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Colonialidad del poder en el fútbol

Fuentes: Rebelión

No es mera coincidencia lo destacado en competencias, clubes y campeonatos mundiales del futbol y su simetría respecto a la configuración de los territorios en la colonialidad del poder globali. La actividad deportiva nacida y practicada por obreros en Inglaterra, Europa, caló principalmente presencia en América por influencia de la cultura dominadora europea, lo cual, por consecuencia, hicieron estas dos áreas a inicios de la expansión del deporte, adquirir la competitividad y profesión conocida en el argot del futbol mundial. Donde se juega mejor hoy es en Europa seguido del futbol suramericano, pero no siempre fue así.ii Los registros históricos de las primeras décadas del deporte denotan una competitividad pareja. El primer campeón mundial fue Uruguay, con deportistas radicados totalmente en su torneo local. Incluso, hasta no hace mucho, Suramérica llevaba ventaja competitiva. Hasta el año 2005 se jugó la copa Intercontinental de clubes, fueron veintidós los campeonatos obtenidos para la confederación Suramericana Conmebol y veintiuno para la europea, UEFAiii. Todos sabemos que la selección de más importantes palmares es la brasileña y hasta el año 2002 fue la Conmebol la confederación con más mundiales obtenidos y la de los considerados mejores jugadores: Pele, Maradona, y en los últimos años, Messi. ¿Qué pasó?

Quien no ha escuchado la popular explicación sobre la gran acogida del balompié en Suramérica por las facilidades económicas en su práctica, pues solo necesita algún espacio y cualquier objeto como balón, pero ¿por qué no es así en Asia, por ejemplo? También víctima de una posterior colonización europea y de similares índices de pobreza. Es algo más que la sencillez de su práctica. Observemos también la tardía participación e integración de los países africanos y asiáticos al circuito internacional futbolístico. En Asia, y algunas naciones africanas, nunca fue, ni es, el deporte popular predilecto en comparación con Suramérica, prefiriendo, en muchos casos, el peso milenario de sus tradiciones deportivas (como las artes marciales) que la colonización no pudo destruir del todo.

Modernidad y fútbol latinoamericano

La modernidad nace con el desencuentro de América en 1498iv fundando las bases del mundo presente: Las consecuencias sociales, económicas y culturales del desarrollo de la heterogeneidad del capitalismo que articula todos los modos de producción (salario, pequeña producción mercantil, marginalidad, esclavitud) variando el entrelazamiento de su mecanismo de acuerdo a su ubicación donde, y mediante la formación de Estados-nación, los herederos de los beneficios coloniales afianzaron su dominio centralizando las dinámicas económicas a su favor, autodenominándose occidente creando el “welfstare”, y la periferia, gobernada los primeros años por la elite “blanca” alienada, condenada a la proveeduría de materias primas y mercado receptivo de la producción de esa centralidad, el conocido perenne “subdesarrollo”v. El actual sistema-mundo descrito por Wallersteinvi. Una sociedad capitalista, colonialista accidentalmente blanca según Fanon.

La modernidad bajo el escenario de dominación colonialista convergió la narrativa acorde hacia los fines de la dominación y su mantenimiento. Esta fue nutrida por la formulación religiosa Cartesiana dualista/antagónica de la separación del alma y cuerpo, donde el alma es gracia divina y por ende promesa de salvación mientras el cuerpo objeto probable de los peores tratos, que luego la ilustración europea superpuso por mente/cuerpo siendo esa la columna de la objetivación de la naturaleza del antropocentrismo pues traslada y exterioriza el entorno del individuo, separando la humanidad de la naturaleza, permitiendo a los poseedores del poder, mediante el capital, la ética de explotar el planeta sin contemplación, por la “civilización”, colocando a la especie como el centro del universovii relegando lo demás en inferioridad. De esa raíz nacen otras categorías dualistas/antagónicas de la modernidad: antiguo-primitivo/moderno-avanzado, salvaje-tribu-no occidental/civilizado-sociedad-occidental, entre otras. Sumado al evolucionismo donde toda historia es ingresada en un solo camino para adelante, desde el pasado hasta el presente, dividiendo la historia de todos los pueblos en antiguo, moderna y contemporánea, estableciendo a la sociedad europea como cumbre civilizatoria sin indicar el despojo y genocidio provocado hacia América, que les permitió escapar de siglos de oscurantismo medieval y del acorralamiento árabe permitiendo desarrollar sus sociedades y formalizar su tecnología, su cultura y su dominación epistemológica. Es, en otras palabras, la modernidad eurocentrada globalviii la que guía el “orden” civilizatorio a seguir.

Para los fines del tema, debemos indicar que la expansión del capitalismo, en los siglos posteriores al saqueo de América, produjo una cierta “gradualidad” en la dominación cultural occidental global. Anibal Quijano al respectoix:

“…Entre la represión cultural y el genocidio masivo, llevaron a que las previas altas culturas de América fueran convertidas en subculturas campesinas iletradas, condenadas a la oralidad. Esto es, despojadas de patrones propios de expresión formalizada y objetivada, intelectual y plástica o visual. En adelante, los sobrevivientes no tendrían otros modos de expresión intelectual o plástica formalizada y objetivada, sino a través de los patrones culturales de los dominantes, aun si subvirtiéndolos en ciertos casos, para trasmitir otras necesidades de expresión. América Latina es, sin duda, el caso extremo de la colonización cultural por Europa.

En Asia y en el Medio Oriente, las altas culturas no pudieron ser destruidas en esa intensidad y profundidad. Pero fueron colocadas en una relación de subalternidad, no solamente ante la mirada europea, sino también ante sus propios portadores. La cultura europea u occidental, por el poder político-militar y tecnológico de las sociedades portadoras, impuso su imagen paradigmática y sus principales elementos cognoscitivos, como norma orientadora de todo desarrollo cultural, especialmente intelectual y artístico. Esa relación se convirtió, por consecuencia, en parte constitutiva de las condiciones de reproducción de aquellas sociedades y culturas, empujadas hacia la europeización en todo o en parte.

En el África, la destrucción cultural fue sin duda mucho más intensa que en el Asia; pero menor que en América. Los europeos no lograron tampoco allí la destrucción completa de los patrones expresivos, en particular de objetivación y formalización visual. Lo que hicieron fue despojarles de legitimidad y de reconocimiento en el orden cultural mundial dominado por los patrones europeos…”

La destrucción de las previas altas culturas en América, y la obligación de adoptar la cultura dominadora para acoplarse y sobrevivir a la nueva sociedad colonial, empujaron a los despojados y su descendencia adoptar la cultura dominadora y sus prácticas.
El futbol debe su acogida en gran parte a esa “tabla rasa” cultural provocada por el genocidio americano y las políticas colonialistas de categorizar todo lo europeo como superior proyectándose también en la subjetividad de la sociedad. El arribo del futbol por marineros ingleses, que los registros más antiguos hasta el momento indican, a las costas suramericanas por el pacífico a Perúx y por el atlántico a Brasil, Uruguay y Argentinaxi, recibió amplia aceptación en estas tierras “debilitada” de cultura y donde la clase dirigencial ávidos en parecerse a Europa por el eurocentrismo, pudo expandirse rápidamente por el continente y no así en Asia, por ejemplo, que nunca perdió, ni dejo de practicar, una profunda matriz cultural notadas en sus preferencias sociales hasta el presente, a pesar de la gran injerencia del Imperio inglés. En Suramérica esas preferencias culturales se manifestaron con el tiempo en la frecuencia y profesionalización de la práctica del deporte, notadas también en la importancia que la sociedad manifestaba volviéndose el deporte más popular y que, al igual que otras manifestaciones culturales importadas, fue reoriginalizada creando un estilo particular y reconocido, donde la gambeta, la finta y la acrobacia, producto de una mejor técnica, son frecuentemente demostradas en comparación con Europa apoyada en el rendimiento físico.

No deja de llamar la atención que, precisamente donde hubo un alto grado de aniquilamiento y ocultamiento de la población indígena, además de alta inmigración europea, como Argentina, Uruguay y Brasil, sean los ganadores de campeonatos más importantes y donde mejor se practica el fútbol en el continente.

La dinámica colonial global del fútbol

El circuito local e internacional del futbol profesional, más que ser un deporte popular, es un inescrupuloso negocio multimillonario obedeciendo a las dinámicas capitalistas globales. Empezando por la absurda privatización del libre albedrío del juego por la administración FIFA, coaptada por los poseedores y agentes del capital, muestra mediante su funcionamiento las dinámicas coloniales vigentes.

Si los mejores talentos del futbol son, en mayoría, de África y Suramérica ¿por qué hoy Europa es la meca y juega el mejor fútbol? Es indudable que Europa destaca más por competitividad que por salarios altos, en parte por su profesionalización e infraestructura pero principalmente por los protagonistas del deporte, los futbolistas. No hace falta demostrar que la importación de los atletas, así como su descendencia, son el pilar del futbol europeo y su actual protagonismo. Puede verse de manera análoga al igual que el subdesarrollo de los países periféricos, actuando como proveedores de materias primas para el desarrollo de la centralidad, el prestigio por jugar en Europa es perseguido y anhelado por los atletas del deporte por cierto “estatus”. Pero este posicionamiento del futbol europeo es reciente e incongruente pero alineado al funcionamiento de la modernidad y su subjetividad.

Dijimos líneas atrás que hasta hace pocas décadas la competitividad entre la Conmebol y la UEFA, en clubes y representaciones nacionales, era pareja. Incluso ante las dificultades sociales para la práctica del deporte por el “subdesarrollo” de los países latinoamericanos, presentándonos a todas las competiciones en desventaja formativa, destacamos. Ningún torneo global de cualquier deporte es justo bajo condiciones formativas dispares. Sin embargo, en los últimos años esa paridad competitiva en el futbol ha sido superada por UEFA demostrada en obtención de la mayoría de los torneos internacionales, a nivel de clubes sobretodo, ganados por representaciones europeas. Probablemente la causa de la ventaja sea la agudización de la instrumentalización del deporte por intereses económicos notada en el aumento de la frecuencia de importación de jugadores hacia a Europa y a más temprana edad, lo cual no sucedía en décadas pasadas, impidiendo consolidarse en los equipos de sus localidades en competencias internacionales, además de atraer el talento a través de la nacionalización, como es bastante notorio en la selección de Francia, por ejemplo. Los Estados Europeos predisponen mayores fondos que les permite ejecutar mejores “inversiones” en procesos de formación, entrenamiento, infraestructura y táctica del deporte en sus respectivas ligas nacionales seduciendo con el mejoramiento de calidad de vida al atleta y su familia. Sin olvidar que esos fondos son suministrados, mediante los impuestos, por las más poderosas transnacionales que aportan a sus centros operacionales ubicados en los territorios occidentales. La centralidad del sistema mundo mencionada que describe Inmanuel Wallerstein.

La creación de la FIFA en 1904 por iniciativa de clubes europeos para su organización territorial, fue sin intenciones de convertirse en rector mundial y esto se demuestra con la fundación de Conmebol, en 1916, la primera confederación de competencia internacional del futbol, que de manera independiente organizó la Copa América de 1916, agrupando seleccionados nacionales de Suramérica. Posteriormente aparece la Uefa, fundada en 1954, reemplazando a la FIFA en la organización territorial de Europa.

FIFA y CONMEBOL nacieron con el fin de asociar representaciones de sus respectivas regiones, sin embargo es evidente la voluntaria supeditación de los dirigentes suramericanos a Europa, pese demostrar talento y competitividad en los campeonatos obtenidos por el conjunto de Uruguay en los juegos olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928 y demás participaciones suramericanas en esas fechas.

El futbol brasileño, pentacampeón mundial, es la administración local que más futbolistas exporta al mundoxii además de ser siempre protagonistas, y tal vez los mejores del deporte, siendo mérito suficiente para integrar la International Football Association Board (IFAB), encargada de reglamentar el deporte, y sin embargo solo la componen las cuatro confederaciones del Reino Unido (por ser creadores del deporte) y la FIFA. Los pocos ánimos democráticos en la administración del deporte, entre lo descrito y más, son causas de la configuración del orden social bajo la colonialidad del poder que coapta, desemboca o “transfiere” (en término marxista), los beneficios a los territorios de la centralidad del poder por el prestigio adquirido del eurocentrismo, no hay otra explicación.

Notas

i Para un entendimiento del mecanismo global de la colonialidad del poder véase: Quijano, A. (2001). Colonialidad, globalización y democracia, pp. 25-61. En Tendencias básicas de nuestra época. Globalización y democracia. Caracas: Instituto de Altos Estudios Diplomático Pedro Gual.

ii De acuerdo a la estadística los mejores equipos pertenecen a las confederaciones de Europa y Suramérica, UEFA y Conmebol respectivamente, los campeones mundiales de igual forma. El top 10, de las mejores ligas del mundo, pertenecen a estas dos confederaciones también. Es información pública establecida en numerosas fuentes, recopilada también en las estadísticas de FIFA en su archivo web.

iii Información disponible en el archivo FIFA: https://www.fifa.com/es/archive.

iv La perspectiva de la colonialidad del poder por Anibal Quijano fundamenta esa afirmación. Se recomienda revisar: Quijano, A. (1993). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas. CLACSO.

v Véase: A. Quijano. El fantasma del desarrollo en América Latina. Rev. Venez. de Econ. y Ciencias Sociales, 2000, Vol. 6 Nº 2 (mayo-agosto), pp. 73-90.

vi Vease: Wallerstein. Immanuel (2005). Análisis del Sistema-Mundo: Una introducción. Siglo XXi. Mexico.

vii Véase: Dussel, E. Europa, modernidad y eurocentrismo (CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Ed.) Https://Biblioteca.clacso.edu.ar/; clacso. https://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/sur-sur/20100708040738/4_dussel.pdf y del mismo autor, El encubrimiento del Otro. Hacia el origen del mito de la Modernidad, Nueva Utopía, Madrid, 1992

viii Ver: Colonialidad y Modernidad / Racionalidad” en Perú Indígena (Lima) Vol. 13, N° 29: 11-20. De Anibal Quijano

ix En: A. Quijano. Colonialidad y Modernidad / Racionalidad” en Perú Indígena (Lima) Vol. 13, N° 29: pág. 13.

x Ver: Sifuentes, I. 1832: Perú, pionero del fútbol. (2024). Lima

xi Revisar: Alabarces, P. (2018). Historia mínima del fútbol en América Latina. El Colegio de Mexico AC.

xii De acuerdo con el último reporte del Observatorio de Fútbol CIES. Información dispuesta en https://football-observatory.com

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