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Cuba busca la independencia de Microsoft

Fuentes:

El gobierno cubano junto con Venezuela utilizarían el sistema operativo Linux, desarrollado por una comunidad global de programadores que comparten su código en forma gratuita.

El gobierno de Cuba busca no depender de Microsoft Corp., al unirse a Venezuela en la conversión al llamado «software libre» en sus sistemas de cómputo.

Ambos gobiernos dicen estar intentando cambiar la dependencia que tienen sus agencias estatales del software de Microsoft bajo licencia y en vez de ello utilizar el sistema operativo Linux, desarrollado por una comunidad global de programadores que comparten su código en forma gratuita.

«Es básicamente un problema de soberanía tecnológica, un problema de ideología», expresó Héctor Rodríguez, quien supervisa, en una universidad cubana, un departamento con 1.000 estudiantes dedicados a desarrollar programas informáticos gratuitos.

Otros países han intentado medidas similares. China, Brasil y Noruega han alentado el desarrollo de Linux por una variedad de razones: el monopolio casi absoluto de Microsoft en el campo de los sistemas operativos, el alto costo de las licencias de software y los problemas de seguridad.

Funcionarios cubanos, siempre concentrados en las posibles amenazas de Estados Unidos, también lo ven como un asunto de seguridad nacional.

El ministro de Comunicaciones Ramiro Valdés, un viejo compañero de armas del presidente Fidel Castro, planteó sus sospechas de una presunta cooperación de Microsoft con el ejército y las agencias de inteligencia de Estados Unidos cuando inauguró un congreso de tecnología esta semana.

Llamó a los sistemas informáticos del mundo un «campo de batalla» donde Cuba está luchando contra el imperialismo.

También hizo énfasis en que el presidente de Microsoft, Bill Gates, alguna vez calificó a los reformistas de patentes _incluida la gente que desea abolir el software de patente_ como «una especie de comunistas de la actualidad»_ lo cual, desde la perspectiva cubana, es una insignia de honor.

Microsoft no regresó las llamadas telefónicas en busca de un comentario. Cuba importa muchas computadoras con Windows preinstalado y también compra software en otros países como China, México o Panamá.

Valdés es un político de línea dura que está a favor del uso de uniformes y cortes de pelo al estilo militar, pero el mayor impacto en la conferencia lo logró un individuo regordete, de cabello revuelto y vestido con camiseta de manga corta: Richard Stallman, cuya Fundación para un Software Libre creó la licencia usada por muchos programas de software de fuentes gratuitas, incluido Linux.

Burócratas comunistas de edad madura y jóvenes cubanos de cabello recogido en cola de caballo aplaudieron, mientras el científico informático del Instituto de Tecnología de Massachusetts insistía en que las leyes de derecho de autor violan los principios morales fundamentales; las comparó con las leyes que amenazarían con encarcelar a la gente por compartir o modificar recetas de cocina.

Stallman también advirtió que el software de licencia es una amenaza a la seguridad porque, como los usuarios no pueden examinar el código, no tienen forma de saber lo que éste hace o qué aberturas en la «parte trasera» del programa hayan podido dejar abiertas los diseñadores para tener acceso en un futuro.

«Un programa privativo nunca es de confiar», expresó, usando ese termino para enfatizar la idea de que tales programas privados implican privación de algo. Cuba también tiene problemas con las actualizaciones de su software de patente.

Su lento enlace satelital con el mundo exterior hace que las descargas de actualizaciones se vuelvan lentísimas. Muchas de sus computadoras operan con programas copiados.

Y las compañías estadounidenses, presuntamente preocupadas sobre las leyes de Estados Unidos que restringen el comercio con Cuba, están bloqueando cada vez más las descargas de software a la isla.

Los cubanos intentan evitar el problema instalando actualizaciones de programas en un servidor ubicado en la isla. Pero muchas computadoras no alcanzan a descargar los «parches» (que sirven para corregir fallas en el programa original) y son vulnerables.

El gabinete de Cuba también exhortó a dejar de usar el software de patente. El servicio de aduanas se ha cambiado a Linux y los ministerios de Cultura, Educación Superior y Comunicaciones piensan hacer lo mismo, expresó Rodríguez.

Y los estudiantes en su propio departamento están preparando una versión de Linux llamada Nova, basada en el sistema operativo Gentoo de Linux, que agrupa todas sus aplicaciones en una por un cargo, o sin cargo alguno, aunque con versiones anteriores en el kernel (el cual constituye el núcleo central en un sistema operativo y tiene control total sobre lo que ocurre en el sistema), menos herramientas y sin soporte técnico.

El ministerio de Educación Superior está desarrollando su propia versión. El departamento de Rodríguez representa a 1.000 de los 10.000 estudiantes dentro de la Universidad de Ciencias Informáticas, una escuela fundada hace cinco años que intenta combinar el desarrollo de software con la educación universitaria.

Cuba también está capacitando a otras decenas de miles de ingenieros de software y hardware en todo el país, aunque pocos tienen computadoras en casa.

La mayoría de los cubanos deben depender de sus lentos enlaces en cafés internet del gobierno o escuelas. Rodríguez prefirió no decir cuánto le llevará a Cuba lograr que la mayoría de sus sistemas usen Linux:

» A mí me resultaría difícil decir que en tres años vamos a migrar la mitad de la administración pública». Pero sí indicó que el uso de Linux está creciendo rápidamente.

«Hace dos años, la comunidad cubana de software libre no sobrepasaba las 600 personas … En los últimos dos años, ese número ha superado con creces los 3.000 usuarios de software libre y es una cifra que crece exponencialmente», señaló.

Aun así, la mayoría de las computadoras en esta conferencia sobre tecnología mostraron los colores de la bandera de Microsoft en su botón de inicio en la esquina inferior izquierda de sus pantallas.

Y el inicio de las sesiones de software libre fue demorada, ya que los organizadores jugueteaban con la computadora que manejaba el proyector. La pantalla del cuarto de conferencia había estado mostrando las palabras «Windows XP».


Fuente original:

http://www.milenio.com/index.php/2007/02/16/41905/