organizativas similares a las de «Theatre Uncut», pero poniendo en juego plumas de las 32 entidades federativas de la república con temáticas propias de aquestas tierras.

Algo parecido, creo haber leído en otra entrevista, a los ciclos de «Teatro Clandestino» de Casa del Teatro, en los noventa, y «Teatro Útil» del Foro Shakespeare, recientemente.

Así es, con la pretensión de que la red de trabajos que puedan generarse en el ámbito de lo nacional se enlacen con la urdimbre de carácter internacional propia de «Theatre Uncut» para la próxima edición, este año.

Las presentaciones que harás de Punto muerto, de Blanca Doménech, se insertan en el primer proyecto.

Sí, por supuesto.

¿Por qué escoger un texto que, como el de Doménech, habla de un empleado que se siente amenazado por el paro en España?

Porque, aunque con sus propias características, el desempleo también es una de las realidades más lacerantes en México. El empleo fue justo la bandera que usó como eslogan de campaña electoral el presidente anterior: Felipe Calderón se hizo llamar el «Presidente del Empleo»; pero las cifras oficiales, seis años después, dicen que fue más bien el «Presidente del Desempleo»: en 2005, la tasa de desempleo era de un 3 por ciento; en 2012, alcanzaba el 5 por ciento en promedio, en tanto la tasa de desocupación juvenil rozaba el 10 por ciento.

España tiene una tasa de desempleo de entre el 25 y el 26 por ciento.

Creo que ya va en el 26.6 por ciento.

Con mayor razón, ¿no es ésa una gran diferencia?

Esas son estadísticas frías manipulables por los gobiernos que tienden nubarrones conceptuales para que los pueblos no entendamos que son nuestras realidades las que se tocan y, para su temor, hermanan. Habrá que ver cuáles serían los números en México si el gobierno también contara que el empleo informal representa un 62 por ciento del empleo total y que más de la mitad de las y los mexicanos vivimos con 3.5 salarios mínimos: menos de 6 mil pesos mensuales. Seguramente rebasaríamos los 30 puntos porcentuales, con mucho. Y falta por ver lo que las contrarreformas en materia laboral del gobierno de Enrique Peña Nieto provocarán.

De allí las manifestaciones en su contra durante su toma de posesión.

En parte, sí; sabíamos que su gobierno haría todo lo posible por llevar a cabo las llamadas «Reformas Estructurales» que el neoliberalismo, desde tiempos de Carlos Salinas de Gortari, ha estado impulsando: ya pasaron las contrarreformas en materia laboral y educativa. Pero las manifestaciones tienen que ver con algo mucho más de fondo: el regreso del autoritarismo que propició masacres como las de 1968 y 1971 o, más recientemente, las de Acteal y Aguas Blancas, y un retroceso vergonzoso en nuestra incipiente democracia.

Hablas de una contrarreforma en materia de Educación; es allí donde viene el recorte a Cultura, ¿no es así?

Sí, Cultura es en México un subsector de Educación; no tenemos una secretaría o un ministerio de Cultura en el nivel federal, así que podemos darnos cuenta de los recortes por el presupuesto destinado, sobre todo, al Conaculta, el INBA o el INAH, entre otras instituciones. El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para el Año Fiscal 2013 presentado por Peña Nieto, representaba una reducción del 5.5 por ciento respecto a lo propuesto el año anterior por Felipe Calderón para el subsector Cultura. Sin embargo, no hay que olvidar que la Legislatura anterior le corrigió la plana a Calderón y el presupuesto a Cultura alcanzó, al parecer, niveles que nunca antes se habían tenido. Así las cosas, si las y los diputados y senadores de la actual Legislatura aprobaban el PPEF presentado por Peña Nieto, estarían recortando hasta en un 25 por ciento, o más, el presupuesto a Cultura en relación con lo aprobado por el Congreso de la Unión para el Año Fiscal 2012.

¿Lo aprobaron?

No, pero esto es como las ofertas de las tiendas departamentales de autoservicio: un día las cosas tienen un precio mayor al estipulado para que al día siguiente te anuncien grandes ofertas que significan, en realidad, un aumento al precio que pagabas en un inicio. El recorte propuesto por [la Secretaría de] Hacienda [y Crédito Público] del 25.13 por ciento a Cultura sirvió para que las y los legisladores jugaran al cabildeo buena onda y subieran el lápiz: de los 4 mil 187 millones que se recortaban en el PPEF 2013, el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) quedó con un recorte final de 228.28 millones; es decir, del 1.3 por ciento; donde salen ganando, además de los estados, Conaculta, los Estudios Churubusco y, muy poquito, el INAH, y pierden el INBA, Imcine, el Centro Cultural y Turístico Tijuana, Canal 22 y la Cineteca Nacional.

Y eso es malo o bueno.

Es cuestionable. Que haya una derrama presupuestal en materia de cultura a los estados se saludaría si no tuviéramos las historias de desfalco por corrupción y frivolidad que hemos visto caracterizan a los gobiernos estatales. Por otro lado, se nos quiere vender la idea de que conservar un presupuesto similar al del año fiscal anterior es un triunfo; pero, eso es relativo, el dicho se agarra de la cantaleta en los medios de que lo dispuesto para cultura en 2012 era un presupuesto histórico. Sin embargo, eso no dice sino que éste, como los presupuestos anteriores, son una vergüenza: la Unesco pide que los Estados dispongan por lo menos del 1 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) a Cultura, los 16 mil 434 millones de pesos que se jactan haber conseguido nuestras legisladoras y legisladores representan apenas el 0.1 por ciento del PIB; en un país donde la violencia producto de la guerra del narcotráfico (cárteles y gobiernos de todos los niveles incluidos) contra la población civil alcanza costos de hasta 8.9 por ciento del PIB, lo que se destina a Cultura no sólo es ridículo, es una chingadera.

Y, por otro lado, miles de David, tu personaje en Punto muerto, perdiendo sus empleos.

O, siendo empleados a cambio de remuneraciones indignas.

¿Qué otras obras, además de Punto muerto, se presentarán en el ciclo «Teatro sin cortes» de Tapanco?

Bueno, estarían: Ayer , de Helena Tornero, y, si nos lo autorizan, Columna , de Clara Brennan. Hay una tercera obra, o cuarta, si no dejamos de contar Punto muerto , que también pertenece a la experiencia de «Theatre Uncut» pero que se presenta fuera de Tapanco: El nacimiento de mi violencia , de Marco Canale.

Pero no fuera del ciclo.

Podríamos decir que no, porque, de hecho, aunque El nacimiento de mi violencia no se presente en Tapanco, el acuerdo entre las agrupaciones que participamos en la campaña de «Theatre Uncut» en Mérida es echarnos la mano con la difusión y esas cosas, ya que el público sería prácticamente el mismo.

Pero el ciclo es parte de la programación de Tapanco nada más, ¿no es así?

Sí, así es.

¿Por qué quedó fuera del ciclo El nacimiento de mi violencia?

La razón es puramente logística, Ángel Fuentes Balam, director y actor de la obra de Canale, consiguió por su lado, sin la intermediación de Teatro Hacia el Margen, tanto la autorización del autor como el permiso del Ayuntamiento de Mérida para presentarse en uno de sus foros; para cuando Tapanco y Teatro Hacia el Margen armamos el ciclo, Ángel ya tenía organizadas sus propias funciones. Por otro lado, las características del ciclo son: brevedad de la obra para que sirva de «abreboca» a cada una de las funciones de la programación regular en Tapanco, representación en espacios alternativos distintos del foro a la italiana y temática de denuncia social.

Que de suyo, las obras de «Theatre Uncut» ya tenían.

Como dice la maestra Yatzaret Castillo: es correcto. Y, bueno, la puesta en escena de El nacimiento de mi violencia , si bien es cierto que coincide, de suyo, con la tercera característica, ya no es para nada una obra breve y está diseñada para presentarse en un foro a la italiana.

Pero podría presentarse en otro tipo de espacios, ¿o no?

Sí, yo creo que sí.

¿Cuáles son esos espacios alternativos o no-teatrales donde se presentarán Punto muerto, Ayer y Columna?

Punto muerto se está presentando en un pasillo al fondo del edificio de Tapanco, donde están sus dos baños: el que se ofrece para uso del público y el de servicio; Columna se presentaría en un tapanco, que no es el que le da su nombre al centro cultural, que sirve de bodega arriba de el mismo pasillo donde se presenta Punto muerto, y Ayer se presentará en la tetería del propio centro.

¿Como hiciera María Rojo con Cada quien su vida, de Luis G. Basurto, en el Salón México?

Y como hiciera poquito antes, también en el Salón México, Perro Teatro con Desdén, el último danzón , de Gilberto Guerrero y música en vivo de la danzonera del maestro Elizalde.

El contacto con el público sería, entonces, muy próximo.

En algunos casos, como Punto muerto , lo más próximo que nos es posible: hasta la frontera de la piel.

Punto muerto , lo decíamos antes, habla de un hombre que está a punto de ser despedido de su trabajo; ¿de qué tratan Columna y Ayer?

La anécdota de Columna parte de una joven que, buscando un lugar que sea barato para rentar y vivir en él, conoce a una viejecilla que custodia parte de los libros que había en la biblioteca pública del barrio; el ayuntamiento cerró la biblioteca y, en respuesta, todos los viejitos del barrio han decidido custodiar el acervo de su biblioteca hasta que alguien decida abrirla de nuevo.

«Custodiar» como guardar, como proteger; no, como encerrar.

Así es; como encerrar tendría que ver, más bien, con la trama de Ayer : una chica acude a una cita con su novio en un restaurante de lujo, el novio pretende pedirle a ella que se case con él; ella llega preguntándole por lo que ha hecho el día anterior: ése día, el anterior, una manifestación en principio pacífica había sido reventada por provocadores pagados por el gobierno; ella estuvo en la manifestación, él también; ella, protestando; él, como policía, fue uno de los provocadores.

El 1D mexicano.

O, el 25S-Rodea el Congreso, en España; entre muchos otros.

En el cartel que han diseñado invitando a las representaciones de Punto Muerto hay una leyenda diciendo que éstas son en honor y al beneficio de Juan Francisco Kuykendall, herido de gravedad el 1Dmx. ¿Qué representa para ti que una de las víctimas de las manifestaciones ése día, reventadas como en Ayer, de Helena Tornero, sea un hombre de teatro?

Muchas cosas. Yo conocí a Kuy en la Otra Campaña que impulsó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional desde 2005 y ya antes había escuchado hablar de él y su trabajo, por parte de mis amigos y compañeros del Grupo Cultural Zero, quienes recuerdan con mucho aprecio su puesta en escena El último dodo con patrocinio solidario de la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual; así que, en lo personal, me resulta muy dolorosa su situación. Pero, por otra parte, me parece emblemático que sea un cómico, un hombre de teatro, pues, quien haya sido la víctima con lesiones físicas más graves de la represión del 1Dmx: quiere decir que muchos de nosotros no sólo estamos sobre las tablas o correteando las becas y los huesos en algún puesto como funcionarios públicos, sino en la primera línea activista y militante por la democracia, la justicia y la libertad verdaderas en este país. Creo que la comunidad teatral y buena parte de la artística que tanto se pronunciaron en contra del regreso del PRI a la presidencia de México deberían ser congruentes y volcarse en apoyar a Kuy.

De allí que las funciones que darás de Punto muerto sean en su honor y para apoyarlo.

No sólo las de Punto muerto , también las de Ayer y, esperamos, las de Columna . Originalmente, las funciones serían gratuitas; ése era el acuerdo con Blanca y con Helena. Cuando les planteé la posibilidad de pedir una cooperación solidaria para Kuy, ni siquiera dudaron en responder que ellas mismas donaban lo que por derecho sería el porcentaje que les tocaría de esa cooperación. Tanto Blanca como Helena han sido muy generosas y solidarias.

La cooperación se irá por entero a apoyar a Kuy.

Totalmente, sí.